Alejandro tiene una vecinita muy agradable y simpática. No es su amiga; solo la saluda a ella y a su familia por cortesía al ser sus vecinos.
Ella es una quinceañera, que se ve mayor para sus años y Alejandro piensa que si él tuviera su misma edad, se aproximaría a ella, a hacerle amistad.
A veces coinciden, cuando Alejandro se va a clases en la tarde y ella, Sandra, su mamá la lleva a sus clases de guitarra, en la casa de la cultura.
Sale Sandra muy bonita y graciosa, llevando el gran estuche, golpeándolo, por accidente, contra todo, así parece: la puerta de su casa, la parte trasera del coche de su mamá, la puerta trasera, abierta, del coche.
"¡Buenas tardes!"
Alejandro la saluda a ella y a su mamá.
"Hola".
Sandra le responde con una sonrisa, y su voz tierna, muy agradable al oído. La madre solo se lo queda viendo, seria. Tal vez pensandolo un sátiro que pretende acercarse a su hija.
Y Alejandro se aleja caminando, hacia el Soriana, para tomar ahí su microbús que lo lleva a la universidad, así era, cuando no tenía auto.
Lo anterior es un ejemplo de la típica y única interacción que Alejandro solamente tiene con esta niña.
***
Desde hace unas semanas, Alejandro ha notado a una palomilla de cabroncillos, compañeros del colegio, la secundaria de Sandra, que le andan haciendo ronda a ella.
En las tardes, le ha tocado ver (observa sin ser visto desde la ventana de su cuarto) que llega un chamaco, flaco, con cara de caballo, en su carrito Audi, con llantas gordas y su música de tamborazos a todo volumen.
Lo acompañan otros tres pendejillos, igual que él y, ahí están en la banqueta, hasta que sale Sandra a platicar con ellos. Ella no los pasa a su casa; se escucha que estos escuincles gritan, se ríen exageradamente y, es todo lo que hacen.
Alejandro los considera muy poca cosa para Sandra, ella está en otro nivel para este mocoso, el del Audi, cuyo único mérito para aspirar a Sandra es el ser su compañero de clases.
***
Alejandro tuvo que ir a la papelería, en el centro comercial, a comprar un DVD-RW. Su vieja laptop ya no funciona óptimamente. El haberle aumentado la memoria RAM a dos gigabytes no resolvió la lentitud del equipo.
Desde entonces ha estado investigando y viendo vídeos en YouTube y, todos los entusiastas coinciden en que es el sistema operativo Windows el responsable del mal desempeñó de los equipos de cómputo.
Es por eso que descargó la imagen del sistema operativo Linux Mint 17.3 'sabor' Mate. Y va a hacer un DVD bootable para instalarlo desde ahí a su laptop.
Los tutoriales que ha visto en YouTube lo han llenado de entusiasmo. Este sistema operativo es permanentemente desarrollado y mantenido por entusiastas de alrededor del mundo.
El sistema operativo Linux fue creado bajo la filosofía de código abierto de distribución gratuita; y está enfocado a sacar el máximo provecho de equipos "viejo". Así mismo, cuanto dispositivo periférico, o interno, existe, es probado por la comunidad de entusiastas para que sea reconocido y funcione en Linux. Por lo que no es necesario instalar los drivers para Windows.
Solo conectas tu impresora, o instalas la tarjeta PCI adaptadora de WiFi, por ejemplo, y funcionan sin que tengas que hacer nada extra.
A Alejandro le preocupó la compatibilidad con programas desarrollados para el Windows y, así mismo investigando y viendo vídeos, aprendió que del Software Manager (es como la apps store en Android) del Linux se pueden descargar un par de herramientas gratuitas: el emulador de Windows: Wine; y otra que es mucho mejor, la Virtualbox, que permite emular una terminal para correr en ella al Windows y sus programas.
Y es por esto que Alejandro se halla en la papelería comprando un DVD R/W virgen.
***
Alejandro llega a la papelería, por fortuna la tarde está nublada, ya que de otro modo sería insoportable estar dentro de este local. Está lleno de jóvenes que desean sacar fotocopias.
Desde el momento en el que Alejandro entra, escucha a unos adolescentes que hablan a gritos y traen gran algarabía.
Alejandro voltea hacia éstos y descubre con enojo, que se trata de los mismos escuincles que andan rondando a Sandra.
Y lo que más lo enciende, la lenta comprensión acerca de lo que ellos hablan. El 'renacuajo' del Audi se está jactando:
"Está bien rica esta vieja, tiene un ¡culo! y sus ¡chichitas!"
Sus amigos se carcajean.
"La voy a llevar a Sandra a una tocada, ¡pero a la tocada de mi flauta!"
Sus amigos se carcajean.
"Vamos a salir el viernes, la voy a llevar al reve en la casa de Jorge, no están sus papás, y la voy a poner ¡bien peda! Luego de que me la coja, a lo mejor les doy chance a ustedes".
Sus amigos celebran y aullan como monos.
De un salto y atravesando a la gente ahí adentro, Alejandro ya está sobre el imbécil del Audi, ahorcándolo, cuando iba en el aire le gritó:
"¡NO TE ATREVERÁS! ¡IMBÉCIL!"
Alejandro se incorpora para patearlo repetidamente, antes de huir.
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miércoles, 24 de febrero de 2016
Odiseo parte 9
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domingo, 7 de febrero de 2016
Odiseo, parte 6
Alejandro tuvo que ir hasta la farmacia especializada, porque en la San Pablo no tenían unos cojines ortopédicos que su papá quiso ordenar telefónicamente, con entrega a domicilio.
En fin lo importante es que ya los compró y su mamá ya va a estar más cómoda en las noches.
El viene de regreso, manejando tranquilo, en el radio está escuchando música disco, transmitida por Radio Universal desde luego. Y en el espejo retrovisor nota que a la distancia, y pronta a alcanzarlo, se desarrolla una persecución.
A la bajada del puente que cruza el periférico, Alejandro tiene que detenerse en un semáforo; el tráfico de autos que ahora arrancan en dirección del periférico es muy pesado, cosa que obliga al Audi rojo que viene huyendo, a amarrarse para evitar chocar.
Este Audi rojo, tripulado por dos jovenes, muy angustiados, se detuvo adelante y a la derecha de Alejandro.
Inmediatamente, detrás del Audi, se detiene el auto que los persigue: un viejísimo, maltratado y sin placas, volkswagen Jetta. En la parte trasera, en vez de placa de tránsito, trae una placa de plástico de ¡cerveza corona!
De este vehículo desciende un hombre bajo de estatura, de complexión baja, ceño fruncido y el rostro empapado de sudor. ¿Sus ojos? Quién sabe, lleva unas oscuras gafas de sol. Este tipo camina rápidamente hacia el Audi de, los ahora, histéricos muchachos. Él lleva una pistola escuadra en su mano derecha...
El tipo se para frente al Audi y dispara dos veces, un tiro certero al pecho de cada joven. Regresa caminando de prisa a su viejo Jetta y arranca, perdiendose ágilmente en el tráfico que se dirige al periférico.
Alejandro está paralizado de miedo y por la impresión. Un grupo de peatones ya se arremolina entorno del Audi. Alejandro se adelanta y puede ver que el joven que iba conduciendo yace muerto, su cabeza recargada contra el cristal de su puerta, y el otro muchacho, igualmente muerto, descanca su cabeza sobre el hombro de ¿su amigo? ¿hermano?
Alejandro con las manos temblando y un frío, como puñalada en el pecho, arranca; ya estaba la luz verde desde hace tiempo.
Mientra conduce a casa reflexiona sobre que tipo de demonio humano se necesita ser para matar a dos jóvenes por un cerrón, unas burlas, o porque le tocaron el cláxon de cierta manera.
Le gustaría creer que todo se paga y que ese tipo va a tener su merecido. Pero él bien sabe que son solo deseos.
En fin lo importante es que ya los compró y su mamá ya va a estar más cómoda en las noches.
El viene de regreso, manejando tranquilo, en el radio está escuchando música disco, transmitida por Radio Universal desde luego. Y en el espejo retrovisor nota que a la distancia, y pronta a alcanzarlo, se desarrolla una persecución.
A la bajada del puente que cruza el periférico, Alejandro tiene que detenerse en un semáforo; el tráfico de autos que ahora arrancan en dirección del periférico es muy pesado, cosa que obliga al Audi rojo que viene huyendo, a amarrarse para evitar chocar.
Este Audi rojo, tripulado por dos jovenes, muy angustiados, se detuvo adelante y a la derecha de Alejandro.
Inmediatamente, detrás del Audi, se detiene el auto que los persigue: un viejísimo, maltratado y sin placas, volkswagen Jetta. En la parte trasera, en vez de placa de tránsito, trae una placa de plástico de ¡cerveza corona!
De este vehículo desciende un hombre bajo de estatura, de complexión baja, ceño fruncido y el rostro empapado de sudor. ¿Sus ojos? Quién sabe, lleva unas oscuras gafas de sol. Este tipo camina rápidamente hacia el Audi de, los ahora, histéricos muchachos. Él lleva una pistola escuadra en su mano derecha...
El tipo se para frente al Audi y dispara dos veces, un tiro certero al pecho de cada joven. Regresa caminando de prisa a su viejo Jetta y arranca, perdiendose ágilmente en el tráfico que se dirige al periférico.
Alejandro está paralizado de miedo y por la impresión. Un grupo de peatones ya se arremolina entorno del Audi. Alejandro se adelanta y puede ver que el joven que iba conduciendo yace muerto, su cabeza recargada contra el cristal de su puerta, y el otro muchacho, igualmente muerto, descanca su cabeza sobre el hombro de ¿su amigo? ¿hermano?
Alejandro con las manos temblando y un frío, como puñalada en el pecho, arranca; ya estaba la luz verde desde hace tiempo.
Mientra conduce a casa reflexiona sobre que tipo de demonio humano se necesita ser para matar a dos jóvenes por un cerrón, unas burlas, o porque le tocaron el cláxon de cierta manera.
Le gustaría creer que todo se paga y que ese tipo va a tener su merecido. Pero él bien sabe que son solo deseos.
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