"Estados Unidos domina al mundo por medio de su barata cultura y su horrible lengua".
Es lo que está diciendo este desconocido, para Alejandro, filósofo de izquierda en un programa 'cultural' en el canal del Estado de México.
Alejandro quisiera contestarle que gracias a que él se autoinstruyó en el Inglés, se le abrió un universo, de información y conocimientos, que difícilmente llegan traducidos al país.
"Destruye a la juventud con su música y celebraciones satánicas como el Jalogüín". (Así lo pronunció). "Y sus costumbres ajenas a las tradiciones mexicanas".
Alejandro piensa que si este tipo creerá que la Navidad la inventaron en Oaxaca.
En ese instante el tono de su celular suena, lo toma y lee que es René; le contesta.
"¿Qué onda wey?"
"Nada ca... ¿Oye, puedes ir a la universidad mañana a las nueve? La cita es en las sombrillas de la entrada".
"Sí, pero ¿para qué?"
"Vamos ir a la secretaría de educación pública, ¡para que se jodan a estos cabrones! ¿Cómo es posible que en octavo semestre sigamos con el problema de falta de profesores?"
"Pues sale wey, me parece bien; ahí voy a estar. ¿Supongo Memo y Fabián también van a ir?"
"¡Desde luego Alex!"
"OK, nos vemos".
"Nos vemos, ¡besos!"
"¡No mames pinche René!"
Y con sus carcajadas, René, corta la llamada".
***
No saben cómo ni cuándo, pero se les pegó Manuel, el cerebrito de la clase, mismo que es un nerd insoportable. Y van por el periférico, rumbo al sur, en la camioneta de Memo, una Honda gris muy bonita.
Memo mete un CD al reproductor y suena Stayin' Alive de los Bee Gees, y Manuel de inmediato tiene que salir con su comentario mamón:
"Ese grupo es nuevo ¿verdad?"
Según él, es muy gracioso, René solo le contesta: "Hey sí". Con un desgano que no puede ocultar.
"Ayer estaban pasando un programa sobre la vida de Cristo", Memo comenta, "muchas suposiciones y muy poca evidencia histórica existe sobre él".
"Los evangelios que hablan sobre su vida fueron escritos décadas después de la crucifixión y ningún historiador romano lo menciona", dice René.
"Los textos de un historiador romano sí hacen referencia suya, no recuerdo si se trata de Suetonio o Plinio El Viejo. Pero, se especula que estos textos fueron modificasdos, siglos después, por la iglesia, para corregir este hecho incómodo sobre la no mención histórica de Jesucristo", todo esto lo dijo Memo y luego agrega:
“Puede que la vida de Cristo en realidad sea una página en blanco”, y ahora tiene que quitársele de enfrente a una histérica que se le pegó y le viene echando luces.
"Se ha de venir cagando", comenta Fabián, quien viene sentado adelante en el asiento de pasajero.
Manuel baja el vidrio, sentado atrás del lado derecho y grita:
"¡Vieja cagada!"
¡Cielos! Es tan falso, y molesto, todo lo que hace este tipo para encajar socialmente. En verdad ¿quién lo invitó? Y en serio que cada vez que este tipo abre la boca chupa energía y corta el ambiente ameno y hace que se pierda la inspiración de lo que se estaba platicando.
"¿Qué onda Fabián? ¿Por qué siempre tan callado y tranquilo?" Es René, desde el asiento de atrás sacudiéndole el cabello. "¿Por qué no tienes novia? ¿No vayas a salir con que eres mayate?"
Se ríen todos, Fabián también. Y Alejandro se dirige a él:
"Que no te moleste Fabián. El pinche René, el otro día al teléfono me mandó besos".
Y ahora todos se carcajean y, Alejandro y René intercambian amistosas fintas de box.
***
Los cinco esperan en la antesala del despacho de un funcionario de la Secretaría de Educación Pública. Cuando llegaron al edificio con su pequeña protesta, a todo mundo le tuvieron que repetir su queja y el motivo de su presencia. Ellos demandaron hablar con el secretario mismo, pero una asistente los canalizó con este licenciado quien, basados en lo grande y elegante de su despacho, debe ser alguien importante.
Luego de esperar, relativamente muy poco tiempo, la secretaria del funcionario les indica que la sigan al interior del despacho. Es un amplio despacho, muy iluminado, con una gran ventana con persianas de aluminio, el escritorio del funcionario es grande, de madera obscura, con elaborados motivos artesanales, ocupado por la pantalla plana de la pc, tiene también una elegante cubierta personal de piel, sobre la que trabaja este ejecutivo. El escritorio transmite la sensación de mucho trabajo, pero sin el caos ni desorden de los escritorios del oficinista promedio.
En el despacho hay también una mesa circular y sus sillas hechas, al parecer, de la misma madera fina.
Cercanos a la entrada hay un sillón largo en piel y contrapuesto a este, un sillón individual. En medio de estos, una baja mesa con un elegante arreglo de flores.
Los recibe un hombre de cerca de cincuenta años de edad, blanco, cabello negro corto y algo rizado, sobre su nariz de bola dos intensos ojos negros.
El está de pie y les indica que se sienten en el sillón y él procede a ocupar el sillón individual. Como no caben, con mucha desfachatez, René se sienta en el brazo izquierdo del sillón. El funcionario se lo queda mirando fijamente como consecuencia. Para no antagonizarlo René decide mejor no sostenerle la mirada.
Después de explicarle al funcionario de la SEP que cada semestre es la misma situación, falta de profesores en varias materias y que en las materias donde sí tienen maestros solo les dan una embarrada de las asignaturas, el funcionario, luego de escucharlos atentamente, les dice:
"¿Discutieron todo esto, primero, con el director de su carrera? ¿con el rector de su universidad?"
"Bueno sí", es René, "muchas veces le hemos señalado esto a Francia, la directora de nuestra carrera y, el problema persiste..."
"Jóvenes, esto tenían que tratarlo con el rector, antes de recurrir a la SEP, ese tipo de asuntos no los resolvemos nosotros.
Me dan la impresión que, quieren crearle un escándalo a su alma mater, en un afán punitivo.
Pero se equivocan, hay cierta etiqueta, que ustedes como estudiantes, deben seguir y respetar, respecto a su universidad, y las autoridades de la misma. Así que, vayan a hablar con las autoridades de su escuela. Yo por principios, no puedo ni debo intervenir."
El funcionario se levanta de su sillón y les enseña la puerta. Cuando todos ellos salen, y con una sonrisa burlona, cierra la puerta de su despacho inmediatamente.
Manuel exclama:
”¡Charros! Nos mandó por un tubo".
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jueves, 9 de junio de 2016
Odiseo, parte 24
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lunes, 9 de mayo de 2016
Odiseo, parte 20
Alejandro se halla en la biblioteca, acompañado de Carmen, compañera de clases. Él le está comentando sobre lo mal que le caen los metiches.
"Un metiche es como un depredador, listo para saltarte encima a la más mínima oportunidad. Por ejemplo, si te pones una sudadera al revés, tú te das cuenta de inmediato al sentirla incómoda contra tu cuello.
Pero si un metiche presencia esto, él luego luego te dice: te la pusiste volteada, ¡quítatela!"
Carmen se ríe por los gestos y ademanes que Alejandro hace al narrar esto.
Ella le contesta:
"Sí, yo también he tenido malas experiencias con los metiches. Estoy haciendo el servicio social en Telmex y mi jefe me puso a programar reportes en ABAP".
Alejandro exclama:
"¡Oye que interesante!"
Y Carmen continúa:
"Sí en verdad, ya ves que aquí nos estaban enseñando ¡Pascal! en primer semestre".
"Sí hombre, ¡ya ni la joden! pinche escuelita chafa..."
"Bueno, y como precisamente aquí en la UVM no nos enseñan nada de lo que en el mundo laboral está en uso, pues al principio tuve muchos problemas para entenderle al ABAP.
Y una señora que es muy inteligente, la ingeniera Olmos, se dio cuenta que mi jefe me dijo que si no podía me acercara a cualquiera de los desarrolladores, que todos son muy buena gente y atentos.
Y ella me llamó y me empezó a explicar.
Y desde entonces, ante cualquier duda, voy y le pregunto a la ingeniera Olmos. No me lleva ni dos minutos cada pregunta.
Pero hay una vieja huevona, la licenciada Delia, ni siquiera es de sistemas, es del cuarto piso, de contratos y servicios. Se la pasa todo el día chismeando con las secretarias de ahí de sistemas. Y esta vieja metiche se dio cuenta de mis constantes preguntas a la ingeniera Olmos.
Y la tal Delia se me acercó y me dijo que no era correcto que le estuviera quitando su tiempo a la ingeniera.
¿Puedes creerlo? decirme eso ella que se la pasa de chismosa tantas horas...
Y también me dijo que si no podía con la programación que, debería ir al Sanborn's y comprarme un libro de ABAP. Y luego la metiche me preguntó que si podía hacerme una crítica constructiva.
Yo le contesté que no y que me estaba quitando el tiempo".
"¡Tómala!" Exclama Alejandro. Y Carmen continúa:
"La tal Delia hizo una cara de sorpresa, con la boca abierta, y cuando se iba me dijo que era una grosera".
"¡Que bueno! que la corriste." Le dice Alejandro, y luego agrega:
"Pero, ¿qué me dices cuando uno es el metiche?"
"Sí, supongo uno lo hace todo el tiempo y, ni cuenta se da".
"Así es Carmen. A mi papá le pasó hace varios meses. Él estaba en las carnes frías, en el súper, y la señorita que lo atendía le dio una rebanada de jamón como muestra.
En un carro del súper, cercano a él, estaba sentado un niño, y mi papá le va a dar un trozo de la rebanada, cuando la mamá de este interviene bruscamente, ordenándole a mi papá que no lo haga.
Supongo eran judíos y el niño ¡se iba a volver cenizas si lo comía el jamón!"
Carmen se ríe ante esta ocurrencia.
"Un metiche es como un depredador, listo para saltarte encima a la más mínima oportunidad. Por ejemplo, si te pones una sudadera al revés, tú te das cuenta de inmediato al sentirla incómoda contra tu cuello.
Pero si un metiche presencia esto, él luego luego te dice: te la pusiste volteada, ¡quítatela!"
Carmen se ríe por los gestos y ademanes que Alejandro hace al narrar esto.
Ella le contesta:
"Sí, yo también he tenido malas experiencias con los metiches. Estoy haciendo el servicio social en Telmex y mi jefe me puso a programar reportes en ABAP".
Alejandro exclama:
"¡Oye que interesante!"
Y Carmen continúa:
"Sí en verdad, ya ves que aquí nos estaban enseñando ¡Pascal! en primer semestre".
"Sí hombre, ¡ya ni la joden! pinche escuelita chafa..."
"Bueno, y como precisamente aquí en la UVM no nos enseñan nada de lo que en el mundo laboral está en uso, pues al principio tuve muchos problemas para entenderle al ABAP.
Y una señora que es muy inteligente, la ingeniera Olmos, se dio cuenta que mi jefe me dijo que si no podía me acercara a cualquiera de los desarrolladores, que todos son muy buena gente y atentos.
Y ella me llamó y me empezó a explicar.
Y desde entonces, ante cualquier duda, voy y le pregunto a la ingeniera Olmos. No me lleva ni dos minutos cada pregunta.
Pero hay una vieja huevona, la licenciada Delia, ni siquiera es de sistemas, es del cuarto piso, de contratos y servicios. Se la pasa todo el día chismeando con las secretarias de ahí de sistemas. Y esta vieja metiche se dio cuenta de mis constantes preguntas a la ingeniera Olmos.
Y la tal Delia se me acercó y me dijo que no era correcto que le estuviera quitando su tiempo a la ingeniera.
¿Puedes creerlo? decirme eso ella que se la pasa de chismosa tantas horas...
Y también me dijo que si no podía con la programación que, debería ir al Sanborn's y comprarme un libro de ABAP. Y luego la metiche me preguntó que si podía hacerme una crítica constructiva.
Yo le contesté que no y que me estaba quitando el tiempo".
"¡Tómala!" Exclama Alejandro. Y Carmen continúa:
"La tal Delia hizo una cara de sorpresa, con la boca abierta, y cuando se iba me dijo que era una grosera".
"¡Que bueno! que la corriste." Le dice Alejandro, y luego agrega:
"Pero, ¿qué me dices cuando uno es el metiche?"
"Sí, supongo uno lo hace todo el tiempo y, ni cuenta se da".
"Así es Carmen. A mi papá le pasó hace varios meses. Él estaba en las carnes frías, en el súper, y la señorita que lo atendía le dio una rebanada de jamón como muestra.
En un carro del súper, cercano a él, estaba sentado un niño, y mi papá le va a dar un trozo de la rebanada, cuando la mamá de este interviene bruscamente, ordenándole a mi papá que no lo haga.
Supongo eran judíos y el niño ¡se iba a volver cenizas si lo comía el jamón!"
Carmen se ríe ante esta ocurrencia.
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jueves, 17 de marzo de 2016
Odiseo, parte 12
René tuvo que volverse independiente desde muy chico. Sus padres formaron un hogar disfuncional donde gritos y peleas eran cosa diaria.
Su hermana mayor se fue a vivir con una prima apenas cumplió los quince años y, René, naturalmente siguió su ejemplo.
Aprovechando que un tío paterno vivía en el Estado de México, René solo les avisó que se iba a estudiar la preparatoria a la Ciudad de México (el tío y su familia viven en Naucálpan) y que iba a trabajar en la tlapalería del tío para pagarse sus gastos. Y es así como René dejó su natal Coatzacoalcos.
***
"¿Qué onda René? Ya ni te dejas ver"
Memo lo saluda cuando entra al aula, depositando su carpeta y libros sobre la mesa, para sentarse junto a él. Chocan sus puños saludándose y Memo se sienta checando sus mensajes en su teléfono. Ante su saludo-pregunta, René le contesta.
"Cambié todas mis materias de la mañana a la tarde, para poder hacer el servicio social".
Memo se queda intrigado, ya que la respuesta de René vino acompañada de una mirada perdida en la distancia y un tono de voz que deja entrever frustración.
***
"Hola René, pasa por favor".
René es recibido en el privado de la licenciada (en sistemas) Tania Alvarado; a espaldas de ella, a través de la gran ventana se puede ver Avenida Nacional, el tráfico y varios edificios pequeños del otro lado.
"Pues ¡Bienvenido! Vas a aprender mucho de nosotros haciendo tu servicio social aquí con nosotros. Te vas a dar cuenta que el mundo real es totalmente distinto a lo que ves en la carrera y, bueno, échale ganas, aprovecha y aprende mucho ahora que tienes esta oportunidad de ir haciendo tus pininos en este apasionante mundo de la informática".
***
René fue asignado un cubículo hasta el fondo de la oficina, detrás de una columna estructural, a un lado tiene una maceta con una palmera bonita y frente a él un pequeño refrigerador verde cerrado con candado.
Su módulo de cubículos, se compone de cuatro, dos están vacíos; René tiene un vecino.
Hoy cumple una semana viniendo al servicio social; llega a las nueve de la mañana y se retira a las dos de la tarde. Las horas se le van muy lentas. La licenciada Alvarado le dio, para que se entretenga así parece, un manual de Unix, por Oracle, muy interesante aprender este sistema operativo para administración de servidores. En unas terminales tontas en 'la pecera' se la pasa jugando con el: ls, cd, mv, cp, pwd, cal, lspci, aplay -l, en fin, una serie de comando para funciones varias en manejo de archivos, directorios y dispositivos.
Pero René se siente como en la guardería, guardado y mantenido ocupado con cosas menores. En el equipo que le dieron con el cubículo asignado, se la pasa igualmente jugando con el Power Point y el Excel. Esto lo podría hacer en la escuela o en su casa.
Su vecino se la pasa en silencio todo el día, incluso René bromea consigo mismo si, no estará momificado y ¡nadie se ha dado cuenta!
El refrigerador que tiene enfrente se le volvió una monserga, es el negocio de un simpático ingeniero veracruzano, 'el jarocho', vende aguas y refrescos pero, antes de que René se diera cuenta, este ingeniero ya le había hecho responsable de la llave del candado y la caja del dinero de las ventas. Se lo chamaqueó.
Hay tres secretarias sindicalizadas en la oficina, son unas paisanas gordas y hasta de traje típico. Se la pasan chismeando toda la mañana y les vale el repicar constante de los teléfonos. No hacen ¡nada! Nadie se atreve a pedirles el hacer una captura o el sacar unas fotocopias; el sindicato las protege en su ociosidad.
René observa a los superintendentes y a los capturistas. Sí trabajan, pero, se la pasan bien padre. Uno de los superintendentes, 'Panchito', que de por sí camina como si fuera un lento buque tanque, llega y se pone a leer su periódico, luego hace llamadas en las que se la pasa carcajeándose. Luego sale de su privado y se mete al del superintendente Víctor y ahora los dos se la pasan hablando y chismeando y riéndose.
Este superintendente Víctor tiene un curioso ritual diario:
Sale de su privado y pasa por Raúl, al cubículo de éste, y se van a fumar juntos al gran corredor de cristal que conecta este edificio con el de al lado, para posteriormente, irse al baño a orinar juntos. ¿?
Algo que sorprendió mucho a René también, fue el descubrir el reinante nepotismo en la oficina: Víctor es hermano del superintendente Jesús y la esposa de Víctor trabaja en el cuarto piso, el superintendente Luis es hermano de la sugerente Lulú, y la esposa de Luis está en desarrollo tecnológico, los analistas Enrique y Magda están casados, las analistas Paty y Rebeca son hermanas, el papá del capturista Carlos es subgerente en el cuarto piso. Pues que padre, ¡que todo mundo acomode a sus parientes! Dependencias del gobierno...
Y es todo un tianguis también la oficina. Ya se mencionó el negocio de venta de refrescos de 'el jarocho'. Llega un señor bolero a dar crema a los zapatos. una sindicalizada vende edredones por catálogo, muy guapas "ejecutivas de ventas' llegan diario a ofrecer cuentas de inversión, tarjetas de crédito, seguros de vida; un sindicalizados ya jubilado llega a vender quesos, está la señora de los anillos y pulseras, también, un voceador anda diario con un diablito cargado de periódicos, libros y revistas. Hasta los mismos superintendentes andan rifando relojes y botellas de vino, como Panchito que le ofreció boletos en venta.
***
'¡Buenos días!
René al llegar saluda a su vecino de cubículo, el ingeniero Daniel. Y para sorpresa suya, el ingeniero Daniel se incorpora; se pone de pie estirando sus brazos y bostezando. Todo un prodigio de la naturaleza poder ver a este cuerpo animado (camisa azul, corbata azul obscuro) y que no se trata de un cadáver momificado y olvidado en un cubículo.
"Hola, ¿René verdad?"
"Sí ingeniero, así es".
"¿Cómo te va en el servicio social?"
"Bien, bien. La licenciada Alvarado me tiene aprendiendo Unix"
"¿Y te gusta, te va gustar trabajar en sistemas René?"
"Sí, ¿por qué no? Es un trabajo muy bien pagado, demandado. Todo mundo usa computadoras y puedes trabajar donde quieras".
El ingeniero Daniel se lo queda viendo, esbozando una mueca de burla en el rostro.
"No, no creas René. Tu vienes con el entusiasmo y frescura del recién, o en tu caso, casi egresado informático. Pero yo que llevo más de veinte años como analista te hablo con la voz de la experiencia."
El ingeniero suspira, se deja caer en su sillón azul, abre un tupperware y comienza a comer una ensalada de frutas, y luego continúa:
"Para empezar, que te la pasas todo el día aquí encerrado, sabes tu horario de entrada, pero, no tienes horario de salida, siete, ocho de la noche, si bien te va.
No puedes hacer, ni planear nada. Hey, por eso ves que hay tantas parejas aquí en las subgerencias, los que están aquí igual de encerrados, son los únicos a los que podrás conocer."
Señalándolo con la cuchara continúa:
"Los fines de semana, si es que no tienes que venir a atender algún pendiente o bomberazo, estarás tan exprimido y, deprimido que no querrás hacer nada.
Y eso se retroalimenta. A todos los que ves de workaholics, es porque, por ausentes, ya no los quieren ni soportan en sus casas, y por eso se la pasan todo el día aquí trabajando, o fingiendo que trabajan.
Y también, te la pasas aquí todo el año, navidad, año nuevo, semana santa, el verano...
Las mentadas cuatro semanas de vacaciones te las dividen en dos periodos, de los cuales, apenas y puedes tomar unos cuantos días. Porque de inmediato te están buscando para que te regreses.
Sí, se gana bien, muy bien; pero esto no es vida. Mira, las putas también ganan mucho dinero, pero, no por eso su trabajo es deseable ¿verdad?"
El ingeniero Daniel termina de comer su ensalada de frutas, se limpia la boca con un pañuelo y todo, tupperware, cuchara y pañuelo, lo arroja al interior de su portafolios vacío, que yacía abierto sobre el escritorio de su cubículo. Lo cierra de un golpe y lo deposita en el suelo bajo el escritorio.
Luego suspira estirando los brazos y cruzando los dedos descansa su cabeza contra sus palmas y continúa:
"Y puros hipócritas aquí en la oficina, te tratan de 'amigo quitapon', en la misma semana en la que te invitan a ir a comer para festejar el cumpleaños de fulanito, te enteras que hicieron una reunión en su casa, a la que no te invitaron. ¿Cómo te enteras? ¡Se ponen a platicar carcajeándose, de todas las cosas que hicieron!
No y luego, las 'hermandades' que hacen los muy hijos de la chingada; ¿por qué crees que de analista ya no pasé en estos veintitantos años?
Los cerebritos aquí nos quedamos de maceta, o nos echan a la calle cada vez que necesitan hacer recorte de personal.
Los que ascienden y avanzan son los 'inteligentes emocionales' que andan de barberos y arrastrados invitando a comer al jefe y trayéndole regalitos. ¡Como Panchito con César!"
René se maravilla de la capacidad verbal del ingeniero David de poderle poner comillas a la frase: 'inteligentes emocionales'. René sigue pensando en esto y cuando se da cuenta, el ingeniero ya había continuado:
"Y vieras, cono me joden las hermandades que te mencioné antes; llegaron estos cabrones que se congratulan cada rato diciéndose entre ellos:
'¿Cómo se dice chingón en chino? Ex-A-Tec' Ja, ja, ja.'
Hacen, ¡hicieron su secta! de egresados del Tec de Monterrey, y simplemente no dejan pasar a nadie quien no sea de su pinche escuelita: César, Lulú, Paco, Paty, este Raúl que ya lo están preparando, a pesar de ser un güevón, y entre ellos hablan mal y discriminan a los que venimos de UPIICSA, la UNAM, de la UVM, buena ésta si es una escuela muy mala."
El ingeniero David ignora que esa es justamente la universidad donde estudia René.
***
Esa tarde, en clase de la materia de contabilidad, René se encuentra distraído reviviendo el monólogo del ingeniero David en su mente.
Su hermana mayor se fue a vivir con una prima apenas cumplió los quince años y, René, naturalmente siguió su ejemplo.
Aprovechando que un tío paterno vivía en el Estado de México, René solo les avisó que se iba a estudiar la preparatoria a la Ciudad de México (el tío y su familia viven en Naucálpan) y que iba a trabajar en la tlapalería del tío para pagarse sus gastos. Y es así como René dejó su natal Coatzacoalcos.
***
"¿Qué onda René? Ya ni te dejas ver"
Memo lo saluda cuando entra al aula, depositando su carpeta y libros sobre la mesa, para sentarse junto a él. Chocan sus puños saludándose y Memo se sienta checando sus mensajes en su teléfono. Ante su saludo-pregunta, René le contesta.
"Cambié todas mis materias de la mañana a la tarde, para poder hacer el servicio social".
Memo se queda intrigado, ya que la respuesta de René vino acompañada de una mirada perdida en la distancia y un tono de voz que deja entrever frustración.
***
"Hola René, pasa por favor".
René es recibido en el privado de la licenciada (en sistemas) Tania Alvarado; a espaldas de ella, a través de la gran ventana se puede ver Avenida Nacional, el tráfico y varios edificios pequeños del otro lado.
"Pues ¡Bienvenido! Vas a aprender mucho de nosotros haciendo tu servicio social aquí con nosotros. Te vas a dar cuenta que el mundo real es totalmente distinto a lo que ves en la carrera y, bueno, échale ganas, aprovecha y aprende mucho ahora que tienes esta oportunidad de ir haciendo tus pininos en este apasionante mundo de la informática".
***
René fue asignado un cubículo hasta el fondo de la oficina, detrás de una columna estructural, a un lado tiene una maceta con una palmera bonita y frente a él un pequeño refrigerador verde cerrado con candado.
Su módulo de cubículos, se compone de cuatro, dos están vacíos; René tiene un vecino.
Hoy cumple una semana viniendo al servicio social; llega a las nueve de la mañana y se retira a las dos de la tarde. Las horas se le van muy lentas. La licenciada Alvarado le dio, para que se entretenga así parece, un manual de Unix, por Oracle, muy interesante aprender este sistema operativo para administración de servidores. En unas terminales tontas en 'la pecera' se la pasa jugando con el: ls, cd, mv, cp, pwd, cal, lspci, aplay -l, en fin, una serie de comando para funciones varias en manejo de archivos, directorios y dispositivos.
Pero René se siente como en la guardería, guardado y mantenido ocupado con cosas menores. En el equipo que le dieron con el cubículo asignado, se la pasa igualmente jugando con el Power Point y el Excel. Esto lo podría hacer en la escuela o en su casa.
Su vecino se la pasa en silencio todo el día, incluso René bromea consigo mismo si, no estará momificado y ¡nadie se ha dado cuenta!
El refrigerador que tiene enfrente se le volvió una monserga, es el negocio de un simpático ingeniero veracruzano, 'el jarocho', vende aguas y refrescos pero, antes de que René se diera cuenta, este ingeniero ya le había hecho responsable de la llave del candado y la caja del dinero de las ventas. Se lo chamaqueó.
Hay tres secretarias sindicalizadas en la oficina, son unas paisanas gordas y hasta de traje típico. Se la pasan chismeando toda la mañana y les vale el repicar constante de los teléfonos. No hacen ¡nada! Nadie se atreve a pedirles el hacer una captura o el sacar unas fotocopias; el sindicato las protege en su ociosidad.
René observa a los superintendentes y a los capturistas. Sí trabajan, pero, se la pasan bien padre. Uno de los superintendentes, 'Panchito', que de por sí camina como si fuera un lento buque tanque, llega y se pone a leer su periódico, luego hace llamadas en las que se la pasa carcajeándose. Luego sale de su privado y se mete al del superintendente Víctor y ahora los dos se la pasan hablando y chismeando y riéndose.
Este superintendente Víctor tiene un curioso ritual diario:
Sale de su privado y pasa por Raúl, al cubículo de éste, y se van a fumar juntos al gran corredor de cristal que conecta este edificio con el de al lado, para posteriormente, irse al baño a orinar juntos. ¿?
Algo que sorprendió mucho a René también, fue el descubrir el reinante nepotismo en la oficina: Víctor es hermano del superintendente Jesús y la esposa de Víctor trabaja en el cuarto piso, el superintendente Luis es hermano de la sugerente Lulú, y la esposa de Luis está en desarrollo tecnológico, los analistas Enrique y Magda están casados, las analistas Paty y Rebeca son hermanas, el papá del capturista Carlos es subgerente en el cuarto piso. Pues que padre, ¡que todo mundo acomode a sus parientes! Dependencias del gobierno...
Y es todo un tianguis también la oficina. Ya se mencionó el negocio de venta de refrescos de 'el jarocho'. Llega un señor bolero a dar crema a los zapatos. una sindicalizada vende edredones por catálogo, muy guapas "ejecutivas de ventas' llegan diario a ofrecer cuentas de inversión, tarjetas de crédito, seguros de vida; un sindicalizados ya jubilado llega a vender quesos, está la señora de los anillos y pulseras, también, un voceador anda diario con un diablito cargado de periódicos, libros y revistas. Hasta los mismos superintendentes andan rifando relojes y botellas de vino, como Panchito que le ofreció boletos en venta.
***
'¡Buenos días!
René al llegar saluda a su vecino de cubículo, el ingeniero Daniel. Y para sorpresa suya, el ingeniero Daniel se incorpora; se pone de pie estirando sus brazos y bostezando. Todo un prodigio de la naturaleza poder ver a este cuerpo animado (camisa azul, corbata azul obscuro) y que no se trata de un cadáver momificado y olvidado en un cubículo.
"Hola, ¿René verdad?"
"Sí ingeniero, así es".
"¿Cómo te va en el servicio social?"
"Bien, bien. La licenciada Alvarado me tiene aprendiendo Unix"
"¿Y te gusta, te va gustar trabajar en sistemas René?"
"Sí, ¿por qué no? Es un trabajo muy bien pagado, demandado. Todo mundo usa computadoras y puedes trabajar donde quieras".
El ingeniero Daniel se lo queda viendo, esbozando una mueca de burla en el rostro.
"No, no creas René. Tu vienes con el entusiasmo y frescura del recién, o en tu caso, casi egresado informático. Pero yo que llevo más de veinte años como analista te hablo con la voz de la experiencia."
El ingeniero suspira, se deja caer en su sillón azul, abre un tupperware y comienza a comer una ensalada de frutas, y luego continúa:
"Para empezar, que te la pasas todo el día aquí encerrado, sabes tu horario de entrada, pero, no tienes horario de salida, siete, ocho de la noche, si bien te va.
No puedes hacer, ni planear nada. Hey, por eso ves que hay tantas parejas aquí en las subgerencias, los que están aquí igual de encerrados, son los únicos a los que podrás conocer."
Señalándolo con la cuchara continúa:
"Los fines de semana, si es que no tienes que venir a atender algún pendiente o bomberazo, estarás tan exprimido y, deprimido que no querrás hacer nada.
Y eso se retroalimenta. A todos los que ves de workaholics, es porque, por ausentes, ya no los quieren ni soportan en sus casas, y por eso se la pasan todo el día aquí trabajando, o fingiendo que trabajan.
Y también, te la pasas aquí todo el año, navidad, año nuevo, semana santa, el verano...
Las mentadas cuatro semanas de vacaciones te las dividen en dos periodos, de los cuales, apenas y puedes tomar unos cuantos días. Porque de inmediato te están buscando para que te regreses.
Sí, se gana bien, muy bien; pero esto no es vida. Mira, las putas también ganan mucho dinero, pero, no por eso su trabajo es deseable ¿verdad?"
El ingeniero Daniel termina de comer su ensalada de frutas, se limpia la boca con un pañuelo y todo, tupperware, cuchara y pañuelo, lo arroja al interior de su portafolios vacío, que yacía abierto sobre el escritorio de su cubículo. Lo cierra de un golpe y lo deposita en el suelo bajo el escritorio.
Luego suspira estirando los brazos y cruzando los dedos descansa su cabeza contra sus palmas y continúa:
"Y puros hipócritas aquí en la oficina, te tratan de 'amigo quitapon', en la misma semana en la que te invitan a ir a comer para festejar el cumpleaños de fulanito, te enteras que hicieron una reunión en su casa, a la que no te invitaron. ¿Cómo te enteras? ¡Se ponen a platicar carcajeándose, de todas las cosas que hicieron!
No y luego, las 'hermandades' que hacen los muy hijos de la chingada; ¿por qué crees que de analista ya no pasé en estos veintitantos años?
Los cerebritos aquí nos quedamos de maceta, o nos echan a la calle cada vez que necesitan hacer recorte de personal.
Los que ascienden y avanzan son los 'inteligentes emocionales' que andan de barberos y arrastrados invitando a comer al jefe y trayéndole regalitos. ¡Como Panchito con César!"
René se maravilla de la capacidad verbal del ingeniero David de poderle poner comillas a la frase: 'inteligentes emocionales'. René sigue pensando en esto y cuando se da cuenta, el ingeniero ya había continuado:
"Y vieras, cono me joden las hermandades que te mencioné antes; llegaron estos cabrones que se congratulan cada rato diciéndose entre ellos:
'¿Cómo se dice chingón en chino? Ex-A-Tec' Ja, ja, ja.'
Hacen, ¡hicieron su secta! de egresados del Tec de Monterrey, y simplemente no dejan pasar a nadie quien no sea de su pinche escuelita: César, Lulú, Paco, Paty, este Raúl que ya lo están preparando, a pesar de ser un güevón, y entre ellos hablan mal y discriminan a los que venimos de UPIICSA, la UNAM, de la UVM, buena ésta si es una escuela muy mala."
El ingeniero David ignora que esa es justamente la universidad donde estudia René.
***
Esa tarde, en clase de la materia de contabilidad, René se encuentra distraído reviviendo el monólogo del ingeniero David en su mente.
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