Arrebatado. Novela de Ciencia Ficción por Carlos Santillán
César Lacroix es un exitoso joven ingeniero en sistemas, desde que egresó de UPIICSA, todo ha sido bonanza para él. Hace ocho años ingresó a trabajar a Pemex y, ya es subgerente, en la subgerencia de desarrollos de sistemas.
Y este lunes al mediodía él se siente pleno y realizado, el sol brilla en todo lo alto contra un cielo azul de fondo.
Tuvo que abandonar el centro corporativo de Pemex para ir a actualizar su información en la Caja de Ahorro de la cooperativa de trabajadores de Pemex, justo en la acera de enfrente.
En la entrada de la cooperativa, situada en la planta baja de un gran edificio construido en lo que otrora fuera un lote usado como estacionamiento público, pusieron el acceso en forma de letra L, entre paredes de cristal, vigilado por un guardia armado. Una evidencia más de la decadencia de la paz social en la Ciudad de México.
No importa que César sea jefe, el guardia lo increpa con su voz hosca:
"¿A qué asunto viene?"
"Vengo a actualizar mis datos personales. Me llegó una carta sobre que los miembros de la cooperativa tenemos que venir a hacerlo".
"Pase a cualquier cubículo desocupado, una ejecutiva lo atenderá".
César entra y al azar escoge el tercer cubículo.
"Buenos días señorita vengo a actualizar mis datos".
"Siéntese señor por favor".
Sí bien por su posición como subgerente está acostumbrado a que le hablen de usted o se refieran a él como: "ingeniero", jamás se ha podido acostumbrar a que le digan: "señor". Porque eso implica que ¿lo consideran viejo? Él está, y se siente joven.
La ejecutiva le pide su número de socio, ficha, nombre completo, edad, CURP, cuenta de depósito bancario.
"Oiga", César le pregunta, "pero, toda esa información son datos que ustedes ya tienen..."
"Sí señor así es, pero por orden del SAT se nos exigió actualizar todos los datos de los socios de la cooperativa".
"¿Y no los pudieron solicitar, los datos, vía correo electrónico?"
"No porque, tenemos que archivar fotocopias de la credencial de elector, así como, de la credencial de Pemex".
César se queda sorprendido por haber sido víctima de burócratas incompetentes, y se siente como un analista que se escapa a mediodía, a perder el tiempo...
Luego de que la señorita se tardara sacando las fotocopias de sus credenciales, César impaciente le pregunta:
"¿Es todo?"
"Sí señor".
Él se pone de pie, luego de desearle un buen día. Ahora tiene que pararse en la puerta para que, el guardia, la abra y le permita retirarse.
"¿Ya se va señor?"
César siente ganas de contestarle que se paró cerca de él solo para admirarlo...
"Sí, ya me retiro..."
¡Caramba! ¿Cuánto tiempo le costó hacer este trámite inútil? Como cuarenta y cinco minutos desde que salió de su despacho y le avisó a Aurora, su secretaria, que venía para acá.
La banqueta de la entrada lateral del centro corporativo de Pemex, a la que él se dirige atravesando la calle, es un pequeño bazar. Un libro, a la venta, en el puesto de periódicos llama su atención, Anubis, el dios chacal, de la muerte egipcio, en la portada.
César no ve a un ciclista que viene a toda velocidad y en sentido contrario; el ciclista no es ni para gritarle "¡golpe va!" Lo impacta de costado y César cae, azotándose violentamente la cabeza contra el pavimento.
¿El ciclista se detuvo a socorrerlo? ¡No! ¡Le valió! Una multitud se arremolina en torno a César.
"Está muerto..."
Dice un gigantesco hombre, con cara de niño, que se hincó a tomarle el pulso en la muñeca y en una arteria carótida.
Ha sido un arduo día de trabajo en la planta de algas y luego de su turno de ocho horas, sin pausa para tomar siquiera un lunch, Lumila checa su salida.
Ella con desgano se forma en el scan óptico, uno de varios, que con una captura del iris, registra la entrada y salida de los obreros de la planta. Una fila de una docena de mujeres vestidas con falda larga y camisa acompañante, ambas de mezclilla azul deslavado, largos guantes de látex, botas de trabajo, con suela de caucho y, el cabello recogido y cubierto por una pañoleta verde claro.
La empujan desde atrás. Ella voltea y ve que se trata de Anazda, una madre de tres niños, joven de edad pero ya avejentada por esta vida tan trajeteada.
"Perdón Lumila, tenía la mirada baja mientras me removía los guantes y, no te vi".
"No te apures Anazda, ¿por qué se tardan tanto checando? Pareciera que al checar la salida se ponen a leer el manual completo para la elaboración de soya partir de las algas."
Anazda solo le regresa una sonrisa en su rostro cansado.
Después de varios minutos más de espera, por fin Lumila se encamina a la salida.
Es una tarde iluminada y fresca. Ya en la calle ella se ve impedida de caminar rápido, debido a la multitud que se genera, al encontrarde las obreras del turno que recién sale, con las obreras que van entrar a laborar.
Una vez superada la multitud, su única compañía es el rugir de los motores de los tráileres, cargados de soya, que salen de la planta.
***
César despierta confundido, desubicado y con dolor de cabeza. Lo último que recuerda es que se sentía enojado por haber perdido tiempo en la cooperativa; y ya después de eso, su mente está en blanco.
Se incorpora sentándose y, siente yerba contra sus manos, abre sus ojos y, se da cuenta que está en el campo.
"¿QUÉ JODIDOS?"
Ahora sí está totalmente confundido. Su mente de inmediato trata de racionalizar la situación.
"¿Qué pasó? Me imagino que, me obligaron a subir a un auto y, me llevaron a vaciar mis tarjetas de crédito, y luego, vinieron a tirarme a la carretera, luego de golpearme..."
César calcula que deben ser cerca de las seis de la tarde, por la luz crepuscular y el viento fresco que sopla. Lleva su mano al interior del saco y, por fortuna, no le quitaron el celular. Y revisándose, su cartera ¡también está!
En la pantalla nota el icono de: red celular no disponible. Aún así trata de llamarle al ingeniero Carlos, unos de sus superintendentes. Pero, es inútil, no hay señal.
"¿Dónde estoy?"
Se pone de pie y se encamina hacia una carretera cercana, que nota a escasos metros de donde despertó.
"A ver, el sol se pone al oeste, entonces, este y norte por allá, por lo tanto, escojo caminar al sur".
Luego de varios minutos, él se extraña que no ha visto ni un solo automóvil, ni casas, ni personas a pie o bicicleta. Solo perros ocasionalmente, que lo voltean a ver para olfatearle y luego se alejan.
Eso sí, ya ha contado al menos siete tráileres que lo pasan en sentido contrario hacia el norte.
"Nunca había notado esa empresa".
A él, que desde siempre le han gustado loa vehículos, le parecieron bonitos los diseños futuristas de los tractocamiones.
***
Lumila camina pensativa, de vuelta a casa, y ahora sí que literalmente, va comiendo el polvo y humo de los traileres, cargados de soya, que salen de la planta.
Ella es una técnica especialista en procesamiento, esto significa que ella sola podría dirigir la planta, al frente de todas las obreras. De no ser porque el sindicato puso a una hija de una de las líderes de las secciones sindicales al frente.
Y Lumila es jefa de trituradoras únicamente.
El proceso completo se puede sumarizar en: recibir las algas, vaciarlas a los tanques de lavado, unos gigantescos tanques de cerca de diez metros de diámetro, y tiene veinticuatro la planta. De los tanques, bandas transportadoras llevan las algas a hornos de secado. Para a continuación, pasar a trituradoras, que reducen las algas a fino polvo.
De hecho la etapa que más intervención humana requiere es el empacado. Obreras con pequeñas palas echan la soya a bolsas de plástico, de tamaño mediano, más abajo de la banda transportadora, otras obreras las introducen, cada bolsa, a sus cajas individuales y, más abajo, obreras introducen una docena de cajas en cajas, para su distribución, y por último, otras obreras arman los contenedores para su embarque a bordo de los traileres.
***
César, al fin, luego de media hora caminando, llega a los límites de la zona urbana, hay casas, calles, alumbrado público y gente. Parece ser, para él, un desarrollo habitacional de interés social.
Y se encamina hacia un parque, donde puede ver a niños jugando en unos juegos infantiles y, siendo cuidados por un grupo de mujeres.
"¡Bien! ahora a preguntarles donde hay una tienda de conveniencia y un sitio de taxis".
En su extraña experiencia César se cuestiona por qué no le robaron nada. Ahora se pregunta si a lo mejor no lo golpeó un automóvil y, creyéndolo ebrio, al estar él atarantado por el golpe, algún buen samaritano, bastante metiche, lo subió a un taxi y, a bordo del mismo, él perdió por completo el conocimiento y, el taxista enfadado lo botó en la carretera.
En fin, César se acerca a las dos mujeres más próximas, quienes están sentadas en una banca de concreto, platicando, mientras que con su presencia, hacen guardia a los niños.
Al ir avanzando, con la esquina de su ojo derecho nota que varios animales se arrastran, pero al voltear a ver, se da cuenta que es un grupo de pajarillos regordetes picando la hierba.
"¡Hola! buenas tardes, verán me encuentro perdido y..."
Las mujeres hacen gestos y ademanes, indicación de que, no comprenden que les está diciendo.
Al acercarse un niño, por curiosidad, una de ellas lo toma en brazos y se retira, defensivamente, varios pasos hacia atrás.
Ahora César está muy confundido. La mujer más joven se pone de pie y se aproxima a él hablando en un lenguaje ininteligible para él. César ahora , examina lo que ya había notado, que las mujeres y los niños, visten de manera extraña.
"¿Son acaso gitanos o menonitas?"
César pone en uso, su jamás empleado curso de Alemán:
"Sprechen Sie Spanisch?"
La mujer sigue manifestando que no le entiende y, a continuación, llama a los niños y se marcha hablando en su extraña lengua, junto a la otra mujer que lleva protectivamente al otro pequeño en brazos.
"¿Qué carajos pasa con esas mujeres?"
Y otra vez con el borde de sus ojos percibe a unos animales reptando. Esta vez voltea a tiempo para poderlos observar bien. Gordas y emplumadas babosas, unas ocho, se arrastran muy cerca de él; estas de un salto, al llegar a un parche de yerba, se ponen en dos patas, y es cuando adoptan su forma de ave y, se ponen a picar en busca de insectos.
"¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?"
César atraviesa corriendo el parque, en su carrera, asustando ahora a un grupo de babosas, tan grandes como palomas. Jadeante se recarga contra la pared de un local, que es obviamente una tienda de abarrotes, debido a los productos mostrados en las varias repisas, así como los refrigeradores con sus puertas de vidrio, mostrando botellas de bebidas.
Ahora un hombre ¿el propietario? notándolo angustiado y jadeante, lo corre groseramente, gritándole cosas en la misma extraña lengua.
César no quiere una confrontación y, mejor decide retirarse. Enfila de vuelta hacia el parque, pero se acuerda de las babosas, da la media vuelta y, se queda parado en medio de la calle. Una visión en el cielo lo deja estupefacto, congelado:
Un gigantesco cono negro invertido, se materializó justo después de un flash de luz y, casi de inmediato, para lo que César semejaban ser inmensas golondrinas, se desprendieron de toda la superficie del objeto.
La mente de César ya no pudo seguir haciendo frente a tanto asalto a sus sentidos y, él cae desmayado contra el pavimento.
Las "golondrinas" son aeronaves que descienden desde el carguero translumínico interestelar, trayendo carga, mercancías, turistas, oficiales y hombres de negocios de alguna de la miríada de líneas hacia las estrellas.
Lumila, llegando desde el sur, abandona la carretera y entra a la zona habitacional, donde ella tiene su domicilio. Su padre, debido a que fue un burócrata, que se jubiló con un alto puesto en la contraloría mayor de la sección noroeste, pudo tener el derecho a ser asignado con una de las casas más grandes y mejor ubicadas del complejo.
Y él pensando en su, en ese entonces pequeña, Lumila, quiso dejarle un legado que le diera confort y, una preocupación menos, en su vida adulta.
Y es debido a esto que Lumila tiene esta gran casa, una verdadera residencia: cocina, tres recámaras, dos baños y medio y un pequeño jardín trasero. Y la ubicación es excelente, frente al parque.
Lucila se da cuenta que una multitud observa a alguien tirado en medio de la calle, a escasas casas de distancia de donde ella vive. Su carácter es proactivo y de liderazgo. Ella se abre paso entre la docena de personas, niños en su mayoría, que observan el cuerpo tirado.
El propietario de la tienda de abarrotes, con una rodilla en el suelo, le está dando palmadas en el rostro a César para despertarlo. Cuando el propietario y, el resto de la gente notan la presencia de Lumila, mentalmente, le ceden autoridad sobre la situación. Su puesto en la planta, como jefa de trituradoras, le confiere un aura de autoridad, ya que ella no es una obrera inculta más; además la gente aún tiene muy presente el alto puesto, que su fallecido padre, tuvo en el gobierno.
"¿Qué le ha pasado a este hombre?"
"Se comportaba como, con un ataque de histeria, jadeaba y, se veía confundido. Yo lo corrí de mi tienda, se dirigió al parque, pero luego se regresó aquí, al medio de la calle y, perdió el conocimiento".
Un trueno sobre ellos, que todos ignoran, solo los niños más pequeños voltean al cielo, a mirar el vórtice de vapor, que la partida de carguero translumínico interestelar ha dejado.
"Ynos, y tú, llevenlo sobre hombros a mi casa". Lumila le ordena al propietario de la tienda de abarrotes y al más grande de los jóvenes presentes.
Minutos después, César es depositado sobre un sofá en la sala, de la casa de Lumila.
Ynos y el súperdesarrollado jovencito, miran como tontos el austero interior del lugar de residencia de la jefa de trituradoras de la planta de soya. La casa es grande, comparada con la casa típica de un trabajador promedio, pero en realidad Lumila vive tan sencillamente como los demás y, hasta Ynos piensa que le hacen falta muebles.
"Bueno, ahora yo me encargo de este pobre diablo".
"Lumila, ¿segura? considera que es un extraño fuera de sí y, tal vez hasta es un drogadicto".
"Ynos, mira las extrañas ropas que trae puestas; posiblemente es alguien que recién llegó de fuera del planeta y, el cambio de gravedad, luz y sobre todo, de la composición atmosférica, le causaron una alteración biológica y mental.
Ahora, si gustan dejarme sola, gracias."
Lumila encamina por el codo, a Ynos y, el joven, por automático respeto a sus mayores, los sigue. Una vez que ya están fuera, ella le echa llave a la puerta. Y luego se encamina a su cuarto, para bañarse en el baño adjunto.
A Lumila no le preocupa César, se nota que él es un hombre perteneciente, tal vez, a la clase comerciante o gubernamental, en uno de los tantos mundos de la galaxia.
***
César va caminando, de noche, en la zona comercial de Ciudad Satélite, que se encuentra junto al Periférico, frente al Wal Mart y la tienda departamental Suburbia.
Llega a una esquina donde hay un Seven Eleven y, junto a éste, un edificio blanco de tres niveles. En este edificio los dueños rentan pisos, donde toda la tarde se imparten clases de: artes marciales, pilates, danza, música.
César, al llegar al edificio, en una sección de la fachada que está alta, ve a una adolescente sentada, con su cabello claro ocultándole el rostro, ella está ocupada escribiendo un mensaje en su celular. Ahora, él camina lentamente hacia ella, incrédulo e inseguro de si en verdad se trata de ella...
"¿Sandra? ¿¡Sandra!? ¿En verdad eres tú?"
La joven deja su celular y voltea a verlo.
"¡Sandra!"
Él se lanza hacia ella y, como la joven está sentada en ese lugar alto, el abrazo de César lo hace quedar a la altura de la cintura de ella. Luego de varios segundos, se separan.
Ella se retira, de la manera sensual que siempre le gustó a César, el cabello de su rostro, Sandra todavía usa ese provocador guante negro, de encaje, en su mano izquierda. Con su voz suave de siempre, ella le contesta.
"Hola César, que milagro, me da gusto verte. Hace mucho que no venías por aquí."
Atrás de César, en la banqueta, una pelota de basquetbol pasa botando.
"¡Es increíble! ¡No lo puedo creer! ¿Hace cuánto que no te veía? ¿Quince años? ¡Estás idéntica!"
Ella no deja de mirarlo, con su linda sonrisa.
"Mi mamá no me contesta, le estoy escribiendo un mensaje para que ya venga por mi".
"¿Aún sigues tomando clases de guitarra?
"Sí, me gusta mucho". Y ella le da unas palmaditas al estuche de la guitarra, a su lado. Y luego le dice:
"Oye, jamás fuimos a patinar como habíamos planeado. Deberíamos de planearlo para este fin de semana. Mis amigas Aline y Pau me preguntaban precisamente sobre si ya había planeado que hacer este viernes en la tarde y yo pensé justamente en ir a la pista de hielo, tú podrías invitar a Saúl, quiero presentárselo a Aline".
A pesar del gusto sentido por haberse encontrado a Sandra, César ahora comienza a sentir una gran frustración, porque ella no para de hablar y él, muere de ganas de decirle que siempre le ha gustado, que lo deje amarla y que le de, los teléfonos de su casa así como el de su celular.
Y ahora, sumado a esto, él se acongoja porque, la sirvienta de Sandra se para a unos metros de distancia, en la banqueta, a vigilarla y a protegerla de él. Ella, saca de la bolsa del mandil de su uniforme un teléfono y se pone a hablar, viéndolos.
De seguro le está avisando a la madre de Sandra que él está platicando con su hija.
Sandra sigue contándole cosas, ahora sobre un raro vídeo en YouTube. Ella se quita el tenis derecho, la calceta y se comienza a sobar el pie.
"Déjame sobartelo", César le dice casualmente. Sandra al bajar su pie, le roza encima de su área genital, pero César lo atribuye a un accidente. Mientras le soba, la bola del pie, Sandra ahora se quita el tenis y calcetas izquierdos y, le coloca este pie, moviendo los dedos, contra sus genitales. César, congelado, la mira al rostro. Ella se ríe y sus ojos le brillan intensamente.
César despierta.
"¡No! ¿por qué? ¡besos! ¡besos! Ojalá estés muy bien Sandra, donde sea que te encuentres. ¿Cuándo se volvió mi vida tan miserable?"
César se lamenta, mientras se retuerce en el sillón.
"¿Un sillón? ¿Dónde estoy?"
César al despertar, se encontró en una sala oscura.
"¿Hola?"
Infructuosamente trata de encender una lámpara que está sobre una mesita, junto al sillón, pero no halla botón de encendido ni switch en el cable. Se dirige a la ventana, por donde entra la luz de la calle, la polvorosa cortina de velo, le deja ver fácilmente al exterior y, reconoce el parque donde se encontró a aquellas extrañas mujeres.
Camina hacia la puerta de salida, pero ésta está cerrada con llave.
"¿Hola? ¿Hay alguien en casa?"
Nerviosamente pregunta mientras camina hacia el interior de la casa. Con su mano tira un florero, pero éste solo cae contra la superficie de la alacena donde estaba, sin precipitarse, por fortuna, contra el suelo.
Ahora las luces de la sala se encienden, César voltea y ve a Lumila parada a la entrada del pasillo que lleva a las habitaciones de la casa.
"Hola, me llamo Lumila, me da gusto ver que estás bien, luego del pequeño accideante que tuviste en medio de la calle."
Ella lleva puestas su piyama de dormir, unas pantuflas verdes, muy feas y, está cubierta por una bata, que ya hace muchos años vio sus días de gloria. En su mano izquierda lleva una taza, con una bebida ya fría.
"Perdón, ¡no te entiendo! ¿Qué es este lugar? ¿qué son esas cosas que viven en el parque? ¿¡qué eran esos ovnis halla arriba!?
César se empieza a alterar, está sediento, hambriento, la ropa, la siente sucia y sudada contra su cuerpo y, esta gente extraña, los animales y los ovnis que vio, lo tienen sumamente asustado.
Lumila deja la taza sobre la mesa de la lámpara, misma que prendió tocando dos veces su base. Ella le hace gestos para aplacarlo, mientras mentalmente se calma a ella misma, porque empieza a sentir miedo de este hombre.
¿Acaso Ynos el tendero tuvo razón en preocuparse por ella? ¿y ella estúpidamente metió a un desquiciado a su hogar?
"Mira, discúlpame, quiero usar el baño y luego tomar agua y comer algo".
César al decirle esto hace gestos que indican un remolino en su estómago, con los dedos de su mano derecha indica agua cayendo contra su cabeza, luego hace el gesto de beber de un vaso, así como el gesto de llevarse una cuchara a su boca..
Lumila, le indica con gestos también, que la siga.
"Ven, sígueme"
Y lo guía hacia la otra recámara con baño completo, abre la puerta del baño y se lo muestra:
"El baño", señalando ahora la cama le dice: "la cama".
Y luego, haciendo los gestos para beber y tomar le dice:
"Te voy a traer: leche y un: emparedado".
Minutos después, luego de bañarse, César encuentra sobre la cama un viejo juego de piyamas, perteneciente al fallecido padre de Lumila y, sobre una mesa de trabajo, contra la pared contraria al baño, una charola con un gran vaso de leche y un grueso emparedado.
***
Al día siguiente, César al despertar se encontró solo en casa, Lumila tuvo que ir a trabajar. En la casa de una planta a él no le costó trabajo hallar la cocina. Esculca en el refrigerador, mismo que encuentra surtido con las cosas que uno espera hallar en todo refrigerador; se prepara algo y se sienta a comer.
Experimenta con lo que él supone es el control remoto de la pantalla colgada de la pared y logra encenderla.
Lo que ve en las distintas frecuencias, de este sistema de televisión, le confirma lo que él ya había deducido. Se encuentra en otro mundo. Y tiene toda la certeza que no es un loco sufriendo un episodio psicótico. Tiene múltiples evidencias de su pertenencia y origen en otro planeta.
Su, ahora, sucio traje, su teléfono celular, su cartera con billetes, que claramente están impresos con héroes mexicanos, su licencia de conducir, con todos sus datos en un, muy claro, idioma español. Todo esto le reafirma, que la vida que recuerda, sus padres, sus hermanos, existen ahí afuera, en algún lugar del universo.
Se siente mal, por la pena, que su desaparición, debe de estar causando a su familia.
Ahora su atención al monitor se ve incrementada al ver escenas de un cono invertido, como el que le causó el desmayo en el parque, descargando esas aeronaves que semejan golondrinas, sobre un mundo con atmósfera color rosa y un enorme sol rojo dominando su cielo.
César no puede entender que se narra en la transmisión pero supone se trata de algo relacionado con el comercio. Ya que tres de estas " golondrinas" son seguidas hasta que se posan junto a una inmensa bodega, donde hombres en trajes atmosféricos esperan junto a una docena de trailers, así como montacargas.
Así, que mágicamente se vio transportado a una civilización tipo III en la escala de Kardashev; una civilización galáctica.
¿Habrá aliens? ¿qué tipo de relación llevarán con esta versión de la humanidad? Y respecto a su trágicamente milagroso arrebato, él recuerda haber leído en un viejo libro de Selecciones del Reader's Digest, sobre un soldado español en la Nueva España que de repente se encontró con que había sido, por decirlo de alguna manera, teletransportado a las Filipinas.
Tal vez este mundo es una simulación, un videojuego, y el jugador se divierte, a veces, arrancando a los personajes de su ambiente natural y llevándolos a otros escenarios.
Y él piensa sobre su futuro inmediato, ¿qué clase de civilización es esta? ¿democrática o autoritaria? ¿lo irán a encarcelar al no poder demostrar su ciudadanía? ¿o lo internarán como un idiota por no poder hablar el idioma local?
Adaptarse es la clave para sobrevivir. Cuando esta grandota mujer que le dio asilo regrese (siempre y cuando no venga acompañada por el servicio secreto o enfermeros del psiquiátrico) le va a solicitar que le comience a enseñar el idioma.
Porque para bien o para mal "aquí estoy".
Mostrando las entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas
lunes, 12 de septiembre de 2016
domingo, 14 de febrero de 2016
Odiseo parte 7
En la cafetería de la universidad suena la rockola, alguien seleccionó 'Radio Ga Ga' de Queen, al mismo tiempo que Alejandro llegaba.
Dentro, él puede ver, a sus amigos Memo, Fabián y René sentados en una mesa, muertos de risa por algo que están viendo en sus teléfonos y, en la barra ordenando él ve a Elena acompañada de un tipo con aspecto de 'mirrey', a Alejandro le vale...
Camina hasta sus amigos y, tomando una silla desocupada de otra mesa, se sienta con ellos.
"¿Qué hay?¿que hacen canijos?"
René ni puede hablar por las carcajadas que está soltando. Y Memo ya calmándose le contesta:
"Éste cabrón, René, nos está enseñando fotos de la vieja con la que salió este fin de semana".
"¡Mira!" Le dice Fabián pasándole su teléfono.
Alejandro puede ver en la imagen a una joven menuda, curvilínea y morena, abrazada de René y, el pinche René la tiene sujeta de las nalgas, están en un bosque, el Ajusco ¿tal vez? y en su rostro dibuja una sonrisa burlona y de victoria que le hizo a quien les tomó la foto.
"¡Ve esta foto wey!" Ahora René le dice y le pasa su teléfono. Es la misma joven, pero ahora en un antro, lleno de gente y de humo.
En la foto, la joven visiblemente tomada, está tratando de beber de ¿un micrófono? René repite lo que ya había contado, pero ahora lo narra para Alejandro.
"Yo estaba cantando en el karaoke, pero antes había puesto tan peda a esta vieja que, cuando le pasé el micrófono, ¡ella creyó era otra cerveza!"
Y una vez más sus tres amigos estallan en carcajadas.
"¡Cuéntale lo mejor wey!" Memo le pide a René.
"¡No otra vez! ¡Eso estuvo grueso!" Fabián interviene, y René aplacándolos, con gestos de las manos, se dirige a Alejandro:
"¡No mames! Les conté a estos cabrones que cuando ya la llevaba a esta vieja a su casa, ella vive en Echegaray, y ya íbamos a la altura de un vaso colector de aguas que ahí hay, ella me dice toda peda:"
"Quiiiero hacer pipii".
"Aguántate, ya estamos a minutos de tu casa; le contesté, pero ahora ella haciendo un berrinche me grita:"
"¡PÁRATE! ¡yaa no me aguantoo!"
"¡Ahí viene lo bueno!" Interviene Memo dirigiéndose a Alejandro. Y René continúa:
"Total que, como eran como las dos de la mañana que me orillo, me hubiera dado mucho asco que esa vieja se miara en mi coche; y ella se baja y ahí luego, luego, se baja el pantalón y los calzones, ni siquiera se fue lejos para que no la viera.
Yo volteé a otro lado por recato y que..."
René, Memo y Fabián estallan en carcajadas otra vez y, Alejandro, sin dirigirse a ninguno de ellos pregunta:
"¡Qué pasó!" René continúa:
"¡SE ECHÓ UN PEDOTE LA CABRONA!"
Estallan en carcajadas de nuevo y Alejandro, viéndolos, pregunta:
"¿Se cagó?" Y René le contesta, apenas pudiendo hablar, por la risa:
"¡No mames wey! ¡No me iba a bajar a ver, ¡Me vale madres! y ¡Que pinche asco!"
***
Ya más calmados y ahora comiendo unas sincronizadas que pidieron, acompañadas con su coca cola cada quien, Alejandro se muere de ganas por contarles lo que presenció el viernes en la tarde. Cosa que hace aprovechando los silencios obligados, mientras sus amigos mastican.
"Y ese cabrón, así nomás, los mató al par de muchachos. ¿Qué le pudieron haber dicho o hecho para que él los matara?"
Memo escucha todo esto muy pensativo, su mirada fija en su plato de sincronizadas sobre la mesa. Cuando Alejandro hace una larga pausa, indicativo de que él ya no tiene nada más que agregar. Memo les dice, con un tono de voz misterioso y solemne:
"Mi papá frecuentemente nos cuenta algo muy cabrón..."
"¿Sí? ¿Cómo qué?" Fabián le pregunta. Todos se quedan viendo a Memo, su curiosidad ya picada. Y Memo continúa:
"Mi papá cuando joven trabajó de auditor en la refinería de Salamanca y, debido a eso, hizo amistad con los choferes de las pipas que él revisaba. Una noche que estaba de guardia uno de los choferes se le acercó a hacerle plática.
Y así entre bromas y vaciladas sobre otros trabajadores de la refinería este chofer de repente se quedó callado y, le preguntó a mi papá que si le podía confiar algo personal que, le carcomía el corazón y el alma".
Ahora René le interrumpe:
"Y ¿qué cosa era wey? Nos tienes todos intrigados".
"Pues, cuando mi papá le contestó que sí confiara en él y que iba a ser discreto, el chofer le narró como una vez que iba sobre la carretera, fue rebasado por un volkswagen en el que iban dos mujeres jóvenes muy bonitas, blancas, cabello rubio, bien vestidas y que se veían económicamente holgadas.
Y que esto le provocó un coraje, una ira y rabia enceguecedoras porque, él jamás iba a poder aspirar a mujeres como ellas.
Este chofer le contó a mi papá que aceleró y las alcanzó en una curva excavada a través de una formación rocosa y que las impactó aventándolas contra la pared derecha. A continuación él se frenó y se echó en reversa para aplastarlas, digamos, tallarlas con la pipa contra las rocas, con movimientos de adelante hacia atrás.
Una vez que él satisfizo su arranque asesino se detuvo delante de lo que quedó del volkswagen y se bajó a verlas a las jóvenes.
La bestia esta le dijo a mi papá que quedó impresionado al verlas muertas, ensangrentadas. Dijo que jamás se le va a olvidar como, la joven que iba conduciendo tenía su brazo cercenado."
Memo termina con esta última observación su relato. Todos en la mesa están callados, debido a lo chocante que esta historia resultó. De seguro también les arruinó las ricas sincronizadas que acababan de comer.
Alejandro no duda, ni por un instante que esto en realidad sí sucedió. El ser humano es un animal cruel y despiadado.
Dentro, él puede ver, a sus amigos Memo, Fabián y René sentados en una mesa, muertos de risa por algo que están viendo en sus teléfonos y, en la barra ordenando él ve a Elena acompañada de un tipo con aspecto de 'mirrey', a Alejandro le vale...
Camina hasta sus amigos y, tomando una silla desocupada de otra mesa, se sienta con ellos.
"¿Qué hay?¿que hacen canijos?"
René ni puede hablar por las carcajadas que está soltando. Y Memo ya calmándose le contesta:
"Éste cabrón, René, nos está enseñando fotos de la vieja con la que salió este fin de semana".
"¡Mira!" Le dice Fabián pasándole su teléfono.
Alejandro puede ver en la imagen a una joven menuda, curvilínea y morena, abrazada de René y, el pinche René la tiene sujeta de las nalgas, están en un bosque, el Ajusco ¿tal vez? y en su rostro dibuja una sonrisa burlona y de victoria que le hizo a quien les tomó la foto.
"¡Ve esta foto wey!" Ahora René le dice y le pasa su teléfono. Es la misma joven, pero ahora en un antro, lleno de gente y de humo.
En la foto, la joven visiblemente tomada, está tratando de beber de ¿un micrófono? René repite lo que ya había contado, pero ahora lo narra para Alejandro.
"Yo estaba cantando en el karaoke, pero antes había puesto tan peda a esta vieja que, cuando le pasé el micrófono, ¡ella creyó era otra cerveza!"
Y una vez más sus tres amigos estallan en carcajadas.
"¡Cuéntale lo mejor wey!" Memo le pide a René.
"¡No otra vez! ¡Eso estuvo grueso!" Fabián interviene, y René aplacándolos, con gestos de las manos, se dirige a Alejandro:
"¡No mames! Les conté a estos cabrones que cuando ya la llevaba a esta vieja a su casa, ella vive en Echegaray, y ya íbamos a la altura de un vaso colector de aguas que ahí hay, ella me dice toda peda:"
"Quiiiero hacer pipii".
"Aguántate, ya estamos a minutos de tu casa; le contesté, pero ahora ella haciendo un berrinche me grita:"
"¡PÁRATE! ¡yaa no me aguantoo!"
"¡Ahí viene lo bueno!" Interviene Memo dirigiéndose a Alejandro. Y René continúa:
"Total que, como eran como las dos de la mañana que me orillo, me hubiera dado mucho asco que esa vieja se miara en mi coche; y ella se baja y ahí luego, luego, se baja el pantalón y los calzones, ni siquiera se fue lejos para que no la viera.
Yo volteé a otro lado por recato y que..."
René, Memo y Fabián estallan en carcajadas otra vez y, Alejandro, sin dirigirse a ninguno de ellos pregunta:
"¡Qué pasó!" René continúa:
"¡SE ECHÓ UN PEDOTE LA CABRONA!"
Estallan en carcajadas de nuevo y Alejandro, viéndolos, pregunta:
"¿Se cagó?" Y René le contesta, apenas pudiendo hablar, por la risa:
"¡No mames wey! ¡No me iba a bajar a ver, ¡Me vale madres! y ¡Que pinche asco!"
***
Ya más calmados y ahora comiendo unas sincronizadas que pidieron, acompañadas con su coca cola cada quien, Alejandro se muere de ganas por contarles lo que presenció el viernes en la tarde. Cosa que hace aprovechando los silencios obligados, mientras sus amigos mastican.
"Y ese cabrón, así nomás, los mató al par de muchachos. ¿Qué le pudieron haber dicho o hecho para que él los matara?"
Memo escucha todo esto muy pensativo, su mirada fija en su plato de sincronizadas sobre la mesa. Cuando Alejandro hace una larga pausa, indicativo de que él ya no tiene nada más que agregar. Memo les dice, con un tono de voz misterioso y solemne:
"Mi papá frecuentemente nos cuenta algo muy cabrón..."
"¿Sí? ¿Cómo qué?" Fabián le pregunta. Todos se quedan viendo a Memo, su curiosidad ya picada. Y Memo continúa:
"Mi papá cuando joven trabajó de auditor en la refinería de Salamanca y, debido a eso, hizo amistad con los choferes de las pipas que él revisaba. Una noche que estaba de guardia uno de los choferes se le acercó a hacerle plática.
Y así entre bromas y vaciladas sobre otros trabajadores de la refinería este chofer de repente se quedó callado y, le preguntó a mi papá que si le podía confiar algo personal que, le carcomía el corazón y el alma".
Ahora René le interrumpe:
"Y ¿qué cosa era wey? Nos tienes todos intrigados".
"Pues, cuando mi papá le contestó que sí confiara en él y que iba a ser discreto, el chofer le narró como una vez que iba sobre la carretera, fue rebasado por un volkswagen en el que iban dos mujeres jóvenes muy bonitas, blancas, cabello rubio, bien vestidas y que se veían económicamente holgadas.
Y que esto le provocó un coraje, una ira y rabia enceguecedoras porque, él jamás iba a poder aspirar a mujeres como ellas.
Este chofer le contó a mi papá que aceleró y las alcanzó en una curva excavada a través de una formación rocosa y que las impactó aventándolas contra la pared derecha. A continuación él se frenó y se echó en reversa para aplastarlas, digamos, tallarlas con la pipa contra las rocas, con movimientos de adelante hacia atrás.
Una vez que él satisfizo su arranque asesino se detuvo delante de lo que quedó del volkswagen y se bajó a verlas a las jóvenes.
La bestia esta le dijo a mi papá que quedó impresionado al verlas muertas, ensangrentadas. Dijo que jamás se le va a olvidar como, la joven que iba conduciendo tenía su brazo cercenado."
Memo termina con esta última observación su relato. Todos en la mesa están callados, debido a lo chocante que esta historia resultó. De seguro también les arruinó las ricas sincronizadas que acababan de comer.
Alejandro no duda, ni por un instante que esto en realidad sí sucedió. El ser humano es un animal cruel y despiadado.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Fantasigoria
Antología de relatos cortos, mismos que abordan diversos temas: ficción, misterio, ciencia ficción, costumbrismo, policiaco, fantasía. Todos temas de mi interés, sobre los cuales ya he editado otras antologías, disponibles también en descarga gratuita. Gracias por leer. Carlos M. Santillán.
CLICK en link:Fantasigoria
Etiquetas:
ciencia ficción,
cuento,
fantasía,
ficción,
historia corta,
horror,
humor,
misterio,
relatos
sábado, 12 de diciembre de 2015
ABDUCCIÓN
Willy Schreiber es un escritor que está a punto de llegar a los cincuenta años de edad, su exitosa carrera como autor de thrillers de espionaje y conspiración (sus novelas en versión paperback se pueden hallar en cualquier Wal Mart o Target) le han permitido, al fin ahora, cumplir su sueño de poder vivir en una cabaña en el denso bosque del estado americano de Washington, sobre la costa noroeste del Pacífico.
Es verano y por fortuna los días son muy largos, ya que de otro modo Willy no se aventuraría a salir a caminar el sendero, alrededor de su propiedad, antes de la cena. Y es que, el bosque da miedo, pareciera que mil ojos lo observan a uno constantemente y, en varias ocasiones, él se ha visto paralizado al detectar que ha descendido el proverbial 'silencio ensordecedor'.
Y esto, es increíble, el miedo que genera el bosque, le ha traído como consecuencia problemas familiares que le han arruinado su ilusión por poseer ya esta cabaña.
Sus hijos han pasado dos noches aterrados porque dicen que ven sombras que los espían por la ventana, ¡en la planta alta! Y su esposa dice que siente muy malas vibraciones que la están volviendo loca.
Así que, mañana lunes temprano se van a regresar a Seattle, y ya tienen todo empacado.
Se acabó su plan de pasar todo el mes escribiendo en la 'tranquilidad' del bosque.
Cuando ya viene llegando de vuelta a la cabaña, al completar el circuito del sendero, Willy descubre algo que lo deja sudando frío:
En una elevación del sendero, misma que permite observar perfectamente la cabaña en su totalidad, y al pie de un alto y joven árbol, ¡una docena de colillas de cigarro! claramente recientes, aún hay cenizas incluso. Él lleva años sin fumar, su esposa no lo hace y sus hijos tienen cinco y siete años. Los han estado espiando...
Willy ahora regresa a paso veloz a la cabaña y al llegar, se dirige a su SUV y saca de la guantera su arma. Una Glock 19 de 9 mm. Misma que se introduce bajo la franela sujetándola entre el cinturón y su estómago.
Entra a la cabaña y la cierra y le pone llave. Su esposa que estaba en la cocina preparándole algo de cenar a los niños observó por la ventana cuando él tomó el arma. Y lo llama:
"Willy, ¿puedes venir?" Ahora Willy aparece parándose en la puerta de la cocina.
"Sí amor, ¿que quieres?"
"¿Por qué tomaste el arma?"
"Laura, no te voy a mentir, vi a un par de hippies de mal aspecto estacionados en una pick-up a la entrada del camino hacia la cabaña".
Willy considera que esta mentira justifica que él haya tomado la Glock, al mismo tiempo que le oculta a su mujer que descubrió que los han estado vigilando.
"Y, será mejor que los niños se vayan a la cama luego de que les des de cenar". Agrega.
***
Esa última noche en la cabaña, los niños duermen con ellos; lloraron como si fueran a ser regalados, cuando Laura, su madre, los mandó a la cama luego de cenar.
"¡No mami! ¡Los enanos se asoman por la ventana! ¡Quieren meterse al cuarto!"
Frases como esas repetían ambos, en medio de sollozos, y sujetándose a sus piernas, con sus manitas empapadas en lágrimas y mocos.
Estas afirmaciones de sus hijos, más las colillas de cigarros en el sendero, hicieron a Willy sentir un frío paralizador, pero siendo el papá, tuvo que fingir que todo estaba bien y, junto con Laura, decirles a los niños las gastadas frases referentes a que los monstruos no existen y que todo era debido a su imaginación.
Pero Willy considera, incluso, partir ahora mismo, aunque implique llegar de noche a casa, en Seattle.
***
Es la una de la madrugada, y Willy no puede dormir sentado y cubierto con una colcha, en el sillón. En la cama duermen sus hijos asustados y su esposa. Él se incorpora y deja silenciosamente la habitación; va a aprovechar su insomnio para echar una mirada a través de las varias ventanas de la cabaña. Al pensar en el misterioso fumador del sendero siente un miedo primitivo que está a punto de apoderarse de él, pero su parte racional lo suprime.
Cuando sale al pasillo se da cuenta que otro silencio ensordecedor ha descendido sobre la cabaña, y a continuación, Willy percibe ruidos procedentes de la, se supone, vacía habitación de los niños.
Y lo que es peor, por los bordes de la puerta se filtra una intensa luz azul.
Willy se arma de valor, se acerca a la puerta, toma la perilla, respira profundamente y, en su mente, cuenta hasta tres para abrir la puerta:
"¡UNA! ¡DOS! ¡TRES!"
Al abrir la puerta se encuentra con una visión que lo deja pasmado, seis hombrecillos grises, cabeza grande calva, ojos grandes negros sin párpados, y con diminuta boca y nariz, flotan en torno del par de camas infantiles.
Willy se queda con la respiración atorada a media inhalación, y ante esta confirmación de vida tecnológicamente avanzada no humana, no sabe si reír, llorar o echarse a rezar (como dijo un famoso ufólogo del siglo pasado)
Los hombrecillos notan a Willy observándolos, uno de ellos que porta en sus manos un dispositivo se apresura a introducir algún comando en éste, y con ademanes, indica a los demás que hay que irse "arriba" ya.
Uno de los seres que levitaba fuera del rango visual de Willy arroja algo humeante hacia el bote de basura junto a la puerta, donde él sigue parado. La colilla no cayó dentro, un momento, ¡¿una colilla?!
Un flash cegador azul obliga a Willy a cubrirse los ojos, cuando recobra la vista, todo ha terminado, los hombrecillos han desaparecido, así como las camas...
***
En una estación espacial en órbita alrededor de un mundo color turquesa, se puede observar a la tripulación ocupada en tareas de mantenimiento a los distintos sistemas, tanto electrónicos y mecánicos. Los hombrecillos grises, junto a sus colegas las mantis y los rubios, pueden desplazarse con facilidad, gracias a la gravedad artificial generada por la estación, con forma de rueda, al rotar en su eje.
En la sección de la estación dedicada a la exploración, un equipo de seis hombrecillos despierta de su viaje, facilitado por la dosis de la molécula DMT. Ellos están acostados en altas plataformas.
El descubrimiento del DMT es el evento más importante en el desarrollo de una cultura, ya que, no necesita ser tecnológicamente avanzada. Una sociedad de cazadores recolectores la puede descubrir y aprovechar: viaje mental sin desplazarse físicamente y, acceso a otros universos y planos alternos de la realidad.
En el centro de las plataformas, dispuestas en círculo, se han materializado el par de camas infantiles.
Esa noche, en el periodo de tiempo del turno de los hombrecillos equivalente a su noche, todos descansan plácidamente en los cómodos colchones. Tres hombrecillos en cada cama. Sin duda en su sueño están explorando algún mundo poblado por alguna civilización que también tiene cosas que hacen la vida más placentera, y que eventualmente se apoderarán de ellas.
Relato por Carlos Santillán
Etiquetas:
abduccion,
ALIEN,
bosque,
ciencia ficción,
ciencia ficción latinoamericana,
conciencia,
cuento,
DMT,
drogas,
espacio,
estación espacial,
fantasía,
gris,
horror,
misterio,
OVNI,
relato
domingo, 25 de octubre de 2015
ADIOS MUNDO CRUEL
Los agentes ministeriales ven como los hombres de la ambulancia forense se llevan, embolsado en una camilla, el cuerpo del hombre que habitaba solo este departamento.
Tres días de escuchar, sin pausa, la canción de Enrique Guzmán: "Adiós mundo cruel", y de que en el mismo lapso de tiempo, Rafael (el muerto) no contestara los llamados a la puerta, movió a sus vecinos a solicitarle al administrador del condominio a que se abriese el departamento, y así comprobar lo que ya todos daban por seguro ante la desaparición de Rafael: que él había fallecido.
Lo hallaron su cuerpo, vestido con ropa casual, acostado sobre su cama y junto a él su laptop, reproduciendo en ciclo la sesentera canción antes mencionada. En el procesador de textos del Open Office estaba abierta la carta de despedida que Rafael escribió.
Colgada en la pared, arriba de la cabecera, una bonita fotografía artística de una bicicleta roja.
El agente ministerial López, atendiendo las órdenes de Doña Milagros (la entrometida chismosa del condominio) tomó la laptop para leer la carta de despedida de Rafael. La llevó a la pequeña mesa del dizque comedor y se puso a leerla:
"Adiós mundo cruel
'Live fast, die young and leave a good looking body behind' (vive rápido, muere joven y deja atrás un cuerpo atractivo. Citado de una excelente serie de vampiros de los años noventas)
No, esto no es un suicidio, me he sentido mal desde hace varios meses ya. Se me baja la presión y me dan mareos. Hace tres meses, luego se subir y bajar varias veces las escaleras del condominio, sufrí como consecuencia, por varias semanas, baja de presión, cansancio permanente y pérdida de condición física. Pero de esto me recuperé eventualmente. Y volví a mi rutina diaria de ejercicios.
Pero desde hace unos días, me dan unos muy agudos y cada vez más fuertes y frecuentes, dolores en el lado izquierdo de mi pecho. Siento, por lo mal que estoy, que hoy es el 'gran día'.
No no me tengan lástima, no soy ni viví como Eleanor Rigby la de la canción de los Beatles. Era solitario porque así es, era, mi personalidad y así escogí vivir. No tengo miedo. Si un ser tan pequeño y tierno como un perrito atropellado se enfrenta y transita la muerte, yo, que soy un ser más evolucionado que un perro, puedo afrontar este momento.
Ya me hice el propósito de esbozar una sonrisa en el rostro cuando el ataque final me lleve.
¡Caramba! Nunca me aventé en paracaídas, ni salté en bungee, pero me imagino que la anticipación y expectativas, y nervios, son los mismos a lo que estoy experimentando ahorita.
Así que, muerte, estoy listo para lanzarme hacia dónde sea que uno salta en este momento.
Mi mamá usaba tararear esta melodía y apenas recientemente vi a Enrique Guzmán interpretando 'Adiós mundo cruel en una película' y pues, la elegí como mi himno para este momento.
¡Ah! todo lo que viví e hice, ¿se acuerdan de la película Blade Runner? Todas mis experiencias y vivencias se perderán como lágrimas en la lluvia.
No estaba haciendo nada importante en mi vida, no me casé, no tenía novia ni amigos, supongo que hay un termostato en el cerebro que si detecta que no estás vivo de verdad, decide que hay que apagar el cuerpo, precipitando la muerte.
¿Qué me esperará del otro lado? no se, pero si hay reencarnación, no quiero volver. Volver a experimentar la total dependencia al ser bebé, la torpeza motriz de los primeros años de la infancia, el tener que cursar de nuevo toda la educación básica y sufrir el acoso, bullying, de alumnos mayores y profesores, pasar otra vez por la serie de ideas enfrentadas en la adolescencia, las ilusiones y desencantos amorosos, los primeros años de vida profesional y de nuevo el acoso de bullies en el trabajo... Con una vez basta y todo eso me resultó bastante desagradable y no quiero vivirlo de nuevo."
La carta termina así abruptamente. El agente López esperaba leer al final un último adiós, firmado por Rafael pero, no fue así.
***
"¿Y bien?" Su compañero, el agente ministerial Martínez le pregunta a López.
“El pobre diablo estaba muy enfermo, del corazón, y antes de morir, escribió su despedida, donde aclara que no fue suicidio".
"¡Ah! OK, pero la laptop me la llevo de evidencia, está buena y el junior ya necesita una nueva". Y así, el agente Martínez, con una odiosa sonrisa en el rostro toma la laptop bajo su brazo.
"¿Algo más que se quiera llevar de 'evidencia' agente Martínez?" López solo lo piensa. Y sale del departamento tratando de, recordar, y silbar, 'Adiós mundo cruel' de Enrique Guzmán.
Relato por Carlos M. Santillán
Etiquetas:
cuento,
enrique guzmán,
fantasía,
ficción,
historia corta,
misterio,
muerte,
narración,
nota de suicidio,
relato,
tanatología,
vida
martes, 13 de octubre de 2015
EASTER EGG (Relato original por Carlos Santillán)
La conferencia sobre bioingeniería en el auditorio del Centro Nacional de Salud está llegando a su fin, y el microbiólogo, doctor Ernesto Schurmann se guarda su espectacular anuncio para el final.
"Así como modificamos el ADN de los organismos genéticamente modificados, las empresas de biotecnología pueden modificar las cadenas de proteínas del ácido desoxirribonucleico e incluir en ellas, escribir, información tal como el copyright, la licencia del producto, manual del usuario e incluso ¡dedicatorias a su persona más significativa en su vida!"
Los microbiólogos, doctores, divulgadores científicos y reporteros que conforman su audiencia, en este punto, ya se encuentran de pie, aplaudiendo entusiastamente.
"¡Gracias! ¡Gracias!"
El doctor Schurmann bebe agua de un vaso, antes de retirarse bajo esta calurosa ovación.
***
Un miércoles por la mañana, el doctor Schurmann se encuentra trabajando en su laboratorio de la Universidad Nacional, es sobre un cultivo de bacterias y su resistencia creciente a los antibióticos con cada sucesiva generación, cuando recibe una llamada telefónica de parte de un viejo amigo, tienen amistad desde que se conocieron en la escuela preparatoria; pero la vida los llevó por caminos diferentes. Pero su asistente solo le notifica de la llamada y al tomar el teléfono escucha:
"¡Ernesto Schurmann! ¡Mi muy buen querido amigo!" "¿Manuel? ¿Manuel Cadena? ¿En serio eres tú?" "Sí, ¡soy yo!" "Pues, que milagro, que bueno que te acuerdas de los cuates". "Ja, sí, te hablo por un favor". "Claro, clásico, solo por eso lo buscan los 'amigos' a uno". Esto el doctor Schurmann lo dijo bromeando y luego agrega:
"Pero, cuentame Manuel, ¿a qué te has dedicado últimamente?" "Pues precisamente por eso te hablo, trabajo para un proyecto de la Universidad del Poniente, clasificando hongos por sus propiedades enteógenas, hallé una variedad de estrofaria cubensis, justo en una gasolinería de Mazatlán, y sabiendo que estás al frente de un laboratorio biotecnológico con tecnología de punta, quiero pedirte que me ayudes a secuenciar su ADN".
"Encantado de la vida, mándame las muestras, dame tu correo electrónico para mandarte los protocolos para el envío, así como los datos de a dónde enviarlo, con que mensajería, etc."
Y una vez intercambiados sus correos electrónicos, pasan los siguientes minutos charlando sobre sus logros personales, familia y planes futuros.
***
Las muestras genéticas del hongo hallado por el biólogo amigo del doctor Schurmann, fueron finalmente enviadas al laboratorio de éste en la Universidad Nacional, y su ADN secuenciado. Los resultados, que arrojaron que se trataba de estrofaria cubensis regular, el doctor Schurmann se los mandó como un PDF adjunto a la dirección de correo electrónico de su amigo, el biólogo Cadena.
Pero los motivos del hongo no tienen por qué ser comprendidos por el hombre... ***
El departamento de telemática, de la Universidad Nacional, le colaboró al doctor Schurmann con el desarrollo del sistema lector de licencia y propiedad intelectual en el código genético de los organismos genéticamente modificados.
En su conferencia sobre bioingeniería, en el Centro Nacional de Salud, varios meses atrás, el doctor Schurmann, solo se limitó a decir que esto era factible de realizar, sin revelar que su laboratorio de investigaciones, con él a la cabeza, ya había desarrollado el método y el sistema para la codificación y almacenamiento de información, dentro del ADN de organismos. Así como su lectura a partir de una muestra de ADN.
Uno de los pasantes en el laboratorio, tal vez con un dejo de aburrimiento, al pasar junto a la terminal que tiene abierto el sistema de lectura de información codificada en el ADN, selecciona un archivo al azar del folder de Documentos, estrofariacubensis.adn, y le da Enter para ejecutar el proceso, y luego se retira para hablar con una guapa pasante que le gusta.
Este archivo seleccionado es el que contiene el secuenciamiento de ADN del hongo del biólogo Manuel Cadena, amigo del doctor Schurmann.
***
El doctor Schurmann llega a su laboratorio, procedente del par de clases que imparte, por las mañanas, en la misma Universidad Nacional. Deja su portafolios y unos folders en su cubículo y toma su bata blanca del perchero.
Luego de platicar con el staff y atender a una duda, que un miembro del mismo tenía, nota que la terminal de una de las mesas de trabajo ha desplegado una ventana de notificación de fin de proceso.
Se sienta en uno de los bancos de la mesa para poder leer mejor el resultado. Él sabe que esta es la interfaz de la aplicación de lectura de información codificada en el ADN.
"Es el archivo del ADN secuenciado del hongo de mi amigo". Y lee parte del mensaje:
"Información del propietario del copyright del organismo, disponible. ¿Desea desplegar? Sí, No".
"¿Qué demonios?"
Se incorpora y sin dirigirse a nadie del staff en particular, pregunta en voz alta:
"¿Quién lanzó este proceso con un archivo incorrecto?"
Nadie le contesta y el doctor Schurmann se vuelve a sentar para seguir leyendo. Él hace click en: Sí.
La codificación desarrollada por el equipo liderado por el doctor Schurmann manipula y agrega cadenas de solo un par de nucleótidos, colocados, esto es, agregados al final del ADN mitocondrial, luego de una llave o clave de identificación formada por los primeros trece números primos; haciendo uso del sistema binario de la ciencia de la informática. Y así mismo, es este mismo fragmento de nucleótidos, él que lee el sistema a partir de una muestra de ADN del organismo genéticamente modificado.
La ejecución del proceso sobre el ADN de la estrofaria cubensis, que el doctor Schurmann secuenció, arroja como resultado un listado de números que rápidamente se suceden en el monitor:
2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 29, 31, 37, 41, 43, 47, 53, 59, 61, 67, 71, 73, 79, 83, 89, 97...
Y el desplegado sigue y sigue.
Ahora que el hongo tiene la atención del doctor Schurmann, va a proceder a revelarle sus conocimientos...
Etiquetas:
ADN,
bioingeniería,
biología,
ciencia,
ciencia ficción,
cuento,
DNA,
enteógenos,
estrofaria cubensis,
fantasía,
ficción,
GMO,
misterio,
OGM,
relato
martes, 6 de octubre de 2015
IRLE A DEJAR BOLSAS DE BASURA AL VECINO (Relato original)
Pablo se acaba de cambiar, no tiene ni seis meses, a esta colonia. La colonia es de clase media, se nota que tienen una muy buena asociación de vecinos ya que, los servicios son muy buenos y nunca fallan, la recolección de basura se hace diariamente, a veces se interrumpe el suministro de agua, pero no más de cinco días, y como las casas cuentan con cisterna y tinacos, el efecto no va más allá de cuidarse de no desperdiciarla. Cuenta con muy bonitos y cuidados camellones y jardines también.
La gente que presta servicios es muy amable, como el cartero, y los vigilantes de la cuadra.
Los vecinos son amables también y nada entrometidos y, se acaban de organizar para instalar un sistema de alerta vecinal con conexión directa a la policía estatal. Aun así hay que tomar precauciones, los criminales siempre están al acecho. Y la colonia está partida en dos, por una vía rápida, lo que desafortunadamente hace que extraños la crucen, ya sea a pié o en automóvil y transporte público.
El semáforo para cruzar esta avenida es muy tardado y se hacen largas colas de automóviles, y debido a esto Pablo decide experimentar tomando un atajo por calles laterales, para llegar rápido a casa, es sábado al mediodía y hace un sol abrazador.
"¿A dónde te metes Pablo? Nos vamos a dar una perdida de esas..." Su hermano Luis lo interroga en cuanto Pablo, con una maniobra rápida, abandona la fila de autos".
"Es más rápido sí salimos a la avenida y luego tomamos el retorno frente al Casablanca y, ya luego subimos a la cuadra de la casa, evitándonos así el estar atorados en el semáforo".
Su "atajo" de Pablo, los lleva a desembocar a una estrecha calle, flanqueada en un lado por las bardas traseras de las casas en la calle anterior y, del otro lado, la barda perimetral del club Casablanca.
"Sin duda aquí vienen a aventar bolsas de basura cuando tardan en pasar los de la basura". Luis menciona.
"Pues a lo mejor, pero ya ves, pasan diario". Pablo le contesta y agrega:
"Eso sí, de noche aquí es una boca de lobo, no veo que haya alumbrado público".
***
Han pasado varias semanas ya y el intercambio anterior ya ha sido olvidado. Hoy es un martes por la noche, cerca de las diez de la noche y, el papá de ambos, Don Esteban, se apresta a dar por terminado el día en la casa. Está juntando las bolsas de basura, de la basura generada durante el día, las echa en el par de grandes botes de basura que diariamente se sacan por la noche; y cuando abre la puerta de la calle para sacarlos, antes de cerrar con llave, un hombre se lanza a través de la puerta, amenazandolo con una pistola calibre 45.
Don Esteban a pesar de sus setenta años se mantiene grueso y pesado, él en su juventud estuvo en el pentatlón militarizado y toda su vida se ha regido por la consigna "Siempre alerta", y ante el ataque de su asaltante, él reacciona automáticamente, con un golpe seco desplaza la mano derecha del criminal al mismo tiempo que se le aproxima y con el mismo brazo que usó le conecta un codazo en la nariz, para a continuación, rotarlo de espaldas al asaltante y metiendo su brazo derecho por la axila y con su brazo izquierdo por encima del hombro izquierdo del asaltante, y contra su cuello, le aplica una llave asfixiante.
El criminal trata de zafarse en vano, y finalmente se desvanece, sus hijos escuchan los gruñidos, gemidos y ruidos propios de una lucha y bajan corriendo de sus cuartos, al llegar, todo ha terminado.
Pablo y Luis encuentran a su padre en cuclillas, tomando el pulso al criminal, en el cuello.
"Se murió este cabrón. ¡Es increíble! Uno está tranquilo en su casa y tienen que venir imbéciles a joderle la vida a uno..." Don Esteban les dice esto a sus hijos, antes de pedirle a Luis:
"Márcale al C4 de la policía, les voy a decir cuando lleguen, que temí por mi vida y que no fue mi intención matarlo cuando le apliqué la llave..."
Pero Pablo interrumpe:
"Luis, ¡espera! Ya sabemos como los de Derechos Humanos hacen más por los criminales, y el gobierno castiga severamente la autodefensa, al contrario, cuando les digas papá, que usaste una llave de defensa personal, te van a levantar cargos por uso de un arma mortal. Además, dejarías a mamá sin atención".
La mamá de ellos tiene una enfermedad degenerativa que ya la imposibilitó de valerse por si misma. Don Esteban, ya de pie, le coloca su pesado brazo en el hombro a su hijo y le dice:
"De ninguna manera permitiré que te culpes ante la policía, si es que, eso es lo que me quieres decir".
"No papá, tengo una idea para salir de este problema en menos de diez minutos. Ir a tirar a este imbécil al callejón oscuro del otro lado de la avenida. Vamos a subirlo a mi coche, ¡rápido!"
Luis sorprendido por esta propuesta los mira, primero a su hermano y, luego a su padre, antes de esbozar una sonrisa y decirles:
"¡Excelente idea!"
Don Esteban le dice a Pablo:
”Tu maneja, yo me bajo rápido y en un par de segundos lo bajo del coche al pendejo este".
***
Han pasado ya tres meses desde el incidente aquel, el cuerpo del criminal lo subieron recostado en los asientos de atrás del coche de Pablo y cubierto con los tapasoles. Cuando llegaron a la parte más oscura del callejón Don Esteban solo lo jaló hacia afuera, todo les llevó unos cuantos segundos con, tan solo, un gato negro de testigo.
El haber antes vivido en colonias de estrato social más bajo, les dio la experiencia y la práctica necesaria de como ir a tirar bolsas de la basura sin que nadie los viera.
Hoy es domingo por la tarde y Don Esteban junto con Pablo y Luis están acompañando a la mamá de estos, viendo la insulsa televisión, pero lo importante es están todos juntos.
Relato por Carlos Santillán
miércoles, 23 de septiembre de 2015
HASTA ELLOS NECESITAN DINERO (relato original por Carlos Santillán)
Eduardo y Mirage llevan juntos treinta años, muy felices treinta años, salvo por las siempre presentes dificultades económicas.
Frecuentemente, cuando los viernes en la tarde les gusta, abrazados en la cama, ver la televisión, mientras una brisa muy agradable entra a través de la puerta de la terraza abierta, a Eduardo le fascina preguntarle a Mirage:
"Cuéntame, ¿cómo nos conocimos?"
Y ambos se remontan a aquella tarde cuando un flaco y solitario Eduardo comía tristemente un pay de limón en una de esas cafeterías de cadena ya desaparecidas, y él levanta la vista para ver a esa persona que se había parado junto a su mesa, Eduardo pensando que era la meseta iba a solicitarle la cuenta, pero sus palabras se atoraron en su garganta al descubrir a una impactante y bien formada Mirage que lo observaba con ternura.
"Hola, ¿puedo sentarme?"
Y como si nunca lo hubieran platicado, por la enésima ocasión vuelven a revivir ese instante.
"Hola, ¿puedo sentarme? Eso me dijiste, ahí estabas, despampanante y muy sensual, con tus botas, pantalones negros y tu chamarra de cuero. Me dejaste literalmente sin aliento, como todos los días aún lo haces".
Y Eduardo rueda sobre ella, besándola y manoseandola, mientras ella le responde para quitárselo, en medio de risas, de encima al cabo de unos instantes.
"Dime, ¿por qué te fijaste en mi?"
Y Mirage le responde:
"Los animalitos tristes y abandonados siempre han sido mi flaqueza".
"¿Animal? ¿Me estás llamando animal? Pues, vas a ver que tipo de animal soy..."
Y como en todas las veces en que se enfrascan en este juego, terminan haciendo el amor.
***
Eduardo en verdad se siente muy afortunado de tenerla a ella; su carácter timido, su debilidad física y cuerpo famélico y sobre todo su cutis horriblemente marcado por el acné, hasta ese momento en que ella lo abordó en la cafetería, lo habían reprimido, todos esos defectos, de intentar cualquier contacto con las mujeres.
Y Mirage sigue espectacular, él a sus cincuenta y seis años ya pinta canas, su cuerpo está grueso y tiene la típica 'panza cervecera', pero Mirage, salvo por algunos cambios por el paso de los años, como unas arrugas junto a los ojos, cualquiera que no la conociera creería que ella tiene apenas cuarenta años.
Nunca tuvieron hijos, pero eso no le preocupa a Eduardo. Tiene sobrinos que van a perpetuar el linaje paterno y eso basta.
Tampoco se casaron, ambos, simplemente se aceptan e, inteligentemente saben que su amor no tiene por qué ser sancionado por el Estado. Además, Eduardo siempre ha sabido que Mirage no podría casarse legalmente. Cuando la conoció era más que obvio que ella era extranjera, su extraño acento, su uso equivocado de palabras y modismos anacrónicos, eso era evidencia suficiente de su origen.
En esas primeras semanas, tras conocerse, él jamás la agobió con preguntas sobre su procedencia, familia y trabajo. Ni tampoco lo hizo al pasar los años, y tampoco jamás Eduardo ha visto un documento o identificación de ella. Amor es respetar el silencio y las cosas que no se quieren revelar. Además como se dice: "Lo que no fue en tu año, no te hace daño".
Mirage es especial, Eduardo muchas veces ha pensado que tal vez ella es hija de atletas rusos, su elegancia y porte de amazona la hacen aparecer indistintamente, en la mente de él, como una gimnasta olímpica o como una agente de la KGB soviética. Y que su actual trabajo como maestra de kinder es solo una fachada para su misión secreta.
Y a lo largo de estos años, más de una vez Mirage lo ha dejado anonadado con las hazañas atléticas que es capaz de realizar. No solo el hecho de que religiosamente todos los días temprano sale a correr sino verdaderos logros, como cuando cada vez que se van a vacaciones a la playa, Mirage, se mete a nadar media hora de ida, hacia el mar abierto y luego, la media hora de regreso, y al volver, ella está entera, sin señas de agotamiento alguno. Y no bastandole eso, ella solo lo acompaña al elevador y luego sube o baja por las escaleras, hasta trece pisos, según donde les haya tocado la habitación esa vez.
Bueno, su stamina es ¡muy ventajosa en la cama!
***
Mirage termina sus clases en el kindergarten al mediodía, en lo que platica cosas con las mamás y atiende asuntos administrativos en la dirección, le dan la una de la tarde cuando finalmente llega a casa, a escasas tres cuadras de distancia del kinder.
El día de hoy, desde que dobla la esquina caminando, ve el viejo Renault de Eduardo estacionado afuera. Y esto es algo inusual. Cuando ella entra, lo encuentra hablando, discutiendo, por teléfono, Eduardo termina su llamada con un:
"¡GRACIAS POR NADA!"
Con el gesto iracundo se da la vuelta y descubre que Mirage lo observa desde el borde de la depresión y par de escalones que bajan hacia la sala. Automáticamente el rostro de Eduardo cambia a uno de amor y de pena también, al verse descubierto en un momento de ira.
El camina hacia ella, la toma de la cintura y le da un beso de saludo en los labios. Y con su voz rasposa y gutural le dice:
"Amor, por recorte de personal me líquidaron del trabajo". "No te preocupes amor, vamos a estar bien, y salir adelante de esta situación, como siempre lo hemos hecho". Mirage le contesta al mismo tiempo que lo abraza.
Ahora Eduardo hace un ruido, a modo de risa, y haciendo un gesto que llama la atención a su teléfono le dice:
"Lugo, al que le acabo de colgar, me dice que le haga como quiera, que solo me van a dar tres meses de liquidación".
Tres meses después, se han estabilizado en una nueva rutina de vida, Mirage en su trabajo como maestra de kinder y Eduardo, ahora percibe un mísero salario ayudando en una óptica.
***
Son pasadas las once de la mañana en el centro comercial, es increíble el número de personas que se puede encontrar siempre, a estas horas, entre semana. No todos viven trabajando de nueve a seis.
La gente va de compras a los almacenes de prestigio, a desayunar y hojear revistas en esa famosa farmacia-restaurante, muchos entran a las funciones matutinas en el multicinema, y otros asisten a los bancos.
Un hombre de unos sesenta años entra al banco y se forma, el guardia de seguridad lo mira por varios segundos debido a su rara combinación de vestir: zapatos tenis, este hombre tiene pies pequeños, pants deportivos, bastante ajustados y, encima una chamarra de nylon, de esas que detrás les cuelga una capucha. Sus gafas oscuras se las quitó al estar ya en la fila. Su cabello es corto y gris, su piel brilla, tal vez se puso crema en el rostro. En una mano lleva una cartera grande.
Este señor finalmente luego de varios minutos, pasa a una ventanilla a ser atendido.
"¡Muy buenos días caballero!, ¿en qué puedo atenderlo?"
La señorita cajera, por un instante se siente desubicada, luego de mirar los ojos de este hombre. Quien se dirige a ella:
"Hola, buenos días, deseo vender estos centenarios, son quince".
Y de la cartera sobre el mostrador, luego de abrir el cierre, saca los centenarios de oro y, los apila en tres columnas de cinco monedas cada una.
"¿Tiene cuenta de cheques con nosotros señor?" "No señorita, el centenario es moneda legal y, deseo cambiarlos por efectivo". "Está bien señor, el precio a la compra para el día de hoy es de $19,400.00. ¿Trae su IFE?"
El señor raro le entrega su identificación a la cajera, quien solo la revisa sin interés, ahora toma las columnas de centenarios y los revisa cuidadosamente uno por uno y, luego procede a meterlos en bolsas de plástico. Ella hace el total, cuenta el dinero a pagar.
”Señorita, por favor cuente el dinero bajo el mostrador y luego pasemelo casualmente".
El raro caballero toma los doscientos noventa y un mil pesos, y el recibo de la transacción de encima del mostrador, los mete en su cartera cerrando rápidamente el cierre de ésta.
"Gracias".
Le dice a la cajera y, caminando rápidamente sale del banco.
Cuando se ha alejado, la cajera siente una vibración que sacude su percepción y, luego observa que la identificación del IFE del señor este ha sido olvidada en el mostrador, ella la toma y ya en sus manos nota que se trata solo de una pieza de plástico en blanco.
"¿Qué diablos?"
Su instinto la obliga a revisar de inmediato los centenarios dentro de las bolsas de plástico. Perdiendo presión sanguínea con susto y coraje descubre que se trata de viejísimas monedas de nickel de cincuenta viejos pesos. Ella de inmediato suena su alarma de robo y gritando a sus compañeros les hace saber:
"¡ME HIPNOTIZARON PARA ROBARME!"
El guardia de seguridad, que sí observó que el extraño hombre fue atendido por esta cajera, de inmediato transmite por su radio la alerta y, la descripción del asaltante, al servicio de seguridad de la plaza comercial.
***
El hombre extrañamente vestido ahora camina de prisa a lo largo de la zona de boutiques y, la capucha de la chamarra se la echa encima para ocultarse la cabeza y el rostro, al caminar con la cara inclinada en dirección del piso. Cuando finalmente llega a la puerta de salida, cinco guardias de seguridad con sus armas desenfundadas, dirigidos por otro muy gritón, que está con el radio en la boca y que tiene mirada de perro rabioso, le grita:
"¡ALTO! ¡NO HAGA NINGÚN MOVIMIENTO!"
Este gritón se aproxima al sospechoso inmóvil, que sostiene una abultada cartera en su mano derecha, y agresivamente le descubre la cabeza y abre la chamarra! para ver si porta alguna arma; pero él y los otros guardias se quedan sorprendidos, antes de relajarse, al ver que se trata de una muy bella y esbelta mujer de unos cuarenta años.
El gritón, al observarla tan bella se olvida por completo de la cartera que ella sostiene y le dice, intimidado por su belleza:
”Le ofrezco disculpas, es que... un sospechoso vestido... vestido de manera similar a usted acaba de asaltar el banco Unión Crédito en esta plaza".
"Lo comprendo oficial, no se apure, y, gracias por protegernos".
Luego de la respuesta de Mirage, el guardia de seguridad da órdenes:
"¡Rivero! ¡Ramírez! ¡Cadena! ¡Quédense en la puerta! ¡Cano, venga conmigo!"
Y él y Cano se alejan trotando. Y el gritón habla por el radio:
"Negativo, negativo, se trataba de una fémina, ¿qué pasa cámara? ¿¡por qué me dio un blanco incorrecto?!"
Y él sigue pensando:
"Que mujer tan ¡hinoptizante!"
***
Eduardo llega de su trabajo en la óptica, que está en la zona comercial de la colonia, y se encuentra que Mirage lo recibe con una cena que ella preparó y que consiste en mariscos y Carbernet Sauvignon. Ella elegantemente vestida le entrega rosas que le compró a él.
"¡¿Y esto?!
Eduardo sorprendido y ahora con una gran sonrisa debido a ver todo tan tentador, sobre todo a Mirage.
"Amor, me dieron en la cooperativa del sindicato de maestros el préstamo que solicité. Y ni lo voy a sentir, me lo van a ir descontando de cada quincena".
Ella lo toma de la mano y lo encamina al comedor.
Etiquetas:
aliens,
ciencia ficción,
ciencia ficción latinoamericana,
cuento,
extraterrestres,
fantasía,
ficción,
historia,
misterio,
policiaca,
relato
miércoles, 9 de septiembre de 2015
REGRESO A OCRE (relato de ficción original por Carlos Santillán)
La luz y el calor inclemente del sol blanco caen como placas de acero sobre la superficie de un desierto ocre; refugiada entre las paredes de un cañón, una instalación abandonada, tal vez hace milenios, se convierte poco a poco en herrumbre.
En sus entrañas, un reactor de fusión nuclear, hace las tareas de su alma y, le permite seguir funcionando.
La instalación se levanta a toda la altura del cañón, semejando la pared de una presa. A la altura del nivel del desierto se puede ver una colosal puerta metálica, la entrada a un monolítico edificio de concreto, éste es el gemelo de otro edificio que está en el otro extremo del cañón, y que alguna vez estuvieron unidos por una escalofriante pasarela metálica, ya interrumpida debido a los estragos del tiempo.
Si uno presta atención a la superficie del suelo frente a la primera puerta, puede ver que el polvo acumulado a lo largo de los milenios ha sido alterado recientemente, se puede discernir que la puerta ha dejado el rastro de un arco, en el suelo, al ser abierta, también, docenas de huellas humanas están sobrepuestas, unas sobre otras. Y en la superficie de la puerta alguien escribió, tanto en Inglés como en Español:
"Aves y vientos frescos procedentes del norte astronómico, hacia allá nos dirigimos".
***
Xavier finalmente guarda la llanta ponchada en la cajuela y enojado se limpia la grasa y la mugre en los lados de su pantalón. La noche oscura como la tinta negra y el tener que cambiar así el neumático reventado resultó ser una tarea sumamente difícil.
Y en este sinuoso, y no iluminado, camino hacia la zona residencial donde vive, asaltan a automovilistas frecuentemente. A las patrullas de seguridad pública solo se les ve en tiempos de elecciones.
Abre la puerta de su coupé para ya irse cuando, a unos veinte metros de distancia, en el monte, llama su atención un hilo de luz, vertical y de la altura aproximada de un hombre. Xavier intrigado camina hacia la aparición. Rozando contra duros matorrales y pisando piedras y botellas rotas se acerca. Se da cuenta que es como esos hologramas en el museo tecnológico, se desplaza alrededor del hilo de luz y descubre que solo es visible en dirección de donde se halla su automóvil. El hilo de luz tiene unos cinco centímetros de ancho. Y con gran sorpresa y bastante miedo Xavier se da cuenta que es como mirar a través de una puerta entreabierta.
Se acerca aun más, cautelosamente y a través de esta 'puerta' ve un paisaje desértico, rocas, arena de color ocre, matorrales todavía más secos que los que están detrás de él, cerros secos a la distancia, y en el cielo un brillante sol blanco.
Él ha leído bastante ciencia ficción para comprender que esto es un portal interdimensional. Ahora Xavier recoge piedras grandes, ayudado por la luz del sol blanco que se filtra a través del portal, y hace un mojón para marcar el sitio donde se apareció el portal.
Regresa de prisa a su auto y con rapidez conduce a su casa.
***
Al día siguiente Xavi se comunica temprano a la oficina:
"Subgerencia de desarrollo de sistemas, lo atiende Nina".
"¡Hola Nina! Soy Xavi Romero".
"Ingeniero Romero, buenos días, ¿qué se le ofrece?"
"¿Supongo no ha llegado mi jefe Francisco, verdad?"
"Noo ingeniero, no le pida peras al olmo, ¿cuándo ha llegado su jefe antes del cuarto para las nueve?"
Y ambos se carcajean. Y Xavi le indica a Nina:
"Bueno Nina, tramítame por favor un día económico".
"¿Se enfermó ingeniero? lo escucho muy bien". Las secretarias son unas metiches.
"No, no en absoluto Nina, tengo algo que hacer y a lo mejor me caigo del mundo". Xavi con ironía le explica la verdad de por qué hoy no va ir a trabajar. Nina extrañada y sin entender solo le pregunta:
"¿Cómo?".
"Bueno Nina, gracias, te dejo, quiero hacer esto temprano". Y le cuelga. En su extremo Nina cuelga también y le comenta a Hortensia, la otra secretaria chismosa de la oficina y quien no perdió detalle de todo lo hablado por Xavi:
"Javiercito hoy sintió flojera de venir a trabajar. Cuando se lo informe a su jefe Pancho..."
"Este va a hacer un 'Pancho'". Completa Hortensia y ambas estallan en carcajadas.
***
Xavi se estaciona abandonando el acotamiento del camino y, queda el auto en una posición inclinada, lo primero que hace al descender del mismo, es checar las llantas, hubo tronidos muy feos mientras pisaba piedras y basura; pero por fortuna a estas no les pasó nada. Antes de cerrar el auto toma su botella de agua, y se encamina hacia el sitio donde la noche anterior estaba la puerta interdimensional.
Xavi encuentra el mojón de piedras que apiló a escasos centímetros del portal, pero éste no está, trata de colocarse en el mismo ángulo y dirección que anoche pero no ve nada. Reflexiona que tal vez el inclemente sol de esta mañana imposibilita ver el portal, o este simplemente se cerró. Se lleva las manos a la cintura, baja la mirada al suelo y nota que junto al mojón hay un rastro de la tierra ocre que vio anoche. Se pone de cuclillas y nota que granos de arena fluyen y son movidos por una brisa que solo puede provenir del portal; y en efecto, es la cegadora luz de la mañana lo que lo ha hecho invisible.
Tentando, Xavi, trata de tocar el portal, salta asustado para atrás y se cae de espaldas cuando sus dedos desaparecen en el aire. Ahora de nuevo, y suprimiendo sus miedos instintivos, vuelve a acercar su mano derecha al portal. Sus dedos de nuevo desaparecen, pero Xavi controlándose, mueve su mano en el aire, de izquierda y derecha, su mano choca contra los límites del portal, como si fuera una puerta física y calcula que esta ha incrementado su apertura hasta unos noventa centímetros.
Retira su mano, y Xavi ha llegado a la decisión que quiere explorar que hay del otro lado. Pero necesita preparar esta excursión como si fuera a acampar durante varios días en un parque nacional, agua, alimentos, equipo de sobrevivencia, kit de primeros auxilios, y su teléfono para fotos y videos.
Todo esto lo piensa analizando los pros y los contras, y tomando en cuenta el riesgo mortal también, este portal así como se abrió, se va a cerrar, ¿cuánto tiempo quiere explorarlo? ¿el tiempo a que ritmo transcurre del otro lado? ¿qué tal si cinco horas allá son cinco años aquí? ¿y su trabajo, familia, amigos?
Camina con preocupación de un lado al otro, con una mano sobre la nuca, y pisando piedras, basura, vidrios rotos y puede ver una oxidada bicicleta roja entre los matorrales, lo que evoca en su mente la emoción y la aventura que se experimentan en la infancia. Ha tomado una decisión, sí va a explorar el otro lado.
Se trepa al auto y maneja hacia el centro comercial para comprar cosas necesarias para su expedición.
***
Xavi trabajó el resto de la semana, para no poner en riesgo su empleo, y cada uno de los tres días, al ir de regreso en la noche a casa, se detuvo fuera del acotamiento para ir a verificar el portal. El miércoles el portal llegó a medir cerca de un metro con veinte centímetros de ancho, y el viernes ya se había reducido a los cerca de noventa centímetros que tenía el martes. ¡Se está cerrando!
Así que varias horas después, el sábado antes del amanecer decidió partir en su exploración del misterioso mundo ocre.
***
Lo último que hizo antes de salir de su casa ese sábado en la madrugada, fue llamar a su hermana. Sus hijos los sábados temprano toman clases de taekwondo y, Luisa se levanta temprano para despertar a los niños, asegurar que se bañen, darles de desayunar y llevarlos al deportivo.
"¡Hermanito! que bueno que te acuerdes de tu hermana mayor tan temprano".
"Luisa! ¿cómo han estado? ¿Todo bien?"
"Sí, excelente, Oscar ahora es superintendente y, los niños creciendo, Oscar junior y Paco ya son cinturón azul, al rato los llevo a club. Permiteme un momento hermanito”
Luisa silencia el televisor, mismo que estaba a bastante volúmen, en el noticiero matutino dan una nota sobre un premio al escritor estadounidense Jonathan Lowe, por sus relatos cortos en su libro Ghost Rider. Y ahora Luisa le pregunta a Xavi:
¿Y tú qué me cuentas? ¿Y la novia?"
Xavi ya está entrado en sus treintas y no se ha casado y ni siquiera hay una mujer en su vida; y obviamente su hermana lo presiona al respecto.
"Luisa, ¿cómo está mamá? Anoche te transferí dinero para ayudarte con los gastos".
"¡Ay Xavi!, la viejecita linda ya ni está en su cuerpo, es como un vegetal, su mirada vacía y ya no reconoce a nadie. A los niños eso los impresiona mucho y ya no van al asilo a visitar a su abuela. Vieras como sufro por todo esto hermanito".
"Luisa escúchame bien, me voy a ir de excursión, no se cuantos días me tome, si ya no vuelvo, encima de mi cama dejé un sobre para ti, donde explico a dónde voy".
"Xavi, ¡me asustas! ¿No es una de esas tonterías de escalar una pared o saltar de un precipicio?" "Lo siento Luisa, no te puedo contar nada al respecto, te quiero, ya tengo que partir".
***
Su vieja motocicleta Honda la tuvo que meter con el manubrio torcido para que cupiese en el portal; anteriormente había lanzado dos morrales con todos los suministros que él consideró necesarios, para a final de cuentas, sobrevivir dos días en el planeta ocre. Finalmente Xavi mismo atravesó hacia el nuevo mundo.
Se paró varios segundos! una vez del otro lado, la luz del sol blanco le lastimó la vista, y saca sus gafas del sol para ponérselas. Prueba el aire, a él no se le ocurrió pensar sobre que tan rarificado está el aire en Ocre, pero respira sin dificultad. El cielo es azul pálido y hay nubes. Por la intensidad solar aquí parece ser antes de mediodía.
Ahora procede a levantar tres mojones de piedras, para marcar la ubicación del portal. Y con un aerosol rojo los pinta. Luego levanta los morrales del suelo y con ligas los sujeta en la rejilla posterior de su Honda.
Saca su teléfono y toma dos fotos del paisaje. En las alturas un ave que asemeja ser un halcón lo observa. Cuando regresa su mirada al piso Xavi sumamente sorprendido ve basura a la distancia, y decide iniciar su exploración en esa dirección.
Se aproxima al lugar dejando una nube de polvo detrás suyo, el ocre terreno está salpicado de piedras de diversos tamaños, así como de grandes rocas también, se detiene unos momentos a observar el seco cauce de un riachuelo, arena y piedras redondas se extienden a lo largo de su superficie. Acelera la máquina para reiniciar su marcha y prontamente llega a la basura observada.
Una bolsa de pan Wonder gastada por el blanco sol y tres latas de Seven Up, es basura actual, levanta su vista escudriñando el paisaje, ¿acaso son comunes estos portales y gente viene de excursión todo el tiempo?
Busca huellas o un sendero pero no encuentra nada. Resume su marcha y, antes de llegar puede ver una gran falla en el terreno, un pequeño cañón formado por actividad tectónica sin duda.
Aproximándose con cautela al borde del precipicio, observa que no es tan pequeña después de todo esta cicatriz del terreno y, a escasos cien metros de su posición observa una instalación que se levanta desde las profundidades del cañón. Esta lleva las marcas de los estragos causados por el paso del tiempo.
La instalación llega al nivel del suelo. Cuando Xavi la alcanza puede ver que se accede a esta por medio de una pasarela metálica. La reja que forma su piso luce oxidada pero aparentemente está firme. Y esta conduce a un gran edificio de concreto. No hay una entrada visible al mismo, pero la pasarela lo bordea hasta llegar a su otro lado.
Así que se asegura de dejar su Honda firmemente parada en el terreno, sería un desastre que se deslizara al alcantilado, y procede a caminar sobre la pasarela. Al bordear el gran edificio, se encuentra justo sobre el vacío. La estructura metálica se extiende hasta el piso del cañón, unos noventa metros abajo, y en lo horizontal, la pasarela esta interrumpida, antes de llegar al gemelo del monolítico edificio.
Se voltea para caminar hacia el edificio, una inmensa puerta metálica, de este lado, obstruye acceso al mismo. En el piso de concreto puede ver la marca de un arco, que indica que se abrió recientemente, así como huellas de zapatos tenis. ¿Por la misma gente que dejó esa basura en el terreno?
Con su teléfono fotografía el mensaje bilingüe que estas personas dejaron escrito, justo debajo del grabado de un sol y un mundo, y de otras marcas ¿escritura?:
"Aves y vientos frescos procedentes del norte astronómico, hacia allá nos dirigimos".
Pega su oído contra la puerta pero no detecta sonido alguno que le indique que dentro algo esté funcionando, tal vez un zumbido pero no está seguro si es real o procede de su oído.
Así que regresa a su motocicleta con la intención de seguir la pista de estas personas.
***
Xavi condujo a lo largo de seis horas, el blanco sol ahora se encuentra a su izquierda. Empieza a dudar de que estas personas, quienesquiera hayan sido, hayan podido sobrevivir en este inhóspito paisaje, sobretodo andando a pie; ya no encontró basura, ni evidencia de un sendero. Pensó que en cualquier momento iba a tropezar con sus osamentas blanqueadas por el sol.
Unos silbidos en lo alto le hacen voltear al cielo. Velozmente media docena de aves que parecen ser gorriones vuelan en la misma dirección que él sigue. El andar es lento, pero ya debe regresar para no correr el riesgo de quedarse varado por falta de combustible.
Gira ciento ochenta grados y antes de emprender el retorno toma una fotografía del lugar a donde se dirigía.
***
Lleva cuatro horas conduciendo y a su derecha el blanco sol ahora se comienza a poner, es un atardecer extraño para Xavi, un crepúsculo en tonos azules y anaranjados. La sensación térmica mejora bastante al dejarse sentir una fresca brisa. Grupos de aves aún pasan sobrevolando con dirección al norte. Y en el firmamento ya se pueden ver varias estrellas muy brillantes.
Él detiene su motocicleta para buscar la Luna. Xavi tiene la teoría que Ocre es en realidad La Tierra en el futuro.
Finalmente, a unos cuarenta y cinco grados sobre el horizonte hacia el suroeste visualiza una luna en fase de cuarto creciente. Esto decepciona a Xavi. De esta manera no puede ver los familiares mares en la superficie lunar y así verificar o descartar su hipótesis. Hay un lucero muy brillante sobre el cenit, pero sin un telescopio no puede observar si se trata de Júpiter o Saturno.
La oscuridad es muy profunda ahora. Xavi decide hacer una larga pausa para cenar. De uno de los morrales recupera su estufa de campo, para alumbrarse y darse calor, aunque ésta es solo una noche fresca, y también saca un sándwich de jamón y queso y su botella de agua. Sentado en una roca plana observa que la luna ya bajó bastante en el oeste, y hacia el este ve una gran constelación que se levanta. Sus tres estrellas centrales le recuerdan al cinturón de Orión, pero, Betelgeuse y Rigel, simplemente ¡no existen! Y donde debiera estar su nebulosa hay en su lugar un lucero muy brillante.
Ahora observa el suelo buscando serpientes o escorpiones, pero no descubre ninguno. Al terminar su sándwich, procede a realizar un experimento que planeó efectuar aquí. Checa si su teléfono tiene señal, no hay señal, ahora checa si hay Wi-Fi ó 3G, tampoco. Y a continuación del otro morral recupera su viejo radio de onda corta.
Verifica multitud de frecuencias en televisión, AM, FM, onda corta ,VHF, y UHF. Nada tampoco. Si hay vida inteligente todavía (ellos, quienes hayan sido que dejaron esa instalación ahora en ruinas en el cañón) sobre Ocre no están transmitiendo en el espectro electromagnético.
Pero un pulso extraño en los 6500 kHz llama su atención, es repetitivo: "ta ta tata taa", y así infinidad de veces. ¿Qué es? Quién sabe. Puede ser cualquier cosa, viento solar, rayos cósmicos, otra ruina emitiendo esa señal de radio, alguna lejana ciudad donde miembros de esta civilización aún habitan...
La temperatura ahora baja dramáticamente, algo para lo que Xavi se preparó, y procede a sacar una chamarra del segundo morral. Entonces recoge su improvisado campamento y guarda las servilletas y la bolsa de plástico de su sándwich. Él nunca deja basura, es un código de ética inviolable de los verdaderos campistas.
Al encender su motocicleta para marcharse, el faro de la misma alumbra un par de ojos de lo que seguro es un pequeño mamífero que rápidamente se esconde de regreso al interior de su madriguera. Y Xavi retoma, ahora cautelosamente, el regreso a la instalación en el cañón.
***
Xavi despierta, desubicado, "un momento, ¿dónde estoy?", el sleeping bag, y la gigante puerta de la instalación, junto a la cual decidió pasar la noche, le refrescan la memoria. Luego de ir a orinar y de asearse las manos, cara y mojarse el cabello con una de sus botellas de agua, desayuna su último sándwich de jamón y queso, quedan de pollo, y las galletas que trajo.
Ocupado comiendo trata otra vez de recibir señal en su teléfono, así como en el radio de onda corta. El pulso en los 6500 kHz ya no se encuentra, pero sintonizando en AM por un instante le pareció que escuchó unas cuantas notas seguidas de una vibración, regresó el dial, pero ya no escuchó nada.
Al terminar su sándwich, se incorpora, toma el bote de aerosol del morral y se dirige a la inscripción bilingüe en la puerta. Y grafitea justo debajo de ésta:
'Javier Hernández Cano, octubre 19, 2008".
Y así nada más, una firma ambigua que no da mayor información para posibles residentes actuales, o futuros visitantes a Ocre.
***
Luego de conducir unos cuarenta minutos Xavi visualiza los tres mojones pintados de rojo que marcan la ubicación del portal, y al aproximarse a unos cuantos metros detiene la motocicleta.
Debido a la cegadora luz del sol blanco en esta mañana el portal es invisible, pero el casualmente retira las ligas que sujetan los morrales a la parte posterior de su Honda, toma uno y lo arroja a través del portal; pero este solo se estrella en el aire y cae sobre las piedras en el suelo.
Con el Jesús en la boca y el corazón latiendole aceleradamente se acerca muy apurado a donde debiera estar el portal. Xavi extiende su mano izquierda y, aliviado, ve que sus dedos desaparecen en el aire, pero intuyendo que está sucediendo, hace un movimiento de derecha a izquierda con su mano, y como si su mano golpeara el marco de una pequeña ventana, ahora descubre que el portal se ha reducido a unos escasos ¡treinta centímetros de ancho!
Preocupado por ignorar que tan rápido es el ritmo de disminución del portal, sin pensarlo e instintivamente se mete de lado velozmente, luego de recoger una piedra a manera de souvenir. Su espalda choca contra uno de los bordes y el golpe que siente es idéntico a, como si se hubiera golpeado contra una columna en una construcción.
Al atravesar hacia La Tierra, y ya aquí, se hinca y finge besar el suelo. Esto lo realiza más que nada como un gesto de alegría y como una broma personal; una de las tantas bromas que le gustan. Xavi camina de vuelta al portal y luego de tentarlo con su mano izquierda ve que este no ha cambiado de manera perceptible su ancho.
"Pero más vale, ¿para qué arriesgarse?"
Espera varios minutos más y el portal sigue sin cambio.
"Ocre, te ofrezco disculpas por dejar basura", Xavi le dice al otro mundo y a modo de ofrenda, alrededor suyo busca la piedra o roca más bonita que pueda encontrar y, la arroja suavemente hacia Ocre.
Baja hasta la carretera que lleva a su colonia, su reloj, que siempre estuvo marcando la hora de casa, marcan las diez con once, pero la posición del Sol, y la luz, no parecen verificarlo. ¿Pero el tiempo transcurrió al mismo ritmo mientras estuvo en Ocre?.
Saca su teléfono y espera hasta que, al conectarse con la red telefónica se actualice su fecha y hora.
"¡¿QUÉ?!"
La fecha indica: Enero 12, 2009.
***
Los siguientes días fueron un torbellino para Xavi, perdió su empleo, se encontró con gran cantidad de notificaciones de cobro, pero por fortuna vive en casa propia, y tuvo que inventar una no muy convincente historia de un retiro espiritual que le contó a la policía, al par de detectives, que llevaban la investigación de su desaparición; denuncia hecha por su afligida, pero ahora muy aliviada hermana, quien le sigue cuestionando sobre esa loca historia en el sobre que dejó para ella.
Cuando pudo poner más o menos orden en su vida, regresó al lugar del portal, pero, este ya se había cerrado. Y regresó intermitentemente por años, pero el portal hacia Ocre jamás se volvió a abrir.
***
En las entrañas de la instalación en ruinas, la milenaria maquinaria alimentada por un reactor de fusión nuclear trabaja ciegamente y sin conciencia. El algoritmo que al azar genera coordenadas geográficas y temporales, ha arrojado un nuevo cuarteto indicando: longitud, latitud, altitud y fecha.
Las computadoras del ya olvidado proyecto Butterfly Net, reciben la instrucción de abrir un nuevo portal con las mencionadas coordenadas.
Científicos anticipándose a la mortal dosis de radiación que iba a esterilizar a todo el planeta, procedente de la cercana supernova, idearon este plan para repoblar al mundo atrapando personas, de todas las eras, con exceso de curiosidad.
***
domingo, 2 de agosto de 2015
Ballenas, relato original de Carlos Santillán
El imperceptible desplazamiento del MagLev subterráneo solo es detectable por un silencioso vibrar de la gigantesca máquina. Ethu recorre el elegante restaurante-bar, los comensales se sientan en mesas con largos manteles y sillas cubiertas con tela. Los arreglos florales de centro compiten con los sombreros que las damas van a traer puestos esta noche, tiempo de abordo. A esta hora solo se encuentran unos pocos hombres, que como él, vinieron por una tempranera copa.
Ya afuera en el pasillo, Ethu atraviesa las puertas de los salones-guardería, clasificados por edad, que ya empiezan a llenarse con los niños que los padres traen, para ellos poder ir al gimnasio, a las máquinas tragamonedas o simplemente disfrutar de la mañana sentados en una cafetería sin sus mimados y malcriados niños. Estos niños que son concebidos y nacidos naturalmente, no contribuyen a la explosión demográfica, ya que cada año cientos de miles emigran a las colonias humanas en los distintos mundos habitados del sistema solar, se mudan a las varias ciudades submarinas o subterráneas aquí en La Tierra, o simplemente mueren en accidentes y no hay tiempo, por lo remoto del lugar del accidente, de que su aseguradora los traslade a la clínica de inmortalidad más cercana.
Ahora Ethu da vuelta a la derecha y él entra a uno de los casinos, para dirigirse al área de las máquinas tragamonedas, en una de las columnas estructurales, cubierta de espejos, ve reflejada su imagen, se felicita mentalmente al ver su alta y esbelta figura, el color negro de piel que escogió para esta regeneración ahora sí va de acuerdo con su nombre de pila; se pasa la mano derecha por sus rizos rubios para acomodarselos, y piensa que la próxima vez que vaya a la clínica de inmortalidad, cuando este cuerpo se denigre en treinta o treinta y cinco años, va a pedir ojos azules. Negros con ojos azules lucen muy elegantes. Aunque faltando tantas décadas para ese momento es una certeza que para entonces Ethu va a haber cambiado de opinión, solo que él no lo sabe.
Ya en la zona de las máquinas tragamonedas Ethu busca a una joven y simpática mesera, que el día anterior justo al abordar y esperando a que el MagLev fuera lanzado, lo atendió aquí. Su frescura, juventud e inocencia verdaderas de un ser humano en apenas su primera vida, antes de someterse a la cara y voluntaria regeneración, la hizo sumamente atractiva y deseable ante sus ojos.
Ethu camina a lo largo del pasillo bordeado por las tragamonedas, y no puede encontrar a la joven; así que se da la media vuelta y abandona el casino.
***
Luego de tomar el ascensor para llegar a la cubierta de veranda, Ethu se encuentra caminando en la amplia zona comercial del MagLev, un gran espacio cubierto con un techo arqueado, millones de células de cristal líquido a través del 'día de abordo' reproducen el cielo, la hora del día, intensidad del Sol y hasta la estación del año.
Mucha gente entra y sale ya de boutiques, restaurantes, dulcerías, arcadias de realidad virtual. Nadie se puede quejar de no tener nada que hacer en este viaje intercontinental de Mérica a Eurasia.
Treinta horas totales de trayecto, aproximadamente, desde la cosmopolita y fría ciudad de Lenana hasta la calurosa Jamba en la costa occidental de Eurasia.
Ethu entra a una heladería y ordena un vaso de helado de frutas, el dispensador automático se lo entrega al cabo de unos cuantos segundos, y él desliza su palma en el escáner para pagar, cuando sale, escoge una mesa en el área general de comensales, una alegre y bastante alumbrada sección que imita al brillante sol de un mediodía.
Se desliza en la silla de plástico y pone su vaso en la mesa. Con su mano alcanza el bolsillo interior de su chaqueta y saca su flatmobile para leer las noticias del día.
Sin prestar atención nota que un hombre coloca un pesado carryall metálico en la mesa de al lado y se deja caer sobre una silla, en un gesto que denota agotamiento físico.
Cuando Ethu levanta la vista para tomar de su vaso de helado, puede ver que su vecino de mesa es alguien que le parece familiar, un chaparro y fornido hombre blanco, en sus sesentas de edad aparente en su actual regeneracion, con una tupida y rizada barba blanca y cabellos así como con unos inconfundibles lentes redondos, "¡Es el famoso arqueólogo, el doctor Rico Hands!".
Ethu lo conoce, puesto que Rico Hands es una celebridad, constantemente aparece en los broadcast de arqueología, el trabajo de sus expediciones es reportado en las noticias, y Ethu sí leyó tiempo atrás uno de sus libros.
"Profesor Rico Hands, buenos días", Ethu lo saluda temeroso, muchas celebridades odian ser abordadas, pero el doctor Rico Hands, le sonríe y le contesta.
"Hola, ¡buenos días!"
"Doctor, admiro su trabajo, felicidades". "Muchas gracias, es muy amable", el doctor le contesta. "¿Me permite invitarle algo?", Ethu le pregunta. "No gracias, tuve mi desayuno en mi camarote, ¡galletas y café!" El doctor se ríe ante esta confesión suya. Y luego agrega: "Me la pasé toda la noche revisando mi tesis basada en mis últimos hallazgos". Y le da unas palmaditas a su carryall metálico.
Ethu en este punto ya se había cambiado a la silla, de su mesa, más cercana al profesor Hands. Se hubiera sentado en la mesa de éste pero, el gran carryall ocupaba toda la mesa y le hubiera resultado incómodo platicar así con él.
"Oiga profesor, ¡que interesante! ¿Y en que parte de Mérica estuvo trabajando? ¿En el istmo o en la región sur?" Y antes de permitirle al doctor Hands contestar, Ethu agrega: "¡Que grosería la mía! No me he presentado, Ethu Ambrosi, de Ciudad Iuda", y le da su mano al profesor. "Mucho gusto Ethu. Pues estuve trabajando con un equipo de la universidad de Indu al norte del continente, en la región de los hielos perpetuos, en donde estuvo alguna vez la legendaria América".
Ante esta revelación Ethu se siente transfigurado y mira intensamente al carryall. Desearía poder ver a través del metal para espiar el contenido.
***
"Al equipo arqueológico lo llevé a lo que, se cree hace cuatro o cinco etapas interglaciares, era la costa este del continente entonces conocido como Norteamérica, cuna de la legendaria civilización conocida como América. A lo largo de un par de siglos ya, de esta región se han obtenido, literalmente, toneladas de fragmentos arquitectónicos, así como de artefactos".
"¡Ah sí! Como el famoso caballo de bronce". Ethu con esta observación interrumpe al profesor Rico, y al notar la mirada de éste se queda callado para que él pueda continuar.
"Así es Ethu, esa cabeza de bronce fue un afortunado hecho fortuito, el avance de las capas de hielo glaciares hacia el sur, trituran todo a su paso. Uno es afortunado si encuentra trozos del tamaño de un puño."
Y continúa: "Pero en esta ocasión, yo y mi equipo, nos anotamos un rotundo éxito, encontramos en varias zonas de excavación, dispuestas en una línea norte-sur y separadas varias decenas de kilómetros, planchas o más bien, grandes fragmentos de planchas de concreto. ¡Estas eran grandes vías de comunicación al menos veinte metros de ancho y que comunicaban al continente de Norteamérica!"
Y sumamente emocionado, el profesor Rico Hands abre el carryall metálico sobre la mesa y le pasa a Ethu, extrayéndolo del interior del mismo, un gran trozo de concreto.
Ethu sostiene maravillado esta reliquia de la legendaria civilización americana y de, quién sabe, cuantos cientos de miles de años de antigüedad.
***
De un área de la tapa del carryall destinada para almacenar documentos y folders, el profesor Rico Hands sacó tratados y fotocopias de obras de otros arqueólogos e investigadores. Un pequeño libro en especial, una edición en papel de Moby Dick, y tres folios de fotocopias engrapadas es lo que él buscaba. Lo demás lo guarda de vuelta.
"Ethu quiero llamar tu atención a estas ruinas arqueológicas descubiertas hace cinco décadas en la región subglacial de Norteamérica, localizadas en la costa este." Levanta la fotocopia y se la muestra a Ethu sin dársela en la mano.
Ethu ve una gráfica de una depresión en el suelo con escalinatas a su alrededor. El profesor Rico Hands pasa la hoja.
"Estas ruinas son idénticas a las halladas años después, y a varios cientos de kilómetros de distancia, sobre la costa del golfo".
El profesor vuelve a levantar la fotocopia y Ethu puede ver que en efecto son idénticas. El profesor pasa el folio a la tercera fotocopia.
"Y esto es la excavación del '36, pero ahora en la costa occidental sobre el gran océano".
Ethu una vez más ve que las ruinas son las mismas prácticamente, cosa que demuestra que fueron construidas en el mismo periodo histórico y por la misma civilización.
"En los tres sitios, todos subglaciares, se halló arte, grabados y mosaicos, así como artefactos referentes a ballenas", el profesor Rico Hands le menciona esto, y a continuación hace una pausa para recuperar de su bolsillo izquierdo del pantalón una pequeña placa metálica que representa a un cetáceo y bajo este en caracteres prehistóricos se puede leer: 'SeaWorld'.
El profesor Rico Hands le pasa la placa a Ethu, y le dice:
"Cógela con confianza, es una reproducción de uno de los artefactos hallados, mmm, este, el original fue recuperado de las ruinas en el golfo sobre la costa este".
Ethu la levanta contra la luz procedente del cielo artificial para poder apreciar mejor la placa. Y presumiendo lee en voz alta:
"Mundo Marino".
***
"Como obviamente debes de saberlo, el único texto conocido de la prehistoria es Moby Dick". Y Ethu asiente con la cabeza para demostrar que sí lo sabe, y el profesor Rico Hands continúa:
"Moby Dick es una alegoría a la lucha del hombre contra la indomable naturaleza y sus fuerzas así como la pelea interna del hombre contra sus instintos y su bagaje cultural y fantasmas mentales".
"¿Y ahora estos descubrimientos sobre ballenas en Norteamérica?..." Ethu le pregunta.
"El texto de Moby Dick fue escrito en la legendaria América y estos descubrimientos sobre ballenas muestran lo importante que eran estos animales en el mundo antiguo, y ahora tengo elementos suficientes para elaborar una tesis soportada por los hallazgos".
"¿Y esta tesis me la puede mencionar o es todavía secreto profesional?"
"No no, en absoluto Ethu, solo que cuando platiques con alguien sobre ella me menciones a mi como el autor, ¿de acuerdo?"
"No tenga cuidado profesor."
"Bien, básicamente mi tesis consiste en que las ballenas eran el animal sagrado de la legendaria América. Los habitantes de la antigüedad asistían a gigantescos lugares de culto, ¿recuerdas las ruinas de las depresiones en el suelo rodeadas de escalinatas?" Y el profesor coge de su mesa el folio de fotocopias engrapadas y las agita en el aire frente a él. Y continúa:
"Estos eran estanques artificiales donde los feligreses iban a adorar y a presenciar a las ballenas ejecutando oráculos, adivinaciones sobre el destino colectivo de la comunidad o, incluso de su nación entera".
Y luego de decir esto, desde el interior del carryall saca uno de los trozos de concreto.
"Y esto Ethu, son los restos de una vía, tenían una red que cruzaba todo el continente norteamericano, construída con el solo propósito de transportar a las ballenas de una ciudad a otra".
Ethu está maravillado, acaba de escuchar la revelación más apasionante sobre el mundo antiguo que él haya escuchado jamás.
Relato por Carlos Santillán
~~~
Relato desarrollado por el autor en torno a una idea expresada por el psiconauta Terence McKenna
Etiquetas:
ballenas,
ciencia ficción,
cuento,
fantasía,
ficción,
maglev,
misterio,
relato,
sea world,
Terence McKenna
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










