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domingo, 29 de marzo de 2026

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viernes, 19 de abril de 2024

jueves, 24 de diciembre de 2015

SILENCIO



Fabián cierra la puerta encerrando a los perros dentro del minúsculo cuarto; siente que su corazón le pesa enormemente por haber hecho esto.

El par de perritos rascan, desesperadamente, con sus garras la puerta. Fabián siente culpa y se retira lentamente y acongojado. Abandona la sala contigua al cuarto donde los dejó.

Reflexiona que esto que acaba de hacer es triste, pero era necesario.

Apaga la luz de esta sala y se recarga en la pared fuera de ésta.

Fabián con el corazón partido escucha como los lamentos y, el rascado contra la puerta, de ambos perritos son cada vez más escasos, menos intermitentes. Él se queda afuera de esta sala hasta que se hace el silencio.

***

A la mañana siguiente, Fabián baja corriendo de su habitación, atraviesa velozmente la cocina y con gran anticipación abre la puerta del cuartito de lavado. Los dos perritos hacen un escándalo con sus ladridos, se le paran en las piernas para saludarlo. Fabián se agacha y abraza a ambos animales.

Ahora él abre la puerta corrediza que da al gran jardin. Ambos perros salen como bala, felices y ladrando.

Fabián tiene cerca de sesenta compañeros de clase, pero solo dos amigos de verdad.

Relato por Carlos Santillan

domingo, 1 de septiembre de 2013

Reflexiones ociosas

Hoy en la tarde, en el patio, mi perro estaba jugando con un pequeño durazno que cayó al suelo, y este se le fue a un orificio entre dos mosaicos y, por más que trataba con sus patas y hocico, no pudo sacarlo. Yo me acerqué, saqué mi navaja de bolsillo, se la mostré a él, y con la hoja, a modo de palanca, boté hacia afuera el durazno.

Mi intención, bastante fabulosa y más que nada una broma para mi, fue la de enseñarle el uso de herramientas a su especie.

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Los policías antimotines tienen que ser los seres más despreciables sobre la Tierra, puesto que ellos, siendo del pueblo, reprimen al pueblo.

Los policías antimotines son gente pobre en uniforme, que reprimen a gente pobre sin uniforme y con mucha hambre, todo con tal de proteger los intereses y privilegios de gente rica, sin uniforme y sin hambre.

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He desarrollado la facultad de ignorar por completo la publicidad y propaganda oficial; puesto que en mi familia comen viendo televisión, yo ignoro la televisión y sobre todo los anuncios, me pierdo pensando en otras cosas, y temas que he leído, o sobre temas que pienso escribir. En internet, ni siquiera volteo a ver los banners y anuncios; y en Youtube, silencio, bloqueo con la mano, y salto los anuncios que insertan en los videos.

Pasan mucha propaganda, si yo fuera un empresario me sentiría engañado con los medios, transmiten pausas comerciales tan largas que la gente no les presta atención y antes que ver o escuchar los anuncios, le cambian de canal o frecuencia.

Los medios y los gobiernos pretenden meternos ideologías y patrones de conducta, en la misma manera en que los granjeros alimentan a la fuerza a las aves.

Yo les diría que se metan su propaganda donde mejor les quepa.