Mostrando las entradas con la etiqueta SETI. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta SETI. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de junio de 2014

SETI extraterrestre por una civilización de la clasificación Kardashev



Hoy se me ocurrió que una civilización tecnológicamente avanzada, de la clasificación Kardashev tipo II (esto es que puede consumir toda la energía producida por su sol) podría intencionalmente hacer notar su presencia, con el objetivo de establecer comunicación con otras civilizaciones en su propia versión del proyecto SETI, afectando gravitacionalmente a su estrella madre.

Y si esta civilización existiera en un sistema binario, podría poner a “danzar” a ambas estrellas de un modo caprichoso, en patrones que delataran que ambas estrellas están siendo manipuladas de una manera intencional.

Incluso podrían lograr que la estrella, o estrellas, generaran pulsos gravitacionales o de energía electromagnética que transmitieran números primos, o códigos en numeración binaria base 2.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La Tierra es una isla más en el oceano cósmico



Ayer fue publicada una nota sensasional, un equipo de observación astronómica de la NASA, usando datos del telescopio espacial Kepler, estimó que en la Vía Láctea, existen miles de millones de planetas similares a La Tierra.

Lo anterior proyectado en base a que hay cerca de 20 mil millones de estrellas del mismo tipo espectral que nuestro Sol: Tipo G, estrellas blanco-amarillas, con temperaturas de 6 mil grados Kelvin en su superficie.

Me pregunto cómo estos datos modifican favorablemente la famosa Ecuación Drake, creada en 1961 por el astrónomo Frank Drake, actualmente en el programa de búsqueda de inteligencias extraterrestres SETI, para calcular el número de civilizaciones tecnológicamente avanzadas que pueden existir en la galaxia. Según los valores que se tomen para los factores se maneja que el resultado puede ser millones de civilizaciones avanzadas, o sólo una civilización, la nuestra.

Otro científico mencionó que las civilizaciones tecnológicamente avanzadas no sólo se encuentran separadas por la distancia en años luz, sino también en el tiempo, tal vez ya todas ellas murieron, y no vamos a poder conocer las que surjan después de que desaparezca la humanidad.

Nuestra actual tecnología no nos permite ir a explorar esas estrellas, salvo que se embarque la ciencia en proyectos milenarios, en que los datos enviados de regreso por una sonda, se reciban por nuestros remotos descendientes.

Los antiguos habitantes del Pacífico se aventuraban en canoas a buscar nuevas islas, con el único dato de que observaban aves migratorias yendo en sus rutas. Nosotros tenemos estos genes de exploración, que van a alentar la creación de tecnologías para la colonización del Sistema Solar y la exploración del espacio profundo.