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viernes, 8 de julio de 2016

Odiseo, parte 28

El fin del semestre y, de la carrera también. ¿Y ahora? ¿Qué acaso uno no planea por adelantado que hacer? Tenemos un instinto nato de poder y control, pero, al mismo tiempo, se enfrenta la vida con un temor subyacente al futuro próximo y, preferimos vivir la vida día a día, semana a semana, de año a año.

Es doloroso pensar a futuro, los amigos que hoy nos acompañan, mañana ya no estarán. Uno mismo será más viejo, más gordo. ¿Y si pensamos en nuestros seres queridos? Nuestro perro estará muerto, nuestros padres...

¿Es en verdad la vida un sufrimiento constante, donde todo solo tiende a empeorar?

Bien, ahora estás recibido, sí, el título te lo regalan, con sus planes de créditos y titulación sin tesis. En estas escuelitas privadas de lo que se trata es el estirar la mano para recibir las mensualidades de los alumnos, o del banco, de parte de los pobres idiotas que sacaron un préstamo estudiantil.

Y como René se dio cuenta al hacer el servicio social, la universidad no te prepara en nada de lo que está actualmente en uso en el mundo laboral.

Y allá afuera, no hay más que, la estúpida carrera de ratas. Trabajar de mala gana, haciendo cosas sin mayor trascendencia, pero que en ese momento pareciera se trataran de levantar otra Capilla Sixtina.

Y en el mundo laboral, ¡así! en un tronar de dedos pasas de: ser a convertirte en un: fuiste. Para prueba solo basta con voltear a ver a los despedidos.

¿Y la vida amorosa? En esta cultura de consumir y desechar, ya todo es sexo sin compromiso. Y respecto al matrimonio, la gente se casa, únicamente porque ya toca. La mayor de las veces se engendran hijos no deseados, quienes a su vez van a repetir este ciclo sin sentido.

René sale de la dirección académica, llevando documentos varios que acaba de recoger, como su acta de nacimiento, historial académico. Le gustaría tener un certificado de no adeudo de mensualidades, pero en esta escuelita el usuario es el que debe probar que no debe nada.

Le dijeron que venga en un mes para que le digan cuándo le estarían dando el título. Y luego la monserga de tener que ir a quién sabe dónde en Insurgentes Sur a hacer el trámite de la cédula profesional.

lunes, 9 de mayo de 2016

Odiseo, parte 20

Alejandro se halla en la biblioteca, acompañado de Carmen, compañera de clases. Él le está comentando sobre lo mal que le caen los metiches.

"Un metiche es como un depredador, listo para saltarte encima a la más mínima oportunidad. Por ejemplo, si te pones una sudadera al revés, tú te das cuenta de inmediato al sentirla incómoda contra tu cuello.

Pero si un metiche presencia esto, él luego luego te dice: te la pusiste volteada, ¡quítatela!"

Carmen se ríe por los gestos y ademanes que Alejandro hace al narrar esto.

Ella le contesta:

"Sí, yo también he tenido malas experiencias con los metiches. Estoy haciendo el servicio social en Telmex y mi jefe me puso a programar reportes en ABAP".

Alejandro exclama:

"¡Oye que interesante!"

Y Carmen continúa:

"Sí en verdad, ya ves que aquí nos estaban enseñando ¡Pascal! en primer semestre".

"Sí hombre, ¡ya ni la joden! pinche escuelita chafa..."

"Bueno, y como precisamente aquí en la UVM no nos enseñan nada de lo que en el mundo laboral está en uso, pues al principio tuve muchos problemas para entenderle al ABAP.

Y una señora que es muy inteligente, la ingeniera Olmos, se dio cuenta que mi jefe me dijo que si no podía me acercara a cualquiera de los desarrolladores, que todos son muy buena gente y atentos.

Y ella me llamó y me empezó a explicar.

Y desde entonces, ante cualquier duda, voy y le pregunto a la ingeniera Olmos. No me lleva ni dos minutos cada pregunta.

Pero hay una vieja huevona, la licenciada Delia, ni siquiera es de sistemas, es del cuarto piso, de contratos y servicios. Se la pasa todo el día chismeando con las secretarias de ahí de sistemas. Y esta vieja metiche se dio cuenta de mis constantes preguntas a la ingeniera Olmos.

Y la tal Delia se me acercó y me dijo que no era correcto que le estuviera quitando su tiempo a la ingeniera.

¿Puedes creerlo? decirme eso ella que se la pasa de chismosa tantas horas...

Y también me dijo que si no podía con la programación que, debería ir al Sanborn's y comprarme un libro de ABAP. Y luego la metiche me preguntó que si podía hacerme una crítica constructiva.

Yo le contesté que no y que me estaba quitando el tiempo".

"¡Tómala!" Exclama Alejandro. Y Carmen continúa:

"La tal Delia hizo una cara de sorpresa, con la boca abierta, y cuando se iba me dijo que era una grosera".

"¡Que bueno! que la corriste." Le dice Alejandro, y luego agrega:

"Pero, ¿qué me dices cuando uno es el metiche?"

"Sí, supongo uno lo hace todo el tiempo y, ni cuenta se da".

"Así es Carmen. A mi papá le pasó hace varios meses. Él estaba en las carnes frías, en el súper, y la señorita que lo atendía le dio una rebanada de jamón como muestra.

En un carro del súper, cercano a él, estaba sentado un niño, y mi papá le va a dar un trozo de la rebanada, cuando la mamá de este interviene bruscamente, ordenándole a mi papá que no lo haga.

Supongo eran judíos y el niño ¡se iba a volver cenizas si lo comía el jamón!"

Carmen se ríe ante esta ocurrencia.

jueves, 24 de marzo de 2016

Odiseo parte 13

"Uno de los problemas más nocivos, para el trabajo y los tiempos en un ambiente de oficina es el recurrir constantemente a la realización de juntas.

Y si a esto le suman que los asistentes a las mismas están papando moscas y enviando mensajitos en sus teléfonos, pues, ¡ya nos llevó la chingada!"

El grupo estalla en carcajadas ante el irreverente lenguaje del profesor Miguel.

El profesor Miguel toma un marcador y procede a anotar en el pizarrón.

"Por eso hoy los voy a iluminar, una vez más con mi genialidad y sabiduría y les voy a compartir estos consejos para la realización de reuniones de trabajo más eficaces".

Y anota eso rápidamente y lo subraya, por sus ademanes, el profesor Miguel pareciera ser un Dalí pintando un cuadro.

Memo y René se voltean a ver aguantándose las ganas de soltar carcajadas.

"A ver, como primer punto..."

Y el profesor Miguel lo anota a la vez que lo menciona:

"Agendar la junta y notificar a los participantes, por medio de un correo electrónico, al menos con veinticuatro horas de anticipación".

"Otro punto: por educación, llegar cinco minutos antes a la reunión. Así mismo, por respeto al tiempo de los demás, hay que iniciar y terminar la junta a las horas señaladas".

El profesor Miguel continúa:

"Hay que asistir preparados, con conocimiento del tema, o temas a tratar; así como llevar donde registrar la información relevante y puntos acordados en la junta".

"Si llevan dispositivos, no estén de groseros checando su Facebook, o jugando Candy Crush. ¿Verdad Mónica?"

Y Mónica se sonroja, porque ella estaba haciendo algo en su teléfono en lugar de prestar atención a la clase.

"Una junta efectiva se caracteriza porque el expositor sabe ser breve y conciso y siempre permanece dentro del tema, y los participantes también".

"Los participantes al no interrumpir, al expositor, y a los que intervienen, muestran su respeto. E igualmente muestran su respeto y eficacia al compartir todos los datos relevantes que ellos posean".

"El expositor debe de ser atento y democrático, al proporcionarle a todos los participantes, la oportunidad de expresar sus ideas e inquietudes, cuando así se lo soliciten".

Memo le dice algo a René, es ininteligible para Alejandro que se encuentra sentado en la mesa detrás de ellos; pero conociendo a este par y las ocurrencias que siempre tienen, le causan a Alejandro el soltar una estruendosa carcajada.

El profesor se da la media vuelta, de una manera graciosa, para encarar al grupo, que ahora rie también junto a Alejandro.

"¡Hey! ¡Tranquilos! Muy bien se que una clase puede volverse pesada, pero, ni modos, así es esto. Díganme, ¿vinieron o los trajeron a clases?"

El profesor Miguel siempre ha preferido el diálogo conciliador con sus alumnos a, la confrontación abierta. Y a pesar de que a sus espaldas se lo vacilen, sí logra ganarse el respeto de sus alumnos.

"Bueno, ya para terminar, recuerden, en una reunión puedes estar de desacuerdo, pero no por eso debes de ser ofensivo. Se desafían las ideas, no a las personas".

"Ahora como dinámica grupal, vamos a efectuar una junta, donde vamos a discutir… A ver..."

Y el profesor Miguel anota en la pizarra, con expresiones de protesta de parte del grupo, que de plano hoy no tienen ganas de trabajar:

"La construcción de un nuevo campus universitario, y las carreras que en este se van a ofrecer."