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domingo, 14 de febrero de 2016

Odiseo parte 7

En la cafetería de la universidad suena la rockola, alguien seleccionó 'Radio Ga Ga' de Queen, al mismo tiempo que Alejandro llegaba.

Dentro, él puede ver, a sus amigos Memo, Fabián y René sentados en una mesa, muertos de risa por algo que están viendo en sus teléfonos y, en la barra ordenando él ve a Elena acompañada de un tipo con aspecto de 'mirrey', a Alejandro le vale...

Camina hasta sus amigos y, tomando una silla desocupada de otra mesa, se sienta con ellos.

"¿Qué hay?¿que hacen canijos?"

René ni puede hablar por las carcajadas que está soltando. Y Memo ya calmándose le contesta:

"Éste cabrón, René, nos está enseñando fotos de la vieja con la que salió este fin de semana".

"¡Mira!" Le dice Fabián pasándole su teléfono.

Alejandro puede ver en la imagen a una joven menuda, curvilínea y morena, abrazada de René y, el pinche René la tiene sujeta de las nalgas, están en un bosque, el Ajusco ¿tal vez? y en su rostro dibuja una sonrisa burlona y de victoria que le hizo a quien les tomó la foto.

"¡Ve esta foto wey!" Ahora René le dice y le pasa su teléfono. Es la misma joven, pero ahora en un antro, lleno de gente y de humo.

En la foto, la joven visiblemente tomada, está tratando de beber de ¿un micrófono? René repite lo que ya había contado, pero ahora lo narra para Alejandro.

"Yo estaba cantando en el karaoke, pero antes había puesto tan peda a esta vieja que, cuando le pasé el micrófono, ¡ella creyó era otra cerveza!"

Y una vez más sus tres amigos estallan en carcajadas.

"¡Cuéntale lo mejor wey!" Memo le pide a René.

"¡No otra vez! ¡Eso estuvo grueso!" Fabián interviene, y René aplacándolos, con gestos de las manos, se dirige a Alejandro:

"¡No mames! Les conté a estos cabrones que cuando ya la llevaba a esta vieja a su casa, ella vive en Echegaray, y ya íbamos a la altura de un vaso colector de aguas que ahí hay, ella me dice toda peda:"

"Quiiiero hacer pipii".

"Aguántate, ya estamos a minutos de tu casa; le contesté, pero ahora ella haciendo un berrinche me grita:"

"¡PÁRATE! ¡yaa no me aguantoo!"

"¡Ahí viene lo bueno!" Interviene Memo dirigiéndose a Alejandro. Y René continúa:

"Total que, como eran como las dos de la mañana que me orillo, me hubiera dado mucho asco que esa vieja se miara en mi coche; y ella se baja y ahí luego, luego, se baja el pantalón y los calzones, ni siquiera se fue lejos para que no la viera.

Yo volteé a otro lado por recato y que..."

René, Memo y Fabián estallan en carcajadas otra vez y, Alejandro, sin dirigirse a ninguno de ellos pregunta:

"¡Qué pasó!" René continúa:

"¡SE ECHÓ UN PEDOTE LA CABRONA!"

Estallan en carcajadas de nuevo y Alejandro, viéndolos, pregunta:

"¿Se cagó?" Y René le contesta, apenas pudiendo hablar, por la risa:

"¡No mames wey! ¡No me iba a bajar a ver, ¡Me vale madres! y ¡Que pinche asco!"

***

Ya más calmados y ahora comiendo unas sincronizadas que pidieron, acompañadas con su coca cola cada quien, Alejandro se muere de ganas por contarles lo que presenció el viernes en la tarde. Cosa que hace aprovechando los silencios obligados, mientras sus amigos mastican.

"Y ese cabrón, así nomás, los mató al par de muchachos. ¿Qué le pudieron haber dicho o hecho para que él los matara?"

Memo escucha todo esto muy pensativo, su mirada fija en su plato de sincronizadas sobre la mesa. Cuando Alejandro hace una larga pausa, indicativo de que él ya no tiene nada más que agregar. Memo les dice, con un tono de voz misterioso y solemne:

"Mi papá frecuentemente nos cuenta algo muy cabrón..."

"¿Sí? ¿Cómo qué?" Fabián le pregunta. Todos se quedan viendo a Memo, su curiosidad ya picada. Y Memo continúa:

"Mi papá cuando joven trabajó de auditor en la refinería de Salamanca y, debido a eso, hizo amistad con los choferes de las pipas que él revisaba. Una noche que estaba de guardia uno de los choferes se le acercó a hacerle plática.

Y así entre bromas y vaciladas sobre otros trabajadores de la refinería este chofer de repente se quedó callado y, le preguntó a mi papá que si le podía confiar algo personal que, le carcomía el corazón y el alma".

Ahora René le interrumpe:

"Y ¿qué cosa era wey? Nos tienes todos intrigados".

"Pues, cuando mi papá le contestó que sí confiara en él y que iba a ser discreto, el chofer le narró como una vez que iba sobre la carretera, fue rebasado por un volkswagen en el que iban dos mujeres jóvenes muy bonitas, blancas, cabello rubio, bien vestidas y que se veían económicamente holgadas.

Y que esto le provocó un coraje, una ira y rabia enceguecedoras porque, él jamás iba a poder aspirar a mujeres como ellas.

Este chofer le contó a mi papá que aceleró y las alcanzó en una curva excavada a través de una formación rocosa y que las impactó aventándolas contra la pared derecha. A continuación él se frenó y se echó en reversa para aplastarlas, digamos, tallarlas con la pipa contra las rocas, con movimientos de adelante hacia atrás.

Una vez que él satisfizo su arranque asesino se detuvo delante de lo que quedó del volkswagen y se bajó a verlas a las jóvenes.

La bestia esta le dijo a mi papá que quedó impresionado al verlas muertas, ensangrentadas. Dijo que jamás se le va a olvidar como, la joven que iba conduciendo tenía su brazo cercenado."

Memo termina con esta última observación su relato. Todos en la mesa están callados, debido a lo chocante que esta historia resultó. De seguro también les arruinó las ricas sincronizadas que acababan de comer.

Alejandro no duda, ni por un instante que esto en realidad sí sucedió. El ser humano es un animal cruel y despiadado.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Fantasigoria



Antología de relatos cortos, mismos que abordan diversos temas: ficción, misterio, ciencia ficción, costumbrismo, policiaco, fantasía. Todos temas de mi interés, sobre los cuales ya he editado otras antologías, disponibles también en descarga gratuita. Gracias por leer. Carlos M. Santillán.

CLICK en link:Fantasigoria



sábado, 12 de diciembre de 2015

ABDUCCIÓN



Willy Schreiber es un escritor que está a punto de llegar a los cincuenta años de edad, su exitosa carrera como autor de thrillers de espionaje y conspiración (sus novelas en versión paperback se pueden hallar en cualquier Wal Mart o Target) le han permitido, al fin ahora, cumplir su sueño de poder vivir en una cabaña en el denso bosque del estado americano de Washington, sobre la costa noroeste del Pacífico.

Es verano y por fortuna los días son muy largos, ya que de otro modo Willy no se aventuraría a salir a caminar el sendero, alrededor de su propiedad, antes de la cena. Y es que, el bosque da miedo, pareciera que mil ojos lo observan a uno constantemente y, en varias ocasiones, él se ha visto paralizado al detectar que ha descendido el proverbial 'silencio ensordecedor'.

Y esto, es increíble, el miedo que genera el bosque, le ha traído como consecuencia problemas familiares que le han arruinado su ilusión por poseer ya esta cabaña.

Sus hijos han pasado dos noches aterrados porque dicen que ven sombras que los espían por la ventana, ¡en la planta alta! Y su esposa dice que siente muy malas vibraciones que la están volviendo loca.

Así que, mañana lunes temprano se van a regresar a Seattle, y ya tienen todo empacado.

Se acabó su plan de pasar todo el mes escribiendo en la 'tranquilidad' del bosque.

Cuando ya viene llegando de vuelta a la cabaña, al completar el circuito del sendero, Willy descubre algo que lo deja sudando frío:

En una elevación del sendero, misma que permite observar perfectamente la cabaña en su totalidad, y al pie de un alto y joven árbol, ¡una docena de colillas de cigarro! claramente recientes, aún hay cenizas incluso. Él lleva años sin fumar, su esposa no lo hace y sus hijos tienen cinco y siete años. Los han estado espiando...

Willy ahora regresa a paso veloz a la cabaña y al llegar, se dirige a su SUV y saca de la guantera su arma. Una Glock 19 de 9 mm. Misma que se introduce bajo la franela sujetándola entre el cinturón y su estómago.

Entra a la cabaña y la cierra y le pone llave. Su esposa que estaba en la cocina preparándole algo de cenar a los niños observó por la ventana cuando él tomó el arma. Y lo llama:

"Willy, ¿puedes venir?" Ahora Willy aparece parándose en la puerta de la cocina.
"Sí amor, ¿que quieres?"
"¿Por qué tomaste el arma?"
"Laura, no te voy a mentir, vi a un par de hippies de mal aspecto estacionados en una pick-up a la entrada del camino hacia la cabaña".

Willy considera que esta mentira justifica que él haya tomado la Glock, al mismo tiempo que le oculta a su mujer que descubrió que los han estado vigilando.

"Y, será mejor que los niños se vayan a la cama luego de que les des de cenar". Agrega.

***

Esa última noche en la cabaña, los niños duermen con ellos; lloraron como si fueran a ser regalados, cuando Laura, su madre, los mandó a la cama luego de cenar.

"¡No mami! ¡Los enanos se asoman por la ventana! ¡Quieren meterse al cuarto!"

Frases como esas repetían ambos, en medio de sollozos, y sujetándose a sus piernas, con sus manitas empapadas en lágrimas y mocos.

Estas afirmaciones de sus hijos, más las colillas de cigarros en el sendero, hicieron a Willy sentir un frío paralizador, pero siendo el papá, tuvo que fingir que todo estaba bien y, junto con Laura, decirles a los niños las gastadas frases referentes a que los monstruos no existen y que todo era debido a su imaginación.

Pero Willy considera, incluso, partir ahora mismo, aunque implique llegar de noche a casa, en Seattle.

***

Es la una de la madrugada, y Willy no puede dormir sentado y cubierto con una colcha, en el sillón. En la cama duermen sus hijos asustados y su esposa. Él se incorpora y deja silenciosamente la habitación; va a aprovechar su insomnio para echar una mirada a través de las varias ventanas de la cabaña. Al pensar en el misterioso fumador del sendero siente un miedo primitivo que está a punto de apoderarse de él, pero su parte racional lo suprime.

Cuando sale al pasillo se da cuenta que otro silencio ensordecedor ha descendido sobre la cabaña, y a continuación, Willy percibe ruidos procedentes de la, se supone, vacía habitación de los niños.

Y lo que es peor, por los bordes de la puerta se filtra una intensa luz azul.

Willy se arma de valor, se acerca a la puerta, toma la perilla, respira profundamente y, en su mente, cuenta hasta tres para abrir la puerta:

"¡UNA! ¡DOS! ¡TRES!"

Al abrir la puerta se encuentra con una visión que lo deja pasmado, seis hombrecillos grises, cabeza grande calva, ojos grandes negros sin párpados, y con diminuta boca y nariz, flotan en torno del par de camas infantiles.

Willy se queda con la respiración atorada a media inhalación, y ante esta confirmación de vida tecnológicamente avanzada no humana, no sabe si reír, llorar o echarse a rezar (como dijo un famoso ufólogo del siglo pasado)

Los hombrecillos notan a Willy observándolos, uno de ellos que porta en sus manos un dispositivo se apresura a introducir algún comando en éste, y con ademanes, indica a los demás que hay que irse "arriba" ya.

Uno de los seres que levitaba fuera del rango visual de Willy arroja algo humeante hacia el bote de basura junto a la puerta, donde él sigue parado. La colilla no cayó dentro, un momento, ¡¿una colilla?!


Un flash cegador azul obliga a Willy a cubrirse los ojos, cuando recobra la vista, todo ha terminado, los hombrecillos han desaparecido, así como las camas...

***

En una estación espacial en órbita alrededor de un mundo color turquesa, se puede observar a la tripulación ocupada en tareas de mantenimiento a los distintos sistemas, tanto electrónicos y mecánicos. Los hombrecillos grises, junto a sus colegas las mantis y los rubios, pueden desplazarse con facilidad, gracias a la gravedad artificial generada por la estación, con forma de rueda, al rotar en su eje.

En la sección de la estación dedicada a la exploración, un equipo de seis hombrecillos despierta de su viaje, facilitado por la dosis de la molécula DMT. Ellos están acostados en altas plataformas.

El descubrimiento del DMT es el evento más importante en el desarrollo de una cultura, ya que, no necesita ser tecnológicamente avanzada. Una sociedad de cazadores recolectores la puede descubrir y aprovechar: viaje mental sin desplazarse físicamente y, acceso a otros universos y planos alternos de la realidad.

En el centro de las plataformas, dispuestas en círculo, se han materializado el par de camas infantiles.

Esa noche, en el periodo de tiempo del turno de los hombrecillos equivalente a su noche, todos descansan plácidamente en los cómodos colchones. Tres hombrecillos en cada cama.
Sin duda en su sueño están explorando algún mundo poblado por alguna civilización que también tiene cosas que hacen la vida más placentera, y que eventualmente se apoderarán de ellas.

Relato por Carlos Santillán

martes, 10 de noviembre de 2015

LA PLANCHADURÍA



Paco llega en la bicicleta roja de la planchaduría, la bicicleta tiene, en la parte trasera instalada una estructura para colgar prendas, de los clientes, que se recogen y entregan a domicilio.

En esta ocasión, Paco, solo trae una sola prenda: un gran edredón que una cliente, muy temprano, solicitó que se recogiera en su casa.

Y es todavía tan temprano que, Lucrecia, la joven empleada de la planchaduría, sigue barriendo la banqueta frente a la misma y lavándola con cubetadas de agua.

"Paco, que bueno que volviste, habló la señora Pily, me dijo que te diera dinero de la caja y fueras a comprarle una manguerita metálica para conectar un filtro de agua en el fregadero de su cocina".

La señora Pily es la dueña de la planchaduría; y todo lo que Lucrecia le comentó, él lo escuchó mientras paraba la bicicleta frente al mostrador y, con trabajo, bajaba el abultado edredón de la estructura en la bicicleta. Ahora el Sol libra las frondosas ramas de los árboles en el parque de enfrente y, alumbra fulgurante la planchaduría.

Paco se acerca con el edredón al mostrador, colocándolo encima. Justo ahora, Lucrecia, termina o da por terminada su labor de aseo frente al negocio y, entra a la planchaduría. Mientras Paco, recargado sobre el mostrador, checa en el celular sus mensajes y notificaciones.

Ella toma el edredón y lo extiende, sacudiéndolo. Visibles contra los rayos del Sol, una nube de decenas de miles de chinches los envuelve, en un instante, a ambos.

Lucrecia abandonó este trabajo y Paco, ahora reparte en motocicleta, los pedidos de medicamentos de una popular cadena de farmacias.

Relato por Carlos Santillán

martes, 18 de agosto de 2015

GHOUL - Relato original por Carlos Santillán

Hepi abre los ojos, la oscuridad en la gigantesca caverna es absoluta, y el frío insoportable para cualquier criatura ajena a este ambiente. Desde el exterior de la gruta solo llega un único punto de luz brillante, mismo que a esta distancia parece una estrella azul pálida.

Esa estrella azul es La Tierra.

Hepi gruñe y pela los dientes a los otros ghouls que accidentalmente se rozan con él. Tal vez sean un millardo los ghouls, que como Hepi, se arrastran y cuelgan del techo de la caverna.

Ahora, desde las profundidades de la caverna, se escucha un clamor y alboroto cada vez más intenso al contagiarse de excitación multitudes de ghouls, es un agitar y batir de alas, así como gritos, alaridos y gruñidos. La multitud expectante ya adivina que el señor de las tinieblas se aproxima.

Hepi olvida su mal genio causado por los roces y empujones de los otros ghouls, y ya transfigurado por la imagen en su mente de lo que presenciará en unos pocos segundo, con fervor y paroxismo se queda inmóvil mirando en dirección de donde procede el alboroto.

El clamor de los ghouls es generalizado y ensordecedor, como si fuera un general aclamado por sus tropas antes de dirigir al ejército a una batalla, así los ghouls vitorean a su amo, el señor de las tinieblas, mismo que ofrece una vista impresionante que corta el aliento. Cuando al fin Hepi puede visualizarlo, la histeria se apodera de él y lágrimas llenan sus ojos: un ser gigantesco, cuyas alas se baten lenta y majestuosamente, una gran cabeza al frente, sin cuello que la una al musculoso cuerpo, testa redonda, sin nariz ni orejas, con ojos que semejan ventanas hacia la lava de un volcán y una boca con inmensos y amenazantes dientes. Detrás de él una estela de fuego y chispas ardientes marcan el trayecto por el que ha volado.

Y ahora el señor de las tinieblas se aleja en dirección de la boca de la caverna y, hacia La Tierra en la distancia.

Cuando al fin emerge de la gruta, todos los ghouls estallan en júbilo y ahora, y hasta este momento únicamente, vuelan tras su amo.

Los vítores, el clamor y el aleteo generan una cacofanía ensordecedora.

Hepi se suelta del techo de la caverna, donde pasa sus periodos de inacción llevando una existencia volteado de cabeza. Se precipita hacia abajo y luego abre sus negras alas para planear, al fin, la actividad que tanta felicidad le causa; aletea para volar tras el rastro de fuego del señor de las tinieblas. Diestramente evita a la multitud de ghouls, que en todo su alrededor forman una masa prácticamente sólida.

Abajo, en el mundo de los hombres, se ha desatado una nueva guerra, por causa de la maldad e ineptitud del hombre, el señor de las tinieblas, como siempre, nada tuvo que ver con las acciones de los hombres, Dios les dio libre albedrío a estos.

Y el diablo solo cosecha lo que la humanidad siembra.

Y esta cosecha va a ser abundante; una guerra llevada a cabo haciendo uso de los modernos ingenios inventados por los hombres, va a multiplicar, hasta llegar a sumar millones, el número de víctimas causadas por el conflicto, directa e indirectamente: enfermedades, hambrunas, los estragos de la intemperie

El número de almas malvadas a recolectar ¡va a ser inmenso! Estas van a alimentar por miles de años a los ghouls, en una lenta y casi eterna agonía, en la que estas almas van a sufrir, cuando cada partícula de su cuerpo espiritual sea consumida, al servir de alimento.

Solo en casos muy excepcionales, cuando un alma humana ha demostrado poseer una maldad innata, absoluta y pura, ésta llama la atención del señor de las tinieblas y la incorpora, transmutada, al ejército de ghouls.

En su descenso a La Tierra, en las profundidades del espacio, Hepi visualiza en la distancia esa fuente de luz intensa, y que a entes como él los rechaza: el Cielo.

Hepi tiene que apartar su mirada rápidamente, se dice que ghouls han quedado ciegos al mirar el Cielo. Hepi se alegra de no ser una de las almas buenas, que por sus virtudes y acciones positivas han ascendido a ese lugar.

Él con disgusto se imagina que las almas en el cielo pasan la eternidad cegadas por esa luz imposible y que han perdido toda individualidad y juicio al estar alabando a Dios cantándole permanentemente la sílaba sagrada: 'OM'.

En cambio Hepi es feliz volando y bajando frecuentemente a La Tierra como en esta ocasión. Él vuela con un grupo que se ha separado de la multitud, y reconoce que la ciudad que en ese momento ha sido aniquilada por el poder del átomo de los hombres, es Tel Aviv, en Israel. Los ghouls extienden las garras de sus patas y proceden a recoger del éter a cientos de miles de almas malvadas que hasta entonces habitaron ese país.

Relato original por Carlos Santillán

viernes, 17 de julio de 2015

LA BRUJA INOCENTE



La casa arde, la bruja ha salido corriendo envuelta en llamas, y de un salto, alcanzó una de las casuchas vecinas de lámina.

Sus gritos de terror mientras las llamas la consumen, rasgan la noche; ella agita frenéticamente sus brazos para sacudirse las llamas, pero el viento que eso genera solo las alimentan más. Y en su asustada carrera deja una lluvia de chispas, su color rojo-anaranjado y su tronar, resultan hipnotizantes.

Finalmente ella se precipita a través del techo de lámina cuando el fuego abre un hoyo y ella cae emitiendo un lastimero: '¡Aaaay!'

Tahmod y Shiah observan el final de la bruja, con sus pechos agitados, cenizas cubriéndoles los rostros y con su respiración acelerada.

La mirada de fuego de Tahmod recuerda a un mastín sediento por la sangre de su presa.

Esta noche ha sido una buena cacería para el par de amigos cazadores de monstruos.

***

La vieja anciana vive sola desde hace, bueno todos en el miserable barrio toda la vida la han conocido como la vieja bruja que vive sola. Adultos ya casados, cuando eran niños ya la conocían como la 'vieja bruja'.

Su papél en la comunidad local les es útil a todos no obstante, les provee de remedios caseros para males varios, tales como: dolores de muelas, solitarias, raspaduras de las rodillas a los niños y, esto debe ser discreto, abortivos a señoritas que han dado su mal paso.

Y a pesar de ser un médico putativo en el barrio, todos la tratan con distancia y sin relacionarse personalmente con ella, porque para ellos solo es la loca 'vieja bruja'.

Y sumidos en su ignorancia tienen algo de razón en llamarla bruja. Ella gusta de explorar su conciencia, haciendo uso de alucinógenos varios, como peyote, amanita muscaria, así como el de relajarse con marihuana.

Una vez en que la chismosa Doña Nieves fue a solicitarle un remedio para el estreñimiento, la encontró a la vieja bruja en pleno trance alucinógeno.

"¿Es esto?, ¿este es?, ¿puedo seguir leyendo del libro?"

La bruja en su trance alucinógeno estaba siendo mostrada con las páginas de un libro de medicina por maestros que habitan ese 'internet de mentes' al que se puede tener acceso usando las sustancias correctas, pero la chismosa de Doña Nieves, sumida en su ignorancia producto de la programación electrónica de los medios, la vio a la vieja bruja como 'poseída por el demonio', ni siquiera cerró la puerta de la humilde vivienda de la bruja, y se fue corriendo a contarle lo que había creído ver a sus hijos, y desde luego adornado todo con exageraciones para hacerla ver como una valiente y fiel católica a la que ni el diablo mismo puede hacer caer en tentaciones.

***

Pepe, el hijo mayor de la chismosa de Doña Nieves, es un bueno para nada, todo el día se le va en estar con los ojos pegados a su teléfono, mandando mensajes relativos a sus estúpidas ocurrencias en las distintas redes sociales de las que él es miembro.

En esta ocasión, al revisar a sus nuevos seguidores en su cuenta de Twitter, nota que uno de estos seguidores es un tal: @Tahmod_Shiah-Paranormal.

Le da followback y posteriormente procede a revisar sus tweets. Mismos que son relativos a docenas de vídeos subidos a YouTube, de un par de gringos jóvenes que se la pasan acudiendo a diversos sitios 'embrujados', a lo largo y ancho de México.

En unos de sus vídeos estos tales Tahmod y Shiah, muestran orgullosos el cuerpo de un 'alíen', Pepe se sonríe, ya que se da cuenta que solo se trata de un pez diablo disecado, como los venden en el mercado municipal.

Pepe les manda un tweet:

"Por mi casa vive bruja, habla con el diablo, mata niños".

Luego de una serie de intercambios, Shiah le pide una prueba documental, una fotografía o vídeo, ya que, como le explica, hay muchos bromistas que en el pasado les hicieron desplazarse y al llegar encontrarse con que habían sido víctimas de un engaño, y con la consecuente pérdida de tiempo y dinero.

Pepe accede a la solicitud de Shiah y esa misma tarde se escabulle hacia la parte trasera de la humilde vivienda de la bruja y, por fortuna para él, la encuentra en el patio recogiendo diversas yerbas que ella siembra en macetas; cada vez que 'la bruja' toma una planta ella cierra los ojos y dice algo que Pepe no puede escuchar. Todo esto él lo registra en vídeo con su teléfono.

Pepe se retira sigilosamente, y luego emprende una carrera hasta su casa. Antes de llegar ya le había tuiteado el vídeo a Shiah.

***

El siguiente intercambio se da en la lengua de Shakespeare, pero lo que ellos dicen, en Español básicamente significa:

"Shiah, ¿qué pasó con ese reporte de una bruja que me habías comentado?" "El mexicano que la reportó, ya me envió el vídeo que le pedí, mira..."

Shiah le muestra el vídeo a Tahmod, él so!o hace gestos balanceando su cabeza, puede ver que se trata de la clásica 'vieja loca de los gatos', pero sin duda se puede exp!otar como material paranormal en el website de ellos. Necesitan mucho más material, sobre todo ahora que consiguieron el patrocinio de audible.com

"¿Y en qué parte de México está?" "En el área conurbada del DF, en Ecatepec". Shiah le contesta. "¿Te parece si partimos hacia la Ciudad de México este jueves?" Tahmod le pregunta a su vez. "Por mi perfecto, así regresamos el domingo y el lunes me voy a Las Vegas, junto con Anne, a la convención de OVNIs, quiero saludar a Whitley Strieber y que me firme un libro". "Deberíamos de organizar una ida con las chicas a la ComicCon en San Diego", Tahmod le contesta y luego continúa:

"OK Shiah, escribele a tú amigo mexicano, pídele que nos encontremos en un lugar céntrico para que nos lleve a la casa de la bruja". Y Tahmod agrera: "Yo me encargo de la compra de boletos y las reservaciones de hotel. Cualquier cosa me mandas un whatsapp".

***

Pepe los pasa a recoger al hotel que él les recomendó, el Hotel del Prado, ubicado en la Plaza Galerías sobre avenida Marina Nacional y el Circuito Interior, mismo que los lleva directo a la avenida Central y Ecatepec.

Se encuentran en el McDonald's de la planta baja de la plaza comercial. Y se reconocen sin problemas por sus intercambios en Whatsapp.

Habiendo crecido en el suroeste de los Estados Unidos, Tahmod y Shiah hablan un Español bastante bueno. Y todos parten hacia Ecatepec en el automóvil rentado por Shiah, con Pepe sentado adelante en funciones de un muy emocionado guía.

Después de servirles de anfitrión, y comer una pizza hawaiana familiar que pidió del Domino's Pizza, Pepe los encamina a la casa de 'la bruja'.

Tahmod observa la humilde vivienda desde el otro lado de la calle.

"En la parte de atrás hay un gran lote baldío y se puede aproximar uno hasta su barda sin ser notado, así tomé el vídeo que te mandé Shiah".

Tahmod ya entrado en su papel de comando caza fantasmas y una mirada y gestos intimidantes, baja sus binoculares y se dirige a Pepe:

"Muestranos como llegar a la casa por detrás entonces".

Habiéndoles mostrado eso Tahmod le ordena a Pepe regresar a la casa de éste.

Para no ser inoportunados con preguntas por parte de la familia de Pepe, le dicen a él que van a esperar dentro del auto hasta el anochecer, y que tampoco puede acompañarlos. Pepe se entristece, pero a Tahmod y Shia les arruinaría su vídeo, en el pasado les sucedió que los locales querían convertirse en 'estrellas' de sus cacerías paranormales.

***

Esther enciende un círculo de veladoras a su alrededor, y vestida solo con ropa interior se comienza a aplicar alcohol en los brazos y piernas, coloca la botella en el piso y se sienta en flor de loto en el centro, cierra los ojos para meditar, al cabo de unos segundos empieza a tener una visión de su ahora muy lejana infancia. Ella se ve de siete años de edad, cuando vivía en su natal Chiapas, estaba jugando ella sola al avión, en eso llega su abuela Luz, quien la toma de la mano y le dice:

" Ven conmigo Esther, quiero que me acompañes, es muy importante".

Y ambas salen de la casona que habitaban, atraviesan las calles de su pueblo, para llegar hasta un cerro cubierto por pinos. Lo suben y su abuela le comienza a enseñar el nombre de cada especie de árbol, de helecho, de los distintos musgos y de las distintas yerbas que crecen en el suelo; su enseñanza ahora hace hincapié en los distintos hongos que crecen en la corteza de los árboles y su abuela le explica la importancia de los hongos mágicos y sagrados.

Ese fue el momento que definió el resto de la vida de la ahora anciana Esther, cuando inició su camino en la etnobotánica y la magia.

***

Tahmod y Shiah están observando hacia el interior de la vivienda de 'la bruja', la barda no es muy alta y ellos con su estatura anglosajona fácilmente están tomando vídeo de la trémula luz procedente de las velas que Esther ha encendido.

"Vamos a saltar el muro quiero filmar la brujería que ella está haciendo justo ahora, mira la ventana no tiene cortinas, aproximemosnos". Tahmud le indica a Shiah.

Se saltan hacia el interior de la humilde finca, pero Shiah cae sobre botellas y cajas de cartón apiladas junto a la barda, haciendo un gran ruido.

"¡Maldita sea!", exclama Shiah en voz baja. Por fortuna Esther no tiene perro, si no, hubieran tenido que huir de prisa.

"Shhh, agáchate", Tahmud le indica, y luego de unos segundos sin detectar reacción alguna de parte de la bruja, agrega:

"Sin duda se encuentra en algún tipo de trance y no escuchó tú escándalo". Indicándole con señas a Shiah para que lo siga se acercan sigilosamente hasta la ventana.

Ambos filman con sus teléfonos la escena, Esther está semidesnuda, sentada en flor de loto en medio de un círculo de velas.

Tras varios segundos de estar filmando en cuclillas, Shiah siente un muy molesto dolor en la cintura y las rodillas, detiene su filmación para tratar de apoyarse con la mano izquierda contra la pared y así ayudarse a incorporarse. Pero su acción al estirar el brazo izquierdo causa que se volteen y precipiten al suelo varias macetas que estaban en el borde de la ventana. Produciendo muy fuertes ruidos al romperse contra el piso.

Asustado por estos ruidos, Tahmud se va de bruces contra un par de grandes macetas de helechos, volteandolas y contribuyendo así al escándalo.

Es en este momento cuando Esther sale de su profunda meditación debido al escándalo producido por Tahmod y Shiah, ella avanza hacia la ventana, pensando que tal vez unos gatos en celo son los responsables del alboroto, siente frío y se cubre con los brazos el pecho. Al llegar a la ventana y mirar hacia afuera, se encuentra cara a cara, so!o separados por el cristal, con Tahmud y Shiah mirándola estúpidamente y filmándola con sus teléfonos. Ella se lleva un tremendo susto y emite un horrible grito, como respuesta el par de cazafantasmas grita también. Y ahora Esther grita de nuevo al notar que ella está siendo observada y grabada en su estado de semidesnudéz.

Esther retrocede de espaldas, tira y voltea varias de las botellas de Coca Cola que sostenían a varias de las velas, pisa ahora un par de estas y se cae de espaldas contra el resto de las velas y la botella de alcohol que ella había dejado junto al círculo de velas luego de aplicarse éste en brazos y piernas.

El alcohol se derrama bajo su cuerpo, y la cera desparramada y el fuego lo encienden. Ahora Esther es una antorcha humana que huye ahora bajo el control de los instintos primigenios del susto, terror e instinto de supervivencia. Sale a través de la puerta dejando un rastro de chispas.

Ahora es el turno de Tahmod y Shiah de quedar bajo el control de otro instinto animal: el del depredador y cazador.

Relato original por Carlos Santillán

domingo, 25 de enero de 2015

El Karma muerde de regreso (relato original por mi)

El Karma muerde de regreso.

Un despliegue de patrullas, y una ambulancia forense, atraen a un gran número de curiosos a las inmediaciones del comedor-paradero de traileros sobre la carretera a las afueras de San Luis Potosí. Es una noche fría, pero aún así la gente de las casas cercanas salió a ver que estaba sucediendo. Un reportero de nota roja toma otra imágen más al cuerpo del trailero que quedó sentado en su cabina.

“¡Aléjese, no esté inoportunando!” Un policía de caminos le gruñe en su cara al reportero quien le contesta: “Esto es de interés público y no estoy obstruyendo su labor. Estoy en mi derecho de registrar lo sucedido. Por cierto, no es necesario que le hagan la autopsia al pobre tipo, ¿ya se dieron cuenta?...” “Cuenta ¿de qué?,” le responde el malhumurado agente. “El trailero se murió de un susto,” contesta el reportero.


Un anciano con sarape y sombrero de paja, que había estado al pendiente del intercambio de palabras entre los dos hombres, se acerca por la espalda al reportero y en tono sombrío y provocandole un susto, que casi lo mata al igual que al trailero, pronuncia a sus espaldas:

“Es el tercer camionero muerto de susto en lo que va del año. ¿Se dio cuenta que cubrieron sus piernas con una manta?” “Sí me di cuenta, ¿qué importancia tiene eso?” Y el campesino le contesta: “Todos los camioneros han muerto mientras se masturbaban.”

Cuatro años antes. María Anaya una alegre y vivaz joven, alta, esbelta y blanca, y un hermoso cabello negro y largo, atiende las mesas en el paradero a la orilla de la carretera; es apenas su primer mes trabajando en el establecimiento; cuando ella comienza a trabajar es como si el sol entrara por la ventana.

“¡María! ¡Ya salió el pedido para la mesa cuatro!” Ella toma la charola del mostrador y se la lleva a una pareja que, con un bebé en su moisés, se disponen a desayunar, les entrega sus platos respectivamente y les desea buen provecho.

“Gracias señorita.” “Pueden llamarme María, y aquí estoy, para servirles. Si se les ofrece algo más... ¿De vacaciones?” “No, mi marido buscó trabajo en Ciudad Juárez para que yo pueda estar cerca de mi mamá, habíamos estado viviendo en la Ciudad de México..” “Así la abuela va a poder disfrutar de este ¡pequeño pillo!” Contesta el marido muy feliz apretando con cariño la naricita de su bebé. María puede ver que esta pareja irradia felicicad y amor. Y suspira porque ella aspira el lograr algo similar, hallar el amor, al hombre correcto y formar una familia junto a él.

“María, ¡María! ¿Qué te pasa? ¡te quedaste parada en medio de las mesas! Ya despabílate y deja de estar pensando en el novio.” Le dice entre regaño y entre tono de broma Don José, su jefe y dueño del paradero. Y para rematar, la llamada de atención, le truena los dedos.

Y así se le va el día de trabajo a María, hasta que concluye su turno a las cuatro de la tarde. Momento en el que ella se desaparece. A Don José, otra de las muchachas que también aquí trabajan, le acaba de pedir permiso de cambiar su turno el día de mañana, ya que desea llevar a su mamá a consulta con el doctor, y él accede.

“Ana, busca a María y dile que venga, le voy a pedir si puede cambiarte su turno para mañana.”

Pero la señora Lore, que atiende la caja registradora le menciona: “Ella ya se fue; y no me gusta nada, ya van tres días seguidos en los que María se sube a un tráiler rojo con una gran franja blanca a todo lo largo que yo jamás había visto, y cuyo chofer no entra al restaurante.”

Los temores de la señora Lore se vuelven realidad desafortunadamente; menos de una semana después tuvieron que atravesar por la tragedia de la desaparición y posterior llamada a identificar a la morgue el cuerpo de María. Ella no tenía más que a su anciana madre; la señora luego del funeral se mudó a Zacatecas con una de sus hermanas.

Don José fue a quien la policía se dirigió, debido al uniforme del paradero-restaurante que María llevaba puesto el día en que hallaron su cuerpo, para que identificara el cadáver. Él estuvo muy enfermo debido a un conato de ataque cardiaco, resultado de ver el estado del cuerpo de la pobre María. Su rostro había sido arrancado, y las compañeras de María sufrieron terriblemente al enterarse de ésto, y solo les quedó rogarle a Dios que ella no haya sido desollada en vida. Solo un monstruo pudo haber diseñado el abusarla sexualmente, estrangularla y desollarla. Esta noticia tan sangrienta se volvió nota nacional, y como todos los ejemplos de este tipo de violencia extrema, prontamente fue olvidada.

En el presente, en la carretera federal 57, de San Luis Potosí a Querétaro. Jaime Salmerón, trailero maneja cansado, ya el reloj marca las siete y cuarto de la noche, una falla en el tractocamión retrasó su salida. Viaja con la caja vacía, de regreso a la planta de bombas industriales. A la distanica él visualiza a una joven que camina a la orilla de la carretera.

Se empareja a ella y frena con ese chirrido característico de los frenos de aire.

“Hola, ¿necesitas ayuda? ¿Te llevo?”, la joven se detiene y voltea a verlo, Jaime se queda pasmado por que ella le resulta bastante atractiva y deseable...

La joven vuelve a emprender su marcha a lo largo de la carretera, sin decir nada, y Jaime siente el impulso de ir tras ella, se baja de su unidad, la alcanza a paso velóz y tomándola del codo izquierdo la hace detenerse.

“¡Oye!, ya es tarde, y es peligroso que camines así nomás, te pueden atropellar.”

Ella le dirige una mirada de venadita que a él casi le provoca saltarle encima ahí mismo.

“Me llamo Jaime, ven vamos de vuelta a mi tractocamión.”

Jaime se adelante trotando y abre la puerta del lado del pasajero, invitándola a subir. Una fiebre lujuriosa se apodera de él, mientras conduce y fijándose en el camino, de reojo mira hacia la joven, su pálida apariencia, su cabello negro largo, la forma de sus senos. Enciende la radio, música norteña está tocando, ésta apenas y se escucha, porque él la puso a muy bajo volúmen. En la radio CB se escuchan también conversaciones entre otros traileros.

De repente la joven pone una fría mano sobre su brazo y le dice: “desvíate a la derecha, en el camino de terracería que está saliendo de la próxima curva.”

Jaime ya bajo control de sus instintos solo ejecuta esa acción de manera mecánica. Ella le dice que se detenga. Y cuando él la voltea a ver, la joven se está desabotonando la blusa y dejando a descubierto sus senos. Jaime como un perro en celo le salta encima y procede a penetrarla con rudeza animal; como todo buen macho, tras apenas unos segundos termina. Ella lo mira fíjamente y se sonríe, Jaime se pierde en sus ojos y en una fracción de segundo ve una transformación en éstos; ahora él grita sujeto por el horror y el pánico, su pene está siendo mordido por la vagina de ella, puede incluso sentir dientes que le desgarran el miembro, un largo grito lastimero es lo que escuha mientras se desvanece, y antes de morir por el paro cardiaco que esta terrorífica experiencia le causa, puede ver que la joven se transforma en una presencia etérea que se levanta desapareciendo a través del techo de la cabina de su trailer.

Tiempo después. Una bella joven esbelta y, de cabello largo y negro, camina a la orilla de la carretera, unos cinco kilómetros luego de pasar un comedor-paradero para traileros. Un trailer rojo, con una gran franja blanca a todo lo largo, se empareja a ella, el chofer le abre la puerta del lado del pasajero y la invita a subir a bordo.