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viernes, 14 de junio de 2024

Gato cósmico


Oreo está en profunda concentración, analizando si el Universo, al amanecer, es el mismo del día anterior, o si mientras dormimos, todo vuelve a ser creado de nuevo, copiado identicamente y, si nosotros adquirimos recuerdos que supuestamente, serían de una continuidad lineal... 

 


 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Arrebatado. Partes 1 a la 4

Arrebatado. Novela de Ciencia Ficción por Carlos Santillán




César Lacroix es un exitoso joven ingeniero en sistemas, desde que egresó de UPIICSA, todo ha sido bonanza para él. Hace ocho años ingresó a trabajar a Pemex y, ya es subgerente, en la subgerencia de desarrollos de sistemas.

Y este lunes al mediodía él se siente pleno y realizado, el sol brilla en todo lo alto contra un cielo azul de fondo.

Tuvo que abandonar el centro corporativo de Pemex para ir a actualizar su información en la Caja de Ahorro de la cooperativa de trabajadores de Pemex, justo en la acera de enfrente.

En la entrada de la cooperativa, situada en la planta baja de un gran edificio construido en lo que otrora fuera un lote usado como estacionamiento público, pusieron el acceso en forma de letra L, entre paredes de cristal, vigilado por un guardia armado. Una evidencia más de la decadencia de la paz social en la Ciudad de México.

No importa que César sea jefe, el guardia lo increpa con su voz hosca:

"¿A qué asunto viene?"
"Vengo a actualizar mis datos personales. Me llegó una carta sobre que los miembros de la cooperativa tenemos que venir a hacerlo".
"Pase a cualquier cubículo desocupado, una ejecutiva lo atenderá".


César entra y al azar escoge el tercer cubículo.

"Buenos días señorita vengo a actualizar mis datos".
"Siéntese señor por favor".
Sí bien por su posición como subgerente está acostumbrado a que le hablen de usted o se refieran a él como: "ingeniero", jamás se ha podido acostumbrar a que le digan: "señor". Porque eso implica que ¿lo consideran viejo? Él está, y se siente joven.

La ejecutiva le pide su número de socio, ficha, nombre completo, edad, CURP, cuenta de depósito bancario.

"Oiga", César le pregunta, "pero, toda esa información son datos que ustedes ya tienen..."
"Sí señor así es, pero por orden del SAT se nos exigió actualizar todos los datos de los socios de la cooperativa".
"¿Y no los pudieron solicitar, los datos, vía correo electrónico?"
"No porque, tenemos que archivar fotocopias de la credencial de elector, así como, de la credencial de Pemex".

César se queda sorprendido por haber sido víctima de burócratas incompetentes, y se siente como un analista que se escapa a mediodía, a perder el tiempo...

Luego de que la señorita se tardara sacando las fotocopias de sus credenciales, César impaciente le pregunta:

"¿Es todo?"
"Sí señor".
Él se pone de pie, luego de desearle un buen día. Ahora tiene que pararse en la puerta para que, el guardia, la abra y le permita retirarse.

"¿Ya se va señor?"

César siente ganas de contestarle que se paró cerca de él solo para admirarlo...

"Sí, ya me retiro..."

¡Caramba! ¿Cuánto tiempo le costó hacer este trámite inútil? Como cuarenta y cinco minutos desde que salió de su despacho y le avisó a Aurora, su secretaria, que venía para acá.

La banqueta de la entrada lateral del centro corporativo de Pemex, a la que él se dirige atravesando la calle, es un pequeño bazar. Un libro, a la venta, en el puesto de periódicos llama su atención, Anubis, el dios chacal, de la muerte egipcio, en la portada.

César no ve a un ciclista que viene a toda velocidad y en sentido contrario; el ciclista no es ni para gritarle "¡golpe va!" Lo impacta de costado y César cae, azotándose violentamente la cabeza contra el pavimento.

¿El ciclista se detuvo a socorrerlo? ¡No! ¡Le valió! Una multitud se arremolina en torno a César.

"Está muerto..."

Dice un gigantesco hombre, con cara de niño, que se hincó a tomarle el pulso en la muñeca y en una arteria carótida.



Ha sido un arduo día de trabajo en la planta de algas y luego de su turno de ocho horas, sin pausa para tomar siquiera un lunch, Lumila checa su salida.

Ella con desgano se forma en el scan óptico, uno de varios, que con una captura del iris, registra la entrada y salida de los obreros de la planta. Una fila de una docena de mujeres vestidas con falda larga y camisa acompañante, ambas de mezclilla azul deslavado, largos guantes de látex, botas de trabajo, con suela de caucho y, el cabello recogido y cubierto por una pañoleta verde claro.

La empujan desde atrás. Ella voltea y ve que se trata de Anazda, una madre de tres niños, joven de edad pero ya avejentada por esta vida tan trajeteada.

"Perdón Lumila, tenía la mirada baja mientras me removía los guantes y, no te vi".

"No te apures Anazda, ¿por qué se tardan tanto checando? Pareciera que al checar la salida se ponen a leer el manual completo para la elaboración de soya partir de las algas."

Anazda solo le regresa una sonrisa en su rostro cansado.

Después de varios minutos más de espera, por fin Lumila se encamina a la salida.

Es una tarde iluminada y fresca. Ya en la calle ella se ve impedida de caminar rápido, debido a la multitud que se genera, al encontrarde las obreras del turno que recién sale, con las obreras que van entrar a laborar.

Una vez superada la multitud, su única compañía es el rugir de los motores de los tráileres, cargados de soya, que salen de la planta.

***

César despierta confundido, desubicado y con dolor de cabeza. Lo último que recuerda es que se sentía enojado por haber perdido tiempo en la cooperativa; y ya después de eso, su mente está en blanco.

Se incorpora sentándose y, siente yerba contra sus manos, abre sus ojos y, se da cuenta que está en el campo.

"¿QUÉ JODIDOS?"

Ahora sí está totalmente confundido. Su mente de inmediato trata de racionalizar la situación.

"¿Qué pasó? Me imagino que, me obligaron a subir a un auto y, me llevaron a vaciar mis tarjetas de crédito, y luego, vinieron a tirarme a la carretera, luego de golpearme..."

César calcula que deben ser cerca de las seis de la tarde, por la luz crepuscular y el viento fresco que sopla. Lleva su mano al interior del saco y, por fortuna, no le quitaron el celular. Y revisándose, su cartera ¡también está!

En la pantalla nota el icono de: red celular no disponible. Aún así trata de llamarle al ingeniero Carlos, unos de sus superintendentes. Pero, es inútil, no hay señal.

"¿Dónde estoy?"

Se pone de pie y se encamina hacia una carretera cercana, que nota a escasos metros de donde despertó.

"A ver, el sol se pone al oeste, entonces, este y norte por allá, por lo tanto, escojo caminar al sur".

Luego de varios minutos, él se extraña que no ha visto ni un solo automóvil, ni casas, ni personas a pie o bicicleta. Solo perros ocasionalmente, que lo voltean a ver para olfatearle y luego se alejan.

Eso sí, ya ha contado al menos siete tráileres que lo pasan en sentido contrario hacia el norte.

"Nunca había notado esa empresa".

A él, que desde siempre le han gustado loa vehículos, le parecieron bonitos los diseños futuristas de los tractocamiones.

***

Lumila camina pensativa, de vuelta a casa, y ahora sí que literalmente, va comiendo el polvo y humo de los traileres, cargados de soya, que salen de la planta.

Ella es una técnica especialista en procesamiento, esto significa que ella sola podría dirigir la planta, al frente de todas las obreras. De no ser porque el sindicato puso a una hija de una de las líderes de las secciones sindicales al frente.

Y Lumila es jefa de trituradoras únicamente.

El proceso completo se puede sumarizar en: recibir las algas, vaciarlas a los tanques de lavado, unos gigantescos tanques de cerca de diez metros de diámetro, y tiene veinticuatro la planta. De los tanques, bandas transportadoras llevan las algas a hornos de secado. Para a continuación, pasar a trituradoras, que reducen las algas a fino polvo.

De hecho la etapa que más intervención humana requiere es el empacado. Obreras con pequeñas palas echan la soya a bolsas de plástico, de tamaño mediano, más abajo de la banda transportadora, otras obreras las introducen, cada bolsa, a sus cajas individuales y, más abajo, obreras introducen una docena de cajas en cajas, para su distribución, y por último, otras obreras arman los contenedores para su embarque a bordo de los traileres.

***

César, al fin, luego de media hora caminando, llega a los límites de la zona urbana, hay casas, calles, alumbrado público y gente. Parece ser, para él, un desarrollo habitacional de interés social.

Y se encamina hacia un parque, donde puede ver a niños jugando en unos juegos infantiles y, siendo cuidados por un grupo de mujeres.

"¡Bien! ahora a preguntarles donde hay una tienda de conveniencia y un sitio de taxis".

En su extraña experiencia César se cuestiona por qué no le robaron nada. Ahora se pregunta si a lo mejor no lo golpeó un automóvil y, creyéndolo ebrio, al estar él atarantado por el golpe, algún buen samaritano, bastante metiche, lo subió a un taxi y, a bordo del mismo, él perdió por completo el conocimiento y, el taxista enfadado lo botó en la carretera.

En fin, César se acerca a las dos mujeres más próximas, quienes están sentadas en una banca de concreto, platicando, mientras que con su presencia, hacen guardia a los niños.

Al ir avanzando, con la esquina de su ojo derecho nota que varios animales se arrastran, pero al voltear a ver, se da cuenta que es un grupo de pajarillos regordetes picando la hierba.

"¡Hola! buenas tardes, verán me encuentro perdido y..."

Las mujeres hacen gestos y ademanes, indicación de que, no comprenden que les está diciendo.

Al acercarse un niño, por curiosidad, una de ellas lo toma en brazos y se retira, defensivamente, varios pasos hacia atrás.

Ahora César está muy confundido. La mujer más joven se pone de pie y se aproxima a él hablando en un lenguaje ininteligible para él. César ahora , examina lo que ya había notado, que las mujeres y los niños, visten de manera extraña.

"¿Son acaso gitanos o menonitas?"

César pone en uso, su jamás empleado curso de Alemán:

"Sprechen Sie Spanisch?"

La mujer sigue manifestando que no le entiende y, a continuación, llama a los niños y se marcha hablando en su extraña lengua, junto a la otra mujer que lleva protectivamente al otro pequeño en brazos.

"¿Qué carajos pasa con esas mujeres?"

Y otra vez con el borde de sus ojos percibe a unos animales reptando. Esta vez voltea a tiempo para poderlos observar bien. Gordas y emplumadas babosas, unas ocho, se arrastran muy cerca de él; estas de un salto, al llegar a un parche de yerba, se ponen en dos patas, y es cuando adoptan su forma de ave y, se ponen a picar en busca de insectos.

"¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?"

César atraviesa corriendo el parque, en su carrera, asustando ahora a un grupo de babosas, tan grandes como palomas. Jadeante se recarga contra la pared de un local, que es obviamente una tienda de abarrotes, debido a los productos mostrados en las varias repisas, así como los refrigeradores con sus puertas de vidrio, mostrando botellas de bebidas.

Ahora un hombre ¿el propietario? notándolo angustiado y jadeante, lo corre groseramente, gritándole cosas en la misma extraña lengua.

César no quiere una confrontación y, mejor decide retirarse. Enfila de vuelta hacia el parque, pero se acuerda de las babosas, da la media vuelta y, se queda parado en medio de la calle. Una visión en el cielo lo deja estupefacto, congelado:

Un gigantesco cono negro invertido, se materializó justo después de un flash de luz y, casi de inmediato, para lo que César semejaban ser inmensas golondrinas, se desprendieron de toda la superficie del objeto.

La mente de César ya no pudo seguir haciendo frente a tanto asalto a sus sentidos y, él cae desmayado contra el pavimento.

Las "golondrinas" son aeronaves que descienden desde el carguero translumínico interestelar, trayendo carga, mercancías, turistas, oficiales y hombres de negocios de alguna de la miríada de líneas hacia las estrellas.



Lumila, llegando desde el sur, abandona la carretera y entra a la zona habitacional, donde ella tiene su domicilio. Su padre, debido a que fue un burócrata, que se jubiló con un alto puesto en la contraloría mayor de la sección noroeste, pudo tener el derecho a ser asignado con una de las casas más grandes y mejor ubicadas del complejo.

Y él pensando en su, en ese entonces pequeña, Lumila, quiso dejarle un legado que le diera confort y, una preocupación menos, en su vida adulta.

Y es debido a esto que Lumila tiene esta gran casa, una verdadera residencia: cocina, tres recámaras, dos baños y medio y un pequeño jardín trasero. Y la ubicación es excelente, frente al parque.

Lucila se da cuenta que una multitud observa a alguien tirado en medio de la calle, a escasas casas de distancia de donde ella vive. Su carácter es proactivo y de liderazgo. Ella se abre paso entre la docena de personas, niños en su mayoría, que observan el cuerpo tirado.

El propietario de la tienda de abarrotes, con una rodilla en el suelo, le está dando palmadas en el rostro a César para despertarlo. Cuando el propietario y, el resto de la gente notan la presencia de Lumila, mentalmente, le ceden autoridad sobre la situación. Su puesto en la planta, como jefa de trituradoras, le confiere un aura de autoridad, ya que ella no es una obrera inculta más; además la gente aún tiene muy presente el alto puesto, que su fallecido padre, tuvo en el gobierno.

"¿Qué le ha pasado a este hombre?"

"Se comportaba como, con un ataque de histeria, jadeaba y, se veía confundido. Yo lo corrí de mi tienda, se dirigió al parque, pero luego se regresó aquí, al medio de la calle y, perdió el conocimiento".

Un trueno sobre ellos, que todos ignoran, solo los niños más pequeños voltean al cielo, a mirar el vórtice de vapor, que la partida de carguero translumínico interestelar ha dejado.

"Ynos, y tú, llevenlo sobre hombros a mi casa". Lumila le ordena al propietario de la tienda de abarrotes y al más grande de los jóvenes presentes.

Minutos después, César es depositado sobre un sofá en la sala, de la casa de Lumila.

Ynos y el súperdesarrollado jovencito, miran como tontos el austero interior del lugar de residencia de la jefa de trituradoras de la planta de soya. La casa es grande, comparada con la casa típica de un trabajador promedio, pero en realidad Lumila vive tan sencillamente como los demás y, hasta Ynos piensa que le hacen falta muebles.

"Bueno, ahora yo me encargo de este pobre diablo".
"Lumila, ¿segura? considera que es un extraño fuera de sí y, tal vez hasta es un drogadicto".
"Ynos, mira las extrañas ropas que trae puestas; posiblemente es alguien que recién llegó de fuera del planeta y, el cambio de gravedad, luz y sobre todo, de la composición atmosférica, le causaron una alteración biológica y mental.

Ahora, si gustan dejarme sola, gracias."

Lumila encamina por el codo, a Ynos y, el joven, por automático respeto a sus mayores, los sigue. Una vez que ya están fuera, ella le echa llave a la puerta. Y luego se encamina a su cuarto, para bañarse en el baño adjunto.

A Lumila no le preocupa César, se nota que él es un hombre perteneciente, tal vez, a la clase comerciante o gubernamental, en uno de los tantos mundos de la galaxia.

***

César va caminando, de noche, en la zona comercial de Ciudad Satélite, que se encuentra junto al Periférico, frente al Wal Mart y la tienda departamental Suburbia.

Llega a una esquina donde hay un Seven Eleven y, junto a éste, un edificio blanco de tres niveles. En este edificio los dueños rentan pisos, donde toda la tarde se imparten clases de: artes marciales, pilates, danza, música.

César, al llegar al edificio, en una sección de la fachada que está alta, ve a una adolescente sentada, con su cabello claro ocultándole el rostro, ella está ocupada escribiendo un mensaje en su celular. Ahora, él camina lentamente hacia ella, incrédulo e inseguro de si en verdad se trata de ella...

"¿Sandra? ¿¡Sandra!? ¿En verdad eres tú?"

La joven deja su celular y voltea a verlo.

"¡Sandra!"

Él se lanza hacia ella y, como la joven está sentada en ese lugar alto, el abrazo de César lo hace quedar a la altura de la cintura de ella. Luego de varios segundos, se separan.

Ella se retira, de la manera sensual que siempre le gustó a César, el cabello de su rostro, Sandra todavía usa ese provocador guante negro, de encaje, en su mano izquierda. Con su voz suave de siempre, ella le contesta.

"Hola César, que milagro, me da gusto verte. Hace mucho que no venías por aquí."

Atrás de César, en la banqueta, una pelota de basquetbol pasa botando.

"¡Es increíble! ¡No lo puedo creer! ¿Hace cuánto que no te veía? ¿Quince años? ¡Estás idéntica!"

Ella no deja de mirarlo, con su linda sonrisa.

"Mi mamá no me contesta, le estoy escribiendo un mensaje para que ya venga por mi".

"¿Aún sigues tomando clases de guitarra?

"Sí, me gusta mucho". Y ella le da unas palmaditas al estuche de la guitarra, a su lado. Y luego le dice:

"Oye, jamás fuimos a patinar como habíamos planeado. Deberíamos de planearlo para este fin de semana. Mis amigas Aline y Pau me preguntaban precisamente sobre si ya había planeado que hacer este viernes en la tarde y yo pensé justamente en ir a la pista de hielo, tú podrías invitar a Saúl, quiero presentárselo a Aline".

A pesar del gusto sentido por haberse encontrado a Sandra, César ahora comienza a sentir una gran frustración, porque ella no para de hablar y él, muere de ganas de decirle que siempre le ha gustado, que lo deje amarla y que le de, los teléfonos de su casa así como el de su celular.

Y ahora, sumado a esto, él se acongoja porque, la sirvienta de Sandra se para a unos metros de distancia, en la banqueta, a vigilarla y a protegerla de él. Ella, saca de la bolsa del mandil de su uniforme un teléfono y se pone a hablar, viéndolos.

De seguro le está avisando a la madre de Sandra que él está platicando con su hija.

Sandra sigue contándole cosas, ahora sobre un raro vídeo en YouTube. Ella se quita el tenis derecho, la calceta y se comienza a sobar el pie.

"Déjame sobartelo", César le dice casualmente. Sandra al bajar su pie, le roza encima de su área genital, pero César lo atribuye a un accidente. Mientras le soba, la bola del pie, Sandra ahora se quita el tenis y calcetas izquierdos y, le coloca este pie, moviendo los dedos, contra sus genitales. César, congelado, la mira al rostro. Ella se ríe y sus ojos le brillan intensamente.

César despierta.

"¡No! ¿por qué? ¡besos! ¡besos! Ojalá estés muy bien Sandra, donde sea que te encuentres. ¿Cuándo se volvió mi vida tan miserable?"

César se lamenta, mientras se retuerce en el sillón.

"¿Un sillón? ¿Dónde estoy?"

César al despertar, se encontró en una sala oscura.

"¿Hola?"

Infructuosamente trata de encender una lámpara que está sobre una mesita, junto al sillón, pero no halla botón de encendido ni switch en el cable. Se dirige a la ventana, por donde entra la luz de la calle, la polvorosa cortina de velo, le deja ver fácilmente al exterior y, reconoce el parque donde se encontró a aquellas extrañas mujeres.

Camina hacia la puerta de salida, pero ésta está cerrada con llave.

"¿Hola? ¿Hay alguien en casa?"

Nerviosamente pregunta mientras camina hacia el interior de la casa. Con su mano tira un florero, pero éste solo cae contra la superficie de la alacena donde estaba, sin precipitarse, por fortuna, contra el suelo.

Ahora las luces de la sala se encienden, César voltea y ve a Lumila parada a la entrada del pasillo que lleva a las habitaciones de la casa.

"Hola, me llamo Lumila, me da gusto ver que estás bien, luego del pequeño accideante que tuviste en medio de la calle."

Ella lleva puestas su piyama de dormir, unas pantuflas verdes, muy feas y, está cubierta por una bata, que ya hace muchos años vio sus días de gloria. En su mano izquierda lleva una taza, con una bebida ya fría.

"Perdón, ¡no te entiendo! ¿Qué es este lugar? ¿qué son esas cosas que viven en el parque? ¿¡qué eran esos ovnis halla arriba!?

César se empieza a alterar, está sediento, hambriento, la ropa, la siente sucia y sudada contra su cuerpo y, esta gente extraña, los animales y los ovnis que vio, lo tienen sumamente asustado.

Lumila deja la taza sobre la mesa de la lámpara, misma que prendió tocando dos veces su base. Ella le hace gestos para aplacarlo, mientras mentalmente se calma a ella misma, porque empieza a sentir miedo de este hombre.

¿Acaso Ynos el tendero tuvo razón en preocuparse por ella? ¿y ella estúpidamente metió a un desquiciado a su hogar?

"Mira, discúlpame, quiero usar el baño y luego tomar agua y comer algo".

César al decirle esto hace gestos que indican un remolino en su estómago, con los dedos de su mano derecha indica agua cayendo contra su cabeza, luego hace el gesto de beber de un vaso, así como el gesto de llevarse una cuchara a su boca..

Lumila, le indica con gestos también, que la siga.

"Ven, sígueme"

Y lo guía hacia la otra recámara con baño completo, abre la puerta del baño y se lo muestra:

"El baño", señalando ahora la cama le dice: "la cama".

Y luego, haciendo los gestos para beber y tomar le dice:

"Te voy a traer: leche y un: emparedado".

Minutos después, luego de bañarse, César encuentra sobre la cama un viejo juego de piyamas, perteneciente al fallecido padre de Lumila y, sobre una mesa de trabajo, contra la pared contraria al baño, una charola con un gran vaso de leche y un grueso emparedado.

***

Al día siguiente, César al despertar se encontró solo en casa, Lumila tuvo que ir a trabajar. En la casa de una planta a él no le costó trabajo hallar la cocina. Esculca en el refrigerador, mismo que encuentra surtido con las cosas que uno espera hallar en todo refrigerador; se prepara algo y se sienta a comer.

Experimenta con lo que él supone es el control remoto de la pantalla colgada de la pared y logra encenderla.

Lo que ve en las distintas frecuencias, de este sistema de televisión, le confirma lo que él ya había deducido. Se encuentra en otro mundo. Y tiene toda la certeza que no es un loco sufriendo un episodio psicótico. Tiene múltiples evidencias de su pertenencia y origen en otro planeta.

Su, ahora, sucio traje, su teléfono celular, su cartera con billetes, que claramente están impresos con héroes mexicanos, su licencia de conducir, con todos sus datos en un, muy claro, idioma español. Todo esto le reafirma, que la vida que recuerda, sus padres, sus hermanos, existen ahí afuera, en algún lugar del universo.

Se siente mal, por la pena, que su desaparición, debe de estar causando a su familia.

Ahora su atención al monitor se ve incrementada al ver escenas de un cono invertido, como el que le causó el desmayo en el parque, descargando esas aeronaves que semejan golondrinas, sobre un mundo con atmósfera color rosa y un enorme sol rojo dominando su cielo.

César no puede entender que se narra en la transmisión pero supone se trata de algo relacionado con el comercio. Ya que tres de estas " golondrinas" son seguidas hasta que se posan junto a una inmensa bodega, donde hombres en trajes atmosféricos esperan junto a una docena de trailers, así como montacargas.

Así, que mágicamente se vio transportado a una civilización tipo III en la escala de Kardashev; una civilización galáctica.

¿Habrá aliens? ¿qué tipo de relación llevarán con esta versión de la humanidad? Y respecto a su trágicamente milagroso arrebato, él recuerda haber leído en un viejo libro de Selecciones del Reader's Digest, sobre un soldado español en la Nueva España que de repente se encontró con que había sido, por decirlo de alguna manera, teletransportado a las Filipinas.

Tal vez este mundo es una simulación, un videojuego, y el jugador se divierte, a veces, arrancando a los personajes de su ambiente natural y llevándolos a otros escenarios.

Y él piensa sobre su futuro inmediato, ¿qué clase de civilización es esta? ¿democrática o autoritaria? ¿lo irán a encarcelar al no poder demostrar su ciudadanía? ¿o lo internarán como un idiota por no poder hablar el idioma local?

Adaptarse es la clave para sobrevivir. Cuando esta grandota mujer que le dio asilo regrese (siempre y cuando no venga acompañada por el servicio secreto o enfermeros del psiquiátrico) le va a solicitar que le comience a enseñar el idioma.

Porque para bien o para mal "aquí estoy".

viernes, 23 de octubre de 2015

NO PUEDEN PASAR

Estefania es una muy bella adolescente. Tiene catorce años de edad y estudia en la educación secundaria. Para todo hecho práctico ella se considera a si misma como toda una mujer (sus papás le dan todo no obstante). Y es debido a que ella "ya es una mujer", que cierra su mente a ideas y abstracciones que insisten en colarse a su conciencia.

Son las nueve de la mañana, se filtra una luz tenue por las ventanas del salón de clases y, además, está haciendo frío. Y por si fuera poco, la profesora de Español le encargó a la clase que leyeran del libro un texto referente a la vida de Miguel de Cervantes, que escribieran un resumen y que luego ella les iba a preguntar para asi, probar sus habilidades de comprensión de lectura.

Pero Estefania al tratar de llevar todo esto a cabo empieza a cabecear adormilada y, cuando ella se da cuenta ya está soñando con un hermoso caballo blanco que tiene una elegante y rubia crin.

Ella se sacude esta visión onírica con un "¡NO!" mental y posteriormente lucha, tratando de no quedarse dormida para completar la tarea asignada.

La idea del caballo al verse bloqueada de entrar en la mente de Estefania, se eleva etéreamente por los aires, arriba de la ciudad.

Alguien incrédulo lo vio, y no confiando en sus ojos lo filmó y lo subió, el vídeo, a internet. Todos comentaron burlándose acerca de que él soltó un globo en forma de caballo.

***

Este viernes en la tarde, Estefania acompaña a su madre a hacer compras en un gran almacén de prestigio. Es el cumpleaños de la ahijada de su mamá, el domingo van ir a verla, y quiere comprarle algo. Recorren joyería (caras joyas de fantasía) perfumería, ropa, pasan la juguetería (la ahijada va a cumplir trece años) y unas grandes y muy elegantes muñecas llaman la atención de Estefania, por varios segundos se queda pasmada viendo una muñeca rubia, con un vestido largo verde, con un peinado muy detallado.

Pero Estefania se sacude mentalmente el deseo de adquirirla, “son cosas para niñas”, ella piensa, y apresura el paso para alcanzar a su mamá, quien ya va camino de la sección de ropa juvenil.

La idea, el concepto de la muñeca, al ser rechazado por Estefania, se revierte ocupando el estante donde se encuentra la muñeca que llamó la atención de Estefania, animando a las ocho o nueve muñecas que ahí se encuentran.

Una niña que ahí se hallaba viéndolas, huye despavorida al ver que todas estas muñecas voltean sus cabezas en su dirección, la niña al correr asustada, llorando y gritando por su mamá, se tropieza y tira una bonita bicicleta roja.

***

Estefania se despide de sus amigas, con quienes estuvo platicando un rato, afuera de la escuela, a la salida de clases. Sujetando su carpeta contra su pecho camina hacia la cercana parada del autobús.

Cuando se empareja a ella una gran camioneta de lujo. El resplandor de su color dorado metálico la obliga a cubrirse los ojos para poder visualizar de quién se trata.

Es su compañera de clase: Mar, y su mamá quien conduce.

"¡Stephanie! ven sube, nosotras vamos para Las Arboledas y pasamos justamente frente a Las Alamedas".

"Gracias Mar; señora buenas tardes". Estefania abre la puerta de atrás y batalla algo para subirse a la alta camioneta.
"Hola Stephanie buenas tardes, ponte el cinturón de seguridad por favor". La mamá de Mar le indica y, luego agrega:

”Todavía tenemos que pasar por mi hijita Carolina al kinder ¿no te importa que nos desviemos? ¿El tiempo extra?"
"¡No señora! Está bien, me tardo más en camión".
"OK Stephanie, ¡vámonos pues!"

Estefania y Mar no son amigas cercanas, solo compañeras de clases, aun así, en el breve tiempo de traslado al kinder, platican y bromean sobre varias cosas.

"Y cuando llegó la mamá de Claudia, entró a la dirección y preguntó ¡por el profesor Totó!"

Ambas estallan en carcajadas. La mamá extrañada no entiende nada y les pregunta:

"¿Y ese profesor Totó quién es?"

Mar le responde:

"A la mamá de Claudia la citaron a la dirección porque la sorprendieron llamando 'Totó' al profesor de Química y..." Mar y Stephanie al mismo tiempo dicen:

"¡Todos le decimos Totó porque PARECE TOTONACA!"

Y otra vez ambas vuelven a estallar en carcajadas.

"Niñas, las van a reprender, ya ven como todo mundo anda de ñoño desde que la izquierda impuso esa agenda de lo 'políticamente correcto'".

Y Mar fingiendo una voz muy solemne y gesticulando con las manos dice:

"Correcta y correcto".

Y otra vez ambas se carcajean.

***

Al llegar al kinder, la señora Irma, la mamá de Mar, se mete velozmente en un lugar vacío que un auto acaba de desocupar, Estefania casi siente que le salen garras de los pies para agarrarse del piso. La mamá de Mar es la clásica señora cafre con camionetota.

”Ven baja, si te quedas bajo el sol te va a dar dolor de cabeza". Mar le dice a Estefania y todas bajan.

Al llegar al portón del kinder, una chiquilla muy alegre y despierta, sale corriendo desde el interior, seguida por una de las misses.

"¡Mami! ¡Mami!"

Y salta hacia los brazos de su madre, la señora Irma. Antes de que Estefania se de cuenta, ella ya está tarareando una canción infantil que se escucha desde el interior del kinder.

"Para unos era un plato, para otros un gran globo, y muchos otros discutían es cuadrado, no es redondo, parecía un gran trapecio, o tal vez mejor un rombo,
...
y las gentes pregonaban es de Venus o es de Marte, ese trasto que volaba dando vueltas en el aire, se creyeron que era un OVNI, pero fueron unos tontos, porque solo se trataba del anuncio de alibombo..."

Estefania se da cuenta al fin, de que está repitiendo esta canción, que a ella le gustaba de niña.

"¡Que loco! olvidala Estefania". Se dice pensando así misma.

Y bloquea de su mente la idea del alibombo en la canción. Esta idea asciende rápidamente al cielo. Donde es detectada de inmediato por decenas de niños, cuyas mentes aún no han sido cerradas por el adoctrinamiento que los guía a la adultez. Estos niños al enfocar el concepto lo hacen coalescer y volverse visible para todos dentro de un campo psíquico.

Ahora no tan solo los niños, sino adultos varios que se encuentran en las cercanías detectan el "OVNI", y lo filman con sus teléfonos.

Estefania ya se había marchado abordo de la camioneta de la familia de su amiga, apenas unos instantes antes y, todas ellas, se perdieron este avistamiento.

Relato original por Carlos Santillán

miércoles, 9 de septiembre de 2015

REGRESO A OCRE (relato de ficción original por Carlos Santillán)



La luz y el calor inclemente del sol blanco caen como placas de acero sobre la superficie de un desierto ocre; refugiada entre las paredes de un cañón, una instalación abandonada, tal vez hace milenios, se convierte poco a poco en herrumbre.

En sus entrañas, un reactor de fusión nuclear, hace las tareas de su alma y, le permite seguir funcionando.

La instalación se levanta a toda la altura del cañón, semejando la pared de una presa. A la altura del nivel del desierto se puede ver una colosal puerta metálica, la entrada a un monolítico edificio de concreto, éste es el gemelo de otro edificio que está en el otro extremo del cañón, y que alguna vez estuvieron unidos por una escalofriante pasarela metálica, ya interrumpida debido a los estragos del tiempo.

Si uno presta atención a la superficie del suelo frente a la primera puerta, puede ver que el polvo acumulado a lo largo de los milenios ha sido alterado recientemente, se puede discernir que la puerta ha dejado el rastro de un arco, en el suelo, al ser abierta, también, docenas de huellas humanas están sobrepuestas, unas sobre otras. Y en la superficie de la puerta alguien escribió, tanto en Inglés como en Español:

"Aves y vientos frescos procedentes del norte astronómico, hacia allá nos dirigimos".

***

Xavier finalmente guarda la llanta ponchada en la cajuela y enojado se limpia la grasa y la mugre en los lados de su pantalón. La noche oscura como la tinta negra y el tener que cambiar así el neumático reventado resultó ser una tarea sumamente difícil.

Y en este sinuoso, y no iluminado, camino hacia la zona residencial donde vive, asaltan a automovilistas frecuentemente. A las patrullas de seguridad pública solo se les ve en tiempos de elecciones.

Abre la puerta de su coupé para ya irse cuando, a unos veinte metros de distancia, en el monte, llama su atención un hilo de luz, vertical y de la altura aproximada de un hombre. Xavier intrigado camina hacia la aparición. Rozando contra duros matorrales y pisando piedras y botellas rotas se acerca. Se da cuenta que es como esos hologramas en el museo tecnológico, se desplaza alrededor del hilo de luz y descubre que solo es visible en dirección de donde se halla su automóvil. El hilo de luz tiene unos cinco centímetros de ancho. Y con gran sorpresa y bastante miedo Xavier se da cuenta que es como mirar a través de una puerta entreabierta.

Se acerca aun más, cautelosamente y a través de esta 'puerta' ve un paisaje desértico, rocas, arena de color ocre, matorrales todavía más secos que los que están detrás de él, cerros secos a la distancia, y en el cielo un brillante sol blanco.

Él ha leído bastante ciencia ficción para comprender que esto es un portal interdimensional. Ahora Xavier recoge piedras grandes, ayudado por la luz del sol blanco que se filtra a través del portal, y hace un mojón para marcar el sitio donde se apareció el portal.

Regresa de prisa a su auto y con rapidez conduce a su casa.

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Al día siguiente Xavi se comunica temprano a la oficina:

"Subgerencia de desarrollo de sistemas, lo atiende Nina".
"¡Hola Nina! Soy Xavi Romero".
"Ingeniero Romero, buenos días, ¿qué se le ofrece?"
"¿Supongo no ha llegado mi jefe Francisco, verdad?"
"Noo ingeniero, no le pida peras al olmo, ¿cuándo ha llegado su jefe antes del cuarto para las nueve?"

Y ambos se carcajean. Y Xavi le indica a Nina:

"Bueno Nina, tramítame por favor un día económico".
"¿Se enfermó ingeniero? lo escucho muy bien". Las secretarias son unas metiches.
"No, no en absoluto Nina, tengo algo que hacer y a lo mejor me caigo del mundo". Xavi con ironía le explica la verdad de por qué hoy no va ir a trabajar. Nina extrañada y sin entender solo le pregunta:
"¿Cómo?".
"Bueno Nina, gracias, te dejo, quiero hacer esto temprano". Y le cuelga. En su extremo Nina cuelga también y le comenta a Hortensia, la otra secretaria chismosa de la oficina y quien no perdió detalle de todo lo hablado por Xavi:
"Javiercito hoy sintió flojera de venir a trabajar. Cuando se lo informe a su jefe Pancho..."
"Este va a hacer un 'Pancho'". Completa Hortensia y ambas estallan en carcajadas.

***

Xavi se estaciona abandonando el acotamiento del camino y, queda el auto en una posición inclinada, lo primero que hace al descender del mismo, es checar las llantas, hubo tronidos muy feos mientras pisaba piedras y basura; pero por fortuna a estas no les pasó nada. Antes de cerrar el auto toma su botella de agua, y se encamina hacia el sitio donde la noche anterior estaba la puerta interdimensional.

Xavi encuentra el mojón de piedras que apiló a escasos centímetros del portal, pero éste no está, trata de colocarse en el mismo ángulo y dirección que anoche pero no ve nada. Reflexiona que tal vez el inclemente sol de esta mañana imposibilita ver el portal, o este simplemente se cerró. Se lleva las manos a la cintura, baja la mirada al suelo y nota que junto al mojón hay un rastro de la tierra ocre que vio anoche. Se pone de cuclillas y nota que granos de arena fluyen y son movidos por una brisa que solo puede provenir del portal; y en efecto, es la cegadora luz de la mañana lo que lo ha hecho invisible.

Tentando, Xavi, trata de tocar el portal, salta asustado para atrás y se cae de espaldas cuando sus dedos desaparecen en el aire. Ahora de nuevo, y suprimiendo sus miedos instintivos, vuelve a acercar su mano derecha al portal. Sus dedos de nuevo desaparecen, pero Xavi controlándose, mueve su mano en el aire, de izquierda y derecha, su mano choca contra los límites del portal, como si fuera una puerta física y calcula que esta ha incrementado su apertura hasta unos noventa centímetros.

Retira su mano, y Xavi ha llegado a la decisión que quiere explorar que hay del otro lado. Pero necesita preparar esta excursión como si fuera a acampar durante varios días en un parque nacional, agua, alimentos, equipo de sobrevivencia, kit de primeros auxilios, y su teléfono para fotos y videos.

Todo esto lo piensa analizando los pros y los contras, y tomando en cuenta el riesgo mortal también, este portal así como se abrió, se va a cerrar, ¿cuánto tiempo quiere explorarlo? ¿el tiempo a que ritmo transcurre del otro lado? ¿qué tal si cinco horas allá son cinco años aquí? ¿y su trabajo, familia, amigos?

Camina con preocupación de un lado al otro, con una mano sobre la nuca, y pisando piedras, basura, vidrios rotos y puede ver una oxidada bicicleta roja entre los matorrales, lo que evoca en su mente la emoción y la aventura que se experimentan en la infancia. Ha tomado una decisión, sí va a explorar el otro lado.

Se trepa al auto y maneja hacia el centro comercial para comprar cosas necesarias para su expedición.

***

Xavi trabajó el resto de la semana, para no poner en riesgo su empleo, y cada uno de los tres días, al ir de regreso en la noche a casa, se detuvo fuera del acotamiento para ir a verificar el portal. El miércoles el portal llegó a medir cerca de un metro con veinte centímetros de ancho, y el viernes ya se había reducido a los cerca de noventa centímetros que tenía el martes. ¡Se está cerrando!

Así que varias horas después, el sábado antes del amanecer decidió partir en su exploración del misterioso mundo ocre.

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Lo último que hizo antes de salir de su casa ese sábado en la madrugada, fue llamar a su hermana. Sus hijos los sábados temprano toman clases de taekwondo y, Luisa se levanta temprano para despertar a los niños, asegurar que se bañen, darles de desayunar y llevarlos al deportivo.

"¡Hermanito! que bueno que te acuerdes de tu hermana mayor tan temprano".
"Luisa! ¿cómo han estado? ¿Todo bien?"
"Sí, excelente, Oscar ahora es superintendente y, los niños creciendo, Oscar junior y Paco ya son cinturón azul, al rato los llevo a club. Permiteme un momento hermanito”

Luisa silencia el televisor, mismo que estaba a bastante volúmen, en el noticiero matutino dan una nota sobre un premio al escritor estadounidense Jonathan Lowe, por sus relatos cortos en su libro Ghost Rider. Y ahora Luisa le pregunta a Xavi:

¿Y tú qué me cuentas? ¿Y la novia?"

Xavi ya está entrado en sus treintas y no se ha casado y ni siquiera hay una mujer en su vida; y obviamente su hermana lo presiona al respecto.

"Luisa, ¿cómo está mamá? Anoche te transferí dinero para ayudarte con los gastos".
"¡Ay Xavi!, la viejecita linda ya ni está en su cuerpo, es como un vegetal, su mirada vacía y ya no reconoce a nadie. A los niños eso los impresiona mucho y ya no van al asilo a visitar a su abuela. Vieras como sufro por todo esto hermanito".

"Luisa escúchame bien, me voy a ir de excursión, no se cuantos días me tome, si ya no vuelvo, encima de mi cama dejé un sobre para ti, donde explico a dónde voy".
"Xavi, ¡me asustas! ¿No es una de esas tonterías de escalar una pared o saltar de un precipicio?" "Lo siento Luisa, no te puedo contar nada al respecto, te quiero, ya tengo que partir".

***

Su vieja motocicleta Honda la tuvo que meter con el manubrio torcido para que cupiese en el portal; anteriormente había lanzado dos morrales con todos los suministros que él consideró necesarios, para a final de cuentas, sobrevivir dos días en el planeta ocre. Finalmente Xavi mismo atravesó hacia el nuevo mundo.

Se paró varios segundos! una vez del otro lado, la luz del sol blanco le lastimó la vista, y saca sus gafas del sol para ponérselas. Prueba el aire, a él no se le ocurrió pensar sobre que tan rarificado está el aire en Ocre, pero respira sin dificultad. El cielo es azul pálido y hay nubes. Por la intensidad solar aquí parece ser antes de mediodía.


Ahora procede a levantar tres mojones de piedras, para marcar la ubicación del portal. Y con un aerosol rojo los pinta. Luego levanta los morrales del suelo y con ligas los sujeta en la rejilla posterior de su Honda.

Saca su teléfono y toma dos fotos del paisaje. En las alturas un ave que asemeja ser un halcón lo observa. Cuando regresa su mirada al piso Xavi sumamente sorprendido ve basura a la distancia, y decide iniciar su exploración en esa dirección.

Se aproxima al lugar dejando una nube de polvo detrás suyo, el ocre terreno está salpicado de piedras de diversos tamaños, así como de grandes rocas también, se detiene unos momentos a observar el seco cauce de un riachuelo, arena y piedras redondas se extienden a lo largo de su superficie. Acelera la máquina para reiniciar su marcha y prontamente llega a la basura observada.

Una bolsa de pan Wonder gastada por el blanco sol y tres latas de Seven Up, es basura actual, levanta su vista escudriñando el paisaje, ¿acaso son comunes estos portales y gente viene de excursión todo el tiempo?

Busca huellas o un sendero pero no encuentra nada. Resume su marcha y, antes de llegar puede ver una gran falla en el terreno, un pequeño cañón formado por actividad tectónica sin duda.

Aproximándose con cautela al borde del precipicio, observa que no es tan pequeña después de todo esta cicatriz del terreno y, a escasos cien metros de su posición observa una instalación que se levanta desde las profundidades del cañón. Esta lleva las marcas de los estragos causados por el paso del tiempo.

La instalación llega al nivel del suelo. Cuando Xavi la alcanza puede ver que se accede a esta por medio de una pasarela metálica. La reja que forma su piso luce oxidada pero aparentemente está firme. Y esta conduce a un gran edificio de concreto. No hay una entrada visible al mismo, pero la pasarela lo bordea hasta llegar a su otro lado.

Así que se asegura de dejar su Honda firmemente parada en el terreno, sería un desastre que se deslizara al alcantilado, y procede a caminar sobre la pasarela. Al bordear el gran edificio, se encuentra justo sobre el vacío. La estructura metálica se extiende hasta el piso del cañón, unos noventa metros abajo, y en lo horizontal, la pasarela esta interrumpida, antes de llegar al gemelo del monolítico edificio.

Se voltea para caminar hacia el edificio, una inmensa puerta metálica, de este lado, obstruye acceso al mismo. En el piso de concreto puede ver la marca de un arco, que indica que se abrió recientemente, así como huellas de zapatos tenis. ¿Por la misma gente que dejó esa basura en el terreno?

Con su teléfono fotografía el mensaje bilingüe que estas personas dejaron escrito, justo debajo del grabado de un sol y un mundo, y de otras marcas ¿escritura?:

"Aves y vientos frescos procedentes del norte astronómico, hacia allá nos dirigimos".

Pega su oído contra la puerta pero no detecta sonido alguno que le indique que dentro algo esté funcionando, tal vez un zumbido pero no está seguro si es real o procede de su oído.

Así que regresa a su motocicleta con la intención de seguir la pista de estas personas.

***

Xavi condujo a lo largo de seis horas, el blanco sol ahora se encuentra a su izquierda. Empieza a dudar de que estas personas, quienesquiera hayan sido, hayan podido sobrevivir en este inhóspito paisaje, sobretodo andando a pie; ya no encontró basura, ni evidencia de un sendero. Pensó que en cualquier momento iba a tropezar con sus osamentas blanqueadas por el sol.

Unos silbidos en lo alto le hacen voltear al cielo. Velozmente media docena de aves que parecen ser gorriones vuelan en la misma dirección que él sigue. El andar es lento, pero ya debe regresar para no correr el riesgo de quedarse varado por falta de combustible.

Gira ciento ochenta grados y antes de emprender el retorno toma una fotografía del lugar a donde se dirigía.

***

Lleva cuatro horas conduciendo y a su derecha el blanco sol ahora se comienza a poner, es un atardecer extraño para Xavi, un crepúsculo en tonos azules y anaranjados. La sensación térmica mejora bastante al dejarse sentir una fresca brisa. Grupos de aves aún pasan sobrevolando con dirección al norte. Y en el firmamento ya se pueden ver varias estrellas muy brillantes.

Él detiene su motocicleta para buscar la Luna. Xavi tiene la teoría que Ocre es en realidad La Tierra en el futuro.

Finalmente, a unos cuarenta y cinco grados sobre el horizonte hacia el suroeste visualiza una luna en fase de cuarto creciente. Esto decepciona a Xavi. De esta manera no puede ver los familiares mares en la superficie lunar y así verificar o descartar su hipótesis. Hay un lucero muy brillante sobre el cenit, pero sin un telescopio no puede observar si se trata de Júpiter o Saturno.

La oscuridad es muy profunda ahora. Xavi decide hacer una larga pausa para cenar. De uno de los morrales recupera su estufa de campo, para alumbrarse y darse calor, aunque ésta es solo una noche fresca, y también saca un sándwich de jamón y queso y su botella de agua. Sentado en una roca plana observa que la luna ya bajó bastante en el oeste, y hacia el este ve una gran constelación que se levanta. Sus tres estrellas centrales le recuerdan al cinturón de Orión, pero, Betelgeuse y Rigel, simplemente ¡no existen! Y donde debiera estar su nebulosa hay en su lugar un lucero muy brillante.

Ahora observa el suelo buscando serpientes o escorpiones, pero no descubre ninguno. Al terminar su sándwich, procede a realizar un experimento que planeó efectuar aquí. Checa si su teléfono tiene señal, no hay señal, ahora checa si hay Wi-Fi ó 3G, tampoco. Y a continuación del otro morral recupera su viejo radio de onda corta.

Verifica multitud de frecuencias en televisión, AM, FM, onda corta ,VHF, y UHF. Nada tampoco. Si hay vida inteligente todavía (ellos, quienes hayan sido que dejaron esa instalación ahora en ruinas en el cañón) sobre Ocre no están transmitiendo en el espectro electromagnético.

Pero un pulso extraño en los 6500 kHz llama su atención, es repetitivo: "ta ta tata taa", y así infinidad de veces. ¿Qué es? Quién sabe. Puede ser cualquier cosa, viento solar, rayos cósmicos, otra ruina emitiendo esa señal de radio, alguna lejana ciudad donde miembros de esta civilización aún habitan...

La temperatura ahora baja dramáticamente, algo para lo que Xavi se preparó, y procede a sacar una chamarra del segundo morral. Entonces recoge su improvisado campamento y guarda las servilletas y la bolsa de plástico de su sándwich. Él nunca deja basura, es un código de ética inviolable de los verdaderos campistas.

Al encender su motocicleta para marcharse, el faro de la misma alumbra un par de ojos de lo que seguro es un pequeño mamífero que rápidamente se esconde de regreso al interior de su madriguera. Y Xavi retoma, ahora cautelosamente, el regreso a la instalación en el cañón.

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Xavi despierta, desubicado, "un momento, ¿dónde estoy?", el sleeping bag, y la gigante puerta de la instalación, junto a la cual decidió pasar la noche, le refrescan la memoria. Luego de ir a orinar y de asearse las manos, cara y mojarse el cabello con una de sus botellas de agua, desayuna su último sándwich de jamón y queso, quedan de pollo, y las galletas que trajo.

Ocupado comiendo trata otra vez de recibir señal en su teléfono, así como en el radio de onda corta. El pulso en los 6500 kHz ya no se encuentra, pero sintonizando en AM por un instante le pareció que escuchó unas cuantas notas seguidas de una vibración, regresó el dial, pero ya no escuchó nada.

Al terminar su sándwich, se incorpora, toma el bote de aerosol del morral y se dirige a la inscripción bilingüe en la puerta. Y grafitea justo debajo de ésta:

'Javier Hernández Cano, octubre 19, 2008".

Y así nada más, una firma ambigua que no da mayor información para posibles residentes actuales, o futuros visitantes a Ocre.

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Luego de conducir unos cuarenta minutos Xavi visualiza los tres mojones pintados de rojo que marcan la ubicación del portal, y al aproximarse a unos cuantos metros detiene la motocicleta.

Debido a la cegadora luz del sol blanco en esta mañana el portal es invisible, pero el casualmente retira las ligas que sujetan los morrales a la parte posterior de su Honda, toma uno y lo arroja a través del portal; pero este solo se estrella en el aire y cae sobre las piedras en el suelo.

Con el Jesús en la boca y el corazón latiendole aceleradamente se acerca muy apurado a donde debiera estar el portal. Xavi extiende su mano izquierda y, aliviado, ve que sus dedos desaparecen en el aire, pero intuyendo que está sucediendo, hace un movimiento de derecha a izquierda con su mano, y como si su mano golpeara el marco de una pequeña ventana, ahora descubre que el portal se ha reducido a unos escasos ¡treinta centímetros de ancho!

Preocupado por ignorar que tan rápido es el ritmo de disminución del portal, sin pensarlo e instintivamente se mete de lado velozmente, luego de recoger una piedra a manera de souvenir. Su espalda choca contra uno de los bordes y el golpe que siente es idéntico a, como si se hubiera golpeado contra una columna en una construcción.

Al atravesar hacia La Tierra, y ya aquí, se hinca y finge besar el suelo. Esto lo realiza más que nada como un gesto de alegría y como una broma personal; una de las tantas bromas que le gustan. Xavi camina de vuelta al portal y luego de tentarlo con su mano izquierda ve que este no ha cambiado de manera perceptible su ancho.

"Pero más vale, ¿para qué arriesgarse?"

Espera varios minutos más y el portal sigue sin cambio.

"Ocre, te ofrezco disculpas por dejar basura", Xavi le dice al otro mundo y a modo de ofrenda, alrededor suyo busca la piedra o roca más bonita que pueda encontrar y, la arroja suavemente hacia Ocre.

Baja hasta la carretera que lleva a su colonia, su reloj, que siempre estuvo marcando la hora de casa, marcan las diez con once, pero la posición del Sol, y la luz, no parecen verificarlo. ¿Pero el tiempo transcurrió al mismo ritmo mientras estuvo en Ocre?.

Saca su teléfono y espera hasta que, al conectarse con la red telefónica se actualice su fecha y hora.

"¡¿QUÉ?!"

La fecha indica: Enero 12, 2009.

***

Los siguientes días fueron un torbellino para Xavi, perdió su empleo, se encontró con gran cantidad de notificaciones de cobro, pero por fortuna vive en casa propia, y tuvo que inventar una no muy convincente historia de un retiro espiritual que le contó a la policía, al par de detectives, que llevaban la investigación de su desaparición; denuncia hecha por su afligida, pero ahora muy aliviada hermana, quien le sigue cuestionando sobre esa loca historia en el sobre que dejó para ella.

Cuando pudo poner más o menos orden en su vida, regresó al lugar del portal, pero, este ya se había cerrado. Y regresó intermitentemente por años, pero el portal hacia Ocre jamás se volvió a abrir.

***

En las entrañas de la instalación en ruinas, la milenaria maquinaria alimentada por un reactor de fusión nuclear trabaja ciegamente y sin conciencia. El algoritmo que al azar genera coordenadas geográficas y temporales, ha arrojado un nuevo cuarteto indicando: longitud, latitud, altitud y fecha.

Las computadoras del ya olvidado proyecto Butterfly Net, reciben la instrucción de abrir un nuevo portal con las mencionadas coordenadas.

Científicos anticipándose a la mortal dosis de radiación que iba a esterilizar a todo el planeta, procedente de la cercana supernova, idearon este plan para repoblar al mundo atrapando personas, de todas las eras, con exceso de curiosidad.

***