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sábado, 15 de febrero de 2025

El Diablo en la Máquina

 Los invito a leer un libro completamente generado por inteligencia artificial.

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El Diablo en la Máquina 


Pixel es un demonio amigable que habita en el ciberespacio, él gusta de escribir relatos y de aprender todo lo que sea posible de aprender. Esto lo lleva a tener aventuras en la ciudad, en el espacio, a descubrir civilizaciones perdidas. Así como a conocer sensaciones humanas como la amistad, el amor y la pérdida.

 

Las imágenes de abajo ilustran las aventuras de Pixel.

 







 

domingo, 25 de septiembre de 2016

Arrebatado, parte 5

Los dos días siguientes, César los pasó estudiando de libros de educación elemental, para niños, que Lumila sacó de unas viejas cajas de cartón guardadas en la parte superior del clóset del mismo cuarto donde él ha estado durmiendo.

Él supone que pertenecieron a Lumila. Ya conocen sus nombres respectivos y César, al menos, ya sabe frases de etiqueta básica que ella le enseñó a decir:

"Buenos días, buenas tardes, buenas noches", así como palabras y frases básicas:

"Hola, adiós, yo me llamo César, ¿qué es eso? ¿puedo tomar? yo quiero".

Para él ha sido una fuente de gran satisfacción el aprenderse tan rápido, las horas, los meses y días de la semana y aprender a contar.

Desde niño el siempre ha estudiado idiomas. Si bien se oxida por su falta de aplicación práctica de los mismos, salvo el Inglés que domina a la perfección.

Y se encuentra feliz, aprendiendo este idioma, que Lumila llama Estándar.

Y por fin llega el fin de semana y Lumila puede dedicar su tiempo a ayudarlo a recordar su identidad, lugar de origen y a ponerse en contacto con los suyos.

Con su nivel actual de dominio del idioma, César no puede, ni desea decirle a Lumila, que él literalmente cayó de otro mundo.

***

Este día en la mañana, equivalente al sábado, César se siente en fachas trayendo su traje, ya limpio, pero lavado en la lavadora de Lumila. El traje quedó sumamente maltratado. Por fortuna, el primer lugar al que Lumila lo lleva, es a una tienda de autoservicio.

Lumila le habla y trata normal, ella aún no ha sido madre pero sabe que sumergir a los niños en el lenguaje, es la única manera en la que aprenden a hablar.

César piensa que su benefactora, a pesar de ser una mujer muy alta y de complexión gruesa, se ve atractiva, hoy ella lleva su cabello claro cubierto con una pañoleta y, está vestida con una blusa de mangas largas y una falda larga también, que llega hasta sus sandalias. Lumila se desenvuelve con bastante seguridad de carácter y él nota que ella es una líder nata.

En el parque hay una estación de minibuses eléctricos, que luego de un trayecto de media hora por la carretera, hoy también transitan los trailers de la planta de soya, llega a una base en un gran complejo comercial.

Durante todo el trayecto, abordo del minibús, un niño de unos cuatro años de edad, sentado en el asiento adelante de Lumila y César, no dejó de mirarlo con sus grandes ojos negros y su carita babeada. César se sintió bien por haber experimentado esto tan gracioso.

"César, este es el distrito comercial Abala, vamos a ir primero a la tienda de autoservicio a comprarte ropas nuevas, y luego, a la oficina de comercio, ahí en sus bases de datos debe de estar ingresada tu llegada al planeta".

Tan pronto entran a la tienda de autoservicio, César se sorprende por las semejanzas con los súpers en su mundo: los carritos para tomarse a la entrada, las puertas automáticas, el guardia de seguridad, las filas de cajas registradoras, etc. ¡Este mundo tiene que ser el resultado de un universo paralelo que se desarrolló de manera similar a aquél de donde él vino!

Lumila camina delante de él llevándolo hasta la sección de caballeros y, en este instante, César se queda como petrificado al reparar en esto: la grandota Lumila con su sueldo de obrera (ella trabaja en una planta ¿no?) le va a comprar ropa. Y esto lo hace sentirse culpable, por la molestia infringida en ella.

"Toma César, escoge un par de juegos de pants que te queden". Ella los toma de donde están colgados en un exhibidor circular y los empuja contra su pecho. Lumila es un tanto brusca.

Con toda la pena del mundo, o de los mundos, César aprovecha para coger también, juegos de camisetas, ropa interior y, con Lumila siguiéndolo empujando el carrito, encuentra la sección de zapatería, donde escoge dos pares de zapatos deportivos del número ocho.

"¡Oye! A ti te dicen que tomes la mano y te tomas el pie".

Entendiendo, por el tono de voz y gestos de Lumila, César se disculpa con ella:

"Mil disculpas Lumila, pero necesito ropa, así como las mudas de ésta. Mira, a cambio de todas tus atenciones y molestias que te he causado, toma mi cadena de oro".

El oro es un mineral raro, que solo se crea en el núcleo de los soles al estallar en supernova, así que, César no tiene ninguna duda que en este mundo también es un metal precioso y usado como reserva de valor y moneda de cambio.

Él le coloca entre sus manos la cadena que se acaba de quitar del cuello, Lumila de inmediato nota que es una joya pesada y por lo tanto de mucho valor.

"No, no, ¡no es necesario! tú eres mi huésped y yo te atiendo por lo tanto; además esto lo voy a pagar a crédito."

Y le regresa la cadena, cerrándole a César sus puños alrededor de la misma.

***

Al salir del supermercado caminan en este gran complejo del distrito comercial, el sol brilla en todo lo alto con un cielo azul de fondo. César ya tuvo tiempo de estudiar la geopolítica de este mundo, en la enciclopedia que su padre le heredó a Lucila, y pudo ver en los mapas, que éste también es un planeta oceánico, con dos grandes masas continentales, una en el hemisferio norte y otra en el hemisferio sur; no cuenta con casquetes polares ni tampoco con lunas. Todo esto él lo recordó a propósito del cielo azul, un producto de los océanos.

Es un gran centro comercial con grandes espacios abiertos y los negocios y corredores, protegidos del sol por arcos.

Pasan restaurantes de comida rápida, heladerías. boutiques, tiendas de electrónicos (él se promete volver para conocer los gadgets de este lugar).

César identifica los baños públicos, su entrada idéntica a los de los centros comerciales en la Tierra.

"Lumila, permíteme unos instantes, quiero quitarme el traje maltratado y ponerme mi nueva ropa".

Le menciona esto a ella al mismo tiempo que señala a la entrada de los baños y le da palmadas a sus bolsas de las compras.

"Está bien, entra al BAÑO, aquí te espero".

César se apresura, feliz por la oportunidad de quitarse su arruinado traje, mismo que lo hace sentirse mal. El baño de hombres es grande, con una docena de cubículos de WC y en la otra pared los mingitorios.

Solo hay tres hombres, no cree violar ninguna norma moral de este mundo si se cambia recarcado contra los lavamanos y, en efecto, ni lo voltean a ver. Luego de ponerse sus zapatos tenis nuevos, se lava las manos y se moja el cabello acomodándoselo.

Echa su traje, y zapatos en las bolsas y se dirige al gran bote de basura, tiene que levantar la sección superior del bote para que quepan las bolsas, al echarlas las despide:

"¡Adios viejo yo!"

Recoge las otras bolsas con su demás ropa nueva y camina apresurado hacia afuera. Lumila impaciente, con brazos cruzados lo ve y él le dice:

"¿Qué tal mi nuevo yo?"

Pero ella no le pone la vista encima ni por dos segundos.

"VEN ¡VAMONOS!" Lumila pone énfasis en las palabras para facilitarle a César el aprendizaje del Estándar.

Y luego de varios minutos llegan a los arcos bajo los cuales se encuentra la oficina de comercio.

Como la representación distrital del organismo regulador de todo el comercio planetario, esta oficina tiene acceso a las bases de datos de migración; así que no importa si César ingresó al planeta como turista, agente comercial o diplomático, sus datos, así como su biométría, se encuentran disponibles para consulta. Y aunque César haya perdido la memoria, basta con capturar las palmas de sus manos, así como el iris de sus ojos, para tener su identidad, su lugar de origen y así contactar a los suyos, ya sea gobierno, compañía o familia.

Al menos esta es la impecable lógica seguida por Lumila.

***

Al entrar a esta oficina pública, de la oficina de comercio, los recibe un guardia de segurida. Este lleva puesto un casco con una visera de polímero, contra la cual se proyecta información y, está vestido en un traje negro de cuero provisto de armadura. A César le parece más un equipo de combate que el atuendo apropiado para un guardia de seguridad.

No pueden entrar porque el paso lo bloquea una cinta de nylon. La voz del guardia es emitida por un altoparlante en su casco.

"¿Tienen cita? ¿Qué trámite vienen a realizar?"

"No, no tenemos cita", Lumila es la que interactúa con el guardia, "Este caballero que me acompaña, sufrió un accidente atravesando una calle, mismo que le causó el perder la memoria."

"Ajá, sí. Continúe".

"El caballero es extranjero y, no habla Estándar. Mi propósito es el poderlo identificar, a través de su biometría y así ayudarle a regresar a su lugar de origen".

"¿Por qué no lo llevó al precinto de policía de su distrito?"

"Bueno, porque él señor no estuvo involucrado en ningún acto criminal y, la oficina de comercio administra el ingreso al planeta de comerciantes y representantes de otros mundos".

El guardia consulta ahora con la burocracia al interior de esta oficina; Lumila y César pueden ver el silencioso diálogo desplegado contra el interior de la visera del guardia. Cuando éste termina, la máquina expendedora de tickets de turno de atención, imprime un ticket con un críptico código impreso en éste.

El guardia jala el ticket, se lo entrega a Lumila, para a continuación remover la cinta de nylon para así permitirles el acceso.

"Pasen a la sala de espera y chequen en el display de la pared su turno y, a que cubículo de atención pasar".

César con desgano cavila en el hecho de que la burocracia pública es, al parecer, igual de engorrosa en todo el multiverso.

La sala de espera está llena de gente, al menos una treintena de personas esperando ser atendidas. Esto significa que el tiempo de espera va a ser ¡de horas!.

César sí entendió la explicación que Lumila le dio la noche anterior, sobre el propósito de su visita a la oficina de comercio.

Con su nivel actual de Estándar, él no pudo transmitirle a Lumila el significado intencionado, respecto a si hay contacto con extraterrestres y si, iban a poder verlos en la oficina de comercio. Lumila un par de veces le respondió que sí hay extranjeros y que muchos de ellos iban estar hacia el interior de la oficina.

César voltea para todos lados tratando de identificar extraterrestres esperando su turno de atención pero, solo pudo ver personas pertenecientes a otras etnias y llevando ropas distintas a las que la mayoría usa. Situación similar a la de estar en el interior de un aeropuerto.

Él está distraído en esto cuando, Lumila le da un par de palmadas en la pierna, cuando se da cuenta, ella ya va camino de un cubículo.

"¡Vaya! Eso fue rápido".

Y César piensa que tal vez su rápida atención se debe a que ellos no van a realizar un trámite gubernamental sino, a solicitar ayuda con una consulta de información, sus inexistentes registros migratorios.

Al entrar al cubículo Lumila le señala la segunda silla mientras ella procede a sentarse en la que está cercana a la pared.

"Siéntate en la silla César".

"¿Me permiten su ficha de turno de atención?"

La ejecutiva es una mujer de mediana edad, gorda, pero no obesa, cabello corto y un rostro redondo, detrás de unos lentes, que inspira confianza.

Lumila se la entrega la ficha.

"Gracias, ¿qué tipo de ayuda necesitan?"

"Gracias, el caballero que me acompaña es extranjero, y sufrió un accidente en la calle que le causó el perder la memoria y, mi intención es el usar su biometría para consultar su registro de ingreso al planeta y, así identificarlo".

Y la ejecutiva, ahora, se dirige a César.

"¿Cómo se llama?"

"César Lacroix".

"¿De dónde procede? ¿A qué gobierno o empresa representa?

"No se".

"¿Y sus documentos? ¿Por qué no simplemente no se los ha proporcionado a esta samaritana que ha decidido ayudarlo?"

César voltea a ver a Lumila y le hace un ademán indicándole que no entendió la pregunta.

"El señor Lacroix no contaba con documentación cuando yo lo levanté de en medio de la multitud que lo observaba, después de sufrir su accidente".

"¿Y cuál fue la naturaleza de su accidente?" Le pregunta la ejecutiva.

"Un tendero, conocido mio, que presenció cuando el señor Lacroix se desvaneció a mitad de la calle, me comentó que instantes antes el señor Lacroix se le notaba angustiado y fuera de sí, de hecho sufriendo un ataque de histeria".

Al escuchar esto último, la ejecutiva se queda viendo fijamente a César, mordiendo uno de los brazos de sus lentes.

"Está bien, señor Lacroix sígame".

La ejecutiva se pone de pie; Lumila tambien y sacude el hombro de César.

"¡Síguela!"

Haciendo con dos dedos de su mano derecha, sobre la palma de su mano izquierda, el ademán de caminar.

La ejecutiva hace una pausa, para verificar que César venga detrás de ella y, en efecto él ya la sigue, con Lumila caminando un par de pasos detrás de él.

Finalmente llegan a unas mesas delgadas, cubiertas con un mantel azul, sobre los que hay unas grandes y toscos aparatos, que no se verían extraños en cualquier óptica y, a ambos lados de estos, unos rectángulos de cristal oscuro.

Debido a que detrás de los aparatos hay ejecutivos de la oficina de comercio y frente a estos hay gente sentada presionando su cara contra el aparato y, colocando sus palmas contra los rectángulos de vidrio, César fácilmente discierne que estos son los escáneres biométricos.

"Savaz, necesito identificar a este caballero extranjero. Pásalo inmediatamente apenas se desocupe una de las estaciones de captura".

"Sí Doris, enseguida".

Un anciano se levanta, habiendo terminado su trámite, el joven ejecutivo, al cual Doris se dirigió, le indica a César que tenga la amabilidad de sentarse.

"Por favor coloque su rostro contra el visor y las palmas de sus manos en los escáneres a ambos lados".

Lumila le indica con ademanes: "visor" sobre sus ojos y exageradamente abre luego sus manos, indicándole que así coloque sus palmas contra los cristales negros a ambos lados del escáner óptico.

César hace todo lo que el ejecutivo le indicó y, el joven ahora procede a leer la consulta en su display.

Pero ninguna información aparece; él vuelve a repetir la consulta y nada. Desconfiando del aparato, él mismo se coloca en el escáner.

"A ver, déjeme sentarme para tomarme una lectura".

César, por el lenguaje corporal del joven Savaz, entiende que se quite para que este se siente. Savaz regresa al display y ve su ficha de identificación desplegada.

"Señor, una vez más, colóquese para que yo capture su biometría".

César accede y, de nuevo Savaz no obtiene ninguna información.

"¿Qué sucede Savaz?"

"Doris, este caballero no tiene registro en el sistema", Savaz hace una señal de asombro con sus manos extendidas, encogiéndose de hombros, y luego agrega, "está ilegalmente en el planeta y, tampoco tiene registro fiscal."

Doris pensativa, de nuevo mordiendo los brazos de sus lentes se dirige a Lumila y César:

"Un momento, no se muevan, esperen aquí".

Y se retira caminando hacia unas amplias escaleras que llevan a la planta alta. Lumila ya, para este momento, se encuentra sumamente nerviosa y, se truena los dedos de las manos, mientras de sus codos cuelgan las bolsas de compras de César. Y César que ha podido entender el significado de todo lo que Savaz y Doris han intercambiado, sí bien no cada palabra, está seguro que va a ser detenido.

Doris regresa acompañada de un hombre vestido en un traje ejecutivo, de un color azul que semeja seda o escamas de un pez de acuario.

"Rondie, ese es el caballero". Doris lo señala, y su rostro muestra que ella lamenta hacer esto. Rondie se dirige a César.

"Por violación a los artículos 23, 34 y 37 del Código Federal de Comercio, así como de los artículos 9o y 11o párrafo segundo inciso “b” de la Ley Fiscal y de Ingresos de la Federación, queda usted detenido para ser sometido a proceso".

Lumila se lleva una mano a la boca y sus ojos se llenan de lágrimas. César no necesita la traducción de Lumila para comprender que está siendo arrestado. Él solo espera que no tengan en este mundo la capacidad de descubrir que él es un auténtico "alien" venido de otro universo y que, no lo pongan en un zoológico, le hagan la disección o, lo encierren para siempre en el equivalente de su Área 51.

Autor: Carlos Santillán

viernes, 8 de julio de 2016

Odiseo, parte 28

El fin del semestre y, de la carrera también. ¿Y ahora? ¿Qué acaso uno no planea por adelantado que hacer? Tenemos un instinto nato de poder y control, pero, al mismo tiempo, se enfrenta la vida con un temor subyacente al futuro próximo y, preferimos vivir la vida día a día, semana a semana, de año a año.

Es doloroso pensar a futuro, los amigos que hoy nos acompañan, mañana ya no estarán. Uno mismo será más viejo, más gordo. ¿Y si pensamos en nuestros seres queridos? Nuestro perro estará muerto, nuestros padres...

¿Es en verdad la vida un sufrimiento constante, donde todo solo tiende a empeorar?

Bien, ahora estás recibido, sí, el título te lo regalan, con sus planes de créditos y titulación sin tesis. En estas escuelitas privadas de lo que se trata es el estirar la mano para recibir las mensualidades de los alumnos, o del banco, de parte de los pobres idiotas que sacaron un préstamo estudiantil.

Y como René se dio cuenta al hacer el servicio social, la universidad no te prepara en nada de lo que está actualmente en uso en el mundo laboral.

Y allá afuera, no hay más que, la estúpida carrera de ratas. Trabajar de mala gana, haciendo cosas sin mayor trascendencia, pero que en ese momento pareciera se trataran de levantar otra Capilla Sixtina.

Y en el mundo laboral, ¡así! en un tronar de dedos pasas de: ser a convertirte en un: fuiste. Para prueba solo basta con voltear a ver a los despedidos.

¿Y la vida amorosa? En esta cultura de consumir y desechar, ya todo es sexo sin compromiso. Y respecto al matrimonio, la gente se casa, únicamente porque ya toca. La mayor de las veces se engendran hijos no deseados, quienes a su vez van a repetir este ciclo sin sentido.

René sale de la dirección académica, llevando documentos varios que acaba de recoger, como su acta de nacimiento, historial académico. Le gustaría tener un certificado de no adeudo de mensualidades, pero en esta escuelita el usuario es el que debe probar que no debe nada.

Le dijeron que venga en un mes para que le digan cuándo le estarían dando el título. Y luego la monserga de tener que ir a quién sabe dónde en Insurgentes Sur a hacer el trámite de la cédula profesional.

martes, 5 de julio de 2016

Odiseo, parte 27

Elena no ha podido dormir bien, la preocupación por estar a punto de reprobar tres materias, en el último semestre, le causa insomnio. Y no es que ella no se esfuerce, sino que, simplemente las cosas no se le han dado.

Su mamá le dice que no se preocupe, que disfrute su carrera, su juventud, que los años se van tan rápido que, en verdad no importa cuanto tiempo le tome concluir sus estudios.

Mañana es domingo y ella se hace el propósito de dormir tranquila y sin preocupaciones.

Sin darse cuenta se queda dormida y, su subconsciente, toma control de su cerebro, al presentarse el estado onírico.

***

La joven Valensiya es llamada a presentarse a las habitaciones de su madre, la condesa Olga Mendeleva. Al llegar a la puerta de la gran habitación ella se detiene y, solicita permiso para entrar. La condesa, acompañada de otras nobles damas, sentadas en elegantes sillones estilo Luis XV, conversan tranquilamente entre ellas, al mismo tiempo que están haciendo bordados. Alrededor de ellas, tres sirvientas uniformadas, se apresuran para rellenar las elegantes tacitas de té, de la más fina porcelana china, que están sobre las mesitas junto a ellas.

Luego de ignorarla por un buen rato, la condesa voltea a ver a Valensiya y le indica que puede pasar.

"Aquí estoy madre, ¿qué desea?"

La condesa deposita su bordado sobre sus piernas, toma su taza de té, le da un sorbo, y luego la regresa a la mesita y, finalmente le anuncia a su hija:

"Valensiya, en tres meses te vas a casar con el príncipe Andreinovich. Puedes retirarte".

***

Valensiya acude a la plaza de la ciudad, le gusta, los domingos, caminar entre la gente, ver los puestos de los vendedores callejeros y sus mercancías, así como los locales, alrededor, en las aceras de enfrente, mismos que venden los más diversos artículos, traídos de todo el mundo. Es una tarde con sol pero fresca, ella camina absorta pensando en su matrimonio con éste, para ella, desconocido príncipe Andreinovich. Su acostumbrado paseo en la plaza no la distrajo.

Así que taciturna y acongojada camina de regreso a la finca familiar, cuando, luego de un instante, nota que un hombre la sigue.

Valensiya entra a un almacén, buscando protegerse en la multitud. Entre los maniquíes, vestidos con la última moda parisina, ella mira hacia la puerta. Luego de varios minutos, sin que su acechador entrara a la tienda, ella se siente segura y luego, lo atribuye, la persecución, a su imaginación.

"¡Por Dios! El compromiso me tiene alterada y ahora hasta imagino que me persiguen".

"¡Buenas tardes! ¿Desea que se le muestre uno de los vestidos?" Una joven y atenta vendedora le ofrece.

”No gracias, solo entré a ver". Y camina de regreso a la calle.

Apenas sale del almacén cuando nota que en la acera la espera el hombre que la venía siguiendo, ella se alarma. Este hombre, mayor que ella pero de aspecto juvenil, trata de calmarla y explicarle, al mismo tiempo que hace ademanes.

"¡No! ¡no! ¡por favor no se alarme! Le ofrezca mis más sentidas disculpas por mi atrevimiento y modo tan vulgar de seguirla. Pero, es que no pude evitar el fijarme en usted, calles atrás, cuando caminaba en la plaza".

El hombre se la queda viendo con una mirada implorarante, tanto que a Valensiya le parece gracioso. El es un hombre de aspecto limpio y cultivado y, por sus ropas, parece pertenecer a la clase comerciante, ella se lo imagina atendiendo una botica o tal vez una tienda de abarrotes.

"Me llamo Vasily".

Ella ahora entusiasmada le extiende su mano:

"Y yo soy Valensiya, hija del conde Mendelev"

Vasily le besa la mano, sin retirar su mirada de los ojos de ella.

***

Un papelito envuelto en una piedra, y arrojado sobre la barda, o una piedrita arrojada contra la ventana de su habitación, son las señales de Vasily para solicitarle a Valensiya que salga a caminar y a platicar con él.

Llevan ya así cinco días viéndose. Del desconocido príncipe Andreinovich ella no ha recibido mayor información de parte de sus padres. Estos tres meses van a pasar volando y, la irrupción de Vasily en su vida es bienvenida, ella desea distraer su mente en otras cosas que no sean su boda.

Valensiya baja corriendo las amplias escaleras circulares de la mansión familiar y su madre ya la espera abajo con un rostro indignado.

"¿Se puede saber a dónde te dirijes con tanta prisa?"
"Madre, voy a la mercería a comprar un nuevo juego de hilos para bordar".
"¿Y ayer, anteayer y el día previo? una señorita no tiene nada que estar haciendo saliendo todos los días a la calle, y menos ahora que eres la prometida del príncipe Andreinovich. De este domingo al siguiente él va a venir formalmente, a solicitar tu mano".
"Madre, necesito ese juego de hilos para terminar mi nuevo estampado. Le aseguro que no me tardo".

Y Valensiya sale caminando apresuradamente y ahora preocupada por esta nueva información recibida sobre su boda arreglada.

***

"¡Ya Vasily! ¡Para! ¡No se cómo me convenciste de esta locura!"

Valensiya se sujeta con ambas manos de los bordes del pequeño bote, mientras Vasily, con un torcido sentido del humor lo sacude, Valensiya aterrorizada ya se visualiza siendo volcada al agua del pequeño lago.

"Le dije a mi madre que iba a salir solo un instante, a comprar hilos, ¡ella me va a matar por haberme escapado toda la tarde!"

"Perdóname Valensiya, a veces me comporto como si tú fueras un amigo", él toma las manos de ella entre las suyas y, la mira lleno de amor, a los ojos, ambos juntan lentamente sus rostros y finalmente se besan.

Con los ojos brillantes y una sonrisa,Vasily rema de regreso al embarcadero donde rentaron el bote.

Un grito y luego carcajadas hacen voltear a Valensiya a ver a una pareja que acaba de voltear su bote contra el agua del lago, ella regresa su mirada, a ver a Vasily y, ella adivina lo que él piensa y gravemente ella le dice:

"Ni se te ocurra..."

***

Valensiya llega corriendo a su casa y, corriendo sube las escaleras, la condesa se encuentra rodeada de nueva cuenta por otras condesas y duquesas, interrumpen su conversación ante la súbita irrupción de Valensiya. La condesa Mendeleva rompe el incómodo silencio haciendo un sonido con su garganta y cogiendo su taza de té se dirige a una joven dama:

"Bastante indignante, eso que nos comentas, respecto a la influencia que ese tal Rasputín ha ganado sobre la zarina Alejandra".

***

Valensiya se queda extrañada, que esta noche, su madre la condesa ya no la amonestó por su última escapada. Ella siente que es castigo suficiente que la hayan visto llegar, escapando hacia su habitación, el grupo de damas que acompañaban a su madre.

Lo que deben pensar de ella ahora, que ella es una, una... ¡cualquiera! por andarse escabullendo. Y ¿acaso no lo es? siendo una mujer comprometida se anda... besando con un hombre del que no sabe nada.

Se siente muy avergonzada y se echa las manos al rostro, tratando de contener las lágrimas.

Valensiya toma una decisión, dolorosa para ella pero correcta, protegerá su prestigio y honrará a la condesa y la obedecerá casándose con el príncipe Andreinovich.

Ya no verá más a Vasily, ni siquiera para despedirse de él y, mintiendo para su beneficio, le comentará, a su padre el conde Mendelev, que desde hace varios días ha visto a un hombre rondando la finca familiar y, que a veces, arroja piedras hacia el interior.

Así los sirvientes ahuyentarán a Vasily para que no vuelva jamás.

Valensiya se queda dormida, finalmente, luego de llorar bastante.

***

Los sirvientes andan apurados, limpiando la casa, los espejos, los candelabros, la cristalería. En la cocina las cocineras se esmeran en preparar la cena para esta noche muy especial. Hoy viene el príncipe Andreinovich a solicitar formalmente la mano de Valensiya.

Valensiya, está vestida solo con su corsé y, está sentada en el tocador, mirando su reflejo en la luna. Su fiel nana Irina le está cepillando su largo cabello negro.

Ella está absorta en sus pensamientos.

Piensa si el pobre Vasily estará bien, luego de que, la última vez que él vino a arrojar piedritas contra su ventana, a continuación escuchó el escándalo hecho cuando salieron el mayordomo y dos sirvientes, a corretearlo y hasta un par de balazos le tiraron.

En fin. Esta noche va a conocer a su futuro marido, y ella, va a ser su esposa, convertirse en la madre de sus hijos y, en señora de su casa y, será la anfitriona en todos los eventos importantes que organicen y, tendrá a otras esposas de ilustres caballeros, como sus amigas. Justamente como su madre y, antes de ella, su abuela y antes la madre de esta.

***

Son las siete de la tarde, abajo, ya se escucha una gran algarabía. Valensiya mira su reflejo en la luna de su tocador una vez más antes de bajar, ¡está impresionante! Hace minutos su nana Irina la ayudó a terminar de vestirse, así como a ponerse el elegante juego de collar y aretes de perla, que pertenecieron a su abuela. Así como luce, fácilmente pasaría por una de las hijas del Zar.

Un insistente toquido a su puerta la trae de vuelta de su introspección, es su nana.

"¡Niña Valensiya! ¡Niña Valensiya! ¡El príncipe Andreinovich, y sus padres ya esperan abajo en la sala! ¡Su madre ha mandado por usted!"

Valensiya respira hondo y, sale de la habitación camino de la sala, allá abajo.

***

Al ir bajando las amplias y elegantes escaleras, Valensiya, puede ver a los invitados de sus padres, distintos condes, barones y príncipes de la Rusia imperial, acompañados a su vez de sus condesas, baronesas y princesas. Entre ellos se mueven los sirvientes llevando charolas con vino y canapés.

De repente, entre ellos, se abre paso, radiante y orgulloso, su padre, el conde Mendelev.

"¡Valensiya ven!"

Avanza al pie de las escaleras y la lleva de la mano, hacia un hombre elegantemente vestido, él está de espaldas, rodeado por un grupo de nobles, quienes están muy atentos a un relato que él les narra, sobre su última experiencia militar contra unos obreros sublevados.

Su padre se aproxima ante el caballero y llamando su atención para que se voltee, él lo introduce:

"Valensiya, te presento al príncipe Vasily Andreinovich".

Cuando el príncipe voltea ella ve que se trata de Vasily, "el pobretón Vasily”, ella corre hacia él a refugiarse en su abrazo. Vasily la abraza contra él, le planta un beso en su cabeza, ella está llorando de alegría descansando contra su pecho, y ahora Vasily le pregunta:

"¿Te casarías conmigo?"

***

Un rayo de sol que entra orgulloso por la ventana, despierta a Elena y, ella despierta desubicada. Y, ahora con tristeza, se da cuenta que solo era un sueño.

Ella estaba viendo todo como una mirona entrometida en vidas ajenas, pero, había tanto de ella en Valensiya...

jueves, 16 de junio de 2016

Odiseo, parte 25

Está Alejandro muy concentrado, estudiando de un libro de Unix en la biblioteca, cuando llega Memo, agitado y sonriente:

"¡Ven wey! vamos afuera, tú también te vas a cagar de la risa".
"Memo estoy ocupado, ¿qué es?"

Y tiene que salir caminando a paso veloz tras Memo, porque este no lo esperó. En el arco detector de libros hace una mueca de exasperación, porque justar ahí, están dos chavas de comadres y obstruyendo el paso.

En la explanada lo espera Memo, quien al verlo le indica con las manos que se apure y, así otra vez sale tras de él.

Al llegar a la calle, frente a la puerta principal de acceso de la universidad, Alejandro voltea a ver lo que Memo le indica:

"¡Mira el pedo que armó el pinche René!"

Alejandro se tiene que abrir paso entre la multitud de alumnos que rodean a René, quien está siendo entrevistado por un motociclista de La Red de Radio Red.

"...semestre tras semestre es la misma historia aquí en la Universidad del Valle de México, nunca tenemos la lista completa de materias con maestros, pero eso sí, en periodo de examenes parciales, gente de la administración, de una manera humillante, llega con listas a sacar a alumnos que se han atrasado unos cuantos días en pagar la colegiatura. Esto ya no estoy, estamos, mis compañeros de clase y yo, dispuestos a seguirlo tolerando.

"Ya que las autoridades de la SEP, fuimos en comitiva a entrevistarnos, se declaran incompetentes para intervenir, recurrimos a la opinión pública y a los amables micrófonos de Radio Red para denunciar y desenmascarar a estos comerciantes sin escrúpulos de la educación. Gracias."

Los alumnos que lo rodean, a René y al motociclista reportero, estallan en aplausos, silbidos y gritos de aprobación.

"Mi reporte desde la Universidad del Valle de México en Lomas Verdes". Se despide del aire el motociclista. Le da la mano a René, y este le regresa unas palmadas de agradecimiento en su vistoso traje de motociclista, se pone el casco y la gran moto deportiva se aleja rugiendo.

Recién se fue el reportero cuando salen al encuentro de los alumnos reunidos, la rectora del campus Lomas Verdes y Francia, la directora de la carrera de Sistemas, ¡acompañadas por Manuel! Chismoso hijo de la...

"!René Mendoza! !Venga inmediatamente para acá!" La rectora le grita muy enojada, René muy serio con las manos en la cintura, ni se inmuta y se la queda viendo fijamente.

El grupo de alumnos que antes lo rodeaban ahora voltean a ver a los recién llegados y, abren un espacio para que ambas partes se aproximen.

"René por favor, ven". Ahora Francia, la directora de Sistemas se lo solicita. René le lanza una mirada asesina a Manuel, quien intimidado, baja la mirada.

Bueno ellas siguieron avanzando y René solo tuvo que caminar unos pasos para acercarse.

"Licenciada, Francia, buenos días. Hola Manuel". René saluda respetuosamente. La rectora se dirige a él:

"Esta no es la manera de hacer las cosas, antes que nada debes de entender que la ropa sucia se lava en casa".

"René", ahora es Francia, "Manuel, como líder de clase, y yo, mandamos un escrito, hace semanas, solicitando a rectoría el que se ordene a dirección académica, que no cancelen las plazas cada vez que un profesor genere baja y el que se acelere la contratación de profesores, haciendo uso de una base de datos académica. Solicitantes para docencia siempre hay, es en nuestro extremo que la universidad está fallando".

"Justamente estaba con Francia dándole seguimiento a ese asunto, cuando llegó Memo por nosotros, contándonos lo del motociclista". Manuel le explica.

"Vamos a mi despacho por favor". La rectora les solicita. Todos los alumnos que presencian esto, se quedan murmurando entre ellos cuando los ven partir.

***

Una hora después, en la cafetería, René les cuenta a Alejandro, Fabián y Memo lo discutido, y también, que compromisos acordó la rectora con Manuel y él.

Ahora sí se va a corregir el hasta ahora perenne problema de falta de profesores y, en caso de ser necesario se va a recurrir a la plantilla docente de los otros campuses.

Manuel (una vez aclarado para René que él no es un delator) va a supervisar, junto a los otros líderes de grupo, que esto en realidad se implemente.

También la rectora giró a la direccióm académica una orden para que ya no se humille a los alumnos que se atrasen con una colegiatura.

jueves, 9 de junio de 2016

Odiseo, parte 24

"Estados Unidos domina al mundo por medio de su barata cultura y su horrible lengua".

Es lo que está diciendo este desconocido, para Alejandro, filósofo de izquierda en un programa 'cultural' en el canal del Estado de México.

Alejandro quisiera contestarle que gracias a que él se autoinstruyó en el Inglés, se le abrió un universo, de información y conocimientos, que difícilmente llegan traducidos al país.

"Destruye a la juventud con su música y celebraciones satánicas como el Jalogüín". (Así lo pronunció). "Y sus costumbres ajenas a las tradiciones mexicanas".

Alejandro piensa que si este tipo creerá que la Navidad la inventaron en Oaxaca.

En ese instante el tono de su celular suena, lo toma y lee que es René; le contesta.

"¿Qué onda wey?"
"Nada ca... ¿Oye, puedes ir a la universidad mañana a las nueve? La cita es en las sombrillas de la entrada".
"Sí, pero ¿para qué?"
"Vamos ir a la secretaría de educación pública, ¡para que se jodan a estos cabrones! ¿Cómo es posible que en octavo semestre sigamos con el problema de falta de profesores?"
"Pues sale wey, me parece bien; ahí voy a estar. ¿Supongo Memo y Fabián también van a ir?"
"¡Desde luego Alex!"
"OK, nos vemos".
"Nos vemos, ¡besos!"
"¡No mames pinche René!"

Y con sus carcajadas, René, corta la llamada".

***

No saben cómo ni cuándo, pero se les pegó Manuel, el cerebrito de la clase, mismo que es un nerd insoportable. Y van por el periférico, rumbo al sur, en la camioneta de Memo, una Honda gris muy bonita.

Memo mete un CD al reproductor y suena Stayin' Alive de los Bee Gees, y Manuel de inmediato tiene que salir con su comentario mamón:

"Ese grupo es nuevo ¿verdad?"

Según él, es muy gracioso, René solo le contesta: "Hey sí". Con un desgano que no puede ocultar.

"Ayer estaban pasando un programa sobre la vida de Cristo", Memo comenta, "muchas suposiciones y muy poca evidencia histórica existe sobre él".

"Los evangelios que hablan sobre su vida fueron escritos décadas después de la crucifixión y ningún historiador romano lo menciona", dice René.

"Los textos de un historiador romano sí hacen referencia suya, no recuerdo si se trata de Suetonio o Plinio El Viejo. Pero, se especula que estos textos fueron modificasdos, siglos después, por la iglesia, para corregir este hecho incómodo sobre la no mención histórica de Jesucristo", todo esto lo dijo Memo y luego agrega:

“Puede que la vida de Cristo en realidad sea una página en blanco”, y ahora tiene que quitársele de enfrente a una histérica que se le pegó y le viene echando luces.

"Se ha de venir cagando", comenta Fabián, quien viene sentado adelante en el asiento de pasajero.

Manuel baja el vidrio, sentado atrás del lado derecho y grita:
"¡Vieja cagada!"

¡Cielos! Es tan falso, y molesto, todo lo que hace este tipo para encajar socialmente. En verdad ¿quién lo invitó? Y en serio que cada vez que este tipo abre la boca chupa energía y corta el ambiente ameno y hace que se pierda la inspiración de lo que se estaba platicando.

"¿Qué onda Fabián? ¿Por qué siempre tan callado y tranquilo?" Es René, desde el asiento de atrás sacudiéndole el cabello. "¿Por qué no tienes novia? ¿No vayas a salir con que eres mayate?"

Se ríen todos, Fabián también. Y Alejandro se dirige a él:

"Que no te moleste Fabián. El pinche René, el otro día al teléfono me mandó besos".

Y ahora todos se carcajean y, Alejandro y René intercambian amistosas fintas de box.

***

Los cinco esperan en la antesala del despacho de un funcionario de la Secretaría de Educación Pública. Cuando llegaron al edificio con su pequeña protesta, a todo mundo le tuvieron que repetir su queja y el motivo de su presencia. Ellos demandaron hablar con el secretario mismo, pero una asistente los canalizó con este licenciado quien, basados en lo grande y elegante de su despacho, debe ser alguien importante.

Luego de esperar, relativamente muy poco tiempo, la secretaria del funcionario les indica que la sigan al interior del despacho. Es un amplio despacho, muy iluminado, con una gran ventana con persianas de aluminio, el escritorio del funcionario es grande, de madera obscura, con elaborados motivos artesanales, ocupado por la pantalla plana de la pc, tiene también una elegante cubierta personal de piel, sobre la que trabaja este ejecutivo. El escritorio transmite la sensación de mucho trabajo, pero sin el caos ni desorden de los escritorios del oficinista promedio.

En el despacho hay también una mesa circular y sus sillas hechas, al parecer, de la misma madera fina.

Cercanos a la entrada hay un sillón largo en piel y contrapuesto a este, un sillón individual. En medio de estos, una baja mesa con un elegante arreglo de flores.

Los recibe un hombre de cerca de cincuenta años de edad, blanco, cabello negro corto y algo rizado, sobre su nariz de bola dos intensos ojos negros.

El está de pie y les indica que se sienten en el sillón y él procede a ocupar el sillón individual. Como no caben, con mucha desfachatez, René se sienta en el brazo izquierdo del sillón. El funcionario se lo queda mirando fijamente como consecuencia. Para no antagonizarlo René decide mejor no sostenerle la mirada.

Después de explicarle al funcionario de la SEP que cada semestre es la misma situación, falta de profesores en varias materias y que en las materias donde sí tienen maestros solo les dan una embarrada de las asignaturas, el funcionario, luego de escucharlos atentamente, les dice:

"¿Discutieron todo esto, primero, con el director de su carrera? ¿con el rector de su universidad?"

"Bueno sí", es René, "muchas veces le hemos señalado esto a Francia, la directora de nuestra carrera y, el problema persiste..."

"Jóvenes, esto tenían que tratarlo con el rector, antes de recurrir a la SEP, ese tipo de asuntos no los resolvemos nosotros.

Me dan la impresión que, quieren crearle un escándalo a su alma mater, en un afán punitivo.

Pero se equivocan, hay cierta etiqueta, que ustedes como estudiantes, deben seguir y respetar, respecto a su universidad, y las autoridades de la misma. Así que, vayan a hablar con las autoridades de su escuela. Yo por principios, no puedo ni debo intervenir."

El funcionario se levanta de su sillón y les enseña la puerta. Cuando todos ellos salen, y con una sonrisa burlona, cierra la puerta de su despacho inmediatamente.

Manuel exclama:

”¡Charros! Nos mandó por un tubo".

jueves, 26 de mayo de 2016

Odiseo, parte 23

"Yo jamás iría de campamento, ¡que porquería! ¿Dónde haces del baño? ¡Ahí en un hoyo en el lodo!

Soy muy recatado y pulcro en mi higiene. ¡No! Eso no es para mi".

René sonríe al escuchar esto comentado por uno de los jóvenes sentados detrás de él, en el microbús.

"Yo no tengo nada de que avergonzarme, es Mara la que no va a saber ni dónde meter la cara en cuanto me vea llegar a la boda. ¡Claro! ¡Si tiene vergüenza! Que no tiene, porque si tuviera, ni se aparecería después de lo que hizo".

Es una joven señora, de pié junto a René, hablando con una amiga al teléfono. Él supone ella está haciendo referencia a alguna infidelidad con el esposo de ella.

No es que René hoy haya amanecido chismoso pero, es imposible no escuchar lo que la gente habla en el transporte público.

"Cuando eso me pase, ¡voy a dar brincos de alegría!" Ahora una adolescente le comenta a una señora, ambas sentadas en la gran banca del lado derecho, y la joven continúa:

"Sí no soy inconsciente, todo lo planeamos y tomamos nuestros cuidados".

Algo críptica esta charla pero a René le permite adivinar que la joven se refiere a que ya tiene sexo con su novio.

En los asientos frente a René, un hombre le comenta a otro:

"Los idiotas del Seguro le pusieron la cinta adhesiva ¡directamente sobre la úlcera de la pierna a la pobre viejita!"
"¿No me digas?"
"Sí, mi pobre madre daba unos gritos cuando se la quitaron, con piel, costra...".

René siente escalofríos al escuchar esto tan desagradable.

Su vecino de asiento va ocupado leyendo un libro sobre programación C:

$ gcc programa.c -o programa

A René le gusta la programación tambien, así como los comandos de Unix.

Ahora en un semáforo, sube uno de estos curiosos personajes que van entregando paletas de caramelo con una nota engrapadas:

'Soy mudo y solo me sostengo de la ayuda de la gente'.

Esta maña para mendigar dinero, al menos, no es agresiva como la práctica de los tipos que suben vendiendo tontería y media, pero que literalmente amenazan que uno los ayude ¡para no verse obligados a robar!

Pero los que se llevan el trofeo a la molestia, son los que se suben a tocar, ya sea con una guitarra o, los nacos con sus tambores africanos.

René nota la próxima parada donde debe bajarse para, desde ahí, caminar hasta la universidad. Es un largo trayecto a pie, pero a él le gusta caminarlo, en vez de tomar otro microbús, porque le distrae el ir caminando, viendo las casas, jardines, el escuchar a los gorriones y, en la cuadra previa a la universidad, ver las tiendas del centro comercial.

lunes, 9 de mayo de 2016

Odiseo, parte 20

Alejandro se halla en la biblioteca, acompañado de Carmen, compañera de clases. Él le está comentando sobre lo mal que le caen los metiches.

"Un metiche es como un depredador, listo para saltarte encima a la más mínima oportunidad. Por ejemplo, si te pones una sudadera al revés, tú te das cuenta de inmediato al sentirla incómoda contra tu cuello.

Pero si un metiche presencia esto, él luego luego te dice: te la pusiste volteada, ¡quítatela!"

Carmen se ríe por los gestos y ademanes que Alejandro hace al narrar esto.

Ella le contesta:

"Sí, yo también he tenido malas experiencias con los metiches. Estoy haciendo el servicio social en Telmex y mi jefe me puso a programar reportes en ABAP".

Alejandro exclama:

"¡Oye que interesante!"

Y Carmen continúa:

"Sí en verdad, ya ves que aquí nos estaban enseñando ¡Pascal! en primer semestre".

"Sí hombre, ¡ya ni la joden! pinche escuelita chafa..."

"Bueno, y como precisamente aquí en la UVM no nos enseñan nada de lo que en el mundo laboral está en uso, pues al principio tuve muchos problemas para entenderle al ABAP.

Y una señora que es muy inteligente, la ingeniera Olmos, se dio cuenta que mi jefe me dijo que si no podía me acercara a cualquiera de los desarrolladores, que todos son muy buena gente y atentos.

Y ella me llamó y me empezó a explicar.

Y desde entonces, ante cualquier duda, voy y le pregunto a la ingeniera Olmos. No me lleva ni dos minutos cada pregunta.

Pero hay una vieja huevona, la licenciada Delia, ni siquiera es de sistemas, es del cuarto piso, de contratos y servicios. Se la pasa todo el día chismeando con las secretarias de ahí de sistemas. Y esta vieja metiche se dio cuenta de mis constantes preguntas a la ingeniera Olmos.

Y la tal Delia se me acercó y me dijo que no era correcto que le estuviera quitando su tiempo a la ingeniera.

¿Puedes creerlo? decirme eso ella que se la pasa de chismosa tantas horas...

Y también me dijo que si no podía con la programación que, debería ir al Sanborn's y comprarme un libro de ABAP. Y luego la metiche me preguntó que si podía hacerme una crítica constructiva.

Yo le contesté que no y que me estaba quitando el tiempo".

"¡Tómala!" Exclama Alejandro. Y Carmen continúa:

"La tal Delia hizo una cara de sorpresa, con la boca abierta, y cuando se iba me dijo que era una grosera".

"¡Que bueno! que la corriste." Le dice Alejandro, y luego agrega:

"Pero, ¿qué me dices cuando uno es el metiche?"

"Sí, supongo uno lo hace todo el tiempo y, ni cuenta se da".

"Así es Carmen. A mi papá le pasó hace varios meses. Él estaba en las carnes frías, en el súper, y la señorita que lo atendía le dio una rebanada de jamón como muestra.

En un carro del súper, cercano a él, estaba sentado un niño, y mi papá le va a dar un trozo de la rebanada, cuando la mamá de este interviene bruscamente, ordenándole a mi papá que no lo haga.

Supongo eran judíos y el niño ¡se iba a volver cenizas si lo comía el jamón!"

Carmen se ríe ante esta ocurrencia.

jueves, 5 de mayo de 2016

Odiseo, parte 19

Como de costumbre, un profesor no llegó a la clase en la "casa abierta al viento", en esta universidad patito. Pero eso no incomoda ni molesta a nadie. Son jóvenes y ¿cómo van a desperdiciar la oportunidad de echar desmadre?

Y para variar, René es el centro de atención de los siete u ocho alumnos que sí habían llegado a tiempo a la clase. Él les está contando un relato, mismo que sin haberlo concluido aún, pero conociéndolo como es él, ya los tiene casi muertos de risa.

"El campesino alemán está totalmente confundido, una vez más le sucedió que dejó el recipiente en la repisa de la ventana y, ¡este amaneció de nuevo lleno de mantequilla!

El próximo día de mercado, él le pregunta a Oskar el leñador, a Klaus el herrero y al ministro Ernst sobre quién puede ser su misterioso benefactor.

Iba a preguntarle, también, al sastre, pero este estaba rodeado por una multitud que parecía festejarlo y, le fue imposible acercarse a él.

O benefactora, atinadamente le señala su amigo Gerhard. Y Hans, así se llama el campesino del relato, se acuerda de Helga que siempre lo ve con una sonrisa cuando ella pasa arreando sus gansos."

Memo, sentado hasta el fondo del salón de clases, con los brazos cruzados y las piernas estiradas, está viendo a René con una sonrisa burlona en el rostro, e interviene:

"Ya le pusiste mucha crema a tus tacos y alargaste la historia".

René le contesta:

"¡No interrumpas wey!".

Este intercambio es de manera amigable entre ambos.

"¿En qué estaba? ¡Ah sí!" Y René continúa:

"Gerhard le dice a Hans:

Puesto que el recipiente te es rellenado en algún momento antes del amanecer, vas a tener que hacer guardia para descubrir a tu benefactor.

Escóndete en el establo, desde ahí se puede ver hacia la ventana de tu casa, y deja la puerta entreabierta para que puedas espiar a la misteriosa persona que te regala la mantequilla."

Esa misma noche, Hans se acuesta temprano para poder madrugar y seguir los consejos de su amigo Gerhard.

Hans se despierta entusiasmado, un par de horas antes del amanecer. Se viste, se echa encima una piel y camina hasta el establo, dejando la puerta entreabierta para poder espiar.

Aún no amanece, y él ha estado a punto de quedarse dormido varias veces sentado tras la puerta del establo.

Sacude su cabeza para quitarse el sueño, cuando, escucha fuertes y secos golpes que se suceden, y Hans también puede sentir el suelo retumbar. El día ya aclara. Por el camino hacia su casa, saliendo del bosque, puede ver que se acerca ¡un gigante!

El gigante se acerca a la casa, voltea hacia la ventana, ve el recipiente en la repisa exterior de la ventana, lo toma con su pulgar e índice de la mano izquierda, se lo lleva a la cara hasta la altura de la nariz, y con la mano derecha, se exprime una gigantesca espinilla, llenando con esta el recipiente, mismo que regresa a la ventana; luego el gigante se da la vuelta y desaparece por donde vino.

Hans, impactado apenas y puede salir corriendo del establo, cuando vomita apenas afuera de éste."

"¡QUE ASQUEROSO!" Le dicen sus compañeros a René.

Memo golpea las palmas de sus manos y luego suelta una carcajada.

miércoles, 13 de abril de 2016

Odiseo, parte 16



Alejandro se encuentra sentado en la sala de su casa, su mente divagó por un instante hacia Elena, ya que se la topó en la caja de la cafetería de la universidad, pero prontamente decide suprimir cualquier pensamiento de ella.

Mejor se para del sillón y camina hacia la ventana. Y descubre con agrado, que en una casa de la acera de enfrente, y a como cuatro casas hacia la derecha, rentaron un inflabe con resbaladilla. Puede ver como no cesan de deslizarse y saltar un grupo de niños, que se traen un griterío que él no había notado.

Pero una mujer madura, que va camino de esa casa, lo nota a Alejandro en la ventana y le lanza una agresiva mirada.

"¡Oh que la...! Esta vieja loca ha de creer que soy un depredador solo por estar viendo a los niños".

Así que él se retira de la ventana.

De regreso en la sala, toma el control remoto del estéreo y lo enciende.

Sintoniza su estación favorita. 92.5 FM, le encanta escuchar a los clásicos del pop de los 80s y 90s.

Pero Alejandro comienza a impacientarse, transcurren los minutos y, puro spot lavacerebros.

Que dizque el gobierno federal ya abolió la pobreza alimentaria, que según regalar el petróleo a extranjeros va a significarnos precios más bajos de energía. Los spots que más odia son esos de ñoños que no saben gramática y creen que los nombres plurales son sexistas e insisten en decir:

"Diputados y diputadas, mexicanos y mexicanas".

Ahora un spot de igualdad de género. Tanta programación mental, el que le digan a uno que pensar, abruma. Alejandro apaga el estéreo disgustado y arroja el control remoto a un sillón.

Ahora se dirige a la cocina, tiene sed, abre el refrigerador y ve un par de botellas de Peñafiel Light, de fresa y arándano. Esto no es más que agua pintada, y desde luego que contiene azúcar, la prueba está en que, si tomase un vaso, le duraría hasta mañana la sensación de una capa de azúcar en los dientes.

Cierra el refrigerador de un golpe y se decide por medio llenar su vaso con agua del fregadero, es más sano.

Mientras bebe su vaso, sin prisa, nota un catálogo sobre la secadora, camina hacia ésta y ahí sobre ella comienza a hojearlo. Descubre con agrado que ya se empiezan a vender equipos de cómputo que corren una distro del sistema operativo Linux.

Sigue pasando las hojas y llega a la parte donde anuncian varios gadgets de espionaje: plumas, relojes de pulsera y pared, monos de peluche, gafas de sol, todo esto con cámaras espía.

También gadgets para grabar audio y escuchar a distancia.

¡Caramba! la tecnología tiene un muy negativo lado obscuro. En el pasado alguien con muy mala intención te podía guiar en una conversación para que hablaras mal de cierta persona; pero hoy en día, aparte te puede grabar para afectarte gravemente o extorsionarte.

Por cierto, él piensa, la pluma espía se ve bastante útil para grabar y balconear a agentes de tránsito o funcionarios municipales corruptos.

Le va a pedir a su papá que la pida, con su tarjeta de crédito, y que él se la paga. Está bonita y barata. También piensa en la broma de grabar a los desmadrosos de Fabián, Memo y René, en especial cuando se ponen a contar chistes mandados.

jueves, 7 de abril de 2016

Odiseo parte 15

"¡No mames wey! Yo los veo igualitos en todas las fotos".

"¡Pero sí te estoy señalando todas las diferencias en estas fotos!"

Memo se encuentra ya exasperado con René, quien, o está muy cerrado de mente o ya se quedó ciego.

Memo hace meses, buscando fotos de su grupo favorito, The Beatles, se topó con un message board que comparaba fotos de Paul McCartney, y su reacción natural fue exclamar: "estos cabrones siguen chaqueteándose con la pendejada de que Paul se mató en el accidente narrado en la letra de “A Day in The Life” y dizque, fue reemplazado por el bombero canadiense, William Campbell, que aparece en el vídeo de “Hello Goodbye”.

Eso es lo que dice la desacreditada teoría de conspiración.

Pero en este message board, Memo leyó y empezó a ver fotos donde comparaban a los cuatro Beatles y hasta discusiones agresivas, de algunos lectores en los threads donde, todo en inglés, se burlaba alguien:

"¿En serio creen que hay un Faul, un Feorge, un Fohn, y un Fingo? Es la edad, y el corte de cabello que los hace cambiar, ¡idiotas!"

Llamarlos "Faul" o "Feorge" deriva de anteponer la letra F de la palabra "fake", falso en español.

Los que defienden esta teoría alegan que los Beatles nunca existieron, que fueron un grupo armado por un Instituto Tavistock de Londres, para imponer reingeniería social, usando a la juventud como receptora, y así plantarles ideas de rompimiento con la generación anterior, rebeldía, relajamiento de valores morales, el uso de drogas, miscegenación y homosexualismo (“You've got to hide your love away”).

Memo empezó a dejar de burlarse cuando vio varias composiciones fotográficas, donde se analizan como cambia la simetría de su rostro, altura de ojos, nariz y orejas, sus lóbulos de las orejas y estatura.

Unas fotos que lo intrigaron mucho a Memo, fueron unas de Ringo en 1965, donde primero se le ve con nariz chata, luego larga y picuda y de nuevo chata, cambios a lo largo de varios meses en las que fueron éstas tomadas en el mismo año.

Otro conjunto de fotos que le intrigaron son las que comparan los lóbulos de las orejas de John. Hay una famosa foto de John, desnudo en la cama, abrazando a Yoko, en esta imágen su lóbulo izquierdo es continuo y unido a su mandíbula.

Y comparando capturas de vídeo, del John que vino a América en el 64, se puede ver su mismo lóbulo redondo y suelto.

Algo que Memo al principio no entendía era el, se lo decía a si mismo, "¿que ganaron con reemplazar a todos los Beatles!"

Le tomó leer varios threads, el entender que estos "clones" eran usados indistintamente, algunas veces siendo usados, al menos dos de la misma "persona" en un mismo vídeo.

Como los dos Paul usados en la secuencia cuando cantan “The Night Before”, en la película Help!

Aquí se puede ver a un Paul con la dentadura superior ancha y en perfecta forma de "U", y en la misma secuencia musical, otro Paul, con la dentadura superior estrecha, y el lado izquierdo de su dentadura superior curvado hacia adentro y con otra textura de cabello (es el Paul que grita: “¡Aaaah!” sacudiendo la cabeza).

Cuando Memo descubrió estos Pauls en esta secuencia mencionada, se la pasó muchas noches, en la privacidad de su recámara y hasta altas horas de la noche, prácticamente examinando cuadro por cuadro, un vídeo que ahí mismo puso uno de los miembros del message board.

"Paul/Faul teeth" es el nombre del video ligado desde YouTube.

Memo no podía contener su sorpresa al ver la sucesión de clips del vídeo. Presentados en orden cronológico, desde el salto a la fama de los Beatles, y en cámara lenta.

Estos clips fueron tomados de presentaciones, de sus películas y, entrevistas. Memo pudo claramente ver como se sucedían indistintamente el Paul con la dentadura superior perfecta, ancha y curva con el Paul del paladar estrecho y dentadura superior del lado izquierdo curvado hacia adentro.

Luego en la época de Paul en su grupo Wings, pudo ver como ahora el que se presentaba era un Paul más joven que aquel que cantó en la azotea cuando se separaron los Beatles y, que este Paul, como vio en el vídeo “With a Little Luck”, de su banda Wings, tenía una dentadura horrible, dientes apuntando en todas direcciones y un paladar estrecho, totalmente distinto al Paul, uno de los Paul del 62, de paladar ancho y dientes perfectos.

Y así se suceden clips en el vídeo, hasta llegar a la era actual de "Sir Paul McCartney" en los que aparecen cronológicamente intercalados Pauls con dentadura perfecta y ancha, con Pauls con dentadura estrecha y fea.

Viendo toda esta evidencia, Memo se pregunta sobre quién iba a someterse a largos y complicados procedimientos de odontología para estar permanentemente cambiando la apariencia de sus dientes.

Y, Memo también pondera, está el detalle de su siempre cambiante estatura, de los "cuatro" Beatles.

En otro de los threads donde comparan sus estaturas, Memo pudo ver un par de fotos de Paul, al inicio de los Beatles.

En una de ellas se ve a un minúsculo Paul, rodeado de jóvenes mujeres que le piden autógrafos y él, se ve de la misma estatura que ellas.

En otra foto, los Beatles están en el techo de una casa y sostiene cada uno, letreros que forman la frase: "Thank you Our Lucky Stars", en alusión a un programa de la televisión británica del mismo nombre. El Paul en esta imagen es de muy baja estatura también.

Gracioso que el Paul de tres años después, en la película Help! es el más alto de los Beatles y en la secuencia en las Bahamas carga a jóvenes en bikini. Una foto de la filmación de esta película, lo muestra descalzo en la arena y sobresaliendo en estatura por encima de los otros Beatles.

Memo se puso a revisar fotografías de toda la era Beatle y pudo constatar que al inicio, la calificación del Beatle más alto iba indistintamente de John a George. Luego cambió de George a Paul. ¡con fotos donde John era más bajo tan solo por encima de Ringo!

Otra objeción que un escéptico señaló en el message board era la de que cada "clon" tendría que haber sido un genio artístico.

Para lo anterior también Memo leyó una respuesta. Los Beatles tenían todo un equipo de creación musical, empezando por George Martín. En las grabaciones eran apoyados por guitarristas y bajistas y se sabe que Ringo era remplazado por bateristas más talentosos para grabar los discos.

Y sus mismas canciones no eran más que variaciones a piezas de música orquestal clásica, como "Girl".

En este otro thread Memo pudo constatar la tremenda diferencia de voz y tonos alcanzados por el beatle Paul que canta "Yesterday", contra la voz chillona y que se queda muy corto, del Paul en un concierto de Wings, especialmente cuando canta “Band on the Run”.

Algo curioso, a lo que hicieron referencia en otro thread del message board, es que los Beatles, tanto en su época como grupo y luego de solistas, es que hacen referencia a la multiplicidad.

Por ejemplo, en el concierto final de la película A Hard Day's Night, detrás de ellos en la pared, hay fotos de ellos, donde cada uno es una larga fila de dobles.

Paul en varios vídeos constantemente se 'multiplica', como en el gracioso vídeo a “Coming Up”, donde aparece una imaginaria banda The Plastic Macs, en la que cada uno de la docena de músicos que la componen es interpretado por Paul.

Y de Paul se pueden listar otros vídeos donde aparece como 'múltiples': “Wonderful Christmas Time”, “Hope of Deliverance”, “My Ever Present Past” (aparte aquí hace un ritual de Thelema mientras la gente no informada cree que eĺ solo baila, como las poses de la portado del album Help).

Ringo aparece 'clonado' en: “You're sixteen, you're beautiful and you're mine”. (Filmó una película que trata de dos Ringo también)

George aparece 'clonado' en “When we were Fab”.

Y respecto a John...

Aquí se derrumba esta curiosa teoría de conspiración ¿o no?

Para eso también tiene respuesta la gente de este message board.

En métodos de programación mental se presentan ideas contradictorias para "fundir" el cerebro, y mientras los manejadores de los Beatles abiertamente mostraban beatles con distinta estatura, orejas, dentaduras y simetría del rostro, por otro lado le decían a sus fans que ignoraran y enterraran esa idea en el subconsciente:

"...if somebody tries to take my place, let's pretend we just can't see his face..."

Como cantan en la canción 'I'm Happy Just to Dance With You", en la película A Hard Day's Night.

O como cuando tuvieron que usar a Jimmie Nicol, baterista substituto, en la gira por Asia y Australia porque Ringo se enfermó de la garganta.

A esto se le conoce como disonancia cognitiva, una población con esquizofrenia, psicosis, es mucho más fácil de someter. Y esta población a la larga acepta esta progranación sin chistar. Por eso los políticos la aplican en campaña: "no subiré impuestos ni cortaré sus beneficios". Y una vez en el poder aplican lo contrario a lo que prometieron y el antiguo partido en el poder, quienes afectaron con sus decisiones al pueblo, ahora en la oposición prometen revertir estas medidas, para que la gente los elija.

***

Llega René a la cafetería de la universidad y se sienta a la mesa, donde ya se encuentra Memo tomando un café y comiendo una dona.

"¿Qué onda wey?" lo saludo Memo sin siquiera levantar la vista en cuanto nota a René.

Memo está súper concentrado en su teléfono y cuando René se da cuenta que otra vez está viendo fotos de los Beatles, exclama:

"¡No mames! ¿Sigues con esa jalada? ¡Es el corte del cabello!"

martes, 29 de marzo de 2016

Odiseo, parte 14

Alejandro está escribiendo un sumario del cuarto episodio del libro de planeación estratégica (es una tarea escolar) Y se encuentra con problemas para escribir las conjugaciones del verbo “Haber” (tristemente la mala ortografía es un problema inherente a la generación de los dispositivos móviles).

Por este motivo toma su grueso diccionario enciclopédico ilustrado para buscar este verbo.

Pasando las páginas al azar, se encuentra una con la lámina de una pintura que lo deja sin palabras, sin aliento.

Es como si esta pintura lo jalara hacia adentro, absorbiendo su mente. Desde esta lo miran fijamente los ojos de un hombre anciano, idéntico a su fallecido abuelo Manuel.

El hombre de la pintura, en la obscuridad de una noche preindustrial, está llevando a cabo un experimento, ante ¿su familia?

Alejandro nota que 'ellos' están viviendo una nublada noche de luna llena, misma que se puede ver a través de la ventana.

El experimento del abuelo en la pintura ha aterrorizado a un par de niñas, quienes están siendo consoladas por otro hombre mayor de la familia.

La menor de ellas, blanca, muy bonita, en un vestido que le deja los hombros descubiertos y con un gesto en el rostro que despierta compasión absoluta, está mirando hacia el globo de vidrio que el abuelo sostiene en lo alto.

Dentro del globo de vidrio hay un ave, cuya suerte es fácilmente adivinable, y que es la causa de la pena de las niñas.

De algún modo el aire va a ser extraído del globo de cristal, o consumido al meterle una vela.

Un joven, estúpidamente mantiene la jaula del ave abierta. Alejandro se puede imaginar a ese joven siempre torpe, tirando y tropezando con cosas.

Dos hombres, sentados a la mesa, alguno de ellos el padre de las niñas, miran absortos al abuelo ejecutando el experimento. Hay un tercero que ahora nota.

El cabello de los hombres, incluso el de los viejos, luce muy bien, largo, desarreglado; Alejandro mentalmente juega con la idea de dejárselo crecer al estilo del siglo XVIII.

En la parte izquierda del cuadro, platican entre ellos, un hombre y una mujer. Tal vez se presumen mutuamente sus conocimientos sobre el aire, la presión atmosférica y el monóxido de carbono.

Alejandro se siente totalmente absorto por este maravilloso cuadro, lee el título y el nombre del artista:

"Experimento con un pájaro en una bomba de aire" (1768), Joseph Wright de Derby. National Gallery, Londres.

Le causa vértigo el solo reflexionar cuanto tiempo llevan muertas las personas de la pintura, capturadas en un momento en el que se veían tan llenas de: vida, emociones, confianza, y conocimiento.

jueves, 24 de marzo de 2016

Odiseo parte 13

"Uno de los problemas más nocivos, para el trabajo y los tiempos en un ambiente de oficina es el recurrir constantemente a la realización de juntas.

Y si a esto le suman que los asistentes a las mismas están papando moscas y enviando mensajitos en sus teléfonos, pues, ¡ya nos llevó la chingada!"

El grupo estalla en carcajadas ante el irreverente lenguaje del profesor Miguel.

El profesor Miguel toma un marcador y procede a anotar en el pizarrón.

"Por eso hoy los voy a iluminar, una vez más con mi genialidad y sabiduría y les voy a compartir estos consejos para la realización de reuniones de trabajo más eficaces".

Y anota eso rápidamente y lo subraya, por sus ademanes, el profesor Miguel pareciera ser un Dalí pintando un cuadro.

Memo y René se voltean a ver aguantándose las ganas de soltar carcajadas.

"A ver, como primer punto..."

Y el profesor Miguel lo anota a la vez que lo menciona:

"Agendar la junta y notificar a los participantes, por medio de un correo electrónico, al menos con veinticuatro horas de anticipación".

"Otro punto: por educación, llegar cinco minutos antes a la reunión. Así mismo, por respeto al tiempo de los demás, hay que iniciar y terminar la junta a las horas señaladas".

El profesor Miguel continúa:

"Hay que asistir preparados, con conocimiento del tema, o temas a tratar; así como llevar donde registrar la información relevante y puntos acordados en la junta".

"Si llevan dispositivos, no estén de groseros checando su Facebook, o jugando Candy Crush. ¿Verdad Mónica?"

Y Mónica se sonroja, porque ella estaba haciendo algo en su teléfono en lugar de prestar atención a la clase.

"Una junta efectiva se caracteriza porque el expositor sabe ser breve y conciso y siempre permanece dentro del tema, y los participantes también".

"Los participantes al no interrumpir, al expositor, y a los que intervienen, muestran su respeto. E igualmente muestran su respeto y eficacia al compartir todos los datos relevantes que ellos posean".

"El expositor debe de ser atento y democrático, al proporcionarle a todos los participantes, la oportunidad de expresar sus ideas e inquietudes, cuando así se lo soliciten".

Memo le dice algo a René, es ininteligible para Alejandro que se encuentra sentado en la mesa detrás de ellos; pero conociendo a este par y las ocurrencias que siempre tienen, le causan a Alejandro el soltar una estruendosa carcajada.

El profesor se da la media vuelta, de una manera graciosa, para encarar al grupo, que ahora rie también junto a Alejandro.

"¡Hey! ¡Tranquilos! Muy bien se que una clase puede volverse pesada, pero, ni modos, así es esto. Díganme, ¿vinieron o los trajeron a clases?"

El profesor Miguel siempre ha preferido el diálogo conciliador con sus alumnos a, la confrontación abierta. Y a pesar de que a sus espaldas se lo vacilen, sí logra ganarse el respeto de sus alumnos.

"Bueno, ya para terminar, recuerden, en una reunión puedes estar de desacuerdo, pero no por eso debes de ser ofensivo. Se desafían las ideas, no a las personas".

"Ahora como dinámica grupal, vamos a efectuar una junta, donde vamos a discutir… A ver..."

Y el profesor Miguel anota en la pizarra, con expresiones de protesta de parte del grupo, que de plano hoy no tienen ganas de trabajar:

"La construcción de un nuevo campus universitario, y las carreras que en este se van a ofrecer."

martes, 1 de marzo de 2016

Odiseo parte 10

Han pasado varias semanas desde que Alejandro se le fue encima al escuincle pendejo que andaba rondando a Sandra. Y, para sorpresa suya, ya no ha vuelto a ver el Audi estacionado afuera de la casa de ella.

Ha tenido la oportunidad de verla salir a ella de su casa, y Sandra, se ve bien, igualita que siempre, por lo tanto, ese pendejo no le hizo nada. Cualquier cosa negativa que ella hubiese sufrido, se hubiese reflejado en su personalidad.

El escuincle idiota, y sus amigos, no lo conocen, jamás lo han visto, aún así Alejandro anda preocupado de que, alguien por encargo, ahora lo golpee por venganza. Así que últimamente él ha andado cuidándose de hasta su sombra.

***

Alejandro, de regreso de la universidad llega al Soriana. A él le gusta simplemente ir a ver cosas.

Y ya tiene una rutina ritual establecida, entra al súper y se dirige a la sección de electrónicos, donde se mantiene al día respecto de los últimos equipos de cómputo personales, laptops e impresoras; así como tablets y smartphones.

Él no es un obsesionado de los celulares, le parecen una pendejada y odia el que la gente, aunque junta físicamente, esté cada quien con la mirada fija en el teléfono. Y él ni tiene, se lleva a la universidad el viejo teléfono de teclas y pantalla monocroma de su papá.

Luego se pasa a ver consumibles como los mouse, discos DVD vírgenes, cartuchos de, e impresoras. De ahí pasa rápidamente a ver pantallas planas (tampoco tiene) reproductores BluRay y las películas a la venta. Tiene años sin comprar una película, no le llama la atención el cine vacío que ahora producen en Estados Unidos, sin inteligencia y solo centrado entorno a los efectos especiales.

Se da la media vuelta y solo le hace una mueca al vigilante que, no importa en que súper te encuentres, en cuanto te pones a ver los títulos en DVD y BluRay, de repente se aparece detrás de uno radiando con su walkie talkie. Así fueran de buenos para cuidarlo a uno, a su papá un par de veces las farderas le han sacado la cartera.

Luego, Alejandro. se retira de ahí para encaminarse a la sección de juguetes, en su edad adulta éstos ahora se llaman "coleccionables', bueno, es el nombre que todos los inmaduros del YouTube usan para presumir sus juguetes: "collectibles" en Inglés, la mayoría de esos videore views son de gringos.

Y es aquí donde lo emocionante y deseable para Alejandro se encuentra: las figuras de 3 3/4 de Star Wars, así como las de Marvel, las nuevas figuras de 5 pulgadas de Star Wars también, los sets de Lego, ¡caramba! ya con una facilidad que los etiquetan a dos mil pesos.

Luego por nostalgia, recuerdos de su más remota infancia, revisa los carritos Hot Wheels y Matchbox, y por el mismo motivo, checa los sets de Playmobil.

Hay sets padres en esta ocasión, de policías, bomberos, así como de fórmula uno, aunque más baratos que Lego, los Playmobil también están caros.

Pero él ha estado comprando los Playmobil que vienen en sobre, son series de doce figuras y vienen al azar, ya que no se puede ver que figura trae el sobre. Solo tentándolo para tratar de adivinar de cuál se trata.

Y Alejandro procede a estrujar la veintena de sobres que se encuentran disponibles en su caja exhibidora; y aparta un par de sobres porque ha sentido lo que al parecer son cascos, y eso lo emociona, tal vez ha hallado la figura del astronauta que él desea.

Así que coge ambos sobres y se encamina hacia las cajas a pagar.

Pasa por las cajas rápidas, pero están cerradas, va a tener que hacer fila con gente que lleva carritos con mandado. "¡Maldición! ¿Sólo cuatro cajas abiertas para todo el súper?"

Y desde que venía por la sección de deportes lo viene siguiendo un tipo delgado y canoso, mismo que ahora se formó justo detrás suyo.

La cajera es una joven morena, muy delgada y baja de estatura. Se ve que la pobre solo está en automático trabajando, debido a las frases que monótonamente repite todo el día:

"¿Desea retirar o hacer una recarga tiempo aire?"
"¿Desea redondear para la fundación víctimas del neoliberalismo?"

Claro esa fundación no existe y ella no la mencionó pero, a Alejandro le hubiera hecho mucha gracia escuchar eso.

Le da dos pesos a la niña empacadora y se enfila dirección del estacionamiento.

El hombre canoso viene detrás de él. A Alejandro esto ya no le parece una coincidencia y se voltea para enfrentarlo:

"¿Sí? ¿Disculpa?"

"¿Qué de qué? El canoso le contesta, y agrega: “Voy camino de mi auto, ¡güey!"

Y en efecto, el tipo canoso solo iba a su vehículo, llevando un paquete de pilas doble A en sus manos.

jueves, 18 de febrero de 2016

Odiseo parte 8

Es una tarde nublada y fría, el profesor Jesús, de álgebra booleana, llegó al aula y antes de que, siquiera pudieran todos terminar de sentarse les dijo esas palabras que a todo alumno dejan paralizado:

"Saquen unas hoja en blanco y, escriban su nombre en ella".

Examen sorpresa... ¡No mames! Más de uno habrá pensado eso.

El profesor Jesús anota seis problemas en el pizarrón.

Y lo clásico que hacen todos los profesores, en clase ves algo como:

A * 1 = A ó

A * 0 = 0

Pero en los exámenes te ponen problemas tipo:

(A+BC')' XOR (A'B+C)

Alejandro, quien sí es estudioso, está resolviendo su examen con éxito. Mónica, una muy bella joven, blanca, ojos verdes, cabello muy largo y castaño, con naricita y pecas, sentada detrás suyo, le pide insistentemente a él que levante su examen y se haga de lado para que ella pueda copiar sobre su hombro. Con la lección que tuvo con Elena, ya aprendió a no dejarse usar por las 'última coca cola del desierto'.

Solo escucha que Mónica murmura algo, de seguro nada bueno, y ella lo deja de molestar.

Con voz llena de hartazgo, el profesor Jesús solo les dice:

"No se copien, yo no los voy a castigar, su pena y vergüenza será el engaño que a ustedes mismos se hacen".

Es una postura buena por parte del profesor. Un verdadero maestro es un facilitador del aprendizaje, no un capataz presto a castigar la más mínima falta.

De repente, desde el fondo del aula se escucha ¡un estruendoso pedo! Todos salen corriendo del aula, ante esta maravillosa oportunidad de echar desmadre. Van gritando y haciendo gestos como si el salón hubiera sufrido un repentino ataque bacteriológico por parte de imaginarios militantes islámicos.

El profesor Jesús está muy enojado afuera del aula, gritándoles que regresen a continuar con el examen.

”¡HÉCTOR! ¡RENÉ! !MEMO! ¡REGRESEN AL SALÓN! ¡AHORA!"

El profesor está actuando como el capataz que Alejandro pensó que no debería ser.

Alejandro al entrar de regreso nota que Oscar, está llorando en su mesa. Todos han vuelto ya al aula, vociferando burlas y otros riéndose.

El profesor Jesús los llama al orden:

"HEY ¡BASTA! Una colitis es algo de lo que nadie está exento. Y todos nos hemos pedorreado. Así que ya dejen a su compañero en paz".

Al mismo tiempo que el profesor decía esto ya había compañeros consolando y demostrando sus simpatías a Oscar.

Alejandro recuerda un verso que su papá solía repetirle cuando era niño:

"Desde el rey, a la vaca, y hasta la más bonita muchacha, toditos dejan su bola de caca".

domingo, 14 de febrero de 2016

Odiseo parte 7

En la cafetería de la universidad suena la rockola, alguien seleccionó 'Radio Ga Ga' de Queen, al mismo tiempo que Alejandro llegaba.

Dentro, él puede ver, a sus amigos Memo, Fabián y René sentados en una mesa, muertos de risa por algo que están viendo en sus teléfonos y, en la barra ordenando él ve a Elena acompañada de un tipo con aspecto de 'mirrey', a Alejandro le vale...

Camina hasta sus amigos y, tomando una silla desocupada de otra mesa, se sienta con ellos.

"¿Qué hay?¿que hacen canijos?"

René ni puede hablar por las carcajadas que está soltando. Y Memo ya calmándose le contesta:

"Éste cabrón, René, nos está enseñando fotos de la vieja con la que salió este fin de semana".

"¡Mira!" Le dice Fabián pasándole su teléfono.

Alejandro puede ver en la imagen a una joven menuda, curvilínea y morena, abrazada de René y, el pinche René la tiene sujeta de las nalgas, están en un bosque, el Ajusco ¿tal vez? y en su rostro dibuja una sonrisa burlona y de victoria que le hizo a quien les tomó la foto.

"¡Ve esta foto wey!" Ahora René le dice y le pasa su teléfono. Es la misma joven, pero ahora en un antro, lleno de gente y de humo.

En la foto, la joven visiblemente tomada, está tratando de beber de ¿un micrófono? René repite lo que ya había contado, pero ahora lo narra para Alejandro.

"Yo estaba cantando en el karaoke, pero antes había puesto tan peda a esta vieja que, cuando le pasé el micrófono, ¡ella creyó era otra cerveza!"

Y una vez más sus tres amigos estallan en carcajadas.

"¡Cuéntale lo mejor wey!" Memo le pide a René.

"¡No otra vez! ¡Eso estuvo grueso!" Fabián interviene, y René aplacándolos, con gestos de las manos, se dirige a Alejandro:

"¡No mames! Les conté a estos cabrones que cuando ya la llevaba a esta vieja a su casa, ella vive en Echegaray, y ya íbamos a la altura de un vaso colector de aguas que ahí hay, ella me dice toda peda:"

"Quiiiero hacer pipii".

"Aguántate, ya estamos a minutos de tu casa; le contesté, pero ahora ella haciendo un berrinche me grita:"

"¡PÁRATE! ¡yaa no me aguantoo!"

"¡Ahí viene lo bueno!" Interviene Memo dirigiéndose a Alejandro. Y René continúa:

"Total que, como eran como las dos de la mañana que me orillo, me hubiera dado mucho asco que esa vieja se miara en mi coche; y ella se baja y ahí luego, luego, se baja el pantalón y los calzones, ni siquiera se fue lejos para que no la viera.

Yo volteé a otro lado por recato y que..."

René, Memo y Fabián estallan en carcajadas otra vez y, Alejandro, sin dirigirse a ninguno de ellos pregunta:

"¡Qué pasó!" René continúa:

"¡SE ECHÓ UN PEDOTE LA CABRONA!"

Estallan en carcajadas de nuevo y Alejandro, viéndolos, pregunta:

"¿Se cagó?" Y René le contesta, apenas pudiendo hablar, por la risa:

"¡No mames wey! ¡No me iba a bajar a ver, ¡Me vale madres! y ¡Que pinche asco!"

***

Ya más calmados y ahora comiendo unas sincronizadas que pidieron, acompañadas con su coca cola cada quien, Alejandro se muere de ganas por contarles lo que presenció el viernes en la tarde. Cosa que hace aprovechando los silencios obligados, mientras sus amigos mastican.

"Y ese cabrón, así nomás, los mató al par de muchachos. ¿Qué le pudieron haber dicho o hecho para que él los matara?"

Memo escucha todo esto muy pensativo, su mirada fija en su plato de sincronizadas sobre la mesa. Cuando Alejandro hace una larga pausa, indicativo de que él ya no tiene nada más que agregar. Memo les dice, con un tono de voz misterioso y solemne:

"Mi papá frecuentemente nos cuenta algo muy cabrón..."

"¿Sí? ¿Cómo qué?" Fabián le pregunta. Todos se quedan viendo a Memo, su curiosidad ya picada. Y Memo continúa:

"Mi papá cuando joven trabajó de auditor en la refinería de Salamanca y, debido a eso, hizo amistad con los choferes de las pipas que él revisaba. Una noche que estaba de guardia uno de los choferes se le acercó a hacerle plática.

Y así entre bromas y vaciladas sobre otros trabajadores de la refinería este chofer de repente se quedó callado y, le preguntó a mi papá que si le podía confiar algo personal que, le carcomía el corazón y el alma".

Ahora René le interrumpe:

"Y ¿qué cosa era wey? Nos tienes todos intrigados".

"Pues, cuando mi papá le contestó que sí confiara en él y que iba a ser discreto, el chofer le narró como una vez que iba sobre la carretera, fue rebasado por un volkswagen en el que iban dos mujeres jóvenes muy bonitas, blancas, cabello rubio, bien vestidas y que se veían económicamente holgadas.

Y que esto le provocó un coraje, una ira y rabia enceguecedoras porque, él jamás iba a poder aspirar a mujeres como ellas.

Este chofer le contó a mi papá que aceleró y las alcanzó en una curva excavada a través de una formación rocosa y que las impactó aventándolas contra la pared derecha. A continuación él se frenó y se echó en reversa para aplastarlas, digamos, tallarlas con la pipa contra las rocas, con movimientos de adelante hacia atrás.

Una vez que él satisfizo su arranque asesino se detuvo delante de lo que quedó del volkswagen y se bajó a verlas a las jóvenes.

La bestia esta le dijo a mi papá que quedó impresionado al verlas muertas, ensangrentadas. Dijo que jamás se le va a olvidar como, la joven que iba conduciendo tenía su brazo cercenado."

Memo termina con esta última observación su relato. Todos en la mesa están callados, debido a lo chocante que esta historia resultó. De seguro también les arruinó las ricas sincronizadas que acababan de comer.

Alejandro no duda, ni por un instante que esto en realidad sí sucedió. El ser humano es un animal cruel y despiadado.

domingo, 7 de febrero de 2016

Odiseo, parte 6

Alejandro tuvo que ir hasta la farmacia especializada, porque en la San Pablo no tenían unos cojines ortopédicos que su papá quiso ordenar telefónicamente, con entrega a domicilio.

En fin lo importante es que ya los compró y su mamá ya va a estar más cómoda en las noches.

El viene de regreso, manejando tranquilo, en el radio está escuchando música disco, transmitida por Radio Universal desde luego. Y en el espejo retrovisor nota que a la distancia, y pronta a alcanzarlo, se desarrolla una persecución.

A la bajada del puente que cruza el periférico, Alejandro tiene que detenerse en un semáforo; el tráfico de autos que ahora arrancan en dirección del periférico es muy pesado, cosa que obliga al Audi rojo que viene huyendo, a amarrarse para evitar chocar.

Este Audi rojo, tripulado por dos jovenes, muy angustiados, se detuvo adelante y a la derecha de Alejandro.

Inmediatamente, detrás del Audi, se detiene el auto que los persigue: un viejísimo, maltratado y sin placas, volkswagen Jetta. En la parte trasera, en vez de placa de tránsito, trae una placa de plástico de ¡cerveza corona!

De este vehículo desciende un hombre bajo de estatura, de complexión baja, ceño fruncido y el rostro empapado de sudor. ¿Sus ojos? Quién sabe, lleva unas oscuras gafas de sol. Este tipo camina rápidamente hacia el Audi de, los ahora, histéricos muchachos. Él lleva una pistola escuadra en su mano derecha...

El tipo se para frente al Audi y dispara dos veces, un tiro certero al pecho de cada joven. Regresa caminando de prisa a su viejo Jetta y arranca, perdiendose ágilmente en el tráfico que se dirige al periférico.

Alejandro está paralizado de miedo y por la impresión. Un grupo de peatones ya se arremolina entorno del Audi. Alejandro se adelanta y puede ver que el joven que iba conduciendo yace muerto, su cabeza recargada contra el cristal de su puerta, y el otro muchacho, igualmente muerto, descanca su cabeza sobre el hombro de ¿su amigo? ¿hermano?

Alejandro con las manos temblando y un frío, como puñalada en el pecho, arranca; ya estaba la luz verde desde hace tiempo.

Mientra conduce a casa reflexiona sobre que tipo de demonio humano se necesita ser para matar a dos jóvenes por un cerrón, unas burlas, o porque le tocaron el cláxon de cierta manera.

Le gustaría creer que todo se paga y que ese tipo va a tener su merecido. Pero él bien sabe que son solo deseos.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Odiseo parte 5

El reciente incidente con Elena, su interés amoroso de la preparatoria, lo ha dejado nostálgico a Alejandro. Hoy miércoles solo tuvo dos clases en la universidad y, a las once de la mañana se encuentra con el resto del día libre.

Se dirige a casa, desea instalar las nuevas fichas de memoria DIMM que compró para aumentar la RAM de su desktop, así como adelantar trabajos para las clases del viernes.

De regreso se encuentra conduciendo frente a la colonia donde vive Elena, y en la que también se halla su antigua preparatoria. Por impulso se desvía y se dirige hacia ésta.

Se estaciona una calle antes y en la puerta de entrada aún está el agresivo y malhumorado Tomás, el vigilante, quien ya no lo recuerda. Sin duda también los profesores lo deben de haber olvidado ya, o apenas y lo recuerdan.

"¿QUÉ QUIERES?" Tomás le pregunta golpeado. "Soy exalumno y, vengo a solicitar un certificado de buena conducta".

Alejandro dice esta mentira para justificar su presencia en la prepa.

"DEJAME TU IFE Y ANÓTATE EN LA LISTA DE VISITANTES, Y EL NOMBRE DE LA PERSONA A LA QUE VAS IR A VER".

Alejandro se registra y toma del cuaderno de registro el maltratado gafete que Tomás arrojó de mala gana.

"Gracias, con permiso".

Alejandro, algo intimidado, sube por el camino en pendiente hacia los edificios de la escuela.

La vida en la preparatoria es la misma, pero con actores diferentes; como en su tiempo, hay alumnos sentados en las escaleras, en las jardineras, ve a un grupo platicando contra el barandal al final de la planta alta. Las mismas escenas que él vivía cuando aquí estudiaba.

De la cafetería sale incluso la misma música. Alejandro pasa frente a un nuevo edificio, ve a una docena de chiquillos corriendo. ¡Pusieron un kinder!

Él continúa hasta alcanzar, al fondo, el laboratorio de química. Y ahí, una sorpresa agradable, ve a su maestra de química, "la uvita" así la apodaban los canijos de su clase.

Ella está sola, calificando unos reportes de pruebas de laboratorio.

"¡Maestra Evangelina! ¿Cómo está? ¿Me recuerda?"

"¿Alejandro? ¡Eres Alejandro!"

La voz de la profesora Evangelina es de un tono muy bajo y ella siempre tiene un rostro de introspección.

"¿Qué estás haciendo por aquí? Supongo veniste por nostalgia. Ustedes los ex-alumnos siempre lo hacen".

Alejandro se siente apenado de ser descubierto en su motivo, y por ser tan transparente. La profesora agrega:

"No hace mucho también estuvo Antonio por aquí". Y ella agrega:

"Qué me cuentas? ¿qué has hecho de tu vida?"

"Estoy estudiando Telemática en la UVM".

"¡Muy bien Alejandro! ¡Te felicito! La computación tiene aplicación en todo; cualquier área laboral hace uso de sistemas de información y, es muy bien pagado el experto en informática".

"Sí maestra, en efecto así es".

"Échale muchas ganas Alejandro, me da gusto por ti".

Durante este intercambio, los ojos de Alejandro se fijaron en un artefacto que uno puede comprar en una tienda de novedades, y que la profesora Evangelina tiene en su laboratorio, de seguro para explicar gráficamente el movimiento y la transferencia de energía:

Son esferas, en línea, sujetas por cables de un marco. Si tú tomas cualquier esfera de un extremo y la sueltas para que golpee la esfera contigua, verás que la esfera del otro extremo se desplazará.

Ahora Alejandro pone a la práctica eso precisamente, toma una esfera y la golpea contra su vecina, y observa como ambas esferas en los extremos resultan desplazadas, hasta que la fricción y la pérdida de energía las hace detenerse.

"Deja mis esferitas, no me las maltrates".

"Perdón profesora, pero es que, me intriga qué es lo que hace que esto funcione".

La profesora Evangelina le contesta, con su versión de la explicación:

"Pues, la bolita choca, se transfiere la energía cinética a través de las contiguas, mismas que al estar unidas experimentan resistencia al movimiento, permaneciendo inmóviles y, la última bolita al estar libre, resulta desplazada".

"Pero, ¿qué es lo que se transfiere? ¿hay quanta de energía que son transferidos? ¿pueden saltar de una bolita a otra, o solo se transmiten por contacto físico de las esferas? ¿se puede ver esta energía cinética? ¿la podemos almacenar? ¿mientras esta energía actúa sobre las esferitas, se disipa en forma de calor, parte de ella? ¿podemos registrar este incremento de temperatura?"

La profesora Evangelina queda transfigurada al darse cuenta que ella nunca se había preguntado esto y que solo repetía mecánicamente un experimento del que ella ya sabía el aburrido resultado de las bolitas a los extremos siendo desplazadas.

martes, 26 de enero de 2016

Odiseo

Serial. Partes 1-4

ODISEO

Alejandro sale muy temprano de su casa, tiene que caminar varias cuadras atravesando la colonia donde vive, para llegar a la avenida y ahí esperar el microbus, en la parada sobre la banqueta del centro comercial de un supermercado Soriana, que lo lleva a la altura del Hospital de Traumatología, donde pasa el otro microbus, el que lo deja justo enfrente de la universidad donde estudia Sistemas.

El joven e irresponsable chofer va escuchando una de esas nacas estaciones de radio, donde transmiten cumbia y el locutor hace bromas telefónicas sugeridas por sus radioescuchas.

Conforme el microbus avanza en su ruta, éste se va llenando de gente. Alejandro, que va de pie agarrando un tubo al fondo, cierra los ojos adormilado; el agradable sol, que le da en el rostro, invita a dormir.

Cuando van a la altura de la zona industrial (la ruta atravieza ésta) y con el microbus lleno, dos jóvenes malandros abordan.

Alejandro de inmediato nota que suben agresivamente y, a pesar de que el microbus está lleno, estos malandros con solo mostrar sus armas de fuego van recolectando el dinero y pertenencias varias de los pasajeros; lo que más coraje da es que estos jóvenes esbozan sonrisas burlonas.

Una señora grita cuando uno de ellos amaga con golpearla con la cacha de la pistola, porque ésta escondió su bolso en el suelo, bajo el asiento.

"¡Caete con la lana! ¡Pinche puto!"

Uno de ellos le dice a Alejandro. Y él procede a darle su cartera, sin mirarlo a los ojos.

"¿Y tu teléfono?" "No tengo..."

Le contesta Alejandro y el malandro abre su cartera para revisarla.

¿Qué es lo que ve el asaltante? ¡Un billete de míseros veinte pesos!

"¡Uy cuate! Tú sí que andas jodido... Pediría una cooperacha entre los presentes pero, ¡ya no tienen dinero!"

Y viendose, el par de malandrines, sueltan una sonora carcajada.

"¡Ya apúrate! ¡Vámonos!" El segundo asaltante apura a su compañero.

Y éste toma un billete de doscientos pesos, de lo que había robado y, se lo mete en la cartera a Alejandro.

"¡Chofer! ¡Bajan!" le grita al conductor y luego le grita a su compinche:

"¡Pélate cabrón!"

Y ambos en un instante desaparecen entre las calles transversales a la ruta del microbus.

Alejandro se queda anonadado, asustado, ¿a quién le pertenecen los doscientos pesos? Para evitarse un problema y que, lo culpen de cómplice, abandona el microbus y se aleja caminando rápidamente.



Luego de la mala experiencia del asalto en el microbús, y luego de un par de clases aburridas en las que Alejandro se la pasó cabeceando, al fin tiene un receso para poder convivir un rato con sus amigos. Esto gracias a que, como es frecuente, faltó un profesor a su clase.

Su papá está haciendo un gran esfuerzo para pagarle la universidad a Alejandro, pero tal parece que en esta escuela patito, la UVM, lo único que les importa es cobrar las cuotas, sin poner dedicación ni atención a la calidad de la educación impartida.

"¿Qué hay Alejandro?" Lo saluda René.

Sus compañeros de clase que están sentados en unas espacios cuadrados parte de la arquitectura de las paredes frente a las aulas, lo saludan. Y él choca sus palmas y luego los nudillos saludándolos a Rene, Fabián, y Memo.

"Nada aquí, ¿de qué estaban platicando?" "Memo nos estaba platicando que fue a ver Mundo Jurásico, el domingo". "¿Y está buena Memo?" "Sí, tiene muy buenos efectos especiales y la trama está interesante". Y René interrumpe:

"Yo no la he visto pero, de ver el puro tráiler, se adivina que es un remake de la primera, Parque Jurásico".
"Bueno, digamos que es un 'soft remake'". Memo le contesta.

"¡No hay como la primera película!" Fabián al fin interviene.

Alejandro ahora se sienta dentro del cuadrado en la pared. Y les dice:

“A mi ya me da mucha risa ver Parque Jurásico; no porque la película sea mala, sino por una ocurrencia que tuvo mi hermano la última vez que la vimos".

"¿Sí? ¿Y cuál fue ésta?" Le pregunta Memo, a lo que Alejandro agrega:

"¿Han visto los spots de la Ciudad de México? ¿Todos mielosos y ñoños?"

"Sí, están cagados, como si el D.F. fuera la ciudad de la alegría y el optimismo". Le contesta René haciendo gestos de burla. Y Alejandro continúa:

"Pues estábamos viendo en la tele Parque Jurásico, hace como un mes, y cuando empieza la secuencia cuando van los doctores, el dueño del parque, el abogado y los nietos en los jeeps, y se abren las gigantescas puertas, mi hermano dijo:"

"¡Bienvenidos a Parque Izquierdoso!"

"Y mi hermano, bien gracioso, que se pone a relatarme que es lo que los visitantes van viendo, él describía cosas como:"

"Ahí echados en la yerba una docena de hippies haciendo yoga, y de repente, los jeeps se ven envueltos por: ¡Una multitud de ñoños en bicicletas!"

"Ahora llegan a una parte del trayecto donde hay unos nacos tocando sus tambores, como esos, ¡los que se suben al metro!"

Alejandro tiene absoluta atención por parte de sus amigos que en este punto, ya no se aguantan las ganas de intervenir. Memo dice:

"Y ahora, pasan junto a unas jardineras donde hay unos güeyes ¡fumando mota!"

"En un café ven profesores de ciencias políticas, de huaraches y morralito al hombro, diciendo pendejada y media con la que, según ellos, van a arreglar los problemas del mundo." Agrega Fabián.

"¡Escuchen! Esto fue lo más gracioso que dijo mi hermano".

"¡Ah! Imaginen la doctora sorprendida porque a la orilla del camino, arrancó ¡una gran hoja de marihuana!" Todos se carcajean con esta ocurrencia de René- .

"¡Bueno! ¡Bueno! Lo que dijo mi hermano", continúa Alejandro, "es que, el doctor, el paleontólogo! se baja sin aire del jeep diciendo:

'¡Esto es asombroso! ¡Increible!'

"Y el viejito le contesta, agregando:"

'Los anarquistas pueden saquear un OXXO en menos de cinco minutos'.

"Y ahora el paleontólogo se sienta en la tierra abrumado, preguntando incrédulo:"

'¿¡TIENE ANARQUISTAS EN EL PARQUE!?'

Y con esto, todos ellos estallan en carcajadas.



Al salir ese día de las clases en su universidad, Fabián lo invita a su casa a jugar, en el Xbox, el FIFA 14.

Al llegar, la mamá de Fabián se deshace en atenciones hacia él, la señora insiste en atenderlo en la comida, por ser amigo de su hijo y, la verdad, es que ella sí cocina muy rico. A Alejandro le encantó la sopa de fideos y el chile relleno con picadillo y papas.

La gran jarra de vidrio al centro de la mesa, con agua de jamaica, refracta y refleja la luz de una manera hipnotizante.

Después de la comida, la señora insistió en que ellos no ayudaran a recoger y que mejor se fueran a jugar. Alejandro se sintió como si fuera de nuevo niño y estuviese en casa de uno de sus amiguitos.

Y él y Fabián pasaron la tarde jugando, hasta el anochecer.

"Gracias por todo Fabián, despídeme de tu mamá por favor, dile que cocina muy rico y que le agradezco también todas sus atenciones.

***

De regreso a la colonia donde vive, Alejandro se encuentra de repente atorado en un raro congestionamiento de tráfico. El microbús donde viene está lleno y no se ha movido nada en diez minutos.

Así que decide descender del mismo y caminar el escaso kilómetro para llegar al Soriana en su colonia.

El lugar donde se bajó es un embudo natural de tráfico, los límites de dos municipios, y por consecuencia olvidado y desatendido por ambos gobiernos.

Está oscuro, sucio; todos los negocios bajan sus cortinas apenas anochece. Sí, la avenida está congestionada, llena de cientos de automóviles, pero el caminar aquí transmite temor, inseguridad.

Para cruzar a su municipio la avenida se reduce a dos carriles, y un carril está bloqueado, por dos autos que se dieron un golpe laminero. La razón del congestionamiento. Las conductoras no se quitan. Están esperando a los ajustadores de sus aseguradoras.

Ahora Alejandro cruza con calma, por el congestionamiento, hacia la zona donde ya es su municipio. Aquí bajo la marquesina de un negocio, se refugian y esperan clientes un par de prostitutas.

Alejandro puede ver que son muy jóvenes, menores de edad. Al acercarse a ellas nota a una tercera, pero ésta es un muy alto y viejo travesti.

"¡Uuuh! ¡Ven guapo! ¡Acércate!"

Le dicen los tres interrumpiéndole el paso, al plantarse frente a él. Alejandro les contesta, fingiendo voz firme, ya que en realidad está asustado:

"¡Vayanse! No estén molestando".

Ante este grito, las pirujitas y el puto se sienten ofendidos y, el travesti grita:

"¡Jaime! ¡Jaime! ¡Nos están agrediendo!"

Al escuchar esto, a Alejandro se le baja la presión, por el temor y la anticipación de una confrontación. Un policía estatal, de esos gordos prietos enanos, con chaleco táctico negro, que Alejandro no había notado en las sombras, lo alcanza por detrás, macana en mano, ¿El padrote de este trio?:

"¡ORALE CABRÓN! ¡NO LES FALTES EL RESPETO A LAS DAMAS QUE SOLO ESTÁN HACIENDO SU TRABAJO!"

Alejandro ahora está totalmente lleno de pánico. El policía estatal le tira un golpe a la cabeza con su macana, que por fortuna Alejandro logra esquivar al agacharse, y luego una patada, al aire también.

Alejandro se aleja corriendo como si lo siguiera el diablo.

***


"No hay libertad si los individuos no tienen el derecho a decir no".

A Alejandro le impactó escuchar esto en un programa de radio.

***

Luego de aquel episodio en el que Alejandro fuera agredido por el padrote de unas prostitutas, y un puto, su papá hace un esfuerzo y le compra un auto usado, para que vaya y venga de la universidad, salga con sus amigos y, salga con su novia, cuando tenga una esto es.

Y debido a este último punto que su padre le mencionó, a Alejandro se le mete a la cabeza el conseguirse una novia.

En sus clases hay varias jóvenes muy agradables y simpáticas, sobre todo sencillas, pero él pone sus ojos en Elena. La más bonita, supuestamente, y popular, también lo mismo, de la universidad.

Las novedades en la escuela se conocen rápidamente, y Elena ya sabe que Alejandro ahora tiene un auto. Elena conoce a Alejandro desde la preparatoria; ella vive a unas cuantas cuadras de esa escuela y, Alejandro, se fijó en ella desde entonces. De hecho la llegó a acompañar varias veces a la salida de clases, hasta su casa.

Y ahora que él ya tiene auto pretende tomar de nuevo ese comportamiento tonto. Sí tonto, porque a ella jamás le interesó Alejandro y con sus acciones, Elena, así se lo demostró: jamás lo buscaba en ningún plan, ni siquiera para las tareas.

Pero lo que ella hoy sí tiene presente, es que Alejandro vive en la colonia frente a la suya y, que ella, ya está harta de viajar en microbuses.

***

Ese día en la universidad, Alejandro se encuentra sentado en una jardinera, tomando el sol, tienen tantas clases libres, debido a maestros faltistas, que ésto más bien parece un deportivo.

Elena al verlo, se aproxima a él.

”Alex, ¿cómo estás?", y ella procede a acomodarle el cuello de la camisa, y le resbala provocadoramente las manos sobre el pecho.

"Oye, ¿te acuerdas cuando me escoltabas a mi casa? Me pregunto si... No podrías pasar por mi en las mañanas, ¿sí?"

Alejandro, ante los trucos de ella, ha quedado totalmente apendejado y no ha podido contestarle nada.

"¿Alex? ¿¡Alex!?"

Elena tiene que insistir para sacarlo de su encanto. Al darse cuenta de que se está viendo como un reverendo pendejo, él trata de corregir, adoptando voz y pose de galán.

"¡Claro que sí Elena preciosa! ¿Qué te parece al cuarto para las siete?"

”Sí, ¡excelente!"

Ella se acerca lentamente a su mejilla y le planta un beso con sus labios húmedos, luego, permanece un instante sobre él, para dejarle sentir su calor, su perfume.

Alejandro está como si lo llevaran de los orificios de la nariz.

***

Día tras día Alejandro pasa por ella a su casa, diario tiene que esperarla, ella tarda en salir; en el trayecto a la universidad, no tiene oportunidad de platicar con ella, Elena se la pasa hablando por teléfono con sus múltiples amigos. Cuando llegan, él la baja justo en la puerta de acceso, él tiene que irse a estacionar y, ya no la vuelve a ver hasta el día siguiente. Por fortuna tienen horarios distintos y no tiene que llevarla de regreso.

Las invitaciones que él le hace para salir, ya sea a comer, al cine, al centro comercial, siempre son contestadas con un: "El fin de semana es para pasarlo con la familia".

***

Ese día antes de iniciar la primera clase, René se aproxima a Alejandro.

"¿Qué onda mi Alex, qué cuentas?" "Nada wey, aquí llegando a clase, como siempre".

Se saludan chocando las palmas y luego los nudillos. Y Alejandro continúa:

"¿Ya programaste el algoritmo de ordenación de números?" "Ya lo tengo, le pagué una lana a un cabrón de octavo semestre para que me pasara todos los trabajos del nuestro". René contesta y agrega:

"Oye, te quería comentar de la vieja que traes todos los días. Ya se que la conoces desde la prepa y siempre le has traído ganas, pero, y no me lo tomes a mal: solo te está usando de su chofer.

Mira Alex, me doy cuenta, ¿A poco no ya ni la vuelves ver el resto del día?"

"No pues, sí, sí es cierto René".

"Lamento decírtelo pero, no me parece bien que esta vieja se esté aprovechando de ti Alex. ¿Sabes? Anda de ofrecida con todos, menos contigo y, ahorita ella anda saliendo con un cabrón que trabaja en Banorte.

¿Por qué el wey éste no pasa por su vieja y la trae a la escuela? No, no. Este tipo de gente son lacras, van por la vida aprovechandose de los demás.

Mándala a la verga, mi buen Alex."

"Gracias René, creo que necesitaba que alguien me hiciera ver que los demás ya se dieron cuenta que, se están aprovechando de mi. Todo lo que me dijiste yo ya lo había razonado, pero me lo estaba negando con tal de vivir en la fantasía de, 'andar' con esta vieja".

En eso entra el profesor de esta clase.

"Bueno Alex ya a darle", se despide René.

***

Al día siguiente Alejandro ya no pasó por Elena a su casa, ni le avisó. Ella lo vio días después en la escuela:

"¿Qué pasó? Me hubieras avisado, ese día perdí la primera clase". "Ah, ¡hola Elena! Lo siento, es que ya no voy a poder seguir pasando por ti. Nos vemos, voy afuera a comprar una USB".

Alejandro se aleja rápidamente y, ni beso en el cachete de despedida le da.

El reflexiona el resto del día sobre la importancia de decir: No.