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martes, 19 de abril de 2016

Odiseo, parte 17

"Gracias señora, cuídese y que Dios la bendiga". "Hasta mañana don Alejandro".

El papá de Alejandro se despide así de la señora Lourdes, la enfermera que atiende, y cuida, todos los días, a su esposa enferma.

Luego de cerrar la puerta principal, una vez marchada la señora Lourdes, el señor Alejandro ve que su hijo, Alejandro, baja las escaleras desde la planta alta. Y se dirige a él.

"Alex, esta señora es un verdadero ángel. ¿Vieras con que cariño y esmero atiende a tu madre?

Y así como es tu madre de carácter fuerte, agresivo, a esta señora sí la estima. Todos los días le da su bendición a la señora Lourdes".

"Que bueno papá, que bueno..."

Y el señor Alejandro ahora continúa:

"Fíjate que esta señora Lourdes es muy inteligente, nos contó que siempre le ha gustado leer y escribir poesía".

"¿Sí? Interesante..."

"Sí Alex, y nos dijo que ella tuvo una tía, hermana de su mamá, que tenía facultades de percepción y contacto con maestros espirituales y, que esta señora le dijo que ella era la reencarnación de Sor Juan a Inés de la Cruz".

Cuando su padre menciona esto, Alejandro suelta una carcajada, y apenas pudiendo hablar le dice:

"¿También ella? Sor Juana Inés de la Cruz debe de ser en México, para los loquitos, el equivalente a Napoleón Bonaparte de los locos de otros países.

¡Ya ves que en las películas, en los manicomios nunca falta el loco que se cree Napoleón, con su gorro tricornio hecho de hojas de periódico!"

Y su papá contrariado por haber sido así interrumpido, le pregunta:

"¿Por qué? ¿Quién más dice ser Sor Juana?"

Alejandro le contesta.

"¿Ya se te olvidó que seguido nos contabas que tu hermana La Güera también, de chica, decía ser Sor Juana?"

"Ah, sí, ¡que buena memoria tienes Alex! Eso se los contaba a ti y tus hermanos cuando estaban chicos". Le contesta su papá, mismo que agrega:

"A tu tía le daban ataques epilépticos, y toda desorientada, luego decía que sus maestros espirituales le habían revelado que ella era Sor Juana.

Y es que sí tenía, ahora ya no, talento para la poesía y la música".

martes, 8 de marzo de 2016

Odiseo parte 11

Alejandro vio hace varios días, en el Discovery Channel, un documental sobre un equipo de cazadores de meteoritos en la Antártida.

Los extensos yermos desolados, cubiertos de hielo y nieve blancos, hacen que cualquier objeto opaco y obscuro sobresalga notablemente. A él se le quedó grabada la imagen de una científica enfundada en tantas capas de ropa que se veía como un bebé. Su apariencia con un anorak y guantes rojos de nylon, el rostro cubierto con lo que parecía ser una bufanda y sus ojos protegidos por unos goggles entintados de amarillo, más nieve cubriendo su ropa invernal, la hacían verse impresionante no obstante.

Ella gritó emocionada e hizo indicaciones al equipo de cámara que la siguieran rápidamente hacia donde ella señalaba.

Y a continuación, en el documental, la cámara se enfoca en la científica, quien ahora hincada, remueve con sus manos enfundadas en guantes, la nieve y hielo de una gran roca metálica: ¡un meteorito!

Este está lleno de hendiduras, muescas, el resultado de eones de choques contra otros meteoritos; y se ve muy bello, está limpio y tiene un color como del acero, azulado.

***

Ese documental le dio una idea a Alejandro: buscar micrometeoritos en la azotea de su casa.

Él tiene varios argumentos para respaldar su empresa; primero: la azotea está impermeabilizada en color blanco, con lo que, cualquier objeto en su superficie, es fácilmente detectado.

Segundo: muchas veces, acostado en su cama, en las madrugadas en las que tiene insomnio, Alejandro puede escuchar pedradas, tenues, de objetos pequeños, que golpean contra la azotea. El siempre se ha preguntado si estos impactos son producidos por meteoritos .

Cuando lo comentó, estas pedradas leves contra el techo, con su papá, él le dijo que la casa truena por la liberación, intercambio térmico, del calor absorbido durante las horas diurnas, y que en la noche, al bajar bruscamente la temperatura, este calor es violentamente liberado en forma de chasquidos.

Pero Alejandro no está convencido de que esta sea la explicación correcta. Ya que él puede escuchar no solo el sonido del impacto, sino también puede escuchar la piedra, o meteorito rebotando a lo largo de la azotea.

Tercero: objetos celestes caen todo el tiempo a través de la atmósfera. Solo es cuestión de salir a observar el cielo para ver las estrellas fugaces. En una hora de observación puedes ver dos o tres de estas estrellas fugaces.

Una vez, hace unos tres años, Alejandro se hallaba, una noche precisamente en la azotea observando las estrellas, las constelaciones y los planetas. Cuando una estrella fugaz cayó por la atmósfera muy cerca de él.

En fracciones de segundo pudo ver su gran y gruesa estela verde, desplazándose justo en el cenit, de este a oeste y silbando chillonamente:

"¡FIIIIIIUUUUUUUUH!"

***

Es sábado antes del mediodía y cae un sol abrazador; afortunadamente Alejandro siempre carga con sus gafas de sol plegables, en uno de los bolsillos de su pantalón, sí no, la luz reflejada de la capa de impermeabilizante blanco de la azotea lo cegaría.

Ha estado buscando infructuosamente por sus micrometeoritos. Solo hay tierra, mucha caca de pájaros, de gatos y rebabas metálicas de cuando se ha trabajado en la azotea instalando calentadores o los barandales.

Es muy gracioso como uno se imagina que va a resultar algo, comparado contra la posterior realidad, una vez ejecutado el hecho.

Hasta huesos de durazno y de pájaros (gatos asesinos) encontró. Le hace falta su buena barrida a la azotea.

***

Habiendo pasado un tiempo, Alejandro se olvidó de esa idea de buscar micrometeoritos; hasta que un día que iba caminando en el jardín, llevaba el recogedor con el que recoge las cacas de sus perros, se paró justo bajo un tubo de pvc que desaloja el agua de la azotea cuando llueve, y de estos ¡hay cuatro!

En la superficie del jardín, bajo estos tubos, el pasto ha dado paso a concavidades llenas de piedrecillas y de grava.

Alejandro de niño hizo una tarea escolar acerca de envolver un imán en una servilleta y con éste recoger rebabas de fierro del suelo.

Él nunca olvidó esto. Y el imán en la servilleta es la herramienta correcta para recoger micrometeoritos de hierro.

Una vez en el Palacio de Minería pudo tocar la superficie dura y fría de los grandes meteoritos que ahí están en exhibición y esa sensación lo llena de expectación.

Trae de su cuarto un gran imán cuadrado que hace muchos años le robó a su abuelo paterno.

Alejandro sumerge el imán en la concavidad en el suelo, bajo la caída de agua. Realiza una serie de movimientos circulares por varios segundos, antes de retirarlo.

La servilleta blanca le deja ver rebabas de fierro, trocitos de óxido y, en medio de todo esto, una minúscula piedrecilla azulada, su superficie cubierta por pequeñísimos cráteres.

¡UN MICROMETEORITO!

martes, 1 de marzo de 2016

Odiseo parte 10

Han pasado varias semanas desde que Alejandro se le fue encima al escuincle pendejo que andaba rondando a Sandra. Y, para sorpresa suya, ya no ha vuelto a ver el Audi estacionado afuera de la casa de ella.

Ha tenido la oportunidad de verla salir a ella de su casa, y Sandra, se ve bien, igualita que siempre, por lo tanto, ese pendejo no le hizo nada. Cualquier cosa negativa que ella hubiese sufrido, se hubiese reflejado en su personalidad.

El escuincle idiota, y sus amigos, no lo conocen, jamás lo han visto, aún así Alejandro anda preocupado de que, alguien por encargo, ahora lo golpee por venganza. Así que últimamente él ha andado cuidándose de hasta su sombra.

***

Alejandro, de regreso de la universidad llega al Soriana. A él le gusta simplemente ir a ver cosas.

Y ya tiene una rutina ritual establecida, entra al súper y se dirige a la sección de electrónicos, donde se mantiene al día respecto de los últimos equipos de cómputo personales, laptops e impresoras; así como tablets y smartphones.

Él no es un obsesionado de los celulares, le parecen una pendejada y odia el que la gente, aunque junta físicamente, esté cada quien con la mirada fija en el teléfono. Y él ni tiene, se lleva a la universidad el viejo teléfono de teclas y pantalla monocroma de su papá.

Luego se pasa a ver consumibles como los mouse, discos DVD vírgenes, cartuchos de, e impresoras. De ahí pasa rápidamente a ver pantallas planas (tampoco tiene) reproductores BluRay y las películas a la venta. Tiene años sin comprar una película, no le llama la atención el cine vacío que ahora producen en Estados Unidos, sin inteligencia y solo centrado entorno a los efectos especiales.

Se da la media vuelta y solo le hace una mueca al vigilante que, no importa en que súper te encuentres, en cuanto te pones a ver los títulos en DVD y BluRay, de repente se aparece detrás de uno radiando con su walkie talkie. Así fueran de buenos para cuidarlo a uno, a su papá un par de veces las farderas le han sacado la cartera.

Luego, Alejandro. se retira de ahí para encaminarse a la sección de juguetes, en su edad adulta éstos ahora se llaman "coleccionables', bueno, es el nombre que todos los inmaduros del YouTube usan para presumir sus juguetes: "collectibles" en Inglés, la mayoría de esos videore views son de gringos.

Y es aquí donde lo emocionante y deseable para Alejandro se encuentra: las figuras de 3 3/4 de Star Wars, así como las de Marvel, las nuevas figuras de 5 pulgadas de Star Wars también, los sets de Lego, ¡caramba! ya con una facilidad que los etiquetan a dos mil pesos.

Luego por nostalgia, recuerdos de su más remota infancia, revisa los carritos Hot Wheels y Matchbox, y por el mismo motivo, checa los sets de Playmobil.

Hay sets padres en esta ocasión, de policías, bomberos, así como de fórmula uno, aunque más baratos que Lego, los Playmobil también están caros.

Pero él ha estado comprando los Playmobil que vienen en sobre, son series de doce figuras y vienen al azar, ya que no se puede ver que figura trae el sobre. Solo tentándolo para tratar de adivinar de cuál se trata.

Y Alejandro procede a estrujar la veintena de sobres que se encuentran disponibles en su caja exhibidora; y aparta un par de sobres porque ha sentido lo que al parecer son cascos, y eso lo emociona, tal vez ha hallado la figura del astronauta que él desea.

Así que coge ambos sobres y se encamina hacia las cajas a pagar.

Pasa por las cajas rápidas, pero están cerradas, va a tener que hacer fila con gente que lleva carritos con mandado. "¡Maldición! ¿Sólo cuatro cajas abiertas para todo el súper?"

Y desde que venía por la sección de deportes lo viene siguiendo un tipo delgado y canoso, mismo que ahora se formó justo detrás suyo.

La cajera es una joven morena, muy delgada y baja de estatura. Se ve que la pobre solo está en automático trabajando, debido a las frases que monótonamente repite todo el día:

"¿Desea retirar o hacer una recarga tiempo aire?"
"¿Desea redondear para la fundación víctimas del neoliberalismo?"

Claro esa fundación no existe y ella no la mencionó pero, a Alejandro le hubiera hecho mucha gracia escuchar eso.

Le da dos pesos a la niña empacadora y se enfila dirección del estacionamiento.

El hombre canoso viene detrás de él. A Alejandro esto ya no le parece una coincidencia y se voltea para enfrentarlo:

"¿Sí? ¿Disculpa?"

"¿Qué de qué? El canoso le contesta, y agrega: “Voy camino de mi auto, ¡güey!"

Y en efecto, el tipo canoso solo iba a su vehículo, llevando un paquete de pilas doble A en sus manos.

martes, 26 de enero de 2016

Odiseo

Serial. Partes 1-4

ODISEO

Alejandro sale muy temprano de su casa, tiene que caminar varias cuadras atravesando la colonia donde vive, para llegar a la avenida y ahí esperar el microbus, en la parada sobre la banqueta del centro comercial de un supermercado Soriana, que lo lleva a la altura del Hospital de Traumatología, donde pasa el otro microbus, el que lo deja justo enfrente de la universidad donde estudia Sistemas.

El joven e irresponsable chofer va escuchando una de esas nacas estaciones de radio, donde transmiten cumbia y el locutor hace bromas telefónicas sugeridas por sus radioescuchas.

Conforme el microbus avanza en su ruta, éste se va llenando de gente. Alejandro, que va de pie agarrando un tubo al fondo, cierra los ojos adormilado; el agradable sol, que le da en el rostro, invita a dormir.

Cuando van a la altura de la zona industrial (la ruta atravieza ésta) y con el microbus lleno, dos jóvenes malandros abordan.

Alejandro de inmediato nota que suben agresivamente y, a pesar de que el microbus está lleno, estos malandros con solo mostrar sus armas de fuego van recolectando el dinero y pertenencias varias de los pasajeros; lo que más coraje da es que estos jóvenes esbozan sonrisas burlonas.

Una señora grita cuando uno de ellos amaga con golpearla con la cacha de la pistola, porque ésta escondió su bolso en el suelo, bajo el asiento.

"¡Caete con la lana! ¡Pinche puto!"

Uno de ellos le dice a Alejandro. Y él procede a darle su cartera, sin mirarlo a los ojos.

"¿Y tu teléfono?" "No tengo..."

Le contesta Alejandro y el malandro abre su cartera para revisarla.

¿Qué es lo que ve el asaltante? ¡Un billete de míseros veinte pesos!

"¡Uy cuate! Tú sí que andas jodido... Pediría una cooperacha entre los presentes pero, ¡ya no tienen dinero!"

Y viendose, el par de malandrines, sueltan una sonora carcajada.

"¡Ya apúrate! ¡Vámonos!" El segundo asaltante apura a su compañero.

Y éste toma un billete de doscientos pesos, de lo que había robado y, se lo mete en la cartera a Alejandro.

"¡Chofer! ¡Bajan!" le grita al conductor y luego le grita a su compinche:

"¡Pélate cabrón!"

Y ambos en un instante desaparecen entre las calles transversales a la ruta del microbus.

Alejandro se queda anonadado, asustado, ¿a quién le pertenecen los doscientos pesos? Para evitarse un problema y que, lo culpen de cómplice, abandona el microbus y se aleja caminando rápidamente.



Luego de la mala experiencia del asalto en el microbús, y luego de un par de clases aburridas en las que Alejandro se la pasó cabeceando, al fin tiene un receso para poder convivir un rato con sus amigos. Esto gracias a que, como es frecuente, faltó un profesor a su clase.

Su papá está haciendo un gran esfuerzo para pagarle la universidad a Alejandro, pero tal parece que en esta escuela patito, la UVM, lo único que les importa es cobrar las cuotas, sin poner dedicación ni atención a la calidad de la educación impartida.

"¿Qué hay Alejandro?" Lo saluda René.

Sus compañeros de clase que están sentados en unas espacios cuadrados parte de la arquitectura de las paredes frente a las aulas, lo saludan. Y él choca sus palmas y luego los nudillos saludándolos a Rene, Fabián, y Memo.

"Nada aquí, ¿de qué estaban platicando?" "Memo nos estaba platicando que fue a ver Mundo Jurásico, el domingo". "¿Y está buena Memo?" "Sí, tiene muy buenos efectos especiales y la trama está interesante". Y René interrumpe:

"Yo no la he visto pero, de ver el puro tráiler, se adivina que es un remake de la primera, Parque Jurásico".
"Bueno, digamos que es un 'soft remake'". Memo le contesta.

"¡No hay como la primera película!" Fabián al fin interviene.

Alejandro ahora se sienta dentro del cuadrado en la pared. Y les dice:

“A mi ya me da mucha risa ver Parque Jurásico; no porque la película sea mala, sino por una ocurrencia que tuvo mi hermano la última vez que la vimos".

"¿Sí? ¿Y cuál fue ésta?" Le pregunta Memo, a lo que Alejandro agrega:

"¿Han visto los spots de la Ciudad de México? ¿Todos mielosos y ñoños?"

"Sí, están cagados, como si el D.F. fuera la ciudad de la alegría y el optimismo". Le contesta René haciendo gestos de burla. Y Alejandro continúa:

"Pues estábamos viendo en la tele Parque Jurásico, hace como un mes, y cuando empieza la secuencia cuando van los doctores, el dueño del parque, el abogado y los nietos en los jeeps, y se abren las gigantescas puertas, mi hermano dijo:"

"¡Bienvenidos a Parque Izquierdoso!"

"Y mi hermano, bien gracioso, que se pone a relatarme que es lo que los visitantes van viendo, él describía cosas como:"

"Ahí echados en la yerba una docena de hippies haciendo yoga, y de repente, los jeeps se ven envueltos por: ¡Una multitud de ñoños en bicicletas!"

"Ahora llegan a una parte del trayecto donde hay unos nacos tocando sus tambores, como esos, ¡los que se suben al metro!"

Alejandro tiene absoluta atención por parte de sus amigos que en este punto, ya no se aguantan las ganas de intervenir. Memo dice:

"Y ahora, pasan junto a unas jardineras donde hay unos güeyes ¡fumando mota!"

"En un café ven profesores de ciencias políticas, de huaraches y morralito al hombro, diciendo pendejada y media con la que, según ellos, van a arreglar los problemas del mundo." Agrega Fabián.

"¡Escuchen! Esto fue lo más gracioso que dijo mi hermano".

"¡Ah! Imaginen la doctora sorprendida porque a la orilla del camino, arrancó ¡una gran hoja de marihuana!" Todos se carcajean con esta ocurrencia de René- .

"¡Bueno! ¡Bueno! Lo que dijo mi hermano", continúa Alejandro, "es que, el doctor, el paleontólogo! se baja sin aire del jeep diciendo:

'¡Esto es asombroso! ¡Increible!'

"Y el viejito le contesta, agregando:"

'Los anarquistas pueden saquear un OXXO en menos de cinco minutos'.

"Y ahora el paleontólogo se sienta en la tierra abrumado, preguntando incrédulo:"

'¿¡TIENE ANARQUISTAS EN EL PARQUE!?'

Y con esto, todos ellos estallan en carcajadas.



Al salir ese día de las clases en su universidad, Fabián lo invita a su casa a jugar, en el Xbox, el FIFA 14.

Al llegar, la mamá de Fabián se deshace en atenciones hacia él, la señora insiste en atenderlo en la comida, por ser amigo de su hijo y, la verdad, es que ella sí cocina muy rico. A Alejandro le encantó la sopa de fideos y el chile relleno con picadillo y papas.

La gran jarra de vidrio al centro de la mesa, con agua de jamaica, refracta y refleja la luz de una manera hipnotizante.

Después de la comida, la señora insistió en que ellos no ayudaran a recoger y que mejor se fueran a jugar. Alejandro se sintió como si fuera de nuevo niño y estuviese en casa de uno de sus amiguitos.

Y él y Fabián pasaron la tarde jugando, hasta el anochecer.

"Gracias por todo Fabián, despídeme de tu mamá por favor, dile que cocina muy rico y que le agradezco también todas sus atenciones.

***

De regreso a la colonia donde vive, Alejandro se encuentra de repente atorado en un raro congestionamiento de tráfico. El microbús donde viene está lleno y no se ha movido nada en diez minutos.

Así que decide descender del mismo y caminar el escaso kilómetro para llegar al Soriana en su colonia.

El lugar donde se bajó es un embudo natural de tráfico, los límites de dos municipios, y por consecuencia olvidado y desatendido por ambos gobiernos.

Está oscuro, sucio; todos los negocios bajan sus cortinas apenas anochece. Sí, la avenida está congestionada, llena de cientos de automóviles, pero el caminar aquí transmite temor, inseguridad.

Para cruzar a su municipio la avenida se reduce a dos carriles, y un carril está bloqueado, por dos autos que se dieron un golpe laminero. La razón del congestionamiento. Las conductoras no se quitan. Están esperando a los ajustadores de sus aseguradoras.

Ahora Alejandro cruza con calma, por el congestionamiento, hacia la zona donde ya es su municipio. Aquí bajo la marquesina de un negocio, se refugian y esperan clientes un par de prostitutas.

Alejandro puede ver que son muy jóvenes, menores de edad. Al acercarse a ellas nota a una tercera, pero ésta es un muy alto y viejo travesti.

"¡Uuuh! ¡Ven guapo! ¡Acércate!"

Le dicen los tres interrumpiéndole el paso, al plantarse frente a él. Alejandro les contesta, fingiendo voz firme, ya que en realidad está asustado:

"¡Vayanse! No estén molestando".

Ante este grito, las pirujitas y el puto se sienten ofendidos y, el travesti grita:

"¡Jaime! ¡Jaime! ¡Nos están agrediendo!"

Al escuchar esto, a Alejandro se le baja la presión, por el temor y la anticipación de una confrontación. Un policía estatal, de esos gordos prietos enanos, con chaleco táctico negro, que Alejandro no había notado en las sombras, lo alcanza por detrás, macana en mano, ¿El padrote de este trio?:

"¡ORALE CABRÓN! ¡NO LES FALTES EL RESPETO A LAS DAMAS QUE SOLO ESTÁN HACIENDO SU TRABAJO!"

Alejandro ahora está totalmente lleno de pánico. El policía estatal le tira un golpe a la cabeza con su macana, que por fortuna Alejandro logra esquivar al agacharse, y luego una patada, al aire también.

Alejandro se aleja corriendo como si lo siguiera el diablo.

***


"No hay libertad si los individuos no tienen el derecho a decir no".

A Alejandro le impactó escuchar esto en un programa de radio.

***

Luego de aquel episodio en el que Alejandro fuera agredido por el padrote de unas prostitutas, y un puto, su papá hace un esfuerzo y le compra un auto usado, para que vaya y venga de la universidad, salga con sus amigos y, salga con su novia, cuando tenga una esto es.

Y debido a este último punto que su padre le mencionó, a Alejandro se le mete a la cabeza el conseguirse una novia.

En sus clases hay varias jóvenes muy agradables y simpáticas, sobre todo sencillas, pero él pone sus ojos en Elena. La más bonita, supuestamente, y popular, también lo mismo, de la universidad.

Las novedades en la escuela se conocen rápidamente, y Elena ya sabe que Alejandro ahora tiene un auto. Elena conoce a Alejandro desde la preparatoria; ella vive a unas cuantas cuadras de esa escuela y, Alejandro, se fijó en ella desde entonces. De hecho la llegó a acompañar varias veces a la salida de clases, hasta su casa.

Y ahora que él ya tiene auto pretende tomar de nuevo ese comportamiento tonto. Sí tonto, porque a ella jamás le interesó Alejandro y con sus acciones, Elena, así se lo demostró: jamás lo buscaba en ningún plan, ni siquiera para las tareas.

Pero lo que ella hoy sí tiene presente, es que Alejandro vive en la colonia frente a la suya y, que ella, ya está harta de viajar en microbuses.

***

Ese día en la universidad, Alejandro se encuentra sentado en una jardinera, tomando el sol, tienen tantas clases libres, debido a maestros faltistas, que ésto más bien parece un deportivo.

Elena al verlo, se aproxima a él.

”Alex, ¿cómo estás?", y ella procede a acomodarle el cuello de la camisa, y le resbala provocadoramente las manos sobre el pecho.

"Oye, ¿te acuerdas cuando me escoltabas a mi casa? Me pregunto si... No podrías pasar por mi en las mañanas, ¿sí?"

Alejandro, ante los trucos de ella, ha quedado totalmente apendejado y no ha podido contestarle nada.

"¿Alex? ¿¡Alex!?"

Elena tiene que insistir para sacarlo de su encanto. Al darse cuenta de que se está viendo como un reverendo pendejo, él trata de corregir, adoptando voz y pose de galán.

"¡Claro que sí Elena preciosa! ¿Qué te parece al cuarto para las siete?"

”Sí, ¡excelente!"

Ella se acerca lentamente a su mejilla y le planta un beso con sus labios húmedos, luego, permanece un instante sobre él, para dejarle sentir su calor, su perfume.

Alejandro está como si lo llevaran de los orificios de la nariz.

***

Día tras día Alejandro pasa por ella a su casa, diario tiene que esperarla, ella tarda en salir; en el trayecto a la universidad, no tiene oportunidad de platicar con ella, Elena se la pasa hablando por teléfono con sus múltiples amigos. Cuando llegan, él la baja justo en la puerta de acceso, él tiene que irse a estacionar y, ya no la vuelve a ver hasta el día siguiente. Por fortuna tienen horarios distintos y no tiene que llevarla de regreso.

Las invitaciones que él le hace para salir, ya sea a comer, al cine, al centro comercial, siempre son contestadas con un: "El fin de semana es para pasarlo con la familia".

***

Ese día antes de iniciar la primera clase, René se aproxima a Alejandro.

"¿Qué onda mi Alex, qué cuentas?" "Nada wey, aquí llegando a clase, como siempre".

Se saludan chocando las palmas y luego los nudillos. Y Alejandro continúa:

"¿Ya programaste el algoritmo de ordenación de números?" "Ya lo tengo, le pagué una lana a un cabrón de octavo semestre para que me pasara todos los trabajos del nuestro". René contesta y agrega:

"Oye, te quería comentar de la vieja que traes todos los días. Ya se que la conoces desde la prepa y siempre le has traído ganas, pero, y no me lo tomes a mal: solo te está usando de su chofer.

Mira Alex, me doy cuenta, ¿A poco no ya ni la vuelves ver el resto del día?"

"No pues, sí, sí es cierto René".

"Lamento decírtelo pero, no me parece bien que esta vieja se esté aprovechando de ti Alex. ¿Sabes? Anda de ofrecida con todos, menos contigo y, ahorita ella anda saliendo con un cabrón que trabaja en Banorte.

¿Por qué el wey éste no pasa por su vieja y la trae a la escuela? No, no. Este tipo de gente son lacras, van por la vida aprovechandose de los demás.

Mándala a la verga, mi buen Alex."

"Gracias René, creo que necesitaba que alguien me hiciera ver que los demás ya se dieron cuenta que, se están aprovechando de mi. Todo lo que me dijiste yo ya lo había razonado, pero me lo estaba negando con tal de vivir en la fantasía de, 'andar' con esta vieja".

En eso entra el profesor de esta clase.

"Bueno Alex ya a darle", se despide René.

***

Al día siguiente Alejandro ya no pasó por Elena a su casa, ni le avisó. Ella lo vio días después en la escuela:

"¿Qué pasó? Me hubieras avisado, ese día perdí la primera clase". "Ah, ¡hola Elena! Lo siento, es que ya no voy a poder seguir pasando por ti. Nos vemos, voy afuera a comprar una USB".

Alejandro se aleja rápidamente y, ni beso en el cachete de despedida le da.

El reflexiona el resto del día sobre la importancia de decir: No.

domingo, 29 de noviembre de 2015

PAJARITOS MARKETING



Felipe se lleva a la boca la cuchara con el último trozo del pay de limón, y luego la coloca junto al plato; sorbe de su refresco de manzana y procede a llamar la atención del mesero, indicándole con señas, que le traiga la cuenta.

Es una tarde fresca y agradable en esta cafetería al aire libre, claro las mesas se hallan protegidas bajo un toldo. Pero sus pensamientos regresan al hecho de que, hace nueve meses ya, de que regresó de Inglaterra, habiendo terminado su doctorado en bioingeniería, y él se encuentra desempleado.

Le da pavor pasar a engrosar las filas de "taxistas con maestría" que pululan sobre las calles de la Ciudad de México.

Sus divagaciones mentales son interrumpidas por un gorrión macho, que llega y se posa en un arbusto cercano a su mesa, separado de él por un bajo trabajo de herrería a modo de valla divisoria.

Y Felipe nota la mancha negra en el pecho del gorrión, producto del dimorfismo sexual, que las aves manifiestan, despliegue de colores para buscar pareja.

Y en la mancha Felipe reconoce la forma de la cabeza de una mujer negra. Esto debido a ser un test de Rorschach natural, y su mente hace la asociación mental.

El pajarillo vuela y en la mente de Felipe se 'prende el foco', acaba de tener una idea genial.

El piensa:

"¡Hey! Podría crear pajarillos, genéticamente modificados, para que desplieguen marcas, logotipos, colores de empresas, en sus plumajes.

Y en verdad son perfectos, ya que estas aves citadinas parecen prosperar y no verse afectadas, ni por la contaminación ni por la mancha urbana".

"¡Las más reconocidas marcas pagarían millones para tener aves que anuncien sus logotipos en sus plumas!"


***

Han pasado dos años y Felipe ahora regresa a la misma cafetería donde su buena fortuna inició. Se sienta a la misma mesa, en la misma silla. La mesera se acerca a tomarle la orden, y él de nuevo pide un pay de limón y un refresco de manzana.

Cuando la mesera se aleja, Felipe saca del bolsillo al interior de su saco, una bolsa de alpiste y lo esparce al pie de la mesa, junto a los arbustos.

Prontamente se acercan varios gorriones, que cautelosamente saltan de rama en rama, de los pequeños arbustos, y luego, al asegurarse que no hay peligro alguno, saltan al suelo, hacia el alpiste esparcido.

En el grupo de gorriones hay varios machos, y Felipe puede ver con satisfacción, y suma alegría, que los machos en la mancha negra, o roja, de su pecho, muestran orgullosos los logotipos de varias corporaciones: Apple, Nike, Burguer King, Televisa, TV Azteca, Sanborn's...

En esta primera, y exitosa etapa, solo se pudieron producir patrones negros y rojos, ahí en el laboratorio de investigación molecular que finalmente lo acogió para implementar este proyecto (luego de que él asegurara el financiamiento y patrocinio de Televisa y su fundación).

Pero ya se tienen secuenciados los genes que permitirán criar gorriones, palomas y otras aves, que desplieguen majestuosamente y a todo color los colores y logotipos de infinidad de empresas y sus marcas (sólo los machos, para no afectar el proceso de apareamiento en estas aves).

Ahora un gorrión se posa orgulloso en el extremo alejado de la mesa. Claramente identificable, como una impresión en blanco y negro, puede Felipe ver el logotipo de IZZI. Le lanza algo de alpiste, pero el gorrión vuela asustado por el movimiento de su brazo.

Felipe se echa hacia atrás en su silla y, del otro lado de la calle, una señora mayor paseando su french poodle, llama su atención.

"Perros con publicidad.. ¡Es otro nicho de marketing disponible!"

Él anota esta idea en su teléfono y procede a pedir la cuenta.



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Relato corto extra:

FOOTLOOSE

Sandra está está terminando de comer en la cocina. En la televisión encendida, a la que ella no le presta atención, está una película clásica. En eso llega su papá.

"¡Hola princesa! ¿Qué estás viendo? Se escuchan de repente bonitas canciones".
"Es Footloose, tu película, donde sales tú",
"¡Ah! Ya la recordé. ¿A poco no soy como el muchacho de la película? Guapo y buen bailarín".
"No papá, tú eres como el reverendo amargado, que no deja a uno hacer nada".

Relatos por Carlos Santillán

martes, 3 de noviembre de 2015

LA CARTA



Gabriela, ahora eres una mujer, cuando te conocí eras una adolescente, de hecho, todavía una niña, muy tierna, dulce y hermosa. El convivir casi a diario en las clases de dibujo en la casa de la cultura, fue lo que provocó que entre tú y yo surgiese una atracción. Pero yo siempre tuve presente nuestra diferencia de edades y nunca permití que mi trato hacia ti pasara más allá de la atención y la amistad.

Aun así, tuve muchos momentos de transgresión donde por impulso te compré obsequios, te acompañé de vuelta a casa o aquella vez, cuando sentados en una banca, permití que recargaras tu cabeza en mi hombro.

En tu mirada y en tus abrazos podía sentir que también te sentías atraída hacia mi. Pero era una interacción sin futuro y condenada por la sociedad. Por eso el cine y la literatura siempre le dan final trágico a las historias de amor entre un hombre y una adolescente.

No es cierto que es el amor lo que importa y, no lo que diga la gente.


Muchas veces pienso ¿cómo podría, una relación de este tipo, sobrevivir al paso de la joven por el resto de su vida escolar? Rodeada de jóvenes de su edad que, obviamente al verla hermosa, tratan de conquistarla. No, es imposible.

Se que tu mamá se enteró de nuestra amistad; fue cuando ella empezó a irte a recoger directamente al aula, llegaba y me lanzaba unas miradas con indignación en su rostro y luego, tú dejaste de hablarme, te encerrabas en tu capullo virtual con tus audífonos y tu teléfono.

Por eso dejé de asistir súbitamente a las clases.

Pero me queda la dicha de que meses después cuando pasé a saludar a todos en la clase y a ti, corriste hacia mi y me abrazaste frente a todos. ¿Qué mejor señal hacia la sociedad de que nuestra relación era inocente? Ese momento siempre lo voy a atesorar, es rarísimo ponerle fin a una relación de manera tan positiva.

De eso hace ya tres años. Hoy es tu cumpleaños, hoy cumples dieciocho años de edad. Desde que te dejé de ver he tenido varias relaciones fallidas, dolorosas en su momento pero que ahora me resultan graciosas con el paso del tiempo (a una me le desaparecí porque me corrió, que: 'no le quitara el tiempo en su trabajo', y otra, una profesionista, que se tomó muy en serio el feminismo y que la mujer no le pertenece a nadie).

En este lapso de tiempo has sido mi obsesión, regreso a ti, mentalmente, una y otra vez. Pero bien se que las obsesiones son un trastorno mental. Yo sigo igual, no he cambiado, pero tres años en la vida de una joven es mucho tiempo, no me puedo imaginar en que te has convertido, como eres, que haces ahora. Sin duda me resultarías irreconocible.

A manera de punto final y para acabar esta obsesión te escribo esta carta, hecha en el procesador de notas, ¡de loco la escribo en el correo! Me se tu e-mail pero jamás te la voy a enviar. Algún tiempo fantaseé con la idea de buscarte cuando fueras mayor de edad, pero, los 'fantasmas' que se nos aparecen del pasado son muy molestos y no quiero arruinar la forma en que terminamos nuestra relación.

Ojalá te vaya muy bien en tu vida. Siempre te recordaré con una sonrisa.

Con amor, Pablo.



***** (relato original por Carlos M. Santillán)

sábado, 16 de mayo de 2015

Todo lo que necesitas es amor (relato original)



“Angeles bobita, ¿Cuántos meses tenemos viendo el alfabeto griego? Salte de la clase y para la próxima me traes diez cuartillas del alfabeto griego, escritas a mano. ¡Y te lo voy a preguntar! Así que te lo aprendes o te lo aprendes.”

Miguel Guzmán, es un profesor muy estricto, poco sociable, psicópata lo catalogarían algunos, y se hace odiar por todos sus alumnos ahí en la universidad donde trabaja. Como si no fuera, ya de por sí, pesada la materia de Etimologias Grecolatinas del Español, aparte tener que soportar a este maniaco.


Angeles sale corriendo y llorando del aula.

El trato del profesor Miguel Guzmán tampoco es de lo más óptimo con sus colegas profesores; con todos ellos, él finge ser amable y simpático, y ellos por su parte también, pero en realidad les cae mal por su forma de ser. Además de cierto racismo de parte de ellos, ya que Miguel Guzmán nació en España, y el mexicano tiende a ser xenófobo.

Y Miguel Guzmán se da cuenta, que ellos son falsos y que no quieren relacionarse en modo alguno con él. Solo le hablan porque interactúan laboralmente. Pero apenas cruzan la puerta del liceo a la calle, y ni quién volteé la espalda a dirigirle la palabra o a continuar el trato social. Es más ni en las ocasionales comidas que se organizan entre los profesores él es invitado. Solo al fin de año, se hace un convivio en el liceo, donde se parte un pastel y todos platican de pie en grupitos sosteniendo su plato y un vaso de Coca Cola,y él, al ser parte del cuerpo de profesores es invitado por puro compromiso.

***

Cuando Miguel era niño, un chiquillo de siete años, en su ciudad natal de Tarancón, en Castilla-La Mancha, provocó un auténtico revuelo entre los adultos a los que se les acercó inocentemente a preguntarles:

“¿Para qué sirven las mujeres?”

Su madre, se escandalizó y lo mandó con su padre, éste le dió un coscorrón, “¡No ande preguntando esas cosas mocoso!”, le dijo al corregirlo. Un joven vecino, cadete de la Guardia Civil entre carcajadas solo le dijo:

“¡Algún día lo sabrás! Algún día...”

Hasta que finalmente Don Fidel el tendero, subiéndolo al mostrador, y sosteniendo su grueso puro en la mano izquierda le dijo:

“Mira muchacho, la mujer, la mujer sirve para, inspirar al hombre a ser mejor, para que luche y se supere más allá de sus capacidades, que anhele el mejor trabajo y ser el mejor en lo que él hace. Mientras ella, siempre a su lado como compañera.”

Cuando minutos después Miguel regresó a su casa feliz gritando que Don Fidel ya le había explicado para que servían las mujeres, su madre, horrorizada salió corriendo para increpar al tendero.

“¡Enfermo! ¿Qué le ha dicho a Miguelito sobre las mujeres?”

Tratar de razonar con una mujer histérica es imposible y uno siempre lleva las de perder, y Don Fidel muy tranquilamente le pide que se calme y le repite lo sucedido y lo que él le dijo al niño. Esto la calma y aprovechando que está en la tienda compra una barra de mantequilla y diez huevos.

Miguel Guzmán es un hombre solitario, hasta un gato, que tuvo hace años, lo abandonó. Un día simplemente ya no volvió. Y lo que él mas desea es tener a una compañera que lo haga volverse en lo que Don Fidel le explicó hace tantas décadas ya.

A veces en clase su mirada de desvía hacia sus alumnas, y las piernas de las que llevan falda corta. Pero a su edad ya le es imposible relacionarse con una mujer joven sin recibir la desaprobación social que eso implicaría.

Es lo que él desea, una joven mujer en su vida, que lo ame, que lo mime, que lo cuide.

***

El director de la universidad, donde imparte sus clases Miguel, le notifica que de la dirección general estatal de profesiones le solicitan que actualice su información, llenando una forma, llevando fotografías y firmandola. Estos burócratas del gobierno siempre buscando trámites inútiles engorrosos y sin hacer uso de las tecnologías modernas de información. ¡Hay que presentarse en persona en las oficinas de la ciudad de Toluca!

Miguel aprovecha el jueves, día de la semana en que no imparte clase y en su viejo Sentra sale temprano tomando la carretera de cuota. Debido a la altitud y a la temprana hora de la mañana, hay neblina en a autopista. Y a los accidentes solo les toma el más mínimo descuido para ocurrir; él prende el defroster y en la breve fracción de segundo que eso le toma, se acerca peligrosamente a la parte trasera de un camión de carga que no debería de estar transitando en la autopista.

Miguel da un volantazo hacia la derecha, y por el momento angular su vehículo derrapa, volcando y dando tumbos para finalmente terminar al fondo de un dren pluvial.

Miguel despierta, debido a una luz cegadora, lentamente sus ojos tratan de enfocar la fuente de luz, “¿Es el Sol?” piensa Miguel tratandose de explicar que por lo tanto estuvo inconsciente hasta el mediodía.

Pero esa luz etérea empieza a tomar forma humanoide.

“Miguel, Miguel.” “¿Sí?” El contesta temeroso, pensandose ya muerto y que este en un ángel. “Miguel, has llegado al fin, y tu vida ha sido un absoluto desperdicio, jamás te preocupaste por las cosas importantes ni cultivaste el amor. Al contrario te entregaste al resentimiento, coraje, e ira.”

“Fue la falta de amor, de cariño, todo lo que yo deseaba en esta vida era el compartirla con una mujer que me amara que me llenara de atenciones, cariño, sin importa lo que yo fuera.” Miguel le contestó a la entidad y, extrañado porque lo hacía mentalmente y a gran velocidad.

“Es demasiado tarde para que te arrepientas Miguel,” esta le contesta y prosigue: “pero en este multiverso siempre hay segundas oportunidades que no se deben dejar pasar.”

Y al decir esto, Miguel pierde el conocimiento, y lo último que su conciencia escucha, es un párrafo de un libro leído hace décadas y que él había ólvidado ya:

“...Y mientras en esto andamos compañero, estamos atravesando el oasis sin encontrar a nuestro amor.”

***

Una bella joven, con larga cabellera castaña. Y piernas que parecieran no tener fin entra a la tienda de mascotas, y se inclina sobre el corral donde seis cachorros de chihuahua ladran y se paran casi como implorando el ser adoptados por alguien. Ella nota que uno de los cachorros es agresivo, enojón y lanza mordidas a sus hermanos de camada; ella se agacha, y lo levanta.

“Que mal genio tienes, ¡ah eres machito! Me caes bien, tú te vas a venir a vivir conmigo, te voy a querer mucho y a consentirte, llenarte de mimos y darte todo mi amor. ¿Entendido Miguelito? Este es tu nombre a partir de ahora”