miércoles, 24 de mayo de 2017
Arrebatado, parte 17
César al fin ve el mercado municipal, está en la cuadra siguiente de un club deportivo privado Por los vehículos en los que llegan los usuarios puede adivinar que los usuarios pertenecen a la clase alta. A través de las grandes ventanas puede ver a gente haciendo spinning y jogging en máquinas fijas.
Son muy agradables los jardines frontales del club, pasto verde, arbustos y un inmenso árbol que proporciona una refrescante sombra.
Sin duda regar este jardín ha de costarle muy caro a la administración, teniendo en cuenta el desastre ambiental que se cierne sobre este mundo.
Incluso las babosas que él ve en los matorrales son hermosas, de colores verdes y rojos. Muy diferentes de las horribles babosas en el distrito Abala.
"¡Pase a comer joven! Tenemos Matcabis y sopa de istos".
"No gracias, vengo a comprar".
La mujer del restaurante del mercado, con mesas afuera sobre la banqueta, le acaba de mencionar alimentos que él no tiene idea alguna que son. César espera que la gente no coma las desagradables babosas.
En el interior el mercado no es tan grande, y apenas tras caminar unos cuantos metros, César identifica el puesto de calzado para obreros. El local tiene un maniquí vestido en conjunto beige, botas de goma, guantes, gogles, casco blanco y el temido chaleco rojo de seguridad.
Hace toda una era y en otro universo, cuando César trabajaba en Sistemas en el corporativo de Pemex, en su subgerencia, se designaba de entre los ingenieros a un jefe de seguridad. Éste era capacitado en primeros auxilios, control de incendios, evacuación en sismos y le era reservado un casco y un chaleco rojo, que ahí estaban en un perchero a la mitad de la oficina.
Con el paso de los años todos notaron la notable coincidencia que, el ingeniero designado como jefe de seguridad, siempre era despedido al poco tiempo.
Ser designado el jefe de seguridad de la oficina se convirtió en un beso de la muerte y, todos en la oficina, temían al maldito chaleco rojo como consecuencia.
César ve a un hombre al interior del local, está en el suelo hincado, al parecer acomodando cajas de zapatos.
"Hola, ¡que tal! ¿Es usted Wat?"
"Sí... ¿por qué?"
"Domma me lo recomendó"
"¿Sí? ¿Y por qué? ¿o para qué?"
César se acerca para poderle comentar en privado, al mismo tiempo que se levanta las mangas de la sudadera, para mostrarle su falta de tatuaje interactivo.
"Necesito un trabajo, para mi y dos amigas".
Wat lanza una maldición, al darse cuenta de que es lo que César quiere de él.
"¡Guau! ¡guau! ¡guau! ¿Qué tenemos aquí? ¡Un grupo de naturalistas escapados de su comuna!"
"Wat, tenemos monederos electrónicos para pagarte".
"No se de que me habla señor, y ¿Wat? ¿Apenas me encuentra y ya me está tutéando?
"Pero Domma me dijo que podía venir..."
"No conozco a ninguna Domma. Retírese por favor, tengo mucho trabajo.
Y el señor Wat vuelve al suelo, a continuar con su labor interrumpida de acomodar cajas de zapatos.
***
Dani decidió ir a un pequeño súper del vecindario, para comprar varias cosas que les hacen falta a Lumila y a ella, principalmente amonia, el caño del baño, en el cuarto de azotea que comparten ellas, como que erupta y huele muy feo.
Siempre que ella llega al súper están lavando la banqueta del frente y hay apiladas rejillas de leche, de las que emana un aroma bastante agradable. Madres de familia hacen fila para poder comprar el límite de seis litros de leche que el racionamiento impone.
"¡Buenos días!"
"¡Muy buenos días!"
Dani es saludada por el guardia de seguridad, a la entrada del pequeño supermercado. Ella, su personalidad, siempre transmite alegría, optimismo, energía; y por lo tanto su carisma le resulta muy agradable a las personas.
Para entrar al supermercado propio,tiene que pasar frente a la oficina del gerente. El cubículo de trabajo de este es visible a través de un amplio cristal y, ella lo puede ver muy atareado, trabajando en su terminal; en el monitor ella ve desplegada una hoja de cálculo y, esto le causa dolor, dolor por la vida que tuvo que dejar atrás intempestivamente.
***
César camina de vuelta hacia la parada del metrobus, luego de su infructuosa entrevista con Wat, el supuesto hacker de tatuajes interactivos. Camina sobre la banqueta de una zona comercial, cuando, sobre su hombro, nota que es seguido por tres hombres. Él se detiene frente a un aparador, fingiendo interesarse por la mercancía ahí exhibida. Esto para dejar pasar a los hombres.
Pero éstos, lejos de fingir y hacerse tontos, se abalanzan sobre César, lo golpean y sujetándolo con fuerza lo echan al interior de una vagoneta que, frenando con violencia, acaba de aparcarse junto a ellos. El vehículo arranca con gran velocidad. Los testigos, primero sorprendidos por el suceso, ahora continúan con su deambular que se vio brevemente interrumpido, nadie vio nada, nadie escuchó nada.
***
Magno Jagger recibe los aplausos de pie, del público en el auditorio. Es el fin del ciclo escolar y él como rector se dirigió a la clase saliente. Les dio el clásico y vacío discurso motivacional, pero Magno muy bien sabe que los egresados solo se llevan un inútil papel y, una gigantesca deuda del préstamo estudiantil. ¡Un préstamo! ja ja, esta es la "educación gratuita" que les ofrece la administración del planeta.
Las universidades hoy en día ofrecen títulos en carreras especializadas en cosas inútiles: arte, filosofía, estudios sobre el papel de la mujer en el tejido social. Estos egresados, piensa Magno, dentro de poco estarán como cajeros, choferes o vendiendo servicios de datos.
"¡Profesor Jagger! ¡Una fotografía por favor!"
Un nutrido grupo de alumnos recién graduados han subido al escenario, para abrazarlo y pedirle selfies con él.
Magno Jagger sonríe, actuando muy bien el rol del muy querido rector de la universidad.
"¡Desde luego!
Alumnos y padres de familia se toman felices, fotos con él, sin siquiera sospechar lo que Magno Jagger piensa de ellos.
***
César se encuentra maniatado a una silla y vendado de los ojos. Él está muy enojado por esta afrenta a su dignidad, ¿miedo? para nada, más bien siente deseos de pararse y agarrar a patadas a sus secuestradores.
"¡Sueltenme desgraciados!"
Y forcejea tratando de zafarse de la silla.
"Calma, tranquilo".
Le dice un hombre, al mismo tiempo que se acerca y le retira la venda que le cubre los ojos. César se queda quieto mientras analiza dónde se encuentra.
Cuando sus ojos se ajustan a la iluminación de la habitación, con sumo enojo descubre que el hombre que le acaba de quitar la venda es Wat, el dueño del negocio de zapatos para obreros.
"¡Maldito hijo de la chingada! ¡En cuanto pueda soltarme te voy a partir la madre!"
El par de hombres que acompañan a War se abalanzan sobre César. Wat sujeta el brazo del más alto de ellos, justo cuando este iba a propinarle una bofetada a César.
"Tranquilos muchachos, tranquilos; déjenlo en paz, quiero escuchar lo que el amigo tenga que decirnos".
"¡Wat hijo de la chingada!..."
"Hey, hey, tú también tranquilo. En verdad quiero escucharte. Pero antes déjame decirte que si determino que en realidad solo eres un agente más de la compañía, mis socios te darán su proverbial "trato VIP", ahora dime, ¡ah! ¿cuál era tu nombre?"
César, a pesar de su enojo, detecta que este hombre Wat transmite confianza y liderazgo. Wat es un hombre blanco, de estatura regular, rubio, con su cabello largo con raya en medio y ojos grises. Ahora lo mira paternalmente a César y esto lo anima a sincerarse.
"Wat, mi nombre es César, ¿no se lo había ya dicho en su puesto del mercado? Bueno, yo soy naturalista, criado en una comuna al interior del continente. Pero cansado de esa vida..."
"¿Un naturalista? ¿Con su color moreno de piel?"
"Wat, déjeme terminar, mis amigas Lumila y Dani se convirtieron en mis protectoras, dándome hogar y trabajo en la planta de procesamiento de algas del distrito Abala".
"¿Dos al mismo tiempo?" Wat observa jocosamente y voltea a ver a sus dos socios, quienes se ríen compartiendo la broma.
"Son mis amigas nada más... Mire, Dani, la gerente del departamento de Sistemas de la planta me acogió en su gerencia, porque tengo un talento nato para las computadoras, e hice gran amistad con mi compañero el ingeniero Sisco Benn.."
"Sisco... ¿Se dirige a algún lado este relato?"
"¿No le dijo hace rato a sus hombres que deseaba escuchar lo que tengo que decir? Uumm, Sisco, depurando el servidor de e-mail descubrió un correo, enviado por error a nosotros, del capitán de un carguero translumínico interesterlar, el correo básicamente decía que la compañía, los espaciales, están explotando toda vida, animal o vegetal, para elaborar la soya, la harina de algas. Mataron a Sisco y, ¡luego vinieron por nosotros!"
"Muchachos, salgan por favor". Wat le pide a sus hombres, antes de acercarse a César, con una navaja bastante intimidante, para cortar las cuerdas de nylon que lo sujetan.
"César, todo eso, nosotros lo sabemos”.
Son muy agradables los jardines frontales del club, pasto verde, arbustos y un inmenso árbol que proporciona una refrescante sombra.
Sin duda regar este jardín ha de costarle muy caro a la administración, teniendo en cuenta el desastre ambiental que se cierne sobre este mundo.
Incluso las babosas que él ve en los matorrales son hermosas, de colores verdes y rojos. Muy diferentes de las horribles babosas en el distrito Abala.
"¡Pase a comer joven! Tenemos Matcabis y sopa de istos".
"No gracias, vengo a comprar".
La mujer del restaurante del mercado, con mesas afuera sobre la banqueta, le acaba de mencionar alimentos que él no tiene idea alguna que son. César espera que la gente no coma las desagradables babosas.
En el interior el mercado no es tan grande, y apenas tras caminar unos cuantos metros, César identifica el puesto de calzado para obreros. El local tiene un maniquí vestido en conjunto beige, botas de goma, guantes, gogles, casco blanco y el temido chaleco rojo de seguridad.
Hace toda una era y en otro universo, cuando César trabajaba en Sistemas en el corporativo de Pemex, en su subgerencia, se designaba de entre los ingenieros a un jefe de seguridad. Éste era capacitado en primeros auxilios, control de incendios, evacuación en sismos y le era reservado un casco y un chaleco rojo, que ahí estaban en un perchero a la mitad de la oficina.
Con el paso de los años todos notaron la notable coincidencia que, el ingeniero designado como jefe de seguridad, siempre era despedido al poco tiempo.
Ser designado el jefe de seguridad de la oficina se convirtió en un beso de la muerte y, todos en la oficina, temían al maldito chaleco rojo como consecuencia.
César ve a un hombre al interior del local, está en el suelo hincado, al parecer acomodando cajas de zapatos.
"Hola, ¡que tal! ¿Es usted Wat?"
"Sí... ¿por qué?"
"Domma me lo recomendó"
"¿Sí? ¿Y por qué? ¿o para qué?"
César se acerca para poderle comentar en privado, al mismo tiempo que se levanta las mangas de la sudadera, para mostrarle su falta de tatuaje interactivo.
"Necesito un trabajo, para mi y dos amigas".
Wat lanza una maldición, al darse cuenta de que es lo que César quiere de él.
"¡Guau! ¡guau! ¡guau! ¿Qué tenemos aquí? ¡Un grupo de naturalistas escapados de su comuna!"
"Wat, tenemos monederos electrónicos para pagarte".
"No se de que me habla señor, y ¿Wat? ¿Apenas me encuentra y ya me está tutéando?
"Pero Domma me dijo que podía venir..."
"No conozco a ninguna Domma. Retírese por favor, tengo mucho trabajo.
Y el señor Wat vuelve al suelo, a continuar con su labor interrumpida de acomodar cajas de zapatos.
***
Dani decidió ir a un pequeño súper del vecindario, para comprar varias cosas que les hacen falta a Lumila y a ella, principalmente amonia, el caño del baño, en el cuarto de azotea que comparten ellas, como que erupta y huele muy feo.
Siempre que ella llega al súper están lavando la banqueta del frente y hay apiladas rejillas de leche, de las que emana un aroma bastante agradable. Madres de familia hacen fila para poder comprar el límite de seis litros de leche que el racionamiento impone.
"¡Buenos días!"
"¡Muy buenos días!"
Dani es saludada por el guardia de seguridad, a la entrada del pequeño supermercado. Ella, su personalidad, siempre transmite alegría, optimismo, energía; y por lo tanto su carisma le resulta muy agradable a las personas.
Para entrar al supermercado propio,tiene que pasar frente a la oficina del gerente. El cubículo de trabajo de este es visible a través de un amplio cristal y, ella lo puede ver muy atareado, trabajando en su terminal; en el monitor ella ve desplegada una hoja de cálculo y, esto le causa dolor, dolor por la vida que tuvo que dejar atrás intempestivamente.
***
César camina de vuelta hacia la parada del metrobus, luego de su infructuosa entrevista con Wat, el supuesto hacker de tatuajes interactivos. Camina sobre la banqueta de una zona comercial, cuando, sobre su hombro, nota que es seguido por tres hombres. Él se detiene frente a un aparador, fingiendo interesarse por la mercancía ahí exhibida. Esto para dejar pasar a los hombres.
Pero éstos, lejos de fingir y hacerse tontos, se abalanzan sobre César, lo golpean y sujetándolo con fuerza lo echan al interior de una vagoneta que, frenando con violencia, acaba de aparcarse junto a ellos. El vehículo arranca con gran velocidad. Los testigos, primero sorprendidos por el suceso, ahora continúan con su deambular que se vio brevemente interrumpido, nadie vio nada, nadie escuchó nada.
***
Magno Jagger recibe los aplausos de pie, del público en el auditorio. Es el fin del ciclo escolar y él como rector se dirigió a la clase saliente. Les dio el clásico y vacío discurso motivacional, pero Magno muy bien sabe que los egresados solo se llevan un inútil papel y, una gigantesca deuda del préstamo estudiantil. ¡Un préstamo! ja ja, esta es la "educación gratuita" que les ofrece la administración del planeta.
Las universidades hoy en día ofrecen títulos en carreras especializadas en cosas inútiles: arte, filosofía, estudios sobre el papel de la mujer en el tejido social. Estos egresados, piensa Magno, dentro de poco estarán como cajeros, choferes o vendiendo servicios de datos.
"¡Profesor Jagger! ¡Una fotografía por favor!"
Un nutrido grupo de alumnos recién graduados han subido al escenario, para abrazarlo y pedirle selfies con él.
Magno Jagger sonríe, actuando muy bien el rol del muy querido rector de la universidad.
"¡Desde luego!
Alumnos y padres de familia se toman felices, fotos con él, sin siquiera sospechar lo que Magno Jagger piensa de ellos.
***
César se encuentra maniatado a una silla y vendado de los ojos. Él está muy enojado por esta afrenta a su dignidad, ¿miedo? para nada, más bien siente deseos de pararse y agarrar a patadas a sus secuestradores.
"¡Sueltenme desgraciados!"
Y forcejea tratando de zafarse de la silla.
"Calma, tranquilo".
Le dice un hombre, al mismo tiempo que se acerca y le retira la venda que le cubre los ojos. César se queda quieto mientras analiza dónde se encuentra.
Cuando sus ojos se ajustan a la iluminación de la habitación, con sumo enojo descubre que el hombre que le acaba de quitar la venda es Wat, el dueño del negocio de zapatos para obreros.
"¡Maldito hijo de la chingada! ¡En cuanto pueda soltarme te voy a partir la madre!"
El par de hombres que acompañan a War se abalanzan sobre César. Wat sujeta el brazo del más alto de ellos, justo cuando este iba a propinarle una bofetada a César.
"Tranquilos muchachos, tranquilos; déjenlo en paz, quiero escuchar lo que el amigo tenga que decirnos".
"¡Wat hijo de la chingada!..."
"Hey, hey, tú también tranquilo. En verdad quiero escucharte. Pero antes déjame decirte que si determino que en realidad solo eres un agente más de la compañía, mis socios te darán su proverbial "trato VIP", ahora dime, ¡ah! ¿cuál era tu nombre?"
César, a pesar de su enojo, detecta que este hombre Wat transmite confianza y liderazgo. Wat es un hombre blanco, de estatura regular, rubio, con su cabello largo con raya en medio y ojos grises. Ahora lo mira paternalmente a César y esto lo anima a sincerarse.
"Wat, mi nombre es César, ¿no se lo había ya dicho en su puesto del mercado? Bueno, yo soy naturalista, criado en una comuna al interior del continente. Pero cansado de esa vida..."
"¿Un naturalista? ¿Con su color moreno de piel?"
"Wat, déjeme terminar, mis amigas Lumila y Dani se convirtieron en mis protectoras, dándome hogar y trabajo en la planta de procesamiento de algas del distrito Abala".
"¿Dos al mismo tiempo?" Wat observa jocosamente y voltea a ver a sus dos socios, quienes se ríen compartiendo la broma.
"Son mis amigas nada más... Mire, Dani, la gerente del departamento de Sistemas de la planta me acogió en su gerencia, porque tengo un talento nato para las computadoras, e hice gran amistad con mi compañero el ingeniero Sisco Benn.."
"Sisco... ¿Se dirige a algún lado este relato?"
"¿No le dijo hace rato a sus hombres que deseaba escuchar lo que tengo que decir? Uumm, Sisco, depurando el servidor de e-mail descubrió un correo, enviado por error a nosotros, del capitán de un carguero translumínico interesterlar, el correo básicamente decía que la compañía, los espaciales, están explotando toda vida, animal o vegetal, para elaborar la soya, la harina de algas. Mataron a Sisco y, ¡luego vinieron por nosotros!"
"Muchachos, salgan por favor". Wat le pide a sus hombres, antes de acercarse a César, con una navaja bastante intimidante, para cortar las cuerdas de nylon que lo sujetan.
"César, todo eso, nosotros lo sabemos”.
Etiquetas:
aventura,
ciencia ficción,
ciencia ficción latinoamericana,
cuento,
fantasía,
futurismo,
historia corta,
narración,
PEMEX,
relato
jueves, 11 de mayo de 2017
domingo, 7 de mayo de 2017
martes, 25 de abril de 2017
Arrebatado, parte 16
Todos saben que los espaciales han tomado control del mundo y, que lo gobiernan por medio de administradores y políticos títeres. Por eso cuando Dani le mencionó a la vieja, que ellos corrían peligro por haber descubierto algo que los espaciales hacen, ésta decidió darles alojamiento en dos cuartos de azotea.
Dani y Lumila comparten un cuarto, verde, solitario, detrás de las jaulas de tendedero. ¡Hasta eso! Esta azotea es muy agradable. A la vieja Albia le gusta llenar de macetas por todos lados.
A César, la vieja, le dio un cuarto, ex-cuarto de servicio, en la planta baja, hecho en el espacio vacío de las escaleras. Bastante incómodo; para bañarse tiene que subir hasta el cuarto de azotea de Dani y Lumila.
El día de hoy César salió a buscar el ponerse en contacto con alguien en la ilegalidad. Les urge remover o desactivar los tatuajes interactivos de Dani y Lumila. Y es debido a esto que, aunque es temprano en la mañana, él entra a una cantina en un vecindario de la ciudad que se ve bastante peligroso.
El tugurio está bastante oscuro, o al menos él lo percibe así porque es un día muy soleado. En el interior hay la tradicional barra de cantina y unas nueve mesas cuadradas. César se sienta en una mesa del centro, viendo hacia afuera. Él siempre ha recordado una línea de uno de sus libros favoritos, acerca de nunca sentarse de espaldas a una puerta.
Una mesera se le acerca.
"Hola buenos días".
A pesar de sus expectativas de hallar sensuales mujeres, aquí adentro, la mujer que lo atiende es una mujer normal, ya madurona y, ahora él se imagina que hasta puede que ella sea la dueña del establecimiento.
"Hola buenos días señorita, dígame, ¿qué tiene para botanear a esta hora?"
"Nachos con queso, ¿qué cerveza va a querer?"
"Traigame una ligera".
"¿Una Vasta le parece?"
"Sí está bien".
Luego de un instante la mesera regresa con una charola y coloca sobre la mesa el tazón de los nachos con queso, así como la cerveza. También le pone unas cuatro servilletas de papel.
"¿No desea algo más?"
"No gracias. Oye, me preguntaba, puesto que toda mi vida he vivido fuera del sistema, necesito hackear unos tatuajes interactivos así como, tener acceso al sistema monetario para mi".
César se recoge las mangas de su sudadera para que la mesera pueda ver que él no lleva un tatuaje interactivo.
La mesera, apoyándose sobre la mesa, le acerca el rostro a la cara.
"¿Y cómo diablos pretendes pagar lo que estás consumiendo? Tienes segundos antes de que le grite a mi marido y, te deje molido a golpes en la banqueta".
"¡Calma! ¡calma! Tengo monederos electrónicos, con fondos, obviamente."
La posesión de metales preciosos está prohibida por el gobierno. Aún así, las casas de empeño todo el tiempo están comprando oro, plata, joyas y monedas y, las pagan con monederos electrónicos; mismos que existen, emitidos por la banca, para que niños (o amputados) puedan intercambiar bienes. Ya que, los tatuajes interactivos, solo se pueden aplicar a una persona que ha dejado de crecer. A un niño se le distorsionaría el tatuaje apenas entrara al crecimiento experimentado en la pubertad.
Lumila tuvo el buen tino de comentar todo lo anterior.
"César, tu cadena de oro, aquí en la capital ya podemos sacarle provecho". Le dijo aquel día cuando ella propuso venderla en una casa de empeño.
César extrae un par de monederos electrónicos, de su billetera y, los arroja sobre la mesa. La mesera recoge uno de ellos, lo lleva al escáner de la caja registradora en la barra y luego regresa con César.
"Sí, tienen fondos".
Y arroja los monederos de vuelta sobre la mesa. César los cubre con su mano izquierda y se la queda viendo, pensando que ella es una mujer de carácter fuerte.
"Oye, volviendo a lo que te pregunté en un inicio. En verdad me urge alterar, hackear unos tatuajes interactivos. Para que mis amigas y yo no muramos de hambre.".
"Y ¿acaso mi bar te parece punto de encuentro con criminales y terroristas antisistema?"
César frunce el ceño y se encoge de hombros. César, sin haber consumido los nachos ni la cerveza, desliza uno de los monederos electrónicos hacia ella.
"Toma, cóbrate, ya me retiro".
Ella recoge el monedero y antes de ir al mostrador para hacer el cargo le dice:
"Ve al mercado municipal en Casablanca, ahí en el puesto de zapatos para obreros, dile a Wat que te envié yo, Domma.
***
Lumila y Dani, en los días transcurridos desde que llegaron a vivir al edificio Marca, en el vecindario de clase media Albion, se han dedicado a hacer trabajos varios, con los vecinos del edificio de apartamentos, a cambio de pago en forma de monederos electrónicos.
"Es que, mientras conseguimos un empleo formal, queremos un ingreso que no nos signifique un gravamen fiscal".
Es la explicación que Dani le dijo a Lumila, que dieran a los vecinos.
Lumila, por sus conocimientos técnicos se ha vuelto una especie de conserje, que hace reparaciones de instalaciones eléctricas, aparatos y electrodomésticos y, Dani por su parte, tiene varios niños a los que les da clases de computación.
***
El vecindario Casablanca está muy accesible, de hecho una de las paradas del sistema troncal de transporte se llama así, César la identifica de inmediato en su mente al haberse aprendido las rutas de transporte y decide partir de inmediato hacia el mercado que Domma le señaló.
***
Dani está en el apartamento de una vecina del edificio, donde justamente acaba de terminar la clase de computación que le impartió a Ruser, el hijo de ocho años, hijo único de la familia que aquí vive.
Dani le está enseñando los rudimentos del sistema operativo Inix, cosas como desplegar el directorio actual, desplegar archivos y sus propiedades, copiar, mover, renombrar archivos, etc.
Apenas Dani le dijo a Ruser que la clase había terminado, éste abandonó la silla del comedor, donde habían estado trabajando, como disparado por un resorte.
A Dani esto le causó mucha gracia y, la señora Hardin le sonría a Dani al observar lo mismo.
"Dani, ¿no deseas tomarte un té?"
"Está bien, ¡muy buena idea Tonya!"
"Bien, deja lo traigo, ya lo tenía preparado".
La señora Hardin se retira por un instante hacia la cocina, para traer, en una charola, el par de tazas de té. Coloca una de las tazas frente a Dani y luego esta se sienta frente a ella, sosteniendo su taza entre sus manos.
"Está rico este té, ¿qué marca es?"
"No de ninguna, este té lo compro en un puesto del mercado municipal".
Ambas beben de sus tazas y ahora observan al pequeño Ruser quien, con mucho alboroto, pasa corriendo persiguiendo a su simpático perro de raza pequeña. Ruser se arroja sobre el perrito y ambos se deslizan sobre el suelo hasta terminar, sin hacerse daño, estrellados contra la puerta de la cocina.
Dani se ríe y al observar a la señora Hardin nota que ella permanece seria.
"¿Qué le pasa señora Hardin?"
"Nada Dani. Ver a Ruser jugando con Cometa, el perro, me hizo recordar varias cosas. ¿Sabes? Pasan cosas, coincidencias, que me hacen preguntarme si este mundo no se trata en realidad de una simulación".
"¿Cómo cuando una piensa en una persona a la que no ha visto en mucho tiempo y, al primer lugar al que sales te la encuentras?"
"Sí Dani, ¡exáctamente a ese tipo de cosas me refiero! ¿Sabes? cuando era niña me pasó algo rarísimo."
"¿Qué cosa señora Hardin?"
"Mira, yo tendría cinco años, y mi papá tenía un perro de raza pequeña también, ya anciano, de unos dieciséis años, el perrito ya estaba ciego pero, se valía por sí mismo, era cariñoso y aún jugaba, claro que la mayor parte del tiempo se la pasaba dormido."
"¡Ajá!"
"Un día, una sirvienta nueva, dejó la puerta del frente abierta y Rocco se salió. Nos debimos de haber dado cuenta varias horas después, cuando llamándolo para darle su comida, de la una de la tarde, no apareció.
Fue un momento de mucha angustia y tristeza. Y luego la resignación de que el pobre Rocco se había perdido. E inició lo que todos los dueños de perros perdidos hacen: salir a caminar las calles, preguntar a los vecinos de la zona si no lo vieron, imprimir volantes e irlos a pegar en postes y paredes.
Y así pasaron dos semanas y la resignación de que se había perdido llegó".
"Sí, es muy triste perder a un perro, o que muera, realmente son un miembro más de la familia".
"Y luego, eso muy extraño sucedió Dani. Jamás lo voy a olvidar. Como te comenté, ya habían pasado más de dos semanas, era un domingo, yo bajé muy temprano en la mañana porque tenía sed. Mis papás estaban dormidos y, cuando entro a la cocina, ahí contra la lavadora y la secadora, sobre el piso, ahí estaba Rocco dormido en su camita".
"A lo mejor tu papá lo encontró y lo metió a la cocina".
"No Dani, no pasó eso. Porque me regresé feliz y entré gritando, saltando de alegría al cuarto de mis padres, ¡Regresó! ¡Regresó! ¡Rocco regresó! y, mis padres medio dormidos me preguntaban que sucedía. Y yo les dije que nuestro Rococó había vuelto.
Y luego lo raro pasó, me dijeron que, de qué hablaba, que Rocco no se había perdido, que debí de haberlo soñado.
Y, todo se juntó para mostrarme que algo muy extraño había sucedido: Rocco estaba en su camita, misma que mi papá ya había tirado a la basura, junto con su pelota de hule, de esas que aprietas y chillan, su arnés y correa, así cono su vieja botella, la etiqueta ya desgastada, de shampoo del baño."
"¿Y todo eso ya lo había tirado tu papá a la basura? A lo mejor solo lo guardó".
"No Dani, yo vi cuando, todo lo echó en una gran bolsa negra de la basura y luego lo echó al bote de basura azul que teníamos, y luego vi el bote vacío, cuando los desperdicios ya se los habían llevado".
"Bueno Tonya, señora Hardin..."
"No, no está bien Dani, llámame Tonya".
"Tonya, eras muy pequeña, todo debes de haberlo soñado".
"¡Para nada, en absoluto Dani! Eso sucedió y, no es la única experiencia que he tenido.
Me ha sucedido, por ejemplo, que me toca enterarme de la muerte de una celebridad, lo leo en una revista y hasta lo veo en un video en la red, el anuncio de su muerte y luego, pasado el tiempo, aparece una noticia sobre esa misma celebridad, sobre su nuevo proyecto, relación o, incluso, ¡que se vuelve a morir!
Dani, estoy segura que caemos inadvertidamente a través de dimensiones paralelas".
Dani y Lumila comparten un cuarto, verde, solitario, detrás de las jaulas de tendedero. ¡Hasta eso! Esta azotea es muy agradable. A la vieja Albia le gusta llenar de macetas por todos lados.
A César, la vieja, le dio un cuarto, ex-cuarto de servicio, en la planta baja, hecho en el espacio vacío de las escaleras. Bastante incómodo; para bañarse tiene que subir hasta el cuarto de azotea de Dani y Lumila.
El día de hoy César salió a buscar el ponerse en contacto con alguien en la ilegalidad. Les urge remover o desactivar los tatuajes interactivos de Dani y Lumila. Y es debido a esto que, aunque es temprano en la mañana, él entra a una cantina en un vecindario de la ciudad que se ve bastante peligroso.
El tugurio está bastante oscuro, o al menos él lo percibe así porque es un día muy soleado. En el interior hay la tradicional barra de cantina y unas nueve mesas cuadradas. César se sienta en una mesa del centro, viendo hacia afuera. Él siempre ha recordado una línea de uno de sus libros favoritos, acerca de nunca sentarse de espaldas a una puerta.
Una mesera se le acerca.
"Hola buenos días".
A pesar de sus expectativas de hallar sensuales mujeres, aquí adentro, la mujer que lo atiende es una mujer normal, ya madurona y, ahora él se imagina que hasta puede que ella sea la dueña del establecimiento.
"Hola buenos días señorita, dígame, ¿qué tiene para botanear a esta hora?"
"Nachos con queso, ¿qué cerveza va a querer?"
"Traigame una ligera".
"¿Una Vasta le parece?"
"Sí está bien".
Luego de un instante la mesera regresa con una charola y coloca sobre la mesa el tazón de los nachos con queso, así como la cerveza. También le pone unas cuatro servilletas de papel.
"¿No desea algo más?"
"No gracias. Oye, me preguntaba, puesto que toda mi vida he vivido fuera del sistema, necesito hackear unos tatuajes interactivos así como, tener acceso al sistema monetario para mi".
César se recoge las mangas de su sudadera para que la mesera pueda ver que él no lleva un tatuaje interactivo.
La mesera, apoyándose sobre la mesa, le acerca el rostro a la cara.
"¿Y cómo diablos pretendes pagar lo que estás consumiendo? Tienes segundos antes de que le grite a mi marido y, te deje molido a golpes en la banqueta".
"¡Calma! ¡calma! Tengo monederos electrónicos, con fondos, obviamente."
La posesión de metales preciosos está prohibida por el gobierno. Aún así, las casas de empeño todo el tiempo están comprando oro, plata, joyas y monedas y, las pagan con monederos electrónicos; mismos que existen, emitidos por la banca, para que niños (o amputados) puedan intercambiar bienes. Ya que, los tatuajes interactivos, solo se pueden aplicar a una persona que ha dejado de crecer. A un niño se le distorsionaría el tatuaje apenas entrara al crecimiento experimentado en la pubertad.
Lumila tuvo el buen tino de comentar todo lo anterior.
"César, tu cadena de oro, aquí en la capital ya podemos sacarle provecho". Le dijo aquel día cuando ella propuso venderla en una casa de empeño.
César extrae un par de monederos electrónicos, de su billetera y, los arroja sobre la mesa. La mesera recoge uno de ellos, lo lleva al escáner de la caja registradora en la barra y luego regresa con César.
"Sí, tienen fondos".
Y arroja los monederos de vuelta sobre la mesa. César los cubre con su mano izquierda y se la queda viendo, pensando que ella es una mujer de carácter fuerte.
"Oye, volviendo a lo que te pregunté en un inicio. En verdad me urge alterar, hackear unos tatuajes interactivos. Para que mis amigas y yo no muramos de hambre.".
"Y ¿acaso mi bar te parece punto de encuentro con criminales y terroristas antisistema?"
César frunce el ceño y se encoge de hombros. César, sin haber consumido los nachos ni la cerveza, desliza uno de los monederos electrónicos hacia ella.
"Toma, cóbrate, ya me retiro".
Ella recoge el monedero y antes de ir al mostrador para hacer el cargo le dice:
"Ve al mercado municipal en Casablanca, ahí en el puesto de zapatos para obreros, dile a Wat que te envié yo, Domma.
***
Lumila y Dani, en los días transcurridos desde que llegaron a vivir al edificio Marca, en el vecindario de clase media Albion, se han dedicado a hacer trabajos varios, con los vecinos del edificio de apartamentos, a cambio de pago en forma de monederos electrónicos.
"Es que, mientras conseguimos un empleo formal, queremos un ingreso que no nos signifique un gravamen fiscal".
Es la explicación que Dani le dijo a Lumila, que dieran a los vecinos.
Lumila, por sus conocimientos técnicos se ha vuelto una especie de conserje, que hace reparaciones de instalaciones eléctricas, aparatos y electrodomésticos y, Dani por su parte, tiene varios niños a los que les da clases de computación.
***
El vecindario Casablanca está muy accesible, de hecho una de las paradas del sistema troncal de transporte se llama así, César la identifica de inmediato en su mente al haberse aprendido las rutas de transporte y decide partir de inmediato hacia el mercado que Domma le señaló.
***
Dani está en el apartamento de una vecina del edificio, donde justamente acaba de terminar la clase de computación que le impartió a Ruser, el hijo de ocho años, hijo único de la familia que aquí vive.
Dani le está enseñando los rudimentos del sistema operativo Inix, cosas como desplegar el directorio actual, desplegar archivos y sus propiedades, copiar, mover, renombrar archivos, etc.
Apenas Dani le dijo a Ruser que la clase había terminado, éste abandonó la silla del comedor, donde habían estado trabajando, como disparado por un resorte.
A Dani esto le causó mucha gracia y, la señora Hardin le sonría a Dani al observar lo mismo.
"Dani, ¿no deseas tomarte un té?"
"Está bien, ¡muy buena idea Tonya!"
"Bien, deja lo traigo, ya lo tenía preparado".
La señora Hardin se retira por un instante hacia la cocina, para traer, en una charola, el par de tazas de té. Coloca una de las tazas frente a Dani y luego esta se sienta frente a ella, sosteniendo su taza entre sus manos.
"Está rico este té, ¿qué marca es?"
"No de ninguna, este té lo compro en un puesto del mercado municipal".
Ambas beben de sus tazas y ahora observan al pequeño Ruser quien, con mucho alboroto, pasa corriendo persiguiendo a su simpático perro de raza pequeña. Ruser se arroja sobre el perrito y ambos se deslizan sobre el suelo hasta terminar, sin hacerse daño, estrellados contra la puerta de la cocina.
Dani se ríe y al observar a la señora Hardin nota que ella permanece seria.
"¿Qué le pasa señora Hardin?"
"Nada Dani. Ver a Ruser jugando con Cometa, el perro, me hizo recordar varias cosas. ¿Sabes? Pasan cosas, coincidencias, que me hacen preguntarme si este mundo no se trata en realidad de una simulación".
"¿Cómo cuando una piensa en una persona a la que no ha visto en mucho tiempo y, al primer lugar al que sales te la encuentras?"
"Sí Dani, ¡exáctamente a ese tipo de cosas me refiero! ¿Sabes? cuando era niña me pasó algo rarísimo."
"¿Qué cosa señora Hardin?"
"Mira, yo tendría cinco años, y mi papá tenía un perro de raza pequeña también, ya anciano, de unos dieciséis años, el perrito ya estaba ciego pero, se valía por sí mismo, era cariñoso y aún jugaba, claro que la mayor parte del tiempo se la pasaba dormido."
"¡Ajá!"
"Un día, una sirvienta nueva, dejó la puerta del frente abierta y Rocco se salió. Nos debimos de haber dado cuenta varias horas después, cuando llamándolo para darle su comida, de la una de la tarde, no apareció.
Fue un momento de mucha angustia y tristeza. Y luego la resignación de que el pobre Rocco se había perdido. E inició lo que todos los dueños de perros perdidos hacen: salir a caminar las calles, preguntar a los vecinos de la zona si no lo vieron, imprimir volantes e irlos a pegar en postes y paredes.
Y así pasaron dos semanas y la resignación de que se había perdido llegó".
"Sí, es muy triste perder a un perro, o que muera, realmente son un miembro más de la familia".
"Y luego, eso muy extraño sucedió Dani. Jamás lo voy a olvidar. Como te comenté, ya habían pasado más de dos semanas, era un domingo, yo bajé muy temprano en la mañana porque tenía sed. Mis papás estaban dormidos y, cuando entro a la cocina, ahí contra la lavadora y la secadora, sobre el piso, ahí estaba Rocco dormido en su camita".
"A lo mejor tu papá lo encontró y lo metió a la cocina".
"No Dani, no pasó eso. Porque me regresé feliz y entré gritando, saltando de alegría al cuarto de mis padres, ¡Regresó! ¡Regresó! ¡Rocco regresó! y, mis padres medio dormidos me preguntaban que sucedía. Y yo les dije que nuestro Rococó había vuelto.
Y luego lo raro pasó, me dijeron que, de qué hablaba, que Rocco no se había perdido, que debí de haberlo soñado.
Y, todo se juntó para mostrarme que algo muy extraño había sucedido: Rocco estaba en su camita, misma que mi papá ya había tirado a la basura, junto con su pelota de hule, de esas que aprietas y chillan, su arnés y correa, así cono su vieja botella, la etiqueta ya desgastada, de shampoo del baño."
"¿Y todo eso ya lo había tirado tu papá a la basura? A lo mejor solo lo guardó".
"No Dani, yo vi cuando, todo lo echó en una gran bolsa negra de la basura y luego lo echó al bote de basura azul que teníamos, y luego vi el bote vacío, cuando los desperdicios ya se los habían llevado".
"Bueno Tonya, señora Hardin..."
"No, no está bien Dani, llámame Tonya".
"Tonya, eras muy pequeña, todo debes de haberlo soñado".
"¡Para nada, en absoluto Dani! Eso sucedió y, no es la única experiencia que he tenido.
Me ha sucedido, por ejemplo, que me toca enterarme de la muerte de una celebridad, lo leo en una revista y hasta lo veo en un video en la red, el anuncio de su muerte y luego, pasado el tiempo, aparece una noticia sobre esa misma celebridad, sobre su nuevo proyecto, relación o, incluso, ¡que se vuelve a morir!
Dani, estoy segura que caemos inadvertidamente a través de dimensiones paralelas".
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sábado, 25 de marzo de 2017
Arrebatado, parte 15
César finalmente convenció a Dani que era muy mala idea el regresar a la casa de ella para obtener ropa y sus joyas, mismas que ellas quería utilizar como valores de cambio no rastreable.
También César le indicó que no contactara a su familia ni amigos, para no ponerlos en riesgo.
"Ten por seguro que los están monitoreando a ellos y, en cuanto detecten que te pusiste en contacto con alguno de ellos, lo torturarían y usarían de rehén para obligarte a entregarte". Esto le explicó César a Dani.
Así que rápidamente empacaron en tres mochilas ropa, desafortunadamente el tosco tamaño de Lumila hace imposible que Dani pueda tomarle ropa prestada, unos lunches y, César sujetando su cadena de oro en la mano izquierda le dice a Lumila:
"Aquél día en el supermercado te negaste a recibirla, ahora nos será útil para sobrevivir".
***
El tren subterráneo avanza silenciosamente a través de túneles de decenas de kilómetros de longitud. Fue idea de César el abandonar el distrito de Abala y, dirigirse a la ciudad capital del continente Norte.
También César le pidió a Lumila que comprara los pasajes del tren, ni modos, era la opción menos arriesgada al momento. Ya que es obvio que las transacciones hechas por Dani, con su tatuaje interactivo, ya han de tener una alerta de rastreo. Y rastrear las de Lumila le va a llevar al gobierno, por lo mucho, varias horas más. En lo que se deduce la relación entre Lumila, Dani y él.
Eliminar el dinero físico es una manera de control sobre el pueblo. Si alguien se convierte en "enemigo" del Estado, basta con bloquearle su acceso a los sistemas de pago para, prácticamente, matarlo de hambre. Y claro, esta medida autoritaria la venden como combate al crimen.
"Cuando lleguemos a la capital, hay que buscar la manera de desactivar sus tatuajes interactivos". "¿Estás loco? ¡Sin ellos perdemos el acceso al internet! ¡Es como quedarse ciego!" "Dani, ahorita mismo nos están rastreando, a ustedes dos, sus tatuajes son como un teléfono celular y su posición puede ser triangulada por cada torre de comunicación". "¿Celular? ¿Qué es eso?".
César se queda callado, es inútil hablar de su origen en este momento. Las luces de iluminación, que cada varios metros iluminan el túnel, le causan una sensación hipnótica a César y, él se acomoda en su asiento, estira las piernas y cruza los brazos, para dormitar un rato.
***
César escucha el ruido de una conversación, siente luz contra su cara, abre los ojos y se da cuenta que el tren se halla detenido en una estación, ya en la superficie. Se da cuenta que son Dani y Lumila quienes están conversando. Él se estira y les pregunta:
"¿Ya llegamos a Ciudad Capital?"
"Sí, ahora tenemos que esperar el anuncio que nos indique descender". Dani le contesta.
César se incorpora inspeccionando, en ambas direcciones a lo largo, a la poca gente en el vagón, luego se asoma por la ventana, tratando de detectar cualquier actividad que indique que están siendo esperados.
Dani lo observa, adivinando el motivo de sus acciones.
Una tonada musical y un anuncio indica a los pasajeros que ya pueden bajar del tren.
Descienden del tren a la estación, Lumila sin problema lleva las tres mochilas. Por un instante se quedan congelados, sin saber que hacer ni a dónde ir, pero César sabe moverse en el mundo de la ilegalidad y, identifica a un trabajador del andén, que por su apariencia se nota que pertenece a un estrato social no muy respetable. César camina hacia él.
El hombre está malhumorado, sudado, sus manos manchadas de grasa. Cuando César se acerca, el hombre, está interviniendo las entrañas de un poste de sección cuadrada, César se imagina que se trata de algún tipo de sensor ambiental.
"Perdón señor", César dirigiéndose al hombre, mismo que se voltea huraño por haber sido interrumpido en su labor.
César, levantándose las mangas de su sudadera, le muestra los antebrazos. Decide mejor hablarle familiarmente.
"Oye, mira, mis amigas, allá atrás y yo, somos naturalistas, y como comprenderás la falta de un tatuaje interactivo dificulta el moverse en la ciudad"
"¿No conoces alguien que coloque y remueva tatuajes?"
El tipo se lo queda viendo antes de contestarle.
"¿Naturalistas? ¿Así como vienen vestidos? Sí tu amiga la negra más bien parece una elitista, así como está vestida".
Esto exaspera a César, quien le hace un ademán de desprecio con las manos y se aleja de él.
Dani, en cuanto él se les acerca, le pregunta:
"¿Qué fuiste a hablar con ese hombre?"
"Fui a preguntarle si conocía a alguien que removiera tatuajes interactivos".
"¿Y?"
"Solo logré hacernos sospechosos ante sus ojos".
Con tono sombrío, Lumila agrega:
"Cuando nuestro rastro sea seguido hasta esta estación, ese hombre nos recordará perfectamente y también, lo que tú le hayas comentado".
"Vayamos al centro de la ciudad", Dani se dirige a ambos, "ahí entre la multitud nos perderemos por un rato, mientras pensamos que hacer".
***
Seis horas después, llega otro tren procedente del distrito Abala a Ciudad Capital. Magno Jagger vestido de negro, un cuello de tortuga, un saco negro, se baja del vagón de primera clase. Él está de vuelta en casa, lo que lo trae de regreso es la pista de, los ahora, tres fugitivos.
Con su mirada de halcón observa el andén y sus alrededores. Camina con determinación hacia la salida y al pasar junto a un trabajador de la estación le muestra la impresión de tres identificaciones de la planta de algas.
"¡Oye tú! ¿No viste a estas personas descender del tren anterior?"
El hombre ve las fotos en las identificaciones.
"¡Sí! ¡sí! El tipo dijo que eran naturalistas y me preguntó sobre si no conocía a alguien que hiciera colocación de tatuajes interactivos".
"¿Y?"
"Me las olí, que algo sucio se traían, la mujer negra y el tipo estaban bien vestidos para ser naturalistas. Él se dio cuenta que lo descubrí en su engaño y regresó con sus amigas y abandonaron la estación".
"Gracias".
Una alerta suena en la mente del trabajador y, él checando el mensaje en su implante óptico se da cuenta que el intimidante extraño le ha dado una propina. Le grita a sus espaldas:
"¡Escuché a la mujer negra decir que iban al centro de la ciudad!"
***
El centro de Ciudad Capital al fin vuelve hacerlo sentir a César que se encuentra en una urbe. El distrito Abala era solamente un conjunto de vecindarios en torno a una zona industrial remota. Pero ésta es una verdadera ciudad con gente, tráfico, edificios, comercios, restaurantes, ruido y escándalo.
Dani le hizo plática a la cajera de una tienda de conveniencia, a donde entraron a comprar lunches y craftés para desayunar. Ella, Dani, simplemente le dijo que quería pagar en especie y, también le preguntó por algún sitio donde pudieran habitar sin ser molestados.
La muy amable cajera le contestó que no había manera de recibir pago en especie, así que, comportándose magnánimamente, les obsequió los lunches y además, les habló de un domicilio donde podrían encontrar posada.
Siguiendo las indicaciones de esta cajera, fueron a un edificio de departamentos en una zona sorprendentemente agradable y de muy buen desarrollo comercial.
"Ingeniero Zel, este edificio se ve muy elegante, no puede ser la dirección correcta".
"¡Claro que es la dirección correcta Lumila!, y por favor, llámame Dani, es como la tercera vez que te lo pido".
Ahora César interviene:
"Dani, ¿cuál es el nombre de la persona, por la que la cajera nos dijo que preguntáramos?".
"Es la conserje del edificio, la señora Albia".
Caminan al interior del edificio, a través de un pasillo verde con techo arqueado, y con varias macetas colgadas de las paredes. Al fondo del patio central, la única puerta, esa tiene que ser la conserjería.
Llegan a la puerta y Dani le dice a César:
"Bueno, toca tú a la puerta".
"¿Por qué yo?"
"¡Bien ya!"
Lumila se exaspera y golpea la puerta con la palma de su mano derecha. Tras unos segundos se abre la puerta y pueden ver hacia el oscuro interior del departamento. Un olor rancio emana del mismo.
Una vieja en piyama, bata acolchada y pantuflas, emerge del interior. Un cigarro es sostenido en su artrítica mano izquierda. El pelo desarreglado. Y con mal genio les pregunta:
"¿Qué quieren? ¿Por qué golpean así a la puerta?"
Dani le responde:
"Perdón si la inoportunamos, ¡y también por tocar así a su puerta! Estamos buscando donde acomodarnos".
"¿Los tres en un solo departamento? ¡Sáquense de aquí! ¡Este es un lugar familiar!"
Lumila primero se sonroja y luego se enoja ante este comentario por parte de la vieja. Dani se siente frustrada por este comentario, fuera de lugar, hecho por ésta. Y luego agrega.
"Hice amistad con Rula, quien trabaja de cajera en una tienda de conveniencia. Ella nos mandó acá".
"Rula es mi sobrina. ¿Por qué los mandó aquí?"
Dani, ha sido recta toda su vida y, bien sabe que, las mentiras, se convierten en una gigantesca madeja que te atrapa. Así que opta por decirle la verdad a la mujer.
"Señora, mis amigos y yo corremos peligro. Descubrimos algo que los espaciales están haciendo en el mundo y necesitamos ocultarnos".
También César le indicó que no contactara a su familia ni amigos, para no ponerlos en riesgo.
"Ten por seguro que los están monitoreando a ellos y, en cuanto detecten que te pusiste en contacto con alguno de ellos, lo torturarían y usarían de rehén para obligarte a entregarte". Esto le explicó César a Dani.
Así que rápidamente empacaron en tres mochilas ropa, desafortunadamente el tosco tamaño de Lumila hace imposible que Dani pueda tomarle ropa prestada, unos lunches y, César sujetando su cadena de oro en la mano izquierda le dice a Lumila:
"Aquél día en el supermercado te negaste a recibirla, ahora nos será útil para sobrevivir".
***
El tren subterráneo avanza silenciosamente a través de túneles de decenas de kilómetros de longitud. Fue idea de César el abandonar el distrito de Abala y, dirigirse a la ciudad capital del continente Norte.
También César le pidió a Lumila que comprara los pasajes del tren, ni modos, era la opción menos arriesgada al momento. Ya que es obvio que las transacciones hechas por Dani, con su tatuaje interactivo, ya han de tener una alerta de rastreo. Y rastrear las de Lumila le va a llevar al gobierno, por lo mucho, varias horas más. En lo que se deduce la relación entre Lumila, Dani y él.
Eliminar el dinero físico es una manera de control sobre el pueblo. Si alguien se convierte en "enemigo" del Estado, basta con bloquearle su acceso a los sistemas de pago para, prácticamente, matarlo de hambre. Y claro, esta medida autoritaria la venden como combate al crimen.
"Cuando lleguemos a la capital, hay que buscar la manera de desactivar sus tatuajes interactivos". "¿Estás loco? ¡Sin ellos perdemos el acceso al internet! ¡Es como quedarse ciego!" "Dani, ahorita mismo nos están rastreando, a ustedes dos, sus tatuajes son como un teléfono celular y su posición puede ser triangulada por cada torre de comunicación". "¿Celular? ¿Qué es eso?".
César se queda callado, es inútil hablar de su origen en este momento. Las luces de iluminación, que cada varios metros iluminan el túnel, le causan una sensación hipnótica a César y, él se acomoda en su asiento, estira las piernas y cruza los brazos, para dormitar un rato.
***
César escucha el ruido de una conversación, siente luz contra su cara, abre los ojos y se da cuenta que el tren se halla detenido en una estación, ya en la superficie. Se da cuenta que son Dani y Lumila quienes están conversando. Él se estira y les pregunta:
"¿Ya llegamos a Ciudad Capital?"
"Sí, ahora tenemos que esperar el anuncio que nos indique descender". Dani le contesta.
César se incorpora inspeccionando, en ambas direcciones a lo largo, a la poca gente en el vagón, luego se asoma por la ventana, tratando de detectar cualquier actividad que indique que están siendo esperados.
Dani lo observa, adivinando el motivo de sus acciones.
Una tonada musical y un anuncio indica a los pasajeros que ya pueden bajar del tren.
Descienden del tren a la estación, Lumila sin problema lleva las tres mochilas. Por un instante se quedan congelados, sin saber que hacer ni a dónde ir, pero César sabe moverse en el mundo de la ilegalidad y, identifica a un trabajador del andén, que por su apariencia se nota que pertenece a un estrato social no muy respetable. César camina hacia él.
El hombre está malhumorado, sudado, sus manos manchadas de grasa. Cuando César se acerca, el hombre, está interviniendo las entrañas de un poste de sección cuadrada, César se imagina que se trata de algún tipo de sensor ambiental.
"Perdón señor", César dirigiéndose al hombre, mismo que se voltea huraño por haber sido interrumpido en su labor.
César, levantándose las mangas de su sudadera, le muestra los antebrazos. Decide mejor hablarle familiarmente.
"Oye, mira, mis amigas, allá atrás y yo, somos naturalistas, y como comprenderás la falta de un tatuaje interactivo dificulta el moverse en la ciudad"
"¿No conoces alguien que coloque y remueva tatuajes?"
El tipo se lo queda viendo antes de contestarle.
"¿Naturalistas? ¿Así como vienen vestidos? Sí tu amiga la negra más bien parece una elitista, así como está vestida".
Esto exaspera a César, quien le hace un ademán de desprecio con las manos y se aleja de él.
Dani, en cuanto él se les acerca, le pregunta:
"¿Qué fuiste a hablar con ese hombre?"
"Fui a preguntarle si conocía a alguien que removiera tatuajes interactivos".
"¿Y?"
"Solo logré hacernos sospechosos ante sus ojos".
Con tono sombrío, Lumila agrega:
"Cuando nuestro rastro sea seguido hasta esta estación, ese hombre nos recordará perfectamente y también, lo que tú le hayas comentado".
"Vayamos al centro de la ciudad", Dani se dirige a ambos, "ahí entre la multitud nos perderemos por un rato, mientras pensamos que hacer".
***
Seis horas después, llega otro tren procedente del distrito Abala a Ciudad Capital. Magno Jagger vestido de negro, un cuello de tortuga, un saco negro, se baja del vagón de primera clase. Él está de vuelta en casa, lo que lo trae de regreso es la pista de, los ahora, tres fugitivos.
Con su mirada de halcón observa el andén y sus alrededores. Camina con determinación hacia la salida y al pasar junto a un trabajador de la estación le muestra la impresión de tres identificaciones de la planta de algas.
"¡Oye tú! ¿No viste a estas personas descender del tren anterior?"
El hombre ve las fotos en las identificaciones.
"¡Sí! ¡sí! El tipo dijo que eran naturalistas y me preguntó sobre si no conocía a alguien que hiciera colocación de tatuajes interactivos".
"¿Y?"
"Me las olí, que algo sucio se traían, la mujer negra y el tipo estaban bien vestidos para ser naturalistas. Él se dio cuenta que lo descubrí en su engaño y regresó con sus amigas y abandonaron la estación".
"Gracias".
Una alerta suena en la mente del trabajador y, él checando el mensaje en su implante óptico se da cuenta que el intimidante extraño le ha dado una propina. Le grita a sus espaldas:
"¡Escuché a la mujer negra decir que iban al centro de la ciudad!"
***
El centro de Ciudad Capital al fin vuelve hacerlo sentir a César que se encuentra en una urbe. El distrito Abala era solamente un conjunto de vecindarios en torno a una zona industrial remota. Pero ésta es una verdadera ciudad con gente, tráfico, edificios, comercios, restaurantes, ruido y escándalo.
Dani le hizo plática a la cajera de una tienda de conveniencia, a donde entraron a comprar lunches y craftés para desayunar. Ella, Dani, simplemente le dijo que quería pagar en especie y, también le preguntó por algún sitio donde pudieran habitar sin ser molestados.
La muy amable cajera le contestó que no había manera de recibir pago en especie, así que, comportándose magnánimamente, les obsequió los lunches y además, les habló de un domicilio donde podrían encontrar posada.
Siguiendo las indicaciones de esta cajera, fueron a un edificio de departamentos en una zona sorprendentemente agradable y de muy buen desarrollo comercial.
"Ingeniero Zel, este edificio se ve muy elegante, no puede ser la dirección correcta".
"¡Claro que es la dirección correcta Lumila!, y por favor, llámame Dani, es como la tercera vez que te lo pido".
Ahora César interviene:
"Dani, ¿cuál es el nombre de la persona, por la que la cajera nos dijo que preguntáramos?".
"Es la conserje del edificio, la señora Albia".
Caminan al interior del edificio, a través de un pasillo verde con techo arqueado, y con varias macetas colgadas de las paredes. Al fondo del patio central, la única puerta, esa tiene que ser la conserjería.
Llegan a la puerta y Dani le dice a César:
"Bueno, toca tú a la puerta".
"¿Por qué yo?"
"¡Bien ya!"
Lumila se exaspera y golpea la puerta con la palma de su mano derecha. Tras unos segundos se abre la puerta y pueden ver hacia el oscuro interior del departamento. Un olor rancio emana del mismo.
Una vieja en piyama, bata acolchada y pantuflas, emerge del interior. Un cigarro es sostenido en su artrítica mano izquierda. El pelo desarreglado. Y con mal genio les pregunta:
"¿Qué quieren? ¿Por qué golpean así a la puerta?"
Dani le responde:
"Perdón si la inoportunamos, ¡y también por tocar así a su puerta! Estamos buscando donde acomodarnos".
"¿Los tres en un solo departamento? ¡Sáquense de aquí! ¡Este es un lugar familiar!"
Lumila primero se sonroja y luego se enoja ante este comentario por parte de la vieja. Dani se siente frustrada por este comentario, fuera de lugar, hecho por ésta. Y luego agrega.
"Hice amistad con Rula, quien trabaja de cajera en una tienda de conveniencia. Ella nos mandó acá".
"Rula es mi sobrina. ¿Por qué los mandó aquí?"
Dani, ha sido recta toda su vida y, bien sabe que, las mentiras, se convierten en una gigantesca madeja que te atrapa. Así que opta por decirle la verdad a la mujer.
"Señora, mis amigos y yo corremos peligro. Descubrimos algo que los espaciales están haciendo en el mundo y necesitamos ocultarnos".
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viernes, 24 de febrero de 2017
Arrebatado, parte 14
Dani y César se encuentran en el interior del automóvil de ella, sorprendidos por la súbita desaparición de Sisco y su familia.
Ambos hablan excitados y, al mismo tiempo, finalmente parecen haberse quedado sin aire y sin ideas.
"Dani, esto es obra del gobierno, como te comentaba hace un instante, Sisco abrió ese extraño correo electrónico enviado por capitán de la compañía".
"¡Oh no César! Si es así, ¡van a venir por nosotros también! Estoy muy asustada".
Sin esperarselo, Dani se lanza hacia él buscando consolación y seguridad. César no puede dejar de pensar en las terribles implicaciones que significan la desaparición de Sisco y su familiua. Finalmente Dani rompe el abrazo.
"¿Qué hacemos?" Ella le pregunta.
"Dani, mira, ya han pasado dos, tres días, desde el momento de la desaparición de Sisco y su familia y, perdón por ser tan crudo, estos agentes del gobierno y la compañía, tuvieron bastante tiempo para venir por nosotros.
Sisco me contó que estaba depurando el servidor de correo electrónico y, supongo que las personas que se hicieron cargo de él..."
"¡No! ¡no! ¡no digas eso!" Dani lo interrumpe llorando, pero César continúa.
"Dani ¡cálmate! Esas personas quedaron conformes al ya no hallar rastro alguno del correo que el capitán ese envió por error.
Vamos a presentarnos a trabajar mañana, yo voy a verificar el servidor de correos, para comprobar, como supongo, que ya sean Sisco, o los asesinos..."
"¡No! ¡no! ¡otra vez dijiste eso tan horrible!"
Acostumbrado a la terrible violencia en México, César no tiene ninguna compulsión para suprimir en su mente el lógico destino de Sisco y su familia.
"Dani estoy seguro que ya no hay rastro alguno de ese correo electrónico y que nosotros no vamos a sufrir atentado alguno.
Además piensa, todo el departamento de Sistemas de la planta desaparecido, provocaría muchas preguntas incómodas y atraería una atención que el gobierno no desea".
Dani se lo queda viendo, razonando acerca de ese esto.
"¡Oh! ¡Esa carita suya!", piensa César al mirarla y ahora se pregunta si él ha no dicho todo lo anterior solo para tranquilizarse a él mismo.
***
Dani pasó a dejar a César a la casa de Lumila. Ella estuvo observando subrepticiamente a ambos dentro del automóvil. El tiempo exagerado que tardaron en despedirse, y ella sin saber de que hablaban ambos, le causó que afloraran sus instintos posesivo y de celos.
Dani todavía bastante asustada, se abalanza sobre César y le da un largo abrazo de despedida.
Lumila se retira indignada a su habitación. Apaga la luz y se mete a la cama. Escucha a César subiendo al cuarto de servicio donde vive.
***
Dani llega a su bonita casa, en el lujoso completo residencial Diand. La puerta automática del garage se abre y ella introduce su vehículo. La noche ya ha caído.
Desciende del auto y observa la solitaria noche en la calle. Los letreros luminosos, con los números de cada casa, al nivel del suelo, en los amplios jardines frontales de los vecinos, siempre le causan una reacción de paz.
Presiona el botón en el llavero para cerrar la puerta del garage que, lentamente comienza a descender.
Es en ese instante cuando desde atrás la sujeta Magno Jagger.
"Antes de eliminarte, tú y yo la vamos a pasar muy bien".
Y le lame asquerosamente la mejilla.
Pero Dani, a pesar de su aspecto femenino y frágil, conoce de artes marciales, mismas que practicó desde niña. Le planta un seco cabezazo hacia atrás que le rompe la nariz, luego abre sus brazos y, doblando sus rodillas, se deja caer al suelo para zafarse de la llave de Magno Jagger.
Dani se incorpora, lo patea en la entrepierna, luego de un salto le da un pisotón en la rodilla derecha, para a continuación darle un par de patadas laterales en los costados.
Magno se retuerce de dolor en el suelo. Dani pasa angustiosos segundos esperando a que se abra la puerta del garage. Por un instante piensa en matar a su atacante, aplastándole la cabeza con la máquina soldadora de un hombre que ha estado yendo a hacerle una reparación, pero, ella no es una asesina.
Dani sale manejando a toda velocidad, con un destino en mente: la protección de César Lacroix.
***
El ambiente en la cocina, con Lumila, es triste.
"¿Y así nada más, cómo arrancar yerba mala del jardín dispusieron de Sisco y su familia?"
César le acaba de comentar a ella lo que, Dani y él, descubrieron al ir en búsqueda de Sisco.
"Nunca entablé una conversación con Sisco, solo lo conocía de vista, pero aún así me siento muy mal".
"Sí Lumila, es una verdadera tragedia, ahora imagínate como me siento yo, que trabajaba a diario con él y con quien había congeniado tan bien".
Lumila no ha levantado, en minutos, la mirada de la taza de su muy cargado crafté, la tiene sujeta con ambas palmas sobre la mesa.
César gira su mirada ante la escena de ella, ahí sentada petrificada. El silencio es roto abruptamente, y esto los hace saltar a ambos.
"¡CÉSAR! ¡CÉSAR!"
Es Dani gritando y golpeando con las palmas de sus manos la puerta principal de entrada.
César de inmediato identifica su voz. Lumila, quien se asomaba por la ventana de la sala, también la identifica.
"Es la ingeniero Dani Zel".
"¡Pues ábrele la puerta y deja la entrar! Algo le pasó".
Lumila siente mucho coraje por la orden y, el tono de voz, usados por César y también por la preocupación que él demostró hacia Dani.
Se dirige hacia la puerta y la abre. Una Dani llorando y bastante agitada entra y se abraza de Lumila.
"¡Gracias a Dios Lumila!"
César la cuestiona:
"Pero, ¿qué te pasó Dani?"
Ahora Dani se abalanza sobre César, lo abraza y descansa su cabeza contra su pecho.
Dani lo voltea a ver, su rostro sobre el de ella.
"¡INTENTARON MATARME!"
César escucha un zumbido dentro de su cabeza y, su visión se extiende hacia un túnel, al darse cuenta que la gente que mató a Sisco ahora está tras ellos.
"¡Cielos! ¡Eso es terrible! Si llegaron a ti, eso significa... ¡que en cualquier momento también estarán aquí!
Lumila, Dani, debemos abandonar la casa y buscar refugio".
Lumila, mortificada, se le queda mirando a César. Ella comprende perfectamente lo que está a punto de sucederles. Y su mundo se colapsa en ese instante. ¿abandonar la casa que su padre le dejó? ¿su trabajo como jefa de trituradoras en la planta? ¿su tranquila y respetable vida?
César con gran determinación las voltea a ver a ambas.
"Dani, Lumila, tenemos que marcharnos de aquí. ¡ahora!"
Ambos hablan excitados y, al mismo tiempo, finalmente parecen haberse quedado sin aire y sin ideas.
"Dani, esto es obra del gobierno, como te comentaba hace un instante, Sisco abrió ese extraño correo electrónico enviado por capitán de la compañía".
"¡Oh no César! Si es así, ¡van a venir por nosotros también! Estoy muy asustada".
Sin esperarselo, Dani se lanza hacia él buscando consolación y seguridad. César no puede dejar de pensar en las terribles implicaciones que significan la desaparición de Sisco y su familiua. Finalmente Dani rompe el abrazo.
"¿Qué hacemos?" Ella le pregunta.
"Dani, mira, ya han pasado dos, tres días, desde el momento de la desaparición de Sisco y su familia y, perdón por ser tan crudo, estos agentes del gobierno y la compañía, tuvieron bastante tiempo para venir por nosotros.
Sisco me contó que estaba depurando el servidor de correo electrónico y, supongo que las personas que se hicieron cargo de él..."
"¡No! ¡no! ¡no digas eso!" Dani lo interrumpe llorando, pero César continúa.
"Dani ¡cálmate! Esas personas quedaron conformes al ya no hallar rastro alguno del correo que el capitán ese envió por error.
Vamos a presentarnos a trabajar mañana, yo voy a verificar el servidor de correos, para comprobar, como supongo, que ya sean Sisco, o los asesinos..."
"¡No! ¡no! ¡otra vez dijiste eso tan horrible!"
Acostumbrado a la terrible violencia en México, César no tiene ninguna compulsión para suprimir en su mente el lógico destino de Sisco y su familia.
"Dani estoy seguro que ya no hay rastro alguno de ese correo electrónico y que nosotros no vamos a sufrir atentado alguno.
Además piensa, todo el departamento de Sistemas de la planta desaparecido, provocaría muchas preguntas incómodas y atraería una atención que el gobierno no desea".
Dani se lo queda viendo, razonando acerca de ese esto.
"¡Oh! ¡Esa carita suya!", piensa César al mirarla y ahora se pregunta si él ha no dicho todo lo anterior solo para tranquilizarse a él mismo.
***
Dani pasó a dejar a César a la casa de Lumila. Ella estuvo observando subrepticiamente a ambos dentro del automóvil. El tiempo exagerado que tardaron en despedirse, y ella sin saber de que hablaban ambos, le causó que afloraran sus instintos posesivo y de celos.
Dani todavía bastante asustada, se abalanza sobre César y le da un largo abrazo de despedida.
Lumila se retira indignada a su habitación. Apaga la luz y se mete a la cama. Escucha a César subiendo al cuarto de servicio donde vive.
***
Dani llega a su bonita casa, en el lujoso completo residencial Diand. La puerta automática del garage se abre y ella introduce su vehículo. La noche ya ha caído.
Desciende del auto y observa la solitaria noche en la calle. Los letreros luminosos, con los números de cada casa, al nivel del suelo, en los amplios jardines frontales de los vecinos, siempre le causan una reacción de paz.
Presiona el botón en el llavero para cerrar la puerta del garage que, lentamente comienza a descender.
Es en ese instante cuando desde atrás la sujeta Magno Jagger.
"Antes de eliminarte, tú y yo la vamos a pasar muy bien".
Y le lame asquerosamente la mejilla.
Pero Dani, a pesar de su aspecto femenino y frágil, conoce de artes marciales, mismas que practicó desde niña. Le planta un seco cabezazo hacia atrás que le rompe la nariz, luego abre sus brazos y, doblando sus rodillas, se deja caer al suelo para zafarse de la llave de Magno Jagger.
Dani se incorpora, lo patea en la entrepierna, luego de un salto le da un pisotón en la rodilla derecha, para a continuación darle un par de patadas laterales en los costados.
Magno se retuerce de dolor en el suelo. Dani pasa angustiosos segundos esperando a que se abra la puerta del garage. Por un instante piensa en matar a su atacante, aplastándole la cabeza con la máquina soldadora de un hombre que ha estado yendo a hacerle una reparación, pero, ella no es una asesina.
Dani sale manejando a toda velocidad, con un destino en mente: la protección de César Lacroix.
***
El ambiente en la cocina, con Lumila, es triste.
"¿Y así nada más, cómo arrancar yerba mala del jardín dispusieron de Sisco y su familia?"
César le acaba de comentar a ella lo que, Dani y él, descubrieron al ir en búsqueda de Sisco.
"Nunca entablé una conversación con Sisco, solo lo conocía de vista, pero aún así me siento muy mal".
"Sí Lumila, es una verdadera tragedia, ahora imagínate como me siento yo, que trabajaba a diario con él y con quien había congeniado tan bien".
Lumila no ha levantado, en minutos, la mirada de la taza de su muy cargado crafté, la tiene sujeta con ambas palmas sobre la mesa.
César gira su mirada ante la escena de ella, ahí sentada petrificada. El silencio es roto abruptamente, y esto los hace saltar a ambos.
"¡CÉSAR! ¡CÉSAR!"
Es Dani gritando y golpeando con las palmas de sus manos la puerta principal de entrada.
César de inmediato identifica su voz. Lumila, quien se asomaba por la ventana de la sala, también la identifica.
"Es la ingeniero Dani Zel".
"¡Pues ábrele la puerta y deja la entrar! Algo le pasó".
Lumila siente mucho coraje por la orden y, el tono de voz, usados por César y también por la preocupación que él demostró hacia Dani.
Se dirige hacia la puerta y la abre. Una Dani llorando y bastante agitada entra y se abraza de Lumila.
"¡Gracias a Dios Lumila!"
César la cuestiona:
"Pero, ¿qué te pasó Dani?"
Ahora Dani se abalanza sobre César, lo abraza y descansa su cabeza contra su pecho.
Dani lo voltea a ver, su rostro sobre el de ella.
"¡INTENTARON MATARME!"
César escucha un zumbido dentro de su cabeza y, su visión se extiende hacia un túnel, al darse cuenta que la gente que mató a Sisco ahora está tras ellos.
"¡Cielos! ¡Eso es terrible! Si llegaron a ti, eso significa... ¡que en cualquier momento también estarán aquí!
Lumila, Dani, debemos abandonar la casa y buscar refugio".
Lumila, mortificada, se le queda mirando a César. Ella comprende perfectamente lo que está a punto de sucederles. Y su mundo se colapsa en ese instante. ¿abandonar la casa que su padre le dejó? ¿su trabajo como jefa de trituradoras en la planta? ¿su tranquila y respetable vida?
César con gran determinación las voltea a ver a ambas.
"Dani, Lumila, tenemos que marcharnos de aquí. ¡ahora!"
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lunes, 6 de febrero de 2017
Arrebatado, parte 13
Es domingo en la tarde, Sisco está afuera, enfrente de su casa jugando red con sus hijos adolescentes. Su mujer, Cadana, está adentro, viendo sus teledramas, mismos que descarga para ver en su pantalla inteligente.
Una pequeña bola de cuero sintético, con media docena de largas plumas, sintéticas también, es lanzada sobre una red que se extiende a la mitad del área definida para el juego de red. La red alcanza la altura de la cadera de los jugadores.
Los jugadores deben de evitar que el objeto caiga al suelo de su zona. Y cada equipo solo puede tocar la bola tres veces, antes de arrojarla hacia el suelo en la zona del contrincante. La bola puede ser mantenida en el aire con cualquier parte del cuerpo: muslos, palmas de las manos, pies, codos, la frente, los hombros, etc. Pero está prohibido el sujetarla.
Seti y Pepi, los hijos de Sisco, están jugando en equipo contra él. Pepi recibe la bola con la rodilla izquierda, la eleva y de un cabezazo se la pone a su hermano, éste con un violento puñetazo la arroja del otro lado de la red, estrellándola contra el cuerpo de su padre. Sisco apenas y alcanza a cubrirse el rostro con los brazos; la bola cae al suelo y los jóvenes celebran como si hubieran ganado el campeonato profesional.
Acto sin ningún respeto ni consideración, Sisco jamás le hubiera arrojado un objeto, de esa manera, a su propio padre. “Adolescentes y, la influencia del odio que Cadana, su mujer, siente hacia él”. Piensa todo esto Sisco.
Sisco ya se siente cansado, recoge la bola con la mano izquierda y se lo lanza a Seti.
"Jueguen ustedes dos ahora, voy adentro con su madre, toda la semana trabajando y el domingo la dejo sola".
El pobre Sisco habló al aire, sus hijos lo ignoraron. Se queda parado viéndolos a los dos que ya están en el suelo luchando por la bola y gritandose insultos.
Entra a su casa, en la habitación matrimonial se escucha el monótono sonido del insulso teledrama que su mujer está viendo. El crepúsculo causa que la iluminación hacia dentro de la casa se reduzca a puras sombras.
"Cadana no es ni para pararse por un instante y encender una lámpara". Piensa él.
"¡Oye Cadana! ¿Qué tal si vamos con los muchachos a la plaza a caminar y compramos vasos de helado?
Ahora la brillantez de la pantalla cega sus ojos, que ya se habían adaptado a la oscuridad.
Sisco avanza un par de pasos hacia dentro de la habitación y ve que Cadana está tirada inconsciente en el suelo, él se apresura a levantarla, para ver que le pasa.
"¡Cadana!"
Siente su mano izquierda mojada, la levanta y ve con horror que se trata de sangre.
"¡Seti! ¡Pepi ¡VENGAN!"
Dos disparos sordos lo silencian. El asesino se dirige a la puerta principal.
Ante los gritos de horror de Sisco, el escándalo y lucha simulados de ambos jóvenes cesan.
"¿Papá?"
Y se aproximan al interior de la casa, de donde se escuchan otro par de disparos sordos.
***
Magno Jagger se sienta a una mesa en la terraza del establecimiento de craftés. Le hace un gesto con la mano levantada a la joven mesera, cuando ésta voltea le truena los dedos para que se apure.
"Bienvenido a Beetinh's señor".
"Traeme el crafté especial con selección de especias".
"¿Gusta un pay helado para acompañarlo, hoy tenemos el artesanal de licos?"
"Mmm, sí tráemelo".
"¡Enseguida señor!"
Magno Jagger la mira alejarse, su minifalda, sus muslos y trasero se ven invitantes...
"Por un pastelito como ella estaría dispuesto a pasar por alto que se trata de una mugrosa nativa", él piensa.
Se sacude ahora mentalmente las ideas y procede a realizar sus pendientes, introduce una serie de comandos en el tatuaje interactivo de su brazo y se conecta al gobierno civil del distrito Abala. En su implante ocular se despliega la sesión.
"Administración gubernamental, sección continente norte, bienvenido. ¿Qué trámite desea realizar?"
Magno se encuentra con que es atendido en una sesión de chat. Si se trata de un sistema conversacional espera que éste tenga la inteligencia artificial suficiente para reconocer sus licencias de funcionario espacial de alto rango y llevar a cabo sus comandos.
Él contesta vocalmente, y su tatuaje interactivo lo transforma a texto:
"Jagger., Magno. Funcionario gobierno espacial, código comando: Armadura, Cañón, Fusión, 27, Helio, 4, Flecha".
Tras una breve pausa, Magno lee la nerviosa respuesta que le revela que está siendo atendido por un ser humano que ha reconocido su alto rango en la jerarquía del gobierno espacial.
"Señor sí señor, a sus ordenes, ¿qué necesita que hagamos por usted?
"Tengo un Cero, Noche, Bravo, en una dirección, misma que anexo a continuación, dentro del distrito Abala. Limpieza absoluta y con sustitución".
"Entendido señor, procedemos a la limpieza y, así mismo, procedemos a traer una familia de reemplazo"
"Gracias, eso es todo por el momento".
Magno Jagger introduce otra serie de comandos en su tatuaje interactivo y la imagen que acompaña a la ficha desplegada lo deja cautivado.
"Vaya, vaya, pero que cosa tan encantadora es esta Dani Zel".
***
Hoy es el segundo día en el que Sisco no se presenta a trabajar a la planta. César le ha pedido a Lumila y a la secretaria de Dani que traten de contactarlo, con sus tatuajes interactivos.
Igualmente la ingeniero Dani Zel ha estado, sin éxito, tratando de comunicarse con Sisco por otros medios.
"Esto es de lo más extraño César, la red informa que el usuario, Sisco, no se encuentra en el área de cobertura, pero ¡sí la red es mundial!"
"¿No tienes la dirección de contacto de su mujer, Cadana?"
"Sí César, ¡desde luego que también he tratado de comunicarla! Y es el mismo resultado".
"Dani, creo que lo mejor será que, hoy a la salida, yo vaya a su casa. Si gustas darme su dirección."
"Yo quiero ir también. Vamos juntos en mi automóvil".
***
El aerodinámico vehículo eléctrico de Dani se desplaza silenciosamente a lo largo de la, prácticamente, vacía carretera. Solo ocasionalmente alcanzan a otros autos pertenecientes a otros miembros de la clase pudiente. Eso sí, el tráfico de trailers procedentes de la planta de algas, y de aquellos de regreso del puerto espacial, en la carretera de vuelta, es constante.
Dani abandona la carretera, en una salida que los lleva a la avenida Leva, aquí el monótono paisaje árido y, montes cubiertos por maleza seca, es reemplazado por urbanización.
César ve negocios, centros comerciales, hospitales, también puede ver un gran llano donde una multitud observa algún deporte que él desconoce.
Dani se detiene, debido a una señalización de paso peatonal, y ella aprovecha la ocasión para preguntar por la ubicación del vecindario donde vive Sisco. Una babosa cae del poste de señalización, sobre el parabrisas, lo repentino de la acción, y el golpe, hacen saltar a César. Esto hace sonreir a Dani. A pesar del susto César se cautiva por la sonrisa de ella. Dani es muy bella.
Dani baja su cristal y llama a una niña:
"¡Niña! ¡ven!" La niña de unos diez años de edad, se acerca temerosa a l automóvil, a pesar de incontables advertencias, por parte de su madre, para que no se acerque a autos de desconocidos, su instintivo respeto a una figura de autoridad (en este caso una mujer perteneciente a la clase alta) se activa y ella se aproxima a Dani.
"Oye amor, ¿falta mucho para el vecindario Las Limas?"
"No señora, siga de frente hasta llegar a un camellón que tiene un monumento plateado muy alto, inmediatamente después de éste, a la izquierda, del otro lado de la avenida, están los arcos, que son la puerta de entrada al fraccionamiento Las Limas".
"Gracias corazón, toma, por tu atención".
La niña se va encantadas con una botella de refresco de frutas que Dani le dio.
"Pensé que sí sabías donde vive Sisco". "En ocasiones, en las que nos quedanos a trabajar muy tarde, lo traje a su casa, pero él me venía dando las indicaciones y, ya no me acuerdo muy bien".
Atraviesan la avenida y los arcos de entrada.
"Ya en el fraccionamiento es fácil hallar la casa de Sisco, al final de su calle se ve esa gran torre de agua y la casa de bombeo".
Dani conduce, guiada por la vista de la torre de agua y, finalmente detiene el auto frente a una casa de una sola planta, pero con un amplio jardín delantero, como todas las casas en esta colonia.
César reflexiona, al comparar en su mente las casas de Sisco y Lumila, que ésta última, en realidad pertenece también a la clase social de los afortunados.
César camina tras Dani, quien se ha adelantado a tocar la puerta, él observa las pocas plantas marchitas y el pasto amarillento, mucha arena. Recuerda lo que Sisco le comentó respecto al deterioro del medio ambiente del mundo.
Dani está ya tocando al timbre, cuando César la alcanza en la puerta. En menos de un minuto alguien abre. Dani sí conoce de vista a la esposa e hijos de Sisco, pero esta mujer mayor, no tiene ni idea de quién se trata.
"Hola señora, buenas tardes", voz y sonrisa nerviosas, siempre le pasa al hablar con extraños, "Soy Dani Zel, la jefa de Sisco en la planta, ¿es usted su mamá o su suegra?"
"Hola señorita, sin duda usted está buscando a la familia que anteriormente ocupaba esta casa".
"Sí señora, ¡obviamente! Pero, ¡¿cómo que Sisco y su familia ya no viven aquí?!"
Dani se muestra incrédula y sorprendida, y así lo demostró con su voz, y gestos, al hacerle la pregunta anterior a la extraña. La señora ahora fija su mirada en César, parado junto a Dani, y les contesta:
"Yo no se nada, el ministerio de vivienda nos trajo desde el continente sur y nos asignó esta vivienda; ahora si me disculpa, estoy muy ocupada".
Y les cierra la puerta.
Una pequeña bola de cuero sintético, con media docena de largas plumas, sintéticas también, es lanzada sobre una red que se extiende a la mitad del área definida para el juego de red. La red alcanza la altura de la cadera de los jugadores.
Los jugadores deben de evitar que el objeto caiga al suelo de su zona. Y cada equipo solo puede tocar la bola tres veces, antes de arrojarla hacia el suelo en la zona del contrincante. La bola puede ser mantenida en el aire con cualquier parte del cuerpo: muslos, palmas de las manos, pies, codos, la frente, los hombros, etc. Pero está prohibido el sujetarla.
Seti y Pepi, los hijos de Sisco, están jugando en equipo contra él. Pepi recibe la bola con la rodilla izquierda, la eleva y de un cabezazo se la pone a su hermano, éste con un violento puñetazo la arroja del otro lado de la red, estrellándola contra el cuerpo de su padre. Sisco apenas y alcanza a cubrirse el rostro con los brazos; la bola cae al suelo y los jóvenes celebran como si hubieran ganado el campeonato profesional.
Acto sin ningún respeto ni consideración, Sisco jamás le hubiera arrojado un objeto, de esa manera, a su propio padre. “Adolescentes y, la influencia del odio que Cadana, su mujer, siente hacia él”. Piensa todo esto Sisco.
Sisco ya se siente cansado, recoge la bola con la mano izquierda y se lo lanza a Seti.
"Jueguen ustedes dos ahora, voy adentro con su madre, toda la semana trabajando y el domingo la dejo sola".
El pobre Sisco habló al aire, sus hijos lo ignoraron. Se queda parado viéndolos a los dos que ya están en el suelo luchando por la bola y gritandose insultos.
Entra a su casa, en la habitación matrimonial se escucha el monótono sonido del insulso teledrama que su mujer está viendo. El crepúsculo causa que la iluminación hacia dentro de la casa se reduzca a puras sombras.
"Cadana no es ni para pararse por un instante y encender una lámpara". Piensa él.
"¡Oye Cadana! ¿Qué tal si vamos con los muchachos a la plaza a caminar y compramos vasos de helado?
Ahora la brillantez de la pantalla cega sus ojos, que ya se habían adaptado a la oscuridad.
Sisco avanza un par de pasos hacia dentro de la habitación y ve que Cadana está tirada inconsciente en el suelo, él se apresura a levantarla, para ver que le pasa.
"¡Cadana!"
Siente su mano izquierda mojada, la levanta y ve con horror que se trata de sangre.
"¡Seti! ¡Pepi ¡VENGAN!"
Dos disparos sordos lo silencian. El asesino se dirige a la puerta principal.
Ante los gritos de horror de Sisco, el escándalo y lucha simulados de ambos jóvenes cesan.
"¿Papá?"
Y se aproximan al interior de la casa, de donde se escuchan otro par de disparos sordos.
***
Magno Jagger se sienta a una mesa en la terraza del establecimiento de craftés. Le hace un gesto con la mano levantada a la joven mesera, cuando ésta voltea le truena los dedos para que se apure.
"Bienvenido a Beetinh's señor".
"Traeme el crafté especial con selección de especias".
"¿Gusta un pay helado para acompañarlo, hoy tenemos el artesanal de licos?"
"Mmm, sí tráemelo".
"¡Enseguida señor!"
Magno Jagger la mira alejarse, su minifalda, sus muslos y trasero se ven invitantes...
"Por un pastelito como ella estaría dispuesto a pasar por alto que se trata de una mugrosa nativa", él piensa.
Se sacude ahora mentalmente las ideas y procede a realizar sus pendientes, introduce una serie de comandos en el tatuaje interactivo de su brazo y se conecta al gobierno civil del distrito Abala. En su implante ocular se despliega la sesión.
"Administración gubernamental, sección continente norte, bienvenido. ¿Qué trámite desea realizar?"
Magno se encuentra con que es atendido en una sesión de chat. Si se trata de un sistema conversacional espera que éste tenga la inteligencia artificial suficiente para reconocer sus licencias de funcionario espacial de alto rango y llevar a cabo sus comandos.
Él contesta vocalmente, y su tatuaje interactivo lo transforma a texto:
"Jagger., Magno. Funcionario gobierno espacial, código comando: Armadura, Cañón, Fusión, 27, Helio, 4, Flecha".
Tras una breve pausa, Magno lee la nerviosa respuesta que le revela que está siendo atendido por un ser humano que ha reconocido su alto rango en la jerarquía del gobierno espacial.
"Señor sí señor, a sus ordenes, ¿qué necesita que hagamos por usted?
"Tengo un Cero, Noche, Bravo, en una dirección, misma que anexo a continuación, dentro del distrito Abala. Limpieza absoluta y con sustitución".
"Entendido señor, procedemos a la limpieza y, así mismo, procedemos a traer una familia de reemplazo"
"Gracias, eso es todo por el momento".
Magno Jagger introduce otra serie de comandos en su tatuaje interactivo y la imagen que acompaña a la ficha desplegada lo deja cautivado.
"Vaya, vaya, pero que cosa tan encantadora es esta Dani Zel".
***
Hoy es el segundo día en el que Sisco no se presenta a trabajar a la planta. César le ha pedido a Lumila y a la secretaria de Dani que traten de contactarlo, con sus tatuajes interactivos.
Igualmente la ingeniero Dani Zel ha estado, sin éxito, tratando de comunicarse con Sisco por otros medios.
"Esto es de lo más extraño César, la red informa que el usuario, Sisco, no se encuentra en el área de cobertura, pero ¡sí la red es mundial!"
"¿No tienes la dirección de contacto de su mujer, Cadana?"
"Sí César, ¡desde luego que también he tratado de comunicarla! Y es el mismo resultado".
"Dani, creo que lo mejor será que, hoy a la salida, yo vaya a su casa. Si gustas darme su dirección."
"Yo quiero ir también. Vamos juntos en mi automóvil".
***
El aerodinámico vehículo eléctrico de Dani se desplaza silenciosamente a lo largo de la, prácticamente, vacía carretera. Solo ocasionalmente alcanzan a otros autos pertenecientes a otros miembros de la clase pudiente. Eso sí, el tráfico de trailers procedentes de la planta de algas, y de aquellos de regreso del puerto espacial, en la carretera de vuelta, es constante.
Dani abandona la carretera, en una salida que los lleva a la avenida Leva, aquí el monótono paisaje árido y, montes cubiertos por maleza seca, es reemplazado por urbanización.
César ve negocios, centros comerciales, hospitales, también puede ver un gran llano donde una multitud observa algún deporte que él desconoce.
Dani se detiene, debido a una señalización de paso peatonal, y ella aprovecha la ocasión para preguntar por la ubicación del vecindario donde vive Sisco. Una babosa cae del poste de señalización, sobre el parabrisas, lo repentino de la acción, y el golpe, hacen saltar a César. Esto hace sonreir a Dani. A pesar del susto César se cautiva por la sonrisa de ella. Dani es muy bella.
Dani baja su cristal y llama a una niña:
"¡Niña! ¡ven!" La niña de unos diez años de edad, se acerca temerosa a l automóvil, a pesar de incontables advertencias, por parte de su madre, para que no se acerque a autos de desconocidos, su instintivo respeto a una figura de autoridad (en este caso una mujer perteneciente a la clase alta) se activa y ella se aproxima a Dani.
"Oye amor, ¿falta mucho para el vecindario Las Limas?"
"No señora, siga de frente hasta llegar a un camellón que tiene un monumento plateado muy alto, inmediatamente después de éste, a la izquierda, del otro lado de la avenida, están los arcos, que son la puerta de entrada al fraccionamiento Las Limas".
"Gracias corazón, toma, por tu atención".
La niña se va encantadas con una botella de refresco de frutas que Dani le dio.
"Pensé que sí sabías donde vive Sisco". "En ocasiones, en las que nos quedanos a trabajar muy tarde, lo traje a su casa, pero él me venía dando las indicaciones y, ya no me acuerdo muy bien".
Atraviesan la avenida y los arcos de entrada.
"Ya en el fraccionamiento es fácil hallar la casa de Sisco, al final de su calle se ve esa gran torre de agua y la casa de bombeo".
Dani conduce, guiada por la vista de la torre de agua y, finalmente detiene el auto frente a una casa de una sola planta, pero con un amplio jardín delantero, como todas las casas en esta colonia.
César reflexiona, al comparar en su mente las casas de Sisco y Lumila, que ésta última, en realidad pertenece también a la clase social de los afortunados.
César camina tras Dani, quien se ha adelantado a tocar la puerta, él observa las pocas plantas marchitas y el pasto amarillento, mucha arena. Recuerda lo que Sisco le comentó respecto al deterioro del medio ambiente del mundo.
Dani está ya tocando al timbre, cuando César la alcanza en la puerta. En menos de un minuto alguien abre. Dani sí conoce de vista a la esposa e hijos de Sisco, pero esta mujer mayor, no tiene ni idea de quién se trata.
"Hola señora, buenas tardes", voz y sonrisa nerviosas, siempre le pasa al hablar con extraños, "Soy Dani Zel, la jefa de Sisco en la planta, ¿es usted su mamá o su suegra?"
"Hola señorita, sin duda usted está buscando a la familia que anteriormente ocupaba esta casa".
"Sí señora, ¡obviamente! Pero, ¡¿cómo que Sisco y su familia ya no viven aquí?!"
Dani se muestra incrédula y sorprendida, y así lo demostró con su voz, y gestos, al hacerle la pregunta anterior a la extraña. La señora ahora fija su mirada en César, parado junto a Dani, y les contesta:
"Yo no se nada, el ministerio de vivienda nos trajo desde el continente sur y nos asignó esta vivienda; ahora si me disculpa, estoy muy ocupada".
Y les cierra la puerta.
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viernes, 27 de enero de 2017
miércoles, 18 de enero de 2017
Arrebatado, parte 12
Sisco sale de la biblioteca pública del distrito de Abala. No es mucho ni útil lo que pudo encontrar respecto al estado real de los ecosistemas del mundo.
Los textos de geografía que consultó solo hablan de los continentes y sus climas ártico, tundra, taiga, mediterráneo, subtropical y tropical, su orografía, con la misma repetición de climas según se asciende en altitud sobre el nivel del mar. También sobre la flora y fauna acompañante a cada clima. También leyó sobre los ríos, lagos y mares.
La agradable bibliotecaria, burócrata a final de cuentas, no lo dejó pasar de la mesa de recepción hasta que no creara su registro de lector y, ella le sacó toda su información personal: nombre, edad, domicilio, profesión, trabajo y ¡hasta captura biométrica!
Sí, le dieron una bonita credencial biométrica y con holograma, pero esta invasión big brother a la privacidad sería ridícula de no ser intimidante y, ademas para poder entrar y salir, el tener que justificarse con el guardia de seguridad, sin rostro, con armadura táctica, vestido de negro. ¡Caramba! ¡Sí él solo quería consultar enciclopedias, no entrevistarse con los consejeros del gobierno!
Frustrado se para en la banqueta, cuando de repente su mente se ilumina y repara en algo que le da más información que la obtenida en la biblioteca:
El mundo ha cambiado desde que él era niño, ahora el ambiente es seco, el clima es el mismo a lo largo del año, hay tierra, por todos lados, misma que el viento lleva, apenas si hay árboles en la ciudad. Las aves-reptil que, en su infancia, alegraban las mañanas y las tardes, con su escándalo, han desaparecido. Solo se ven, de hecho los únicos animales grandes en la ciudad, estas babosas que llegaron como especie invasora.
Un frío paralizante recorre su espalda, ante esta revelación de su mente. ¡Los espaciales están desangrando el mundo!
***
A Magno Jagger solo le toma unos minutos rastrear el correo electrónico, enviado por la ineptitud de un senil comandante de un carguero translumínico interesterlar a la planta de procesamiento de 'algas' en el distrito de Abala.
Su software, programado por él, le indica la dirección I.P. del servidor de correos de la planta y, ¡oh! Ya es imposible conectarse remotamente y borrarlo, el correo electrónico ya ha sido leído.
Magno va a tener que desplazarse hasta ese distrito para efectuar otro tipo de eliminación.
***
El ambiente en su casa es tenso, insoportable, el casarse, hacer una familia, no le resultó ser a Sisco lo que él esperaba. Sisco y su esposa ahora solo son dos extraños que viven juntos. Y sus hijos, unos malcriados que parece solo están creciendo y viviendo a expensas de su trabajo.
Sisco tiene que reprenderlos y callarlos a sus hijos, no respetan la comida, están gritando y diciendo groserías. Y por el contrario su esposa, Cadana, no le dirige ni una sola palabra, ni siquiera lo voltea a ver.
Definitivamente con ellos no puede compartir su hallazgo respecto a la indignante explotación de los recursos naturales del mundo, que los clasistas espaciales están llevando a cabo.
Mañana en la oficina, él piensa comunicárselo a su único amigo, a César.
***
Hoy ha sido un día rutinario, algo cargado de trabajo pero rutinario. Con la migración a la nueva versión del software de negocios Savia, Sisco y César han tenido que verificar que los perfiles de los roles de usuario, de cada jefe de sección, funcionen perfectamente, sin tener acceso a funciones ni atribuciones que no les pertenezcan.
César está feliz realizando esta tarea. Es su elemento como informático.
Una costumbre de los petroleros, en su día en la lejana Tierra, era la de ir juntos al baño y, César la continúa en su nuevo universo.
"Tomémosnos un break Sisco, vamos al baño".
"Está bien, vamos".
Al que no conoce esta práctica de oficinistas le puede parecer bastante penoso el sostener una conversación mientras se está en el mingitorio.
"Hoy mismo acabamos de probar los roles de los perfiles de usuario".
"Sí en efecto, no tiene caso el tomarse toda la semana como Dani estableció en los tiempos del proyecto".
"Por cierto, hablando de Dani..."
"Sí, ¿qué cosa?"
"Fíjate que me pidió que verificara un problema con el servidor de e-mail y...".
"¿Ajá?"
"Hallé en los spam un correo de lo más extraño."
"¿Sobre qué?"
"Era un manifiesto de carga, reenviado por el capitán de un carguero translumínico interesterlar".
Ahora se lavan las manos y, cada uno, se dirige a distintas secadoras de manos. El baño, salvo por ellos, está solo.
"Entiendo tu extrañeza, ¿nosotros en la planta qué tenemos que ver con manifiestos de carga?"
Ahora abandonan el baño y se dirigen de vuelta a sus cubículos.
"Lo que me ha tenido pensando sobre este correo, César, es un comentario que el capitán del carguero translumínico hizo al margen..."
"¿Sí? ¿Qué cosa escribió?"
"Puso que las algas en realidad son cualquier forma de vida de nuestro mundo"
"¿Cualquiera? ¿Gente también?"
César le pregunta en tono de burla, aunque, de inmediato se siente culpable, porque por su tono de voz, Sisco sí parece preocupado.
"No, no, no da a entender eso el comentario, sino que, se refiere a cualquier forma de vida animal y vegetal".
"¿Y crees que eso sea cierto?"
Ahora se sientan de vuelta en sus cubículos, Sisco se sienta de frente al monitor, pensativo, pero, en su sillón se gira y se arrastra hasta César para hablarle confidencialmente.
"César, la administración títere de los espaciales ha dividido al mundo en regiones, a toda la gente la ha concentrado en unas cuantas ciudades en los tres continentes y creado extensas regiones de supuestas reservas naturales de la biósfera.
Reservas que, bajo penas muy estrictas, muerte incluso en algunos casos, nadie puede visitar.
Y, el mundo ha cambiado desde mi infancia, este cambio ha sido para mal, han desaparecido las aves reptil, la atmósfera es seca, hay arena por todos lados, solo prosperan esas horribles babosas que los espaciales trajeron".
César se queda pensando en estos juicios sólidos y lógicos que Sisco acaba de enumerar, le recuerdan a las campañas de concienciación climática en su lejana Tierra (claro eso sí, con bastante alarmismo de parte de grupos varios de cabildeo como banca, gobierno y partidos políticos).
¿Será posible que su nuevo hogar se encuentre al borde de un cataclismo ecológico?
***
Magno Jagger se encuentra sentado a la mesa, tomando una bebida caliente, en la terraza de un establecimiento muy popular que las expende en todos los centros comerciales del mundo.
Al llegar al distrito de Abala, lo primero que hizo, luego de registrarse en un hotel, fue buscar el centro comercial más caro y elegante; mismo que atiende a las necesidades de esparcimiento y el hambre por lujos, de las clases burócratas y comerciales.
Magno Jagger luego de rastrear a la planta de algas de este distrito, el destino del correo electrónico. En el tatuaje interactivo de su antebrazo izquierdo introduce comandos y, en su implante óptico de su ojo izquierdo, le es desplegada la información de las consultas que realiza.
"¡Genial! La dirección I.P. del equipo donde se abrió y leyó el correo, pertenece a un gato de nombre: Sisco Benn".
Piensa Magno Jagger y, ahora teniendo el nombre del usuario, realiza una simple búsqueda, de la que ni siquiera se necesita ser hacker aprendiz.
"¡Libros de geografía! El tal Sisco Benn asistió a la biblioteca pública y ¡consultó libros de Geografía!" “¡Bendita sea la captura biométrica de información! La biblioteca pública trabajando como informante de la administración espacial…”
Magno Jagger está extasiado tras haber descubierto de manera conclusiva a su objetivo.
Ahora todo lo que necesita decidir es si eliminarlo en su casa o en la calle. Otro conjunto de comandos introducidos en su tatuaje interactivo y la nueva búsqueda le confirma lo que él supuso. Estos indios son como animalitos, se reproducen.
"Casado con Cadana Dak, dos. hijos."
Su prestigio está en juego y Magno Jagger no se anda con sentimentalismos, mucho menos hacia estos nativos. ***
Los textos de geografía que consultó solo hablan de los continentes y sus climas ártico, tundra, taiga, mediterráneo, subtropical y tropical, su orografía, con la misma repetición de climas según se asciende en altitud sobre el nivel del mar. También sobre la flora y fauna acompañante a cada clima. También leyó sobre los ríos, lagos y mares.
La agradable bibliotecaria, burócrata a final de cuentas, no lo dejó pasar de la mesa de recepción hasta que no creara su registro de lector y, ella le sacó toda su información personal: nombre, edad, domicilio, profesión, trabajo y ¡hasta captura biométrica!
Sí, le dieron una bonita credencial biométrica y con holograma, pero esta invasión big brother a la privacidad sería ridícula de no ser intimidante y, ademas para poder entrar y salir, el tener que justificarse con el guardia de seguridad, sin rostro, con armadura táctica, vestido de negro. ¡Caramba! ¡Sí él solo quería consultar enciclopedias, no entrevistarse con los consejeros del gobierno!
Frustrado se para en la banqueta, cuando de repente su mente se ilumina y repara en algo que le da más información que la obtenida en la biblioteca:
El mundo ha cambiado desde que él era niño, ahora el ambiente es seco, el clima es el mismo a lo largo del año, hay tierra, por todos lados, misma que el viento lleva, apenas si hay árboles en la ciudad. Las aves-reptil que, en su infancia, alegraban las mañanas y las tardes, con su escándalo, han desaparecido. Solo se ven, de hecho los únicos animales grandes en la ciudad, estas babosas que llegaron como especie invasora.
Un frío paralizante recorre su espalda, ante esta revelación de su mente. ¡Los espaciales están desangrando el mundo!
***
A Magno Jagger solo le toma unos minutos rastrear el correo electrónico, enviado por la ineptitud de un senil comandante de un carguero translumínico interesterlar a la planta de procesamiento de 'algas' en el distrito de Abala.
Su software, programado por él, le indica la dirección I.P. del servidor de correos de la planta y, ¡oh! Ya es imposible conectarse remotamente y borrarlo, el correo electrónico ya ha sido leído.
Magno va a tener que desplazarse hasta ese distrito para efectuar otro tipo de eliminación.
***
El ambiente en su casa es tenso, insoportable, el casarse, hacer una familia, no le resultó ser a Sisco lo que él esperaba. Sisco y su esposa ahora solo son dos extraños que viven juntos. Y sus hijos, unos malcriados que parece solo están creciendo y viviendo a expensas de su trabajo.
Sisco tiene que reprenderlos y callarlos a sus hijos, no respetan la comida, están gritando y diciendo groserías. Y por el contrario su esposa, Cadana, no le dirige ni una sola palabra, ni siquiera lo voltea a ver.
Definitivamente con ellos no puede compartir su hallazgo respecto a la indignante explotación de los recursos naturales del mundo, que los clasistas espaciales están llevando a cabo.
Mañana en la oficina, él piensa comunicárselo a su único amigo, a César.
***
Hoy ha sido un día rutinario, algo cargado de trabajo pero rutinario. Con la migración a la nueva versión del software de negocios Savia, Sisco y César han tenido que verificar que los perfiles de los roles de usuario, de cada jefe de sección, funcionen perfectamente, sin tener acceso a funciones ni atribuciones que no les pertenezcan.
César está feliz realizando esta tarea. Es su elemento como informático.
Una costumbre de los petroleros, en su día en la lejana Tierra, era la de ir juntos al baño y, César la continúa en su nuevo universo.
"Tomémosnos un break Sisco, vamos al baño".
"Está bien, vamos".
Al que no conoce esta práctica de oficinistas le puede parecer bastante penoso el sostener una conversación mientras se está en el mingitorio.
"Hoy mismo acabamos de probar los roles de los perfiles de usuario".
"Sí en efecto, no tiene caso el tomarse toda la semana como Dani estableció en los tiempos del proyecto".
"Por cierto, hablando de Dani..."
"Sí, ¿qué cosa?"
"Fíjate que me pidió que verificara un problema con el servidor de e-mail y...".
"¿Ajá?"
"Hallé en los spam un correo de lo más extraño."
"¿Sobre qué?"
"Era un manifiesto de carga, reenviado por el capitán de un carguero translumínico interesterlar".
Ahora se lavan las manos y, cada uno, se dirige a distintas secadoras de manos. El baño, salvo por ellos, está solo.
"Entiendo tu extrañeza, ¿nosotros en la planta qué tenemos que ver con manifiestos de carga?"
Ahora abandonan el baño y se dirigen de vuelta a sus cubículos.
"Lo que me ha tenido pensando sobre este correo, César, es un comentario que el capitán del carguero translumínico hizo al margen..."
"¿Sí? ¿Qué cosa escribió?"
"Puso que las algas en realidad son cualquier forma de vida de nuestro mundo"
"¿Cualquiera? ¿Gente también?"
César le pregunta en tono de burla, aunque, de inmediato se siente culpable, porque por su tono de voz, Sisco sí parece preocupado.
"No, no, no da a entender eso el comentario, sino que, se refiere a cualquier forma de vida animal y vegetal".
"¿Y crees que eso sea cierto?"
Ahora se sientan de vuelta en sus cubículos, Sisco se sienta de frente al monitor, pensativo, pero, en su sillón se gira y se arrastra hasta César para hablarle confidencialmente.
"César, la administración títere de los espaciales ha dividido al mundo en regiones, a toda la gente la ha concentrado en unas cuantas ciudades en los tres continentes y creado extensas regiones de supuestas reservas naturales de la biósfera.
Reservas que, bajo penas muy estrictas, muerte incluso en algunos casos, nadie puede visitar.
Y, el mundo ha cambiado desde mi infancia, este cambio ha sido para mal, han desaparecido las aves reptil, la atmósfera es seca, hay arena por todos lados, solo prosperan esas horribles babosas que los espaciales trajeron".
César se queda pensando en estos juicios sólidos y lógicos que Sisco acaba de enumerar, le recuerdan a las campañas de concienciación climática en su lejana Tierra (claro eso sí, con bastante alarmismo de parte de grupos varios de cabildeo como banca, gobierno y partidos políticos).
¿Será posible que su nuevo hogar se encuentre al borde de un cataclismo ecológico?
***
Magno Jagger se encuentra sentado a la mesa, tomando una bebida caliente, en la terraza de un establecimiento muy popular que las expende en todos los centros comerciales del mundo.
Al llegar al distrito de Abala, lo primero que hizo, luego de registrarse en un hotel, fue buscar el centro comercial más caro y elegante; mismo que atiende a las necesidades de esparcimiento y el hambre por lujos, de las clases burócratas y comerciales.
Magno Jagger luego de rastrear a la planta de algas de este distrito, el destino del correo electrónico. En el tatuaje interactivo de su antebrazo izquierdo introduce comandos y, en su implante óptico de su ojo izquierdo, le es desplegada la información de las consultas que realiza.
"¡Genial! La dirección I.P. del equipo donde se abrió y leyó el correo, pertenece a un gato de nombre: Sisco Benn".
Piensa Magno Jagger y, ahora teniendo el nombre del usuario, realiza una simple búsqueda, de la que ni siquiera se necesita ser hacker aprendiz.
"¡Libros de geografía! El tal Sisco Benn asistió a la biblioteca pública y ¡consultó libros de Geografía!" “¡Bendita sea la captura biométrica de información! La biblioteca pública trabajando como informante de la administración espacial…”
Magno Jagger está extasiado tras haber descubierto de manera conclusiva a su objetivo.
Ahora todo lo que necesita decidir es si eliminarlo en su casa o en la calle. Otro conjunto de comandos introducidos en su tatuaje interactivo y la nueva búsqueda le confirma lo que él supuso. Estos indios son como animalitos, se reproducen.
"Casado con Cadana Dak, dos. hijos."
Su prestigio está en juego y Magno Jagger no se anda con sentimentalismos, mucho menos hacia estos nativos. ***
miércoles, 4 de enero de 2017
Arrebatado, parte 11
Son las siete de la noche en la planta de algas. Los trabajadores de confianza, como los del área de sistemas, tienen un turno de trabajo de 8 a 18 horas, al contrario de los obreros, quienes en tres turnos, mantienen la planta de algas en funcionamiento las veinticuatro horas del día.
La ingeniero Dani Zel se queda a trabajar frecuentemente hasta las ocho de la noche y, al ser Sisco Benn su ingeniero en sistemas senior, él voluntariamente no se retira hasta que la ingeniero no lo haya hecho.
Además Sisco no tiene ningún motivo para volver temprano a casa...
"¿Sí Dani? ¿qué deseas?"
La ingeniero Zel llamó a Sisco desde su oficina en lo alto, su 'aviario' o 'nido'. Los cubículos de los ingenieros en sistemas, como César (quien se retira media hora después de terminado su horario de trabajo) y de Sisco, se encuentran al pie de la estructura metálica.
Así que, al estar todos al alcance del oído, así se dirigen entre ellos, llamándose en voz alta, por ser esto muy práctico.
"Sisco, ¿puedes, por favor checar el servidor del correo electrónico? Mandé un correo a la Dirección y cuando llamé para verificar su recepción me dijeron que no les llegó".
"Claro Dani, al instante."
"No, no Sisco, ya vete a descansar. Ya hasta apagué mi máquina. Yo ya me voy".
"No te apures Dani, es rápido. Así mañana a primera hora, ya tienes el problema resuelto, para que mandes tus correos electrónicos sin problemas".
La ingéniero Zel es el tipo de mujer que a Sisco le gustaría tener como compañera de vida. Ella es una hermosa mujer negra, su mirada brillante parece que todo lo examina con interés y curiosidad. Ella está completamente dedicada a su trabajo y, hasta donde Sisco sabe, ella no tiene pareja.
Sí, Dani, toda una mujer, un ser humano completo, no como otras mujeres sin criterio ni inteligencia, como una secretaria de Recursos Humanos, quien hace poco le hizo pasar varios momentos desagradables.
Sisco se loggea al servidor de e-mail y procede a depurarlo de mensajes que estén ocupando espacio innecesariamente. Abre el folder de mensajes recibidos y, los ordena por fecha, selecciona todos los correos con más de dos años de antigüedad y los mueve hacia un folder de respaldo.
Mientras realiza esta tarea, su mente divaga hacia el incidente con Cault, la secretaria de Recursos Humanos. Él la conoce debido a que es su tarea actualizar el software de cada máquina en la planta, así como atender requerimientos varios de los usuarios, como por ejemplo, problemas de conexión a la red.
Pues bien, esta señora, hace dos semanas, cuando Sisco estaba instalándoles una nueva impresora, le preguntó a él sobre que equipo de cómputo le recomendaba para ser usado en casa por su hija.
Él le contestó que los equipos personales marca Sustain, como los que utilizan en la planta.
Para la gente de esta sociedad, el comprar una computadora personal es un gasto significativo, debido al estado de servidumbre económica en que este Estado los mantiene. Y ella, Cault, así se lo mencionó a Sisco.
Sisco ya ni se acordaba de esto, cuando una mañana, de la semana pasada, Cault se le planta toda histérica y reclamándole, ahí en su cubículo de él.
Todo se reducía a que el equipo de cómputo, que Sisco le recomendó comprar, resultó ser toda una porquería, lleno de fallas.
Respeto hacia una mujer, antes que nada, así piensa Sisco. Y es así que él le dijo a Cault que, le trajera el CPU, que con los técnicos del proveedor, de los equipos para la planta, se lo iban a revisar y darle el mantenimiento y reparaciones que éste necesitara.
Sisco bajó a un subnivel de la planta, llevando el CPU, donde trabajan los tres técnicos del proveedor, luego de bromear y chismear un rato, les comentó de la falla del equipo.
Los tres técnicos se extrañaron mucho, ya que ellos conocen y atestiguan la calidad y excelencia de la marca Sustain.
Abrieron el CPU para checar que todo estuviera en orden y correr diagnósticos, para así identificar las fallas que este equipo tuviese.
Grande fue su sorpresa al ver que se trataba de un CPU hechizo, de Sustain solo era el gabinete.
Con gran contrariedad Sisco tomó el CPU, ya armado de nuevo, y lo subió al primer piso, donde está Recursos Humanos.
Entró directamente hasta el escritorio de Cault y, sobre éste, con fuerza intencionada dejó caer el CPU.
"¡Por Dios mujer! ¡tenga criterio! ¡use la cabeza! ¿Por qué me hace perder el tiempo con un equipo pirata que, quién sabe dónde compró?"
Cault hace un gesto de culpa que le indica a Sisco que ella en efecto compró el equipo de algún vendedor en el mercado negro, pero a continuación cambia a un gesto de desprecio.
"¡Váyase! ¿sí? Me está acosando, ¡lárguese antes de que me enoje y haga algo que yo no quiero hacer!"
Sisco incrédulo ante el descaro de esta mujer, le murmura de vuelta:
"Vieja loca".
Y a continuación se retira.
***
Sisco sacude, con la palma de la mano, polvo del monitor de la terminal, y luego se fija en ésta, acaba de eliminar los correos no deseados pero, ahí solito en el folder, aparece un único correo electrónico y, con suma curiosidad, se da cuenta que fue enviado por un carguero translumínico interestelar de la Compañía.
Lo abre y ve el remitente de envío, un tal comandante Jolmos y, lo más extraño, fue enviado con copia a la autoridad portuaria y a la planta de algas, sin cuerpo de texto, pero, con un archivo de texto adjunto.
Lo abre y, se da cuenta que se trata de un manifiesto de carga. Entre las menciones de toneladas métricas transportadas a bordo de los deslizadores, se encuentra con una curiosa anotación:
"Ja, ja, ¿algas? Si tan solo estos indios supieran que 'las algas' son cualquier tipo de animal y vegetal de su biosfera".
La mención racista no le extraña, viniendo de los espaciales eso es lo que se puede esperar, y Sisco les dedica una maldición mental bastante gráfica. Pero la referencia ecológica lo deja bastante intrigado.
Él desde niño siempre ha estado interesado en aprender y leer de todo, aparte de su amor: la informática y, bien sabe que una población numerosa explota los recursos naturales más rápido de lo que éstos pueden reponerse y, siendo la población del mundo muy pequeña, solo tres metrópolis importantes en mismo número de continentes, en verdad él nunca se preocupó por la ecología del planeta.
Pero esta mención, a una explotación desmedida, por parte de los espaciales, lo hace enfadar y preocuparse.
El mundo está ecológicamente sano ¿no? Después de todo la exportación de algas es la columna vertebral de la economía global. Pero si, los espaciales están consumiendo absolutamente cualquier forma de vida, en vez de algas, ¿significa que el planeta está catastróficamente condenado?
Esto lo deja sumido en sus pensamientos.
***
Magno Jagger, es un profesor de educación profesional. Un hombre de cuarenta años, rubio, alto y delgado.
De hecho su trabajo oficial es la de rector de la Universidad Politécnica en Ciudad Capital. Eso es, "su trabajo oficial", porque él es también un espacial, agente de inteligencia para la Compañía,
El día de hoy, Magno Jagger se encuentra al frente de la aplicación del examen de admisión, a la Universidad Politécnica. La educación en esta universidad es la aspiración de muchos de los jóvenes, de esta región en el continente.
La Compañía, a modo de agradecimiento con el mundo (propaganda y relaciones públicas) creó esta universidad que ofrece "formación académica de calidad y gratuita".
Y los jóvenes sueñan con tener una formación profesional que les permita salir de la pobreza y poder formar parte de la burocracia o incluso, entrar a trabajar en la Compañía.
A Magno Jagger le gusta ser elegante y, en vez de efectuar el examen en las aulas del campus universitario, y aprovechando su presión como agente de inteligencia para la Compañía, logra cada año académico, que el dueño de la más elegante y cara plaza comercial, de Ciudad Capital, le ceda, sin costo alguno, el atrio en la planta alta.
A él le da mucha paz mental estar en esta plaza comercial, el atrio está confinado por barandales de vidrio, y abajo se ve a la gente mirando las vitrinas de las tiendas de ropa y zapatos, también llegan los sonidos y melodías de las máquinas tragamonedas en la arcadia, si presta atención, Magno puede oler las pizzas y la cerveza del caro restaurante Merou's.
Magno se mueve entre las filas de pupitres, hoy hay varias jóvenes muy bellas, los pupitres siempre permiten apreciar las piernas de las alumnas.
Pobres aspirantes, en realidad, un algoritmo que él mismo programó, elegirá al azar a un porcentaje de ellos.
Magno Jagger se recarga contra uno de los barandales y ahora su mente se deja llevar porque percibe el olor de las palomitas procedente de los multicinemas.
Voltea a ver a los aspirantes, quienes están muy concentrados contestando el centenar de preguntas, de opción múltiple, en las tabletas que le fueron asignadas.
Se fija en una joven madre empujando una carreola cuando le llega un mensaje clase Alfa a su implante óptico.
¡Un mensaje de la Compañía!
La ingeniero Dani Zel se queda a trabajar frecuentemente hasta las ocho de la noche y, al ser Sisco Benn su ingeniero en sistemas senior, él voluntariamente no se retira hasta que la ingeniero no lo haya hecho.
Además Sisco no tiene ningún motivo para volver temprano a casa...
"¿Sí Dani? ¿qué deseas?"
La ingeniero Zel llamó a Sisco desde su oficina en lo alto, su 'aviario' o 'nido'. Los cubículos de los ingenieros en sistemas, como César (quien se retira media hora después de terminado su horario de trabajo) y de Sisco, se encuentran al pie de la estructura metálica.
Así que, al estar todos al alcance del oído, así se dirigen entre ellos, llamándose en voz alta, por ser esto muy práctico.
"Sisco, ¿puedes, por favor checar el servidor del correo electrónico? Mandé un correo a la Dirección y cuando llamé para verificar su recepción me dijeron que no les llegó".
"Claro Dani, al instante."
"No, no Sisco, ya vete a descansar. Ya hasta apagué mi máquina. Yo ya me voy".
"No te apures Dani, es rápido. Así mañana a primera hora, ya tienes el problema resuelto, para que mandes tus correos electrónicos sin problemas".
La ingéniero Zel es el tipo de mujer que a Sisco le gustaría tener como compañera de vida. Ella es una hermosa mujer negra, su mirada brillante parece que todo lo examina con interés y curiosidad. Ella está completamente dedicada a su trabajo y, hasta donde Sisco sabe, ella no tiene pareja.
Sí, Dani, toda una mujer, un ser humano completo, no como otras mujeres sin criterio ni inteligencia, como una secretaria de Recursos Humanos, quien hace poco le hizo pasar varios momentos desagradables.
Sisco se loggea al servidor de e-mail y procede a depurarlo de mensajes que estén ocupando espacio innecesariamente. Abre el folder de mensajes recibidos y, los ordena por fecha, selecciona todos los correos con más de dos años de antigüedad y los mueve hacia un folder de respaldo.
Mientras realiza esta tarea, su mente divaga hacia el incidente con Cault, la secretaria de Recursos Humanos. Él la conoce debido a que es su tarea actualizar el software de cada máquina en la planta, así como atender requerimientos varios de los usuarios, como por ejemplo, problemas de conexión a la red.
Pues bien, esta señora, hace dos semanas, cuando Sisco estaba instalándoles una nueva impresora, le preguntó a él sobre que equipo de cómputo le recomendaba para ser usado en casa por su hija.
Él le contestó que los equipos personales marca Sustain, como los que utilizan en la planta.
Para la gente de esta sociedad, el comprar una computadora personal es un gasto significativo, debido al estado de servidumbre económica en que este Estado los mantiene. Y ella, Cault, así se lo mencionó a Sisco.
Sisco ya ni se acordaba de esto, cuando una mañana, de la semana pasada, Cault se le planta toda histérica y reclamándole, ahí en su cubículo de él.
Todo se reducía a que el equipo de cómputo, que Sisco le recomendó comprar, resultó ser toda una porquería, lleno de fallas.
Respeto hacia una mujer, antes que nada, así piensa Sisco. Y es así que él le dijo a Cault que, le trajera el CPU, que con los técnicos del proveedor, de los equipos para la planta, se lo iban a revisar y darle el mantenimiento y reparaciones que éste necesitara.
Sisco bajó a un subnivel de la planta, llevando el CPU, donde trabajan los tres técnicos del proveedor, luego de bromear y chismear un rato, les comentó de la falla del equipo.
Los tres técnicos se extrañaron mucho, ya que ellos conocen y atestiguan la calidad y excelencia de la marca Sustain.
Abrieron el CPU para checar que todo estuviera en orden y correr diagnósticos, para así identificar las fallas que este equipo tuviese.
Grande fue su sorpresa al ver que se trataba de un CPU hechizo, de Sustain solo era el gabinete.
Con gran contrariedad Sisco tomó el CPU, ya armado de nuevo, y lo subió al primer piso, donde está Recursos Humanos.
Entró directamente hasta el escritorio de Cault y, sobre éste, con fuerza intencionada dejó caer el CPU.
"¡Por Dios mujer! ¡tenga criterio! ¡use la cabeza! ¿Por qué me hace perder el tiempo con un equipo pirata que, quién sabe dónde compró?"
Cault hace un gesto de culpa que le indica a Sisco que ella en efecto compró el equipo de algún vendedor en el mercado negro, pero a continuación cambia a un gesto de desprecio.
"¡Váyase! ¿sí? Me está acosando, ¡lárguese antes de que me enoje y haga algo que yo no quiero hacer!"
Sisco incrédulo ante el descaro de esta mujer, le murmura de vuelta:
"Vieja loca".
Y a continuación se retira.
***
Sisco sacude, con la palma de la mano, polvo del monitor de la terminal, y luego se fija en ésta, acaba de eliminar los correos no deseados pero, ahí solito en el folder, aparece un único correo electrónico y, con suma curiosidad, se da cuenta que fue enviado por un carguero translumínico interestelar de la Compañía.
Lo abre y ve el remitente de envío, un tal comandante Jolmos y, lo más extraño, fue enviado con copia a la autoridad portuaria y a la planta de algas, sin cuerpo de texto, pero, con un archivo de texto adjunto.
Lo abre y, se da cuenta que se trata de un manifiesto de carga. Entre las menciones de toneladas métricas transportadas a bordo de los deslizadores, se encuentra con una curiosa anotación:
"Ja, ja, ¿algas? Si tan solo estos indios supieran que 'las algas' son cualquier tipo de animal y vegetal de su biosfera".
La mención racista no le extraña, viniendo de los espaciales eso es lo que se puede esperar, y Sisco les dedica una maldición mental bastante gráfica. Pero la referencia ecológica lo deja bastante intrigado.
Él desde niño siempre ha estado interesado en aprender y leer de todo, aparte de su amor: la informática y, bien sabe que una población numerosa explota los recursos naturales más rápido de lo que éstos pueden reponerse y, siendo la población del mundo muy pequeña, solo tres metrópolis importantes en mismo número de continentes, en verdad él nunca se preocupó por la ecología del planeta.
Pero esta mención, a una explotación desmedida, por parte de los espaciales, lo hace enfadar y preocuparse.
El mundo está ecológicamente sano ¿no? Después de todo la exportación de algas es la columna vertebral de la economía global. Pero si, los espaciales están consumiendo absolutamente cualquier forma de vida, en vez de algas, ¿significa que el planeta está catastróficamente condenado?
Esto lo deja sumido en sus pensamientos.
***
Magno Jagger, es un profesor de educación profesional. Un hombre de cuarenta años, rubio, alto y delgado.
De hecho su trabajo oficial es la de rector de la Universidad Politécnica en Ciudad Capital. Eso es, "su trabajo oficial", porque él es también un espacial, agente de inteligencia para la Compañía,
El día de hoy, Magno Jagger se encuentra al frente de la aplicación del examen de admisión, a la Universidad Politécnica. La educación en esta universidad es la aspiración de muchos de los jóvenes, de esta región en el continente.
La Compañía, a modo de agradecimiento con el mundo (propaganda y relaciones públicas) creó esta universidad que ofrece "formación académica de calidad y gratuita".
Y los jóvenes sueñan con tener una formación profesional que les permita salir de la pobreza y poder formar parte de la burocracia o incluso, entrar a trabajar en la Compañía.
A Magno Jagger le gusta ser elegante y, en vez de efectuar el examen en las aulas del campus universitario, y aprovechando su presión como agente de inteligencia para la Compañía, logra cada año académico, que el dueño de la más elegante y cara plaza comercial, de Ciudad Capital, le ceda, sin costo alguno, el atrio en la planta alta.
A él le da mucha paz mental estar en esta plaza comercial, el atrio está confinado por barandales de vidrio, y abajo se ve a la gente mirando las vitrinas de las tiendas de ropa y zapatos, también llegan los sonidos y melodías de las máquinas tragamonedas en la arcadia, si presta atención, Magno puede oler las pizzas y la cerveza del caro restaurante Merou's.
Magno se mueve entre las filas de pupitres, hoy hay varias jóvenes muy bellas, los pupitres siempre permiten apreciar las piernas de las alumnas.
Pobres aspirantes, en realidad, un algoritmo que él mismo programó, elegirá al azar a un porcentaje de ellos.
Magno Jagger se recarga contra uno de los barandales y ahora su mente se deja llevar porque percibe el olor de las palomitas procedente de los multicinemas.
Voltea a ver a los aspirantes, quienes están muy concentrados contestando el centenar de preguntas, de opción múltiple, en las tabletas que le fueron asignadas.
Se fija en una joven madre empujando una carreola cuando le llega un mensaje clase Alfa a su implante óptico.
¡Un mensaje de la Compañía!
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sábado, 17 de diciembre de 2016
Arrebatado, parte 10
César se adapta a su nueva vida, mientras la rutina hace que los días se sucedan uno tras otro.
Con Lumila llegó a un arreglo mutuamente benéfico para ambos. Él dejó el sillón de la sala y se mudó al cuarto de servicio en la azotea. A César le entusiasmó mucho; es un cuartito pero tiene WC y regadera propios. Y lo mejor: está independiente de la casa.
Él con sus llaves llega de la calle, atravieza el jardín y haciendo uso de la escalera de caracol sube a la azotea. César se convirtió así en inquilino de Lumila y le va a pagar a ella, en cuanto le empiecen a depositar su sueldo de la planta, una renta.
El cuarto de servicio estaba lleno de pared a pared y del piso al techo, con décadas de objetos guardados por el padre de Lumila. Cuando César bajó todo esto al jardín se formó una gran pila. Lumila solo los revisó con la vista y, lo único que decidió conservar fue un telescopio y un par de binoculares.
Ella no comentó nada pero César se imaginó que padre e hija deben de haber pasado muchos atardeceres y noches observando el firmamento juntos.
Lumila le mandó un mensaje a un comprador de artículos usados y el tipo le pagó a ella una ridícula suma, pero el objetivo era deshacerse de toda esa basura.
Luego, César le pidió un préstamo a Lumila para comprar pintura y una cama para su cuarto. También compró pintura de esmalte para pintar la escalera de caracol. A primera vista, ésta se ve firme y, la corrosión de los años no se ve que la haya debilitado.
***
Sisco Benn desde niño se interesó por las computadoras. La primera vez que, cuando niño, tomó el control de una consola de videojuegos y, se sentó frente a una pantalla a controlar a un carácter, a lo largo de niveles y enfrentando enemigos, su destino se definió.
¿Cómo es que yo puedo controlar al personaje en el videojuego? y ¿cómo se crea un videojuego? Fueron las dos preguntas que lo iniciaron en el aprendizaje de la informática.
Claro, lo que para Sisco fue una revelación mística, para sus padres significó un dolor de cabeza económico. Desde tenerle que comprar la cara consola de videojuegos como la del vecinito, pasando por comprarle docenas de descargas de libros de computación hasta pagarle los primeros semestres de la ingeniería en sistemas, antes de que él empezara a trabajar.
Pero lo que esta profesión le regresó fue muy satisfactorio. Desde una remuneración económica por encima del resto de la empobrecida población hasta, poder tener la capacidad económica de poderse casar.
***
Sisco termina de desayunar y poniéndose de pie se toma de un trago el resto de su jugo de fruta; luego camina hasta su esposa que está en la repisa terminando de preparar el desayuno para sus dos hijos, quienes aún no se levantan para ir a la escuela.
Sisco la toma por la cintura y le intenta dar un beso en el cuello, pero ella no se deja y le da un codazo para zafarse su abrazo.
"Cadana, ya me voy a trabajar".
Pero su mujer no le responde ni lo voltea a ver. Ella está hastiada por la rutina y su vida que no va a ningún lado. Cuando se dio cuenta, ya era esposa, ama de casa, madre y, grande de edad. El tiempo se fue volando y todos sus sueños e ilusiones solo quedaron en la imaginación.
***
Sisco desde que tomó a César bajo su cargo, para capacitarlo según le ordenó la ingeniero Dani Zel, ha entablado una cercana amistad con César.
Esta mañana Sisco al pararse de su cubículo, para ir por un café que lo ayude a mantenerse despierto, notó que César estaba muy ocupado y concentrado capturando certificados de envío. Esto, Sisco sabe, es una tarea sin fin, los envíos son permanentes. Así que al regresar a su terminal Sisco decide molestar a César.
En la línea de comando, usando el servicio de mensajería instantánea, del sistema operativo, Sisco le manda a César:
"Veo que estás muy ocupado, concentrado como un dramaturgo, pero se nota que estás fingiendo, y solo te estás haciendo tarugo".
Le toma unos minutos a César el atender el mensaje, pero en cuanto lo lee, se pone de pie y volteando a ver a Sisco le hace ademanes significando: "ahorita vas a ver".
"¿Qué le contesto a este canijo?" piensa César y se pone a improvisar. tomando un insulto, una palabra que rime con éste y luego mentiéndolos ambos en un verso:
"La seguridad del sistema
la proteges con cerrojos,
pero te dedicas a eso,
porque eres un aburrido cuatroojos".
Sisco recibe el mensaje de César y, lo lee con mucha gracia, "cuatroojos, como en la escuela... A ver, se me ocurre..."
"Llegaste de las montañas,
diciendo que eras un programador,
pero se me hace que algo ocultas,
y solo eres un hablador."
Al leerlo, César se puso serio, ya que este verso dice toda la verdad, bueno, salvo que él no llegó de las montañas. Pero, ni hablar, la historia que él y Lumila inventaron, por inverosímil, se presta a este tipo de comentarios y, es algo con lo que César va a tener que vivir, toma un profundo suspiro y, volteando a mirar a Sisco le hace una seña acusatoria con el dedo índice para luego, genuinamente, soltar una carcajada.
***
El crucero translumínico interestelar sale del salto sobre el planeta Deacce. Este mundo es el centro de procesamiento y distribución usado por la compañía, para reenviar cargas a decenas de mundos habitados en el universo conocido.
Sobre la mesa de navegación el comandante Jolmos revisa la carta estelar de navegación, perteneciente al cuadrante local donde se encuentra la estrella primaria de Deacce.
"Llegamos quince minutos estándares antes comandante, el hacer uso de los nodos gravitacionales para propulsarnos es un toque de genialidad.
Cuando usted publique el marco teórico de su hallazgo, sin duda le darán la presea Nemits de ciencias físicas."
Luego adoptando un lenguaje informal, que solo la amistad de décadas permite, el coronel Craig le dice al comandante Jolmos, en un tono bajo de voz, para que nadie más en el puente de mando escuche:
"Enkim, es una hazaña científica, tu nombre estará a la par de Sella, Fionua y Tereg".
Frotándose la cara, con su mano izquierda, producto del cansancio que lo aqueja, el comandante Jolmos agradece a su oficial ejecutivo y amigo:
"Gracias Trod. Ahora abre comunicación con la capitanía de puerto para que nos asigne las coordenadas de desembarque así como el turno".
Y el coronel Trod Craig adoptando de nuevo las formas propias de la marina mercante le responde, reconociendo las instrucciones recibidas.
"Sí comandante, enseguida.
Por cierto, le entrego por impreso el correo electrónico que envió, antes de dejar el mundo de "las algas en polvo"".
Con su tono de voz, el coronel Craig entrecomilla esta última frase y, a continuación muestra preocupación al notar el rostro de sorpresa y luego de maldición del comandante Jolmos.
"¡Maldita sea! ¿Cómo sucedió esto?"
"¿Qué es Enkim? ¿qué sucede?"
Inclinándose sobre la mesa de navegación, sumamente exasperado y con la cara roja, el comandante Jolmos le responde a su oficial ejecutivo:
"Trod, antes de partir del hoyo ese, del planeta de algas, en mi camarote me puse a revisar el manifiesto de carga, e hice unas anotaciones personales, respecto a la verdadera procedencia del polvo de algas.
Pero estas malditas computadoras del infierno, no se cómo terminó siendo enviado el manifiesto con mis anotaciones, adjunto todo en un correo electrónico."
"Bueno Enkim, ¿qué puede tener de malo un simple manifiesto de carga y unas anotaciones técnicas?"
“¿No lo leíste? el correo..."
"No Enkim, pensé que habías enviado el manifiesto de carga solo como un adjunto informativo a la capitanía de puerto del mundo alga.
Aunque sí me pareció raro, ya que nunca lo haces, al ser el manifiesto de carga emitido por la compañía antes de cada viaje.
¿Qué comentaste en tus anotaciones Enkim?"
"Toma Trod, leelo por ti mismo".
Con desgano y muy enojado, consigo mismo, el comandante Jolmos le extiende el correo electrónico impreso a su oficial ejecutivo.
El coronel Craig toma la hoja impresa y entrecierra sus ojos para poder leerla, la iluminación roja del puente sumada a sus sesenta y tantos años de edad, le dificultan sumamente la lectura.
Trod murmura leyendo el manifiesto de carga, solo se entienden algunas de sus palabras aquí y allá:
"buruburu, DESLIZADORES bururu TONELADAS burururu ALGAS"
Pero cuando llega al párrafo donde el comandante Jolmos anotó al margen con el stylus y, el procesador de textos lo agregó al cuerpo del texto, Trod Craig suelta su peculiar risa de, cuando él se sorprende:
"¡Guou! ¡jo, jo, jo, jo!"
Y a continuación lee, en voz clara, las anotaciones del comandante:
"Ja, ja, ¿algas? Si tan solo estos indios supieran que 'las algas' son cualquier tipo de animal y vegetal de su biosfera".
"Cielos Enkim, ¿de qué te preocupas? El que el producto de algas en polvo, en realidad son animales y la vegetación de ese miserable mundo, todos en la compañía lo saben. Y los indios esos están confinados en regiones que no pueden abandonar.
No es como que fueran a viajar al interior del continente y darse cuenta de las zonas que han sido reducidas a rocas desnudas".
El comandante Jolmos, aún molesto consigo mismo, está mirando fijamente, a través de la gruesa ventana del puente, hacia el sereno fondo de las estrellas.
Algo que instintivamente hace en momentos de presión.
El inmenso universo, tan ajeno a los ridículos e insignificantes problemas de los seres humanos. Ese universo que tuvo toda una eternidad para surgir, selección natural del mejor de los universos posibles.
"Trod, no entiendes. En la superficie del mundo alga, en las oficinas de la compañía, trabajan nativos como asistentes de oficina. Una secretaria nativa puede imprimir el correo electrónico y leerlo.
Y todo por una indiscreción mía, ¡imperdonable en un comandante de carrera! ¡por hacerme el gracioso como si fuera un grumete principiante".
"¿Y qué piensas hacer Enkim?"
"Ahorita mismo voy a bajar en persona a los cuarteles generales de la compañía y, explicarles lo que hice."
Con Lumila llegó a un arreglo mutuamente benéfico para ambos. Él dejó el sillón de la sala y se mudó al cuarto de servicio en la azotea. A César le entusiasmó mucho; es un cuartito pero tiene WC y regadera propios. Y lo mejor: está independiente de la casa.
Él con sus llaves llega de la calle, atravieza el jardín y haciendo uso de la escalera de caracol sube a la azotea. César se convirtió así en inquilino de Lumila y le va a pagar a ella, en cuanto le empiecen a depositar su sueldo de la planta, una renta.
El cuarto de servicio estaba lleno de pared a pared y del piso al techo, con décadas de objetos guardados por el padre de Lumila. Cuando César bajó todo esto al jardín se formó una gran pila. Lumila solo los revisó con la vista y, lo único que decidió conservar fue un telescopio y un par de binoculares.
Ella no comentó nada pero César se imaginó que padre e hija deben de haber pasado muchos atardeceres y noches observando el firmamento juntos.
Lumila le mandó un mensaje a un comprador de artículos usados y el tipo le pagó a ella una ridícula suma, pero el objetivo era deshacerse de toda esa basura.
Luego, César le pidió un préstamo a Lumila para comprar pintura y una cama para su cuarto. También compró pintura de esmalte para pintar la escalera de caracol. A primera vista, ésta se ve firme y, la corrosión de los años no se ve que la haya debilitado.
***
Sisco Benn desde niño se interesó por las computadoras. La primera vez que, cuando niño, tomó el control de una consola de videojuegos y, se sentó frente a una pantalla a controlar a un carácter, a lo largo de niveles y enfrentando enemigos, su destino se definió.
¿Cómo es que yo puedo controlar al personaje en el videojuego? y ¿cómo se crea un videojuego? Fueron las dos preguntas que lo iniciaron en el aprendizaje de la informática.
Claro, lo que para Sisco fue una revelación mística, para sus padres significó un dolor de cabeza económico. Desde tenerle que comprar la cara consola de videojuegos como la del vecinito, pasando por comprarle docenas de descargas de libros de computación hasta pagarle los primeros semestres de la ingeniería en sistemas, antes de que él empezara a trabajar.
Pero lo que esta profesión le regresó fue muy satisfactorio. Desde una remuneración económica por encima del resto de la empobrecida población hasta, poder tener la capacidad económica de poderse casar.
***
Sisco termina de desayunar y poniéndose de pie se toma de un trago el resto de su jugo de fruta; luego camina hasta su esposa que está en la repisa terminando de preparar el desayuno para sus dos hijos, quienes aún no se levantan para ir a la escuela.
Sisco la toma por la cintura y le intenta dar un beso en el cuello, pero ella no se deja y le da un codazo para zafarse su abrazo.
"Cadana, ya me voy a trabajar".
Pero su mujer no le responde ni lo voltea a ver. Ella está hastiada por la rutina y su vida que no va a ningún lado. Cuando se dio cuenta, ya era esposa, ama de casa, madre y, grande de edad. El tiempo se fue volando y todos sus sueños e ilusiones solo quedaron en la imaginación.
***
Sisco desde que tomó a César bajo su cargo, para capacitarlo según le ordenó la ingeniero Dani Zel, ha entablado una cercana amistad con César.
Esta mañana Sisco al pararse de su cubículo, para ir por un café que lo ayude a mantenerse despierto, notó que César estaba muy ocupado y concentrado capturando certificados de envío. Esto, Sisco sabe, es una tarea sin fin, los envíos son permanentes. Así que al regresar a su terminal Sisco decide molestar a César.
En la línea de comando, usando el servicio de mensajería instantánea, del sistema operativo, Sisco le manda a César:
"Veo que estás muy ocupado, concentrado como un dramaturgo, pero se nota que estás fingiendo, y solo te estás haciendo tarugo".
Le toma unos minutos a César el atender el mensaje, pero en cuanto lo lee, se pone de pie y volteando a ver a Sisco le hace ademanes significando: "ahorita vas a ver".
"¿Qué le contesto a este canijo?" piensa César y se pone a improvisar. tomando un insulto, una palabra que rime con éste y luego mentiéndolos ambos en un verso:
"La seguridad del sistema
la proteges con cerrojos,
pero te dedicas a eso,
porque eres un aburrido cuatroojos".
Sisco recibe el mensaje de César y, lo lee con mucha gracia, "cuatroojos, como en la escuela... A ver, se me ocurre..."
"Llegaste de las montañas,
diciendo que eras un programador,
pero se me hace que algo ocultas,
y solo eres un hablador."
Al leerlo, César se puso serio, ya que este verso dice toda la verdad, bueno, salvo que él no llegó de las montañas. Pero, ni hablar, la historia que él y Lumila inventaron, por inverosímil, se presta a este tipo de comentarios y, es algo con lo que César va a tener que vivir, toma un profundo suspiro y, volteando a mirar a Sisco le hace una seña acusatoria con el dedo índice para luego, genuinamente, soltar una carcajada.
***
El crucero translumínico interestelar sale del salto sobre el planeta Deacce. Este mundo es el centro de procesamiento y distribución usado por la compañía, para reenviar cargas a decenas de mundos habitados en el universo conocido.
Sobre la mesa de navegación el comandante Jolmos revisa la carta estelar de navegación, perteneciente al cuadrante local donde se encuentra la estrella primaria de Deacce.
"Llegamos quince minutos estándares antes comandante, el hacer uso de los nodos gravitacionales para propulsarnos es un toque de genialidad.
Cuando usted publique el marco teórico de su hallazgo, sin duda le darán la presea Nemits de ciencias físicas."
Luego adoptando un lenguaje informal, que solo la amistad de décadas permite, el coronel Craig le dice al comandante Jolmos, en un tono bajo de voz, para que nadie más en el puente de mando escuche:
"Enkim, es una hazaña científica, tu nombre estará a la par de Sella, Fionua y Tereg".
Frotándose la cara, con su mano izquierda, producto del cansancio que lo aqueja, el comandante Jolmos agradece a su oficial ejecutivo y amigo:
"Gracias Trod. Ahora abre comunicación con la capitanía de puerto para que nos asigne las coordenadas de desembarque así como el turno".
Y el coronel Trod Craig adoptando de nuevo las formas propias de la marina mercante le responde, reconociendo las instrucciones recibidas.
"Sí comandante, enseguida.
Por cierto, le entrego por impreso el correo electrónico que envió, antes de dejar el mundo de "las algas en polvo"".
Con su tono de voz, el coronel Craig entrecomilla esta última frase y, a continuación muestra preocupación al notar el rostro de sorpresa y luego de maldición del comandante Jolmos.
"¡Maldita sea! ¿Cómo sucedió esto?"
"¿Qué es Enkim? ¿qué sucede?"
Inclinándose sobre la mesa de navegación, sumamente exasperado y con la cara roja, el comandante Jolmos le responde a su oficial ejecutivo:
"Trod, antes de partir del hoyo ese, del planeta de algas, en mi camarote me puse a revisar el manifiesto de carga, e hice unas anotaciones personales, respecto a la verdadera procedencia del polvo de algas.
Pero estas malditas computadoras del infierno, no se cómo terminó siendo enviado el manifiesto con mis anotaciones, adjunto todo en un correo electrónico."
"Bueno Enkim, ¿qué puede tener de malo un simple manifiesto de carga y unas anotaciones técnicas?"
“¿No lo leíste? el correo..."
"No Enkim, pensé que habías enviado el manifiesto de carga solo como un adjunto informativo a la capitanía de puerto del mundo alga.
Aunque sí me pareció raro, ya que nunca lo haces, al ser el manifiesto de carga emitido por la compañía antes de cada viaje.
¿Qué comentaste en tus anotaciones Enkim?"
"Toma Trod, leelo por ti mismo".
Con desgano y muy enojado, consigo mismo, el comandante Jolmos le extiende el correo electrónico impreso a su oficial ejecutivo.
El coronel Craig toma la hoja impresa y entrecierra sus ojos para poder leerla, la iluminación roja del puente sumada a sus sesenta y tantos años de edad, le dificultan sumamente la lectura.
Trod murmura leyendo el manifiesto de carga, solo se entienden algunas de sus palabras aquí y allá:
"buruburu, DESLIZADORES bururu TONELADAS burururu ALGAS"
Pero cuando llega al párrafo donde el comandante Jolmos anotó al margen con el stylus y, el procesador de textos lo agregó al cuerpo del texto, Trod Craig suelta su peculiar risa de, cuando él se sorprende:
"¡Guou! ¡jo, jo, jo, jo!"
Y a continuación lee, en voz clara, las anotaciones del comandante:
"Ja, ja, ¿algas? Si tan solo estos indios supieran que 'las algas' son cualquier tipo de animal y vegetal de su biosfera".
"Cielos Enkim, ¿de qué te preocupas? El que el producto de algas en polvo, en realidad son animales y la vegetación de ese miserable mundo, todos en la compañía lo saben. Y los indios esos están confinados en regiones que no pueden abandonar.
No es como que fueran a viajar al interior del continente y darse cuenta de las zonas que han sido reducidas a rocas desnudas".
El comandante Jolmos, aún molesto consigo mismo, está mirando fijamente, a través de la gruesa ventana del puente, hacia el sereno fondo de las estrellas.
Algo que instintivamente hace en momentos de presión.
El inmenso universo, tan ajeno a los ridículos e insignificantes problemas de los seres humanos. Ese universo que tuvo toda una eternidad para surgir, selección natural del mejor de los universos posibles.
"Trod, no entiendes. En la superficie del mundo alga, en las oficinas de la compañía, trabajan nativos como asistentes de oficina. Una secretaria nativa puede imprimir el correo electrónico y leerlo.
Y todo por una indiscreción mía, ¡imperdonable en un comandante de carrera! ¡por hacerme el gracioso como si fuera un grumete principiante".
"¿Y qué piensas hacer Enkim?"
"Ahorita mismo voy a bajar en persona a los cuarteles generales de la compañía y, explicarles lo que hice."
jueves, 1 de diciembre de 2016
Arrebatado, parte 9
Lumila, como jefa de trituradoras, simplemente notificó al área de recursos humanos que había contratado a un técnico en sistemas para que fuera el enlace entre trituración y embarque.
Dani Zel es la gerente del área de sistemas de la planta y, en su cubículo, mismo que cuelga como el nido de un ave en lo alto de una estructura metálica a la que se accede por un par de juegos de escaleras metálicas, ella está hablando con Lumila y César.
"Lumila, tu protegido estuvo detenido y luego internado en el psiquiátrico".
Los ojos de Lumila se llenan de ira ante el entrecomillado verbal que Dani Zel le puso a la palabra: protegido.
Sus subordinadas y compañeras en la planta, así como los vecinos de su colonia, chismean a sus espaldas sobre su interés verdadero al ayudar y acoger a este hombre en su casa. Lumila ha notado todo esto, y sufrido las burlas de los niños al caminar ella por la calle.
Ya ni siquiera el aura de prestigio de su fallecido padre, como un funcionario público de importancia en el gobierno en la sección noroeste, la protege de este hostigamiento.
"Eso se debió a que, al ser César un naturalista de las llanuras, no cuenta con documentos de identidad ni hablaba Estándar. ¡Dile César!"
"Así es ingeniero Zel. Abandoné mi comuna, buscando una vida mejor".
Dani Zel, quien no es ninguna tonta, siente que este par le están diciendo mentiras y detecta la obvia contradicción de que exista un naturalista experto en sistemas de información y agarrándose de eso increpa a César:
"¿Y como un naturalista que vive en la edad preindustrial domina la ciencia de sistemas?"
Pero para fortuna de César, en su ya lejano México, existen, o existían, los menonitas y, se sabe de sus jóvenes que abandonan a sus comunidades y de los relatos que llevan consigo.
"Si tan solo usted pudiera ver la gran cantidad de cosas que los jóvenes meno... ¡naturalistas! contrabandean hacia el interior de las comunas: alcohol, pornografía, radios, libros, computadoras y generadores eléctricos..."
Dani Zel con una mirada hostil y, todavía, mostrando escepticismo en su rostro les dice:
"Está bien. César, puedes quedarte a laborar en la planta como técnico en sistemas en el área de trituradoras. Es más, de una vez te voy a mandar con Sisco Benn para que comiences tu capacitación."
"¡Gracias ingeniero Zel!"
César le agradece y luego voltea a ver a Lumila. A pesar de la frialdad, que ella se esfuerza en proyectar, César puede ver el brillo de alegría en sus ojos y, él le sonríe.
***
Luego de tres largas horas de estar sentado frente a la computadora, recibiendo la capacitación de parte del técnico Sisco Benn, César al fin tiene un receso, mismo que aprovecha para comer un sándwich, el cual le fue dado bajo promesa de pago futuro por Rafah, otro técnico de la planta que complementa su salario vendiendo lunches y refrescos. Al ser el primer día de trabajo de César, Rafah tuvo a bien darle el sándwich, sabiendo que solo hasta la quincena va a tener dinero.
Mientras se sienta, frente a la computadora a comerse el sándwich, él piensa en Lumila, la grandota, seria, tosca Lumila. Su, por accidente, roomie. ¿podría algo surgir entre ellos?
Bueno, ella no es de su tipo, a él le gustan chaparritas, lo que le hace recordar a su padre y como era metiche con respecto a las novias que él tenía.
Por ejemplo, en la preparatoria, César se enamoró de una compañera: Alys. Él se enamoró, pero nunca pasó todo de un amor platónico y, una cercana amistad.
Y había algo más, Alys estaba aquejada por un terrible padecimiento: sufría incontinencia.
El descubrir que ella sufría de este problema lo llenó de ternura hacia ella. Y se empezó a acercar a ella, a invitarla a ir a la cafetería, a salir el fin de semana al centro comercial.
César siempre tuvo la inquietud sobre si podía divisar la forma del pañal de adulto bajo la amplia falda de ella o si podía oler el pañal, no, ¡no eso!, sino el olor plástico del material que lo conforma, como cuando uno lo percibe ese olor al pasar por el pasillo de los pañales en el súper.
César la recuerda con agrado a Alys, su piel blanca, su cabello negro y su cola de caballo. Su rostro era muy estético y agradable a la vista.
Un domingo cuando regresó a casa, luego de haber ido a dejar a Alys a su casa, tras una salida al centro comercial, su padre le preguntó si la niña con la que estaba saliendo era bonita. César, con mucho entusiasmo le describió como era ella, su aspecto físico, su inteligencia en la escuela.
Pero los humanos tenemos el instinto nato del chisme. Y es así como César le contó a su padre que Alys padecía de la vergonzosa incontinencia.
El padre de César hizo de inmediato una gran cara de sorna, de burla y se empezó a reír y, con voz entrecortada por las carcajadas, le dijo:
"No te preocupes mijo, traela a la pinche vieja a la casa y yo te la corro para que te deje en paz".
César extremadamente apenado y mortificado, por haberle hecho esta revelación a su padre, ya no volvió a frecuentar a Alys.
***
En el puerto espacial de Ciudad Capital largas filas de tráilers congestionan las carreteras de acceso. En los hangares, los contenedores transportados por los camiones son cargados en paletas de carga para llevarlas a las bodegas de carga de las gigantescas "golondrinas", los deslizadores.
Una vez llenos, unos cincuenta de ellos se elevarán por los cielos para acoplarse con el carguero translumínico interestelar. Mismo que al alejarse de la atmósfera terrestre, saltará por el hiperespacio hacia su destino.
"¡Hola Manel! ¿Cómo te va?" "Xela ¡que gusto verte! Todo muy bien gracias. Ya tenía varios días que no coincidíamos." "¿Que friega, verdad? Nos hacen bajar del tráiler y que esperemos durante horas aquí afuera bajo el sol, hasta que lo descarguen, para que finalmente nos lo regresen". "Sí Xela, estas medidas de seguridad de los espaciales más bien me parece racismo hacia nosotros." "¿Has visto un espacial? Nos consideran tan poca cosa que ellos ni siquiera bajan de sus cargueros translumínicos interestelares a ensuciaese sus caras ropas y, todo lo automatizan por lo tanto".
***
A bordo del carguero translumínico interestelar, en cada puerto de acoplamiento de los deslizadores, en la superficie en forma de cono invertido, las gigantescas 'golondrinas' abren sus bodegas de carga para descargar los contenedores del preciado producto del mundo de abajo. Tonelada tras tonelada de polvo de algas, en sus cajas y contenedores de flete es apilada en el piso del inmenso hangar, bodega, y hay cuarenta y nueve más de estos en el carguero translumínico interestelar.
Todo se realiza de manera automática, las golondrinas son drones, montacargas robot descargan y apilan los contenedores.
Solo en el puente de mando del carguero translumínico interestelar hay una tripulación de cinco espaciales. Descendientes de personas que hace siglos dejaron el mundo para colonizar las estrellas.
El comandante se dirige a su oficial operativo:
"Coronel Creig, ¿cuánto tiempo antes de que podamos abandonar este hoyo asqueroso?"
"Noventa por ciento de los deslizadores ya han regresado. La computadora estima cinco horas aproximadamente antes de que podamos partir".
"Bien coronel Creig, hágase cargo de las operaciones de partida y del salto. Me voy a retirar a mi camarote. Cualquier contratiempo o emergencia contácteme de inmediato".
"Sí comandante".
En su camarote privado, el comandante Jolmos está revisando en una terminal el manifiesto de la carga:
"Cargamento de algas marinas en polvo", él lo subraya con su stylus y anota al margen:
"Ja, ja, ¿algas? Si tan solo estos indios supieran que 'las algas' son cualquier tipo de animal y vegetal de su biósfera".
Suena el tono de su intercom y el comandante Jolmos al intentar minimizar la ventana del manifiesto, inadvertidamente lo reenvía, con todo y su anotación.
El correo electrónico termina siendo enviado a la planta de 'algas' en el sector Noroeste en el distrito de Abala...
Dani Zel es la gerente del área de sistemas de la planta y, en su cubículo, mismo que cuelga como el nido de un ave en lo alto de una estructura metálica a la que se accede por un par de juegos de escaleras metálicas, ella está hablando con Lumila y César.
"Lumila, tu protegido estuvo detenido y luego internado en el psiquiátrico".
Los ojos de Lumila se llenan de ira ante el entrecomillado verbal que Dani Zel le puso a la palabra: protegido.
Sus subordinadas y compañeras en la planta, así como los vecinos de su colonia, chismean a sus espaldas sobre su interés verdadero al ayudar y acoger a este hombre en su casa. Lumila ha notado todo esto, y sufrido las burlas de los niños al caminar ella por la calle.
Ya ni siquiera el aura de prestigio de su fallecido padre, como un funcionario público de importancia en el gobierno en la sección noroeste, la protege de este hostigamiento.
"Eso se debió a que, al ser César un naturalista de las llanuras, no cuenta con documentos de identidad ni hablaba Estándar. ¡Dile César!"
"Así es ingeniero Zel. Abandoné mi comuna, buscando una vida mejor".
Dani Zel, quien no es ninguna tonta, siente que este par le están diciendo mentiras y detecta la obvia contradicción de que exista un naturalista experto en sistemas de información y agarrándose de eso increpa a César:
"¿Y como un naturalista que vive en la edad preindustrial domina la ciencia de sistemas?"
Pero para fortuna de César, en su ya lejano México, existen, o existían, los menonitas y, se sabe de sus jóvenes que abandonan a sus comunidades y de los relatos que llevan consigo.
"Si tan solo usted pudiera ver la gran cantidad de cosas que los jóvenes meno... ¡naturalistas! contrabandean hacia el interior de las comunas: alcohol, pornografía, radios, libros, computadoras y generadores eléctricos..."
Dani Zel con una mirada hostil y, todavía, mostrando escepticismo en su rostro les dice:
"Está bien. César, puedes quedarte a laborar en la planta como técnico en sistemas en el área de trituradoras. Es más, de una vez te voy a mandar con Sisco Benn para que comiences tu capacitación."
"¡Gracias ingeniero Zel!"
César le agradece y luego voltea a ver a Lumila. A pesar de la frialdad, que ella se esfuerza en proyectar, César puede ver el brillo de alegría en sus ojos y, él le sonríe.
***
Luego de tres largas horas de estar sentado frente a la computadora, recibiendo la capacitación de parte del técnico Sisco Benn, César al fin tiene un receso, mismo que aprovecha para comer un sándwich, el cual le fue dado bajo promesa de pago futuro por Rafah, otro técnico de la planta que complementa su salario vendiendo lunches y refrescos. Al ser el primer día de trabajo de César, Rafah tuvo a bien darle el sándwich, sabiendo que solo hasta la quincena va a tener dinero.
Mientras se sienta, frente a la computadora a comerse el sándwich, él piensa en Lumila, la grandota, seria, tosca Lumila. Su, por accidente, roomie. ¿podría algo surgir entre ellos?
Bueno, ella no es de su tipo, a él le gustan chaparritas, lo que le hace recordar a su padre y como era metiche con respecto a las novias que él tenía.
Por ejemplo, en la preparatoria, César se enamoró de una compañera: Alys. Él se enamoró, pero nunca pasó todo de un amor platónico y, una cercana amistad.
Y había algo más, Alys estaba aquejada por un terrible padecimiento: sufría incontinencia.
El descubrir que ella sufría de este problema lo llenó de ternura hacia ella. Y se empezó a acercar a ella, a invitarla a ir a la cafetería, a salir el fin de semana al centro comercial.
César siempre tuvo la inquietud sobre si podía divisar la forma del pañal de adulto bajo la amplia falda de ella o si podía oler el pañal, no, ¡no eso!, sino el olor plástico del material que lo conforma, como cuando uno lo percibe ese olor al pasar por el pasillo de los pañales en el súper.
César la recuerda con agrado a Alys, su piel blanca, su cabello negro y su cola de caballo. Su rostro era muy estético y agradable a la vista.
Un domingo cuando regresó a casa, luego de haber ido a dejar a Alys a su casa, tras una salida al centro comercial, su padre le preguntó si la niña con la que estaba saliendo era bonita. César, con mucho entusiasmo le describió como era ella, su aspecto físico, su inteligencia en la escuela.
Pero los humanos tenemos el instinto nato del chisme. Y es así como César le contó a su padre que Alys padecía de la vergonzosa incontinencia.
El padre de César hizo de inmediato una gran cara de sorna, de burla y se empezó a reír y, con voz entrecortada por las carcajadas, le dijo:
"No te preocupes mijo, traela a la pinche vieja a la casa y yo te la corro para que te deje en paz".
César extremadamente apenado y mortificado, por haberle hecho esta revelación a su padre, ya no volvió a frecuentar a Alys.
***
En el puerto espacial de Ciudad Capital largas filas de tráilers congestionan las carreteras de acceso. En los hangares, los contenedores transportados por los camiones son cargados en paletas de carga para llevarlas a las bodegas de carga de las gigantescas "golondrinas", los deslizadores.
Una vez llenos, unos cincuenta de ellos se elevarán por los cielos para acoplarse con el carguero translumínico interestelar. Mismo que al alejarse de la atmósfera terrestre, saltará por el hiperespacio hacia su destino.
"¡Hola Manel! ¿Cómo te va?" "Xela ¡que gusto verte! Todo muy bien gracias. Ya tenía varios días que no coincidíamos." "¿Que friega, verdad? Nos hacen bajar del tráiler y que esperemos durante horas aquí afuera bajo el sol, hasta que lo descarguen, para que finalmente nos lo regresen". "Sí Xela, estas medidas de seguridad de los espaciales más bien me parece racismo hacia nosotros." "¿Has visto un espacial? Nos consideran tan poca cosa que ellos ni siquiera bajan de sus cargueros translumínicos interestelares a ensuciaese sus caras ropas y, todo lo automatizan por lo tanto".
***
A bordo del carguero translumínico interestelar, en cada puerto de acoplamiento de los deslizadores, en la superficie en forma de cono invertido, las gigantescas 'golondrinas' abren sus bodegas de carga para descargar los contenedores del preciado producto del mundo de abajo. Tonelada tras tonelada de polvo de algas, en sus cajas y contenedores de flete es apilada en el piso del inmenso hangar, bodega, y hay cuarenta y nueve más de estos en el carguero translumínico interestelar.
Todo se realiza de manera automática, las golondrinas son drones, montacargas robot descargan y apilan los contenedores.
Solo en el puente de mando del carguero translumínico interestelar hay una tripulación de cinco espaciales. Descendientes de personas que hace siglos dejaron el mundo para colonizar las estrellas.
El comandante se dirige a su oficial operativo:
"Coronel Creig, ¿cuánto tiempo antes de que podamos abandonar este hoyo asqueroso?"
"Noventa por ciento de los deslizadores ya han regresado. La computadora estima cinco horas aproximadamente antes de que podamos partir".
"Bien coronel Creig, hágase cargo de las operaciones de partida y del salto. Me voy a retirar a mi camarote. Cualquier contratiempo o emergencia contácteme de inmediato".
"Sí comandante".
En su camarote privado, el comandante Jolmos está revisando en una terminal el manifiesto de la carga:
"Cargamento de algas marinas en polvo", él lo subraya con su stylus y anota al margen:
"Ja, ja, ¿algas? Si tan solo estos indios supieran que 'las algas' son cualquier tipo de animal y vegetal de su biósfera".
Suena el tono de su intercom y el comandante Jolmos al intentar minimizar la ventana del manifiesto, inadvertidamente lo reenvía, con todo y su anotación.
El correo electrónico termina siendo enviado a la planta de 'algas' en el sector Noroeste en el distrito de Abala...
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martes, 15 de noviembre de 2016
Arrebatado, parte 8
Al día siguiente, temprano por la mañana, una ambulancia lleva de regreso a César al precinto distrital.
La tarde previa Leed se le presentó para anunciarle que el doctor Kevinjay había procedido a ordenar su liberación del ala psiquiátrica, al no considerarlo un riesgo para la sociedad.
Y Leed le recomendó que se levantara temprano para que pudiera asearse, así como desayunar. Antes de marcharse, el joven doctor Leed le entregó un paquete con su pants y zapatos tenis que llevaba, aquel lejano día, cuando fue arrestado en la oficina de comercio.
A César le causó una agradable sensación de toque humano, el recibir su ropa, y zapatos, recién lavados y planchado el pants.
Y sin mayor ceremonia, más que Leed entregandoselos al trío de camilleros de la ambulancia, terminó la estancia de César en el hospital.
Por fortuna en esta ocasión, César solo tuvo que seguir al trío de platicadores camilleros, que no dejaron de bromear y empujarse entre ellos, hasta llegar al patio de ambulancias, saliendo a pie a través de la sala de urgencias, donde en las sillas de espera, un par de docenas de personas angustiadas esperaban noticias de sus seres queridos.
Le abren una puerta lateral y César aborda la ambulancia, no sin sentir bastante asco. Solo Dios sabe que emergencias médicas no ha visto esta ambulancia y cuantos fluidos corporales no han sido derramados donde, ahora, él va sentado.
Los camilleros, en algún dispositivo no autorizado para vehículos de emergencia, ponen a todo volumen música bastante rítmica, él hasta diría que tropical y, activando los tonos de sirena logran que se les abra la puerta, así como que se quiten de su camino personas, o los raros automóviles pertenecientes a gente de las clases burocrática y comercial.
¿Cómo saben a dónde llevarlo? Ni César mismo sabe a dónde ir. ¿Aún lo recibiría su protectora Lumila si él se le apareciera ahora? Pero ¿cómo localizarla?
En minutos, llegan al estacionamiento del precinto distrital, un edificio que él conoce muy bien.
***
Y así, como si fuera un simple paquete entregado a domicilio, y sin ninguna ceremonia, los simpáticos camilleros lo dejaron a César en la acera del precinto distrital.
"¿Y ahora que hago? ¿Si me ve el tal licenciado Klinn me detendría de nuevo? "
César piensa, y en eso está cuando se le aproxima Julian, el guardia de seguridad, mismo que se dio cuenta de la llegada de la ambulancia al precinto y, de inmediato dedujo, al no estar agendada su llegada, que venían a traer a César de vuelta.
"¡Amigo Lacroix! ¿Cómo está? ¡Que gusto verlo!"
"Hola Julian. También tengo gusto en verte de regreso".
Cada día el Estándar de César mejora más. Aunque será cuestión de tiempo para que logre dominar las palabras correctas según su contexto.
"Dígame Julian ¿Estoy otra vez detenido?"
"¡No! ¡no! ¡en absoluto! Déjeme enviarle un mensaje a su amiga Lumila, informándole que usted ya ha sido liberado del hospital".
Julian en su implante óptico piensa el mensaje, selecciona de sus contactos a Lumila y, le envía el mensaje.
"Amigo Lacroix, vamos a los separos, a mi escritorio ahí en la antesala. Nunca hay detenidos y en ese lugar nadie lo molestará".
"No quiero encontrarme con el licenciado Klinn".
"Él nunca baja a los separos, amigo. Y asuntos migratorios lo envió al hospital para deshacerse de usted.
¡Venga! ¡vamos! No se preocupe amigo, la burocracia ya se ha olvidado de usted."
***
Lumila recibe con mucha emoción el mensaje enviado por Julian, y el resto de su jornada laboral la trabaja con mucha alegría. Aunque, al darse cuenta que dos de sus subordinadas la veían fijamente, ella les gritó:
"¿QUÉ VEN? ¡Vamos! ¡No se distraigan se sus labores!"
Ella piensa que donde alguna obrera se atreva a preguntarle si acaso está enamorada, en el acto la suspende de sus labores.
Y, que tontería, ella solo se alegra por la liberación de su extraño amigo, ¿amigo? Ella bien sabe que esa etiqueta no se debe dar a la ligera a cualquier persona.
En cuanto ella tuvo tiempo, le contesta a Julian, un mensaje de agradecimiento y, le avisa, que alrededor de las siete de la tarde va a presentarse, allá por el precinto, para recoger a César.
***
César se ha pasado el día sentado detrás del escritorio de Julian. A veces se entretiene mirando a los monitores de seguridad, y otras veces navegando la red en la tableta de Julian.
A la hora de la comida, se apareció Julian con dos charolas como las que él le llevaba cuando estuvo detenido.
Estaban comiendo cuando César casi fue descubierto por el licenciado Klinn quien gritando desde la puerta de acceso a las escaleras que descienden a las celdas le gritó a Julian, buscándolo, para que le hiciera un encargo de la oficina.
Julian le contestó de vuelta, que no se molestara en bajar, que él de inmediato corría a atender su asunto.
"No se apure amigo Lacroix, nadie baja a los separos, les da flojera las escaleras".
"Deseo siga lo mismo así".
El Estándar de César ya es conversacional pero, se escucha bastante raro, con palabras no adecuadas.
"Ya faltan menos horas, para que su amiga pueda venir por usted."
César se queda pensando en Lumila, esa amable pero reservada grandota. Si ella lo lleva de regreso a su casa, como el comentario de Julian parece indicar, él no se puede permitir, ni desea seguir siendo mantenido por ella. Le va a pedir que lo ayude a conseguir empleo en la planta de algas donde ella labora.
Con su inteligencia y profundo conocimiento de la ciencia de la informática, y de sistemas, fácilmente puede desempeñarse en un puesto técnico en la planta. Además su manejo del Estándar cada día mejora.
César, en su mente, se ve transportado a la época cuando él era un joven egresado de la carrera de Sistemas, y que llegó a Pemex con su currículum vitae a entregarlo en varias gerencias, esperando que alguien se viera impresionado por sus calificaciones y quisiera contratarlo.
Que contraste, ahora él es un muy experimentado ingeniero en Sistemas pero, náufrago en un extraño planeta, planeando volver a empezar, desde abajo.
***
César pasa el resto de la tarde caminando a lo largo del pasillo de las celdas, navegando la red y a veces rebotando una bola de papel contra la pared. Al no penetrar aquí abajo la luz solar el experimentó esa extraña sensación del atiempo: inexistencia del tiempo.
Y Julian ya no pudo regresar debido a sus obligaciones. Finalmente él escuchó la puerta de acceso a las escaleras, para bajar aquí, abrirse. César se tensa, no puede preguntar quién es, porque se supone que aquí no hay nadie.
"¡Donde sea el licenciado Klinn! me va a encontrar ya dentro en las celdas, ¡eso le va a ser muy conveniente!"
Pero, para su alivio, escucha la amable voz de Julian.
"¿Amigo Lacroix? ¿está bien?"
"Sí Julian, ¿qué sucede?"
"Le tengo una sorpresa".
Se escuchan los pasos de dos personas que descienden las escaleras, conforme éstas son reveladas al bajar al área de las celdas, César se da cuenta que se tratan de Julian seguido por Lumila.
"¡Lumila! ¡Que gusto verte!"
César corre a abrazarla, pero Lumila, muy recatada, solo recibe su abrazo firme, mientras con una mirada severa mira de reojo a Julian, como diciéndole "¡No te atrevas a comentar nada!"
César se separa de ella, sintiendo su frialdad, misma que atribuye a las diferencias culturales entre ellos, y a que, los mexicanos son muy cálidos al manifestar sus emociones.
"Bueno amigos, ya pueden irse a su casa."
Luego de decir esto, Julian, siente la mirada recriminadora de Lumila, pero agrega, a pesar de esto:
"Amigo Lacroix, que bueno que su periplo llegó a feliz término.
***
La tarde previa Leed se le presentó para anunciarle que el doctor Kevinjay había procedido a ordenar su liberación del ala psiquiátrica, al no considerarlo un riesgo para la sociedad.
Y Leed le recomendó que se levantara temprano para que pudiera asearse, así como desayunar. Antes de marcharse, el joven doctor Leed le entregó un paquete con su pants y zapatos tenis que llevaba, aquel lejano día, cuando fue arrestado en la oficina de comercio.
A César le causó una agradable sensación de toque humano, el recibir su ropa, y zapatos, recién lavados y planchado el pants.
Y sin mayor ceremonia, más que Leed entregandoselos al trío de camilleros de la ambulancia, terminó la estancia de César en el hospital.
Por fortuna en esta ocasión, César solo tuvo que seguir al trío de platicadores camilleros, que no dejaron de bromear y empujarse entre ellos, hasta llegar al patio de ambulancias, saliendo a pie a través de la sala de urgencias, donde en las sillas de espera, un par de docenas de personas angustiadas esperaban noticias de sus seres queridos.
Le abren una puerta lateral y César aborda la ambulancia, no sin sentir bastante asco. Solo Dios sabe que emergencias médicas no ha visto esta ambulancia y cuantos fluidos corporales no han sido derramados donde, ahora, él va sentado.
Los camilleros, en algún dispositivo no autorizado para vehículos de emergencia, ponen a todo volumen música bastante rítmica, él hasta diría que tropical y, activando los tonos de sirena logran que se les abra la puerta, así como que se quiten de su camino personas, o los raros automóviles pertenecientes a gente de las clases burocrática y comercial.
¿Cómo saben a dónde llevarlo? Ni César mismo sabe a dónde ir. ¿Aún lo recibiría su protectora Lumila si él se le apareciera ahora? Pero ¿cómo localizarla?
En minutos, llegan al estacionamiento del precinto distrital, un edificio que él conoce muy bien.
***
Y así, como si fuera un simple paquete entregado a domicilio, y sin ninguna ceremonia, los simpáticos camilleros lo dejaron a César en la acera del precinto distrital.
"¿Y ahora que hago? ¿Si me ve el tal licenciado Klinn me detendría de nuevo? "
César piensa, y en eso está cuando se le aproxima Julian, el guardia de seguridad, mismo que se dio cuenta de la llegada de la ambulancia al precinto y, de inmediato dedujo, al no estar agendada su llegada, que venían a traer a César de vuelta.
"¡Amigo Lacroix! ¿Cómo está? ¡Que gusto verlo!"
"Hola Julian. También tengo gusto en verte de regreso".
Cada día el Estándar de César mejora más. Aunque será cuestión de tiempo para que logre dominar las palabras correctas según su contexto.
"Dígame Julian ¿Estoy otra vez detenido?"
"¡No! ¡no! ¡en absoluto! Déjeme enviarle un mensaje a su amiga Lumila, informándole que usted ya ha sido liberado del hospital".
Julian en su implante óptico piensa el mensaje, selecciona de sus contactos a Lumila y, le envía el mensaje.
"Amigo Lacroix, vamos a los separos, a mi escritorio ahí en la antesala. Nunca hay detenidos y en ese lugar nadie lo molestará".
"No quiero encontrarme con el licenciado Klinn".
"Él nunca baja a los separos, amigo. Y asuntos migratorios lo envió al hospital para deshacerse de usted.
¡Venga! ¡vamos! No se preocupe amigo, la burocracia ya se ha olvidado de usted."
***
Lumila recibe con mucha emoción el mensaje enviado por Julian, y el resto de su jornada laboral la trabaja con mucha alegría. Aunque, al darse cuenta que dos de sus subordinadas la veían fijamente, ella les gritó:
"¿QUÉ VEN? ¡Vamos! ¡No se distraigan se sus labores!"
Ella piensa que donde alguna obrera se atreva a preguntarle si acaso está enamorada, en el acto la suspende de sus labores.
Y, que tontería, ella solo se alegra por la liberación de su extraño amigo, ¿amigo? Ella bien sabe que esa etiqueta no se debe dar a la ligera a cualquier persona.
En cuanto ella tuvo tiempo, le contesta a Julian, un mensaje de agradecimiento y, le avisa, que alrededor de las siete de la tarde va a presentarse, allá por el precinto, para recoger a César.
***
César se ha pasado el día sentado detrás del escritorio de Julian. A veces se entretiene mirando a los monitores de seguridad, y otras veces navegando la red en la tableta de Julian.
A la hora de la comida, se apareció Julian con dos charolas como las que él le llevaba cuando estuvo detenido.
Estaban comiendo cuando César casi fue descubierto por el licenciado Klinn quien gritando desde la puerta de acceso a las escaleras que descienden a las celdas le gritó a Julian, buscándolo, para que le hiciera un encargo de la oficina.
Julian le contestó de vuelta, que no se molestara en bajar, que él de inmediato corría a atender su asunto.
"No se apure amigo Lacroix, nadie baja a los separos, les da flojera las escaleras".
"Deseo siga lo mismo así".
El Estándar de César ya es conversacional pero, se escucha bastante raro, con palabras no adecuadas.
"Ya faltan menos horas, para que su amiga pueda venir por usted."
César se queda pensando en Lumila, esa amable pero reservada grandota. Si ella lo lleva de regreso a su casa, como el comentario de Julian parece indicar, él no se puede permitir, ni desea seguir siendo mantenido por ella. Le va a pedir que lo ayude a conseguir empleo en la planta de algas donde ella labora.
Con su inteligencia y profundo conocimiento de la ciencia de la informática, y de sistemas, fácilmente puede desempeñarse en un puesto técnico en la planta. Además su manejo del Estándar cada día mejora.
César, en su mente, se ve transportado a la época cuando él era un joven egresado de la carrera de Sistemas, y que llegó a Pemex con su currículum vitae a entregarlo en varias gerencias, esperando que alguien se viera impresionado por sus calificaciones y quisiera contratarlo.
Que contraste, ahora él es un muy experimentado ingeniero en Sistemas pero, náufrago en un extraño planeta, planeando volver a empezar, desde abajo.
***
César pasa el resto de la tarde caminando a lo largo del pasillo de las celdas, navegando la red y a veces rebotando una bola de papel contra la pared. Al no penetrar aquí abajo la luz solar el experimentó esa extraña sensación del atiempo: inexistencia del tiempo.
Y Julian ya no pudo regresar debido a sus obligaciones. Finalmente él escuchó la puerta de acceso a las escaleras, para bajar aquí, abrirse. César se tensa, no puede preguntar quién es, porque se supone que aquí no hay nadie.
"¡Donde sea el licenciado Klinn! me va a encontrar ya dentro en las celdas, ¡eso le va a ser muy conveniente!"
Pero, para su alivio, escucha la amable voz de Julian.
"¿Amigo Lacroix? ¿está bien?"
"Sí Julian, ¿qué sucede?"
"Le tengo una sorpresa".
Se escuchan los pasos de dos personas que descienden las escaleras, conforme éstas son reveladas al bajar al área de las celdas, César se da cuenta que se tratan de Julian seguido por Lumila.
"¡Lumila! ¡Que gusto verte!"
César corre a abrazarla, pero Lumila, muy recatada, solo recibe su abrazo firme, mientras con una mirada severa mira de reojo a Julian, como diciéndole "¡No te atrevas a comentar nada!"
César se separa de ella, sintiendo su frialdad, misma que atribuye a las diferencias culturales entre ellos, y a que, los mexicanos son muy cálidos al manifestar sus emociones.
"Bueno amigos, ya pueden irse a su casa."
Luego de decir esto, Julian, siente la mirada recriminadora de Lumila, pero agrega, a pesar de esto:
"Amigo Lacroix, que bueno que su periplo llegó a feliz término.
***
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lunes, 31 de octubre de 2016
Arrebatado, parte 7
Al día siguiente, el licenciado Klinn informa al comisionado Monderre, sobre el estatus de detenido César Lacroix.
"Monderre, ¡hola! buen día. ¿Le hablaste a Talderne para ver si vamos a comer al Zilannia? ¿Sí? ¿Y qué dijo? ¿pasado mañana? OK Así quedamos, ni lo agendo, porque los cuates siempre son primero. ¡Ja, ja, ja!
Mira, te pongo al corriente sobre el caso del detenido éste, él de la falta administrativa a las leyes de migración. Sí, César Lacroix es su nombre, fíjate que, la policía investigativa confirmó lo declarado en, la forma que nos envió, la mujer que lo llevó a la oficina de comercio regional, en Abala. Sí, Lumila Tusiva.
¡Aja! Un agente fue a verificar lo que ésta mujer mandó. Este señor Lacroix estaba fuera de sí cuando irrumpió la amena plática de unas madres que habían llevado a sus niños a los juegos del parque del vecindario Héroes de Bransor, sí municipio de Abala también.
El propietario de una tienda de abarrotes, un Ynos Semos, lo vio colapsar en plena calle, luego de que lo corrió de su tienda. Sí, y todo lo anterior fue verificado por el testimonio de la pandilla infantil local; No Monderre, no ese tipo de pandilla, ok, los niños del vecindario, ¿ya querías arrestarlos? ¡Ja! ¡ja! ¡ja! Sus padres te darían una medalla sin duda.
Ahora lo importante Monderre, este tipo no tiene registro migratorio de entrada al planeta pero, tampoco tiene registro fiscal. ¿Puedes creer que no está registrado como ciudadano? Y, aún hay más, agárrate Monderre, el tipo este, Lacroix, no habla Estándar ni ninguno de los idiomas principales de la Unión Galáctica...
Sí, yo mismo lo puse a escuchar, la explicación que le di respecto a la importancia de su falta administrativa, traducida a diez idiomas y no entendió ninguno.
Creo que el tipo es miembro de una secta naturalista, sí Monderre, de esos que viven en comunas aisladas de la civilización y que sus creencias les prohibe usar tecnología, ni electricidad.
De vez en vez sus jóvenes escapan para experimentar la vida de la gran ciudad, sí Monderre, Pete es el aficionado a la cultura, yo no se mucho de estos naturalistas. No obstante, este tipo Lacroix está viejo para ser uno de sus jóvenes fugados y, además, es moreno, no tiene el tipo, ni la fisionomía, de los rubios naturalistas.
¡Ajá! ¡sí! Está bien, ¿entonces eres de la opinión de que el tipo es un idiota que lo echaron a la calle? Mejor, sí, así nos quitamos de encima al tipo. Ahorita mismo me conecto con el hospital público para avisarles que les vamos a mandar a un paciente psiquiátrico.
Bien Monderre en eso quedamos y, dile al cabrón de Talderne que no se vaya a echar para atrás con lo de la comida en el Zilannia. Te veo al rato".
Y el licenciado Klinn presiona el comando de, terminar conferencia, en su tatuaje interactivo. Y, a continuación, le grita a su secretaria:
"Iesi, venga por favor".
Ella se apresura a entrar al despacho de su jefe; es una señora muy recta y trabajadora.
"¿Sí señor?
"Iesi por favor, elabore las formas y descargue como liberado por cuestiones de salud mental al detenido que tenemos en los separos, César Lacroix".
"Sí señor".
"Y luego elabore las formas necesarias para el ingreso, del ahora paciente César Lacroix, al ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte. Te comunicas al hospital..."
"Sí señor".
"Te comunicas y con el folio de la forma, e invocando convenio de colaboración gubernamental, solicitas una ambulancia para su traslado".
"Sí señor".
"Es todo Iesi, ¡ah! y no olvides ingresar esto en la bitácora de la oficina".
"¡Desde luego señor!".
La señora Iesi sale del despacho y se dirige a su escritorio a realizar estas tareas asignadas. Por su parte el licenciado Klinn establece desde su tatuaje interactivo una conversación con el superintendente Baras, mientras ve a través de las persianas hacia la calle.
***
Julian se entera del inminente traslado de César, al ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte, porque Iesi le manda una alerta para que ya no le lleve de comer hoy en la tarde y, el memo acompañante, le da toda la información necesaria para comunicarle a Lumila los particulares de este desarrollo.
Lumila se encuentra en su privado en la planta, está discutiendo con el representante de la empresa fabricante de las bandas transportadoras, las que llevan las cajas de embalaje a los trailers de transporte, ¡ya van tres veces que las mismas se detienen, durante este mes!
El parar la producción, por el cuello de botella generado en estos eventos, tiene un alto costo logístico y monetario, que a todos pone de cabeza.
"Señora, le aseguro que yo soy el primero en sentirme sumamente molesto por estos inconvenientes".
Lumila, como técnica especialista en producción, tiene poder de decisión sobre el mantenimiento a la maquinaria involucrada en el proceso productivo, a pesar de que su título oficial sea solo el de jefa de trituradoras.
"Señor Rolin, sus máquinas, francamente, son una porquería. No tengo ningún problema en ir y recomendarle al consejo directivo que, una vez agotada la vida útil de las mismas, se busque al fabricante de la competencia".
El señor Rolin traga saliva.
"Señora Lumila, no habrá necesidad de tomar medidas drásticas, mire", la voz de Rolin entrecortada por el nerviosismo, "a pesar que ya pasaron dos años y por contrato ya no se puede hacer, le voy a cambiar ambas máquinas de bandas transportadoras por los nuevos modelos PCV-YQ y..."
"Permítame un momento por favor señor Rolin".
En cuanto Lumila se da cuenta que Julian, el guardia, le acaba de mandar un mensaje, ella decide desplegarlo y leerlo en su implante óptico.
"¿Traslado al ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte? " Piensa mientras incrédula asimila esto.
Ella responde el mensaje agradeciéndole a Julian y, resume su entrevista con el representante de la empresa fabricante de las máquinas de bandas transportadoras.
***
Al día siguiente, en el ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte, el doctor Kevinjay sale del elevador acompañado de un joven psiquiatra, que el doctor sumó a su equipo, luego de haber sido sorprendido por su brillantéz, cuando éste hizo sus prácticas profesionales con él.
"¿Entonces los test de inteligencia que le pusiste en la mañana, indican que tiene un alto coeficiente intelectual?"
"Así es doctor Kevinjay, tiene, el paciente, una alta inteligencia matemática y, percepción geométrica también".
"¿100% de score en 80 problemas? ¡Es notable!"
"Así es doctor".
Al pobre César le pusieron a resolver esos aburridos tests de inteligencia, que él mismo aplicó infinidad de veces a analistas que entrevistaba para contratratarlos en su subgerencia de desarrollo de sistemas.
Problemas del tipo: "cambiando de posición solo tres líneas, transforme una cuadrícula en dos cuadrados".
El doctor Kevinjay y su joven protegido llegan al privado del primero.
"¡Buenas tardes doctor!"
Al mismo tiempo, dos jóvenes internistas lo saludan. El doctor Kevinjay es un hombre de mediana edad, calvo y una barba rubia. Sus penetrantes ojos grises le dan una apariencia, que a varios, intimida.
Mientras que al mismo tiempo, lo vuelve sumamente atractivo a las mujeres, como el par de internistas que lo acaban de saludar, con sus brillantes ojos.
Por su parte, Leis Leed, su joven colega, es alto y delgado y, ninguna joven se molesta en mirarlo dos veces. Y esto no le preocupa a Leis, él ahorita está totalmente dedicado a su desarrollo profesional.
El doctor Kevinjay se sienta detrás de su escritorio.
"Leed, este paciente nos fue transferido desde el precinto distrital debido a que no habla ni Estándar ni ninguna lengua conocida y, burócratas tenían que ser, se deshicieron de él inventandole una tara mental. Todo ésto me lo sospeché desde que ellos mandaron la notificación del traslado."
"Doctor, entonces ¿por qué no habla el idioma?"
"Yo que se, será algún migrante ilegal de algún planeta apestoso en la periferia.
Siendo que se trata de un ser humano en perfecto uso de sus facultades mentales, pues, él no tiene por qué estar aquí".
"¿Tramito su descargo entonces doctor?"
"Aún no Leed. Antes y por no pecar de negligente, puesto que vamos a soltar a este individuo de vuelta a la sociedad, quiero hacerle la prueba de su nivel de violencia".
"¿El protocolo Cossa-68?"
"Así es, en efecto. Mañana a las nueve llevalo al escáner tomográfico".
***
César puede deambular libremente en el hospital; lo único que lamenta es que apenas fue ingresado, lo obligaron a vestirse con pijamas, pantuflas y bata. Lo disfrazaron de paciente. Él siempre ha creído que la forma como te vistes influye en el trato que recibes de la gente y, para su molestia, aquí en el hospital así ha sido.
En la mañana mientras desayunaba, antes de que llegara Leed a su habitación con sus ridículos test de inteligencia, una enfermera no solo le limpió la boca con una servilleta sino que, ¡insistió en meterlo a bañar! ¡Por favor! Como si él, fuera un anciano...
Caminando por el hospital César descubrió esta grande y agradable sala de estar, para el contacto e interacción entre pacientes y sus familiares. La sala, en dos de sus extremos, tiene paredes de vidrio y, varias macetas con grandes plantas. No obstante él sí siente la frialdad y temor que los hospitales siempre transmiten.
Esta tarde es fría y entra, por las paredes de cristal de la sala, una muy roja luz crepuscular, misma que proyecta largas sombras. La escena es mentalmente muy fría y tenebrosa, pero César al mismo tiempo admite que tiene cierto encanto y belleza que cautiva a los sentidos.
Hay cientos de personas en esta inmensa sala y, una que otra muy atractiva enfermera acompañando a ancianos, ¿acaso las medias blancas y la minifalda es una constante universal en el atuendo de las enfermeras?
Este anciano y la enfermera se encuentran junto a unos largos sillones negros que rodean una pantalla de TV gigante. La veintena de personas presentes gritan, vitorean y se emocionan viendo un encuentro deportivo. Los atletas visten cascos y armadura y, dentro de un largo foso, se disputan la posesión de una pequeña pelota.
Él se queda a ver el partido.
***
Al día siguiente, Leed pasó por César, más temprano de lo previsto, debido a que así se lo solicitó de último momento el doctor Kevinjay.
Y debido a esto, el pobre César no pudo bañarse ni, tampoco desayunar. Y si faltaba algo para agraviar aún más su dignidad, Leed llegó con una silla de ruedas, para llevarlo por los pasillos y ascensores como si de un anciano inválido se tratara.
Una vez que caes en la esfera de influencia de un hospital, como paciente, el trato del personal en verdad te empieza a cambiar a un minusválido.
Finalmente, luego de un largo recorrido de varios minutos, llegan al laboratorio donde se encuentra el escáner tomográfico.
Leed prepara un par de inyecciones.
"Señor Lacroix, por favor recuéstese en la colchoneta del escáner. No es necesario que se quite su pijama, solo vamos a analizar su actividad cerebral."
César por tono de voz, gestos y ademanes, entiende qué es lo que el joven doctor le está indicando.
"Ahora voy a inyectarle un colorante inerte e inocuo, para que el tomógrafo pueda escanear su cerebro".
Toma el brazo derecho de César y lo inyecta. La segunda inyección la deja Leed sin tocar, sobre una charola metálica. Sin duda esperando algo.
César se queda recostado cerca de media hora, viendo el techo, y todo este tiempo Leed se mantiene ocupado introduciendo comandos y calibrando el equipo. Leed es de esos que escriben dando teclazos fuertes. César lo vio muchas veces en su subgerencia, aquellos que hacen esto, en realidad, solo están fingiendo trabajar.
Finalmente llega el doctor Kevinjay.
"Leed me entretuve con una paciente, dime ¿ya preparaste al señor Lacroix e inicializaste el tomógrafo?"
"Sí doctor".
"Bien. ¿El suero está preparado a 5mg por kilogramo?"
"Sí también".
Kevinjay camina hasta la jeringa en la charola, la toma y se aproxima a César.
"Señor Lacroix, este suero estimula sus áreas cerebrales que responden a estímulos de daño, peligro y agresión. Esta prueba es necesaria para su reinserción, o no, a la sociedad.
Leed, pásame un algodón con alcohol".
Toma el brazo derecho de César y él es inyectado de nuevo. Sin esperarlo, César cae dormido.
El doctor Kevinjay le hace una seña a Leed para que, la colchoneta donde está César, se desplace hasta introducir su cabeza al tomógrafo.
***
César se encuentra con que está con Diana en el VIPs.
"¿Cómo pasó? ¿Qué hago aquí? ¿Qué no nos dejamos de ver hace como seis años?"
Es una fría tarde de un sábado. Las amplias ventanas del restaurante permiten una vista perfecta al, ¡estacionamiento del Wal Mart! pero bueno, es la vida, paisajes citadinos de la Ciudad de México, y estas vistas transfieren cierta tranquilidad por su familiaridad y cotidianidad.
"¿Diana? ¡DIANA! ¡Que gusto verte!"
Esos ojos brillantes detrás de unas largas y muy sensuales pestañas, que hipnotizan a César.
"César, entonces, ¿mañana me llevas al conservatorio nacional de música? Una amiga va a dar un recital y, es muy importante para mi el asistir."
Diana recorre los dedos de su mano derecha, contra la parte superior de la mano de César y luego sobre su antebrazo, y luego con su dedo índice le hace lentos y provocadores círculos, finalmente, le jala los vellos. César ya está totalmente bajo su control y si ella le pidiera ser su chofer por todo un mes, él le diría que sí.
"Ahorita vengo Diana, tengo que ir al baño".
Ella no le contesta nada, solo se lo queda viendo fijamente.
César se siente feliz, al lavarse las manos, se moja el cabello para acomodarselo. Incluso hasta camina de regreso a la mesa tarareando una vieja canción de Simon y Garfunkel.
Pero al llegar a la mesa se encuentra con que Diana se está besando, y manos por todas partes, con un horrible tipo chaparro, medio calvo y barbón.
"¡DIANA! ¿QUÉ HACES?".
"César, vete ¿sí? ¿No ves que estoy con un amigo?"
"Pero, ¡sí estás conmigo! ¡es nuestra cita!"
"Ah, ¡ESO ES LO QUE ME MOLESTA DE LOS HOMBRES! Creen que una es un objeto de su propiedad. ¡Pues no! Fíjate chiquito, yo soy libre, no me gusta que me hagan sentir asfixiada, amarrada. Estás pendejo si crees que me vas a tener así..."
César se despierta muy agitado, sobre la colchoneta, dentro del tomógrafo. Al incorporarse de imprevisto, se golpea la cabeza contra el interior de la máquina.
"Leed, sácalo del tomógrafo y llevalo de vuelta a su habitación".
"Sí doctor Kevinjay. Y bien ¿cómo interpreta las lecturas obtenidas?"
El doctor Kevinjay sostiene un par de impresiones a color en las que, el cerebro de César se ve iluminado con colores amarillo y rojo.
"Como puedes apreciar por la marcada actividad en los lóbulos frontales, así como la nula respuesta en el sistema límbico, este sujeto es definitivamente pasivo y para nada agresivo.
Cualquier cosa haya sido la que él soñó, lo hizo en el rol de víctima.
Leed, después de dejarlo en su cuarto, tramita su liberación inmediata."
"Así lo haré doctor".
"Monderre, ¡hola! buen día. ¿Le hablaste a Talderne para ver si vamos a comer al Zilannia? ¿Sí? ¿Y qué dijo? ¿pasado mañana? OK Así quedamos, ni lo agendo, porque los cuates siempre son primero. ¡Ja, ja, ja!
Mira, te pongo al corriente sobre el caso del detenido éste, él de la falta administrativa a las leyes de migración. Sí, César Lacroix es su nombre, fíjate que, la policía investigativa confirmó lo declarado en, la forma que nos envió, la mujer que lo llevó a la oficina de comercio regional, en Abala. Sí, Lumila Tusiva.
¡Aja! Un agente fue a verificar lo que ésta mujer mandó. Este señor Lacroix estaba fuera de sí cuando irrumpió la amena plática de unas madres que habían llevado a sus niños a los juegos del parque del vecindario Héroes de Bransor, sí municipio de Abala también.
El propietario de una tienda de abarrotes, un Ynos Semos, lo vio colapsar en plena calle, luego de que lo corrió de su tienda. Sí, y todo lo anterior fue verificado por el testimonio de la pandilla infantil local; No Monderre, no ese tipo de pandilla, ok, los niños del vecindario, ¿ya querías arrestarlos? ¡Ja! ¡ja! ¡ja! Sus padres te darían una medalla sin duda.
Ahora lo importante Monderre, este tipo no tiene registro migratorio de entrada al planeta pero, tampoco tiene registro fiscal. ¿Puedes creer que no está registrado como ciudadano? Y, aún hay más, agárrate Monderre, el tipo este, Lacroix, no habla Estándar ni ninguno de los idiomas principales de la Unión Galáctica...
Sí, yo mismo lo puse a escuchar, la explicación que le di respecto a la importancia de su falta administrativa, traducida a diez idiomas y no entendió ninguno.
Creo que el tipo es miembro de una secta naturalista, sí Monderre, de esos que viven en comunas aisladas de la civilización y que sus creencias les prohibe usar tecnología, ni electricidad.
De vez en vez sus jóvenes escapan para experimentar la vida de la gran ciudad, sí Monderre, Pete es el aficionado a la cultura, yo no se mucho de estos naturalistas. No obstante, este tipo Lacroix está viejo para ser uno de sus jóvenes fugados y, además, es moreno, no tiene el tipo, ni la fisionomía, de los rubios naturalistas.
¡Ajá! ¡sí! Está bien, ¿entonces eres de la opinión de que el tipo es un idiota que lo echaron a la calle? Mejor, sí, así nos quitamos de encima al tipo. Ahorita mismo me conecto con el hospital público para avisarles que les vamos a mandar a un paciente psiquiátrico.
Bien Monderre en eso quedamos y, dile al cabrón de Talderne que no se vaya a echar para atrás con lo de la comida en el Zilannia. Te veo al rato".
Y el licenciado Klinn presiona el comando de, terminar conferencia, en su tatuaje interactivo. Y, a continuación, le grita a su secretaria:
"Iesi, venga por favor".
Ella se apresura a entrar al despacho de su jefe; es una señora muy recta y trabajadora.
"¿Sí señor?
"Iesi por favor, elabore las formas y descargue como liberado por cuestiones de salud mental al detenido que tenemos en los separos, César Lacroix".
"Sí señor".
"Y luego elabore las formas necesarias para el ingreso, del ahora paciente César Lacroix, al ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte. Te comunicas al hospital..."
"Sí señor".
"Te comunicas y con el folio de la forma, e invocando convenio de colaboración gubernamental, solicitas una ambulancia para su traslado".
"Sí señor".
"Es todo Iesi, ¡ah! y no olvides ingresar esto en la bitácora de la oficina".
"¡Desde luego señor!".
La señora Iesi sale del despacho y se dirige a su escritorio a realizar estas tareas asignadas. Por su parte el licenciado Klinn establece desde su tatuaje interactivo una conversación con el superintendente Baras, mientras ve a través de las persianas hacia la calle.
***
Julian se entera del inminente traslado de César, al ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte, porque Iesi le manda una alerta para que ya no le lleve de comer hoy en la tarde y, el memo acompañante, le da toda la información necesaria para comunicarle a Lumila los particulares de este desarrollo.
Lumila se encuentra en su privado en la planta, está discutiendo con el representante de la empresa fabricante de las bandas transportadoras, las que llevan las cajas de embalaje a los trailers de transporte, ¡ya van tres veces que las mismas se detienen, durante este mes!
El parar la producción, por el cuello de botella generado en estos eventos, tiene un alto costo logístico y monetario, que a todos pone de cabeza.
"Señora, le aseguro que yo soy el primero en sentirme sumamente molesto por estos inconvenientes".
Lumila, como técnica especialista en producción, tiene poder de decisión sobre el mantenimiento a la maquinaria involucrada en el proceso productivo, a pesar de que su título oficial sea solo el de jefa de trituradoras.
"Señor Rolin, sus máquinas, francamente, son una porquería. No tengo ningún problema en ir y recomendarle al consejo directivo que, una vez agotada la vida útil de las mismas, se busque al fabricante de la competencia".
El señor Rolin traga saliva.
"Señora Lumila, no habrá necesidad de tomar medidas drásticas, mire", la voz de Rolin entrecortada por el nerviosismo, "a pesar que ya pasaron dos años y por contrato ya no se puede hacer, le voy a cambiar ambas máquinas de bandas transportadoras por los nuevos modelos PCV-YQ y..."
"Permítame un momento por favor señor Rolin".
En cuanto Lumila se da cuenta que Julian, el guardia, le acaba de mandar un mensaje, ella decide desplegarlo y leerlo en su implante óptico.
"¿Traslado al ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte? " Piensa mientras incrédula asimila esto.
Ella responde el mensaje agradeciéndole a Julian y, resume su entrevista con el representante de la empresa fabricante de las máquinas de bandas transportadoras.
***
Al día siguiente, en el ala psiquiátrica del Hospital Público Central Norte, el doctor Kevinjay sale del elevador acompañado de un joven psiquiatra, que el doctor sumó a su equipo, luego de haber sido sorprendido por su brillantéz, cuando éste hizo sus prácticas profesionales con él.
"¿Entonces los test de inteligencia que le pusiste en la mañana, indican que tiene un alto coeficiente intelectual?"
"Así es doctor Kevinjay, tiene, el paciente, una alta inteligencia matemática y, percepción geométrica también".
"¿100% de score en 80 problemas? ¡Es notable!"
"Así es doctor".
Al pobre César le pusieron a resolver esos aburridos tests de inteligencia, que él mismo aplicó infinidad de veces a analistas que entrevistaba para contratratarlos en su subgerencia de desarrollo de sistemas.
Problemas del tipo: "cambiando de posición solo tres líneas, transforme una cuadrícula en dos cuadrados".
El doctor Kevinjay y su joven protegido llegan al privado del primero.
"¡Buenas tardes doctor!"
Al mismo tiempo, dos jóvenes internistas lo saludan. El doctor Kevinjay es un hombre de mediana edad, calvo y una barba rubia. Sus penetrantes ojos grises le dan una apariencia, que a varios, intimida.
Mientras que al mismo tiempo, lo vuelve sumamente atractivo a las mujeres, como el par de internistas que lo acaban de saludar, con sus brillantes ojos.
Por su parte, Leis Leed, su joven colega, es alto y delgado y, ninguna joven se molesta en mirarlo dos veces. Y esto no le preocupa a Leis, él ahorita está totalmente dedicado a su desarrollo profesional.
El doctor Kevinjay se sienta detrás de su escritorio.
"Leed, este paciente nos fue transferido desde el precinto distrital debido a que no habla ni Estándar ni ninguna lengua conocida y, burócratas tenían que ser, se deshicieron de él inventandole una tara mental. Todo ésto me lo sospeché desde que ellos mandaron la notificación del traslado."
"Doctor, entonces ¿por qué no habla el idioma?"
"Yo que se, será algún migrante ilegal de algún planeta apestoso en la periferia.
Siendo que se trata de un ser humano en perfecto uso de sus facultades mentales, pues, él no tiene por qué estar aquí".
"¿Tramito su descargo entonces doctor?"
"Aún no Leed. Antes y por no pecar de negligente, puesto que vamos a soltar a este individuo de vuelta a la sociedad, quiero hacerle la prueba de su nivel de violencia".
"¿El protocolo Cossa-68?"
"Así es, en efecto. Mañana a las nueve llevalo al escáner tomográfico".
***
César puede deambular libremente en el hospital; lo único que lamenta es que apenas fue ingresado, lo obligaron a vestirse con pijamas, pantuflas y bata. Lo disfrazaron de paciente. Él siempre ha creído que la forma como te vistes influye en el trato que recibes de la gente y, para su molestia, aquí en el hospital así ha sido.
En la mañana mientras desayunaba, antes de que llegara Leed a su habitación con sus ridículos test de inteligencia, una enfermera no solo le limpió la boca con una servilleta sino que, ¡insistió en meterlo a bañar! ¡Por favor! Como si él, fuera un anciano...
Caminando por el hospital César descubrió esta grande y agradable sala de estar, para el contacto e interacción entre pacientes y sus familiares. La sala, en dos de sus extremos, tiene paredes de vidrio y, varias macetas con grandes plantas. No obstante él sí siente la frialdad y temor que los hospitales siempre transmiten.
Esta tarde es fría y entra, por las paredes de cristal de la sala, una muy roja luz crepuscular, misma que proyecta largas sombras. La escena es mentalmente muy fría y tenebrosa, pero César al mismo tiempo admite que tiene cierto encanto y belleza que cautiva a los sentidos.
Hay cientos de personas en esta inmensa sala y, una que otra muy atractiva enfermera acompañando a ancianos, ¿acaso las medias blancas y la minifalda es una constante universal en el atuendo de las enfermeras?
Este anciano y la enfermera se encuentran junto a unos largos sillones negros que rodean una pantalla de TV gigante. La veintena de personas presentes gritan, vitorean y se emocionan viendo un encuentro deportivo. Los atletas visten cascos y armadura y, dentro de un largo foso, se disputan la posesión de una pequeña pelota.
Él se queda a ver el partido.
***
Al día siguiente, Leed pasó por César, más temprano de lo previsto, debido a que así se lo solicitó de último momento el doctor Kevinjay.
Y debido a esto, el pobre César no pudo bañarse ni, tampoco desayunar. Y si faltaba algo para agraviar aún más su dignidad, Leed llegó con una silla de ruedas, para llevarlo por los pasillos y ascensores como si de un anciano inválido se tratara.
Una vez que caes en la esfera de influencia de un hospital, como paciente, el trato del personal en verdad te empieza a cambiar a un minusválido.
Finalmente, luego de un largo recorrido de varios minutos, llegan al laboratorio donde se encuentra el escáner tomográfico.
Leed prepara un par de inyecciones.
"Señor Lacroix, por favor recuéstese en la colchoneta del escáner. No es necesario que se quite su pijama, solo vamos a analizar su actividad cerebral."
César por tono de voz, gestos y ademanes, entiende qué es lo que el joven doctor le está indicando.
"Ahora voy a inyectarle un colorante inerte e inocuo, para que el tomógrafo pueda escanear su cerebro".
Toma el brazo derecho de César y lo inyecta. La segunda inyección la deja Leed sin tocar, sobre una charola metálica. Sin duda esperando algo.
César se queda recostado cerca de media hora, viendo el techo, y todo este tiempo Leed se mantiene ocupado introduciendo comandos y calibrando el equipo. Leed es de esos que escriben dando teclazos fuertes. César lo vio muchas veces en su subgerencia, aquellos que hacen esto, en realidad, solo están fingiendo trabajar.
Finalmente llega el doctor Kevinjay.
"Leed me entretuve con una paciente, dime ¿ya preparaste al señor Lacroix e inicializaste el tomógrafo?"
"Sí doctor".
"Bien. ¿El suero está preparado a 5mg por kilogramo?"
"Sí también".
Kevinjay camina hasta la jeringa en la charola, la toma y se aproxima a César.
"Señor Lacroix, este suero estimula sus áreas cerebrales que responden a estímulos de daño, peligro y agresión. Esta prueba es necesaria para su reinserción, o no, a la sociedad.
Leed, pásame un algodón con alcohol".
Toma el brazo derecho de César y él es inyectado de nuevo. Sin esperarlo, César cae dormido.
El doctor Kevinjay le hace una seña a Leed para que, la colchoneta donde está César, se desplace hasta introducir su cabeza al tomógrafo.
***
César se encuentra con que está con Diana en el VIPs.
"¿Cómo pasó? ¿Qué hago aquí? ¿Qué no nos dejamos de ver hace como seis años?"
Es una fría tarde de un sábado. Las amplias ventanas del restaurante permiten una vista perfecta al, ¡estacionamiento del Wal Mart! pero bueno, es la vida, paisajes citadinos de la Ciudad de México, y estas vistas transfieren cierta tranquilidad por su familiaridad y cotidianidad.
"¿Diana? ¡DIANA! ¡Que gusto verte!"
Esos ojos brillantes detrás de unas largas y muy sensuales pestañas, que hipnotizan a César.
"César, entonces, ¿mañana me llevas al conservatorio nacional de música? Una amiga va a dar un recital y, es muy importante para mi el asistir."
Diana recorre los dedos de su mano derecha, contra la parte superior de la mano de César y luego sobre su antebrazo, y luego con su dedo índice le hace lentos y provocadores círculos, finalmente, le jala los vellos. César ya está totalmente bajo su control y si ella le pidiera ser su chofer por todo un mes, él le diría que sí.
"Ahorita vengo Diana, tengo que ir al baño".
Ella no le contesta nada, solo se lo queda viendo fijamente.
César se siente feliz, al lavarse las manos, se moja el cabello para acomodarselo. Incluso hasta camina de regreso a la mesa tarareando una vieja canción de Simon y Garfunkel.
Pero al llegar a la mesa se encuentra con que Diana se está besando, y manos por todas partes, con un horrible tipo chaparro, medio calvo y barbón.
"¡DIANA! ¿QUÉ HACES?".
"César, vete ¿sí? ¿No ves que estoy con un amigo?"
"Pero, ¡sí estás conmigo! ¡es nuestra cita!"
"Ah, ¡ESO ES LO QUE ME MOLESTA DE LOS HOMBRES! Creen que una es un objeto de su propiedad. ¡Pues no! Fíjate chiquito, yo soy libre, no me gusta que me hagan sentir asfixiada, amarrada. Estás pendejo si crees que me vas a tener así..."
César se despierta muy agitado, sobre la colchoneta, dentro del tomógrafo. Al incorporarse de imprevisto, se golpea la cabeza contra el interior de la máquina.
"Leed, sácalo del tomógrafo y llevalo de vuelta a su habitación".
"Sí doctor Kevinjay. Y bien ¿cómo interpreta las lecturas obtenidas?"
El doctor Kevinjay sostiene un par de impresiones a color en las que, el cerebro de César se ve iluminado con colores amarillo y rojo.
"Como puedes apreciar por la marcada actividad en los lóbulos frontales, así como la nula respuesta en el sistema límbico, este sujeto es definitivamente pasivo y para nada agresivo.
Cualquier cosa haya sido la que él soñó, lo hizo en el rol de víctima.
Leed, después de dejarlo en su cuarto, tramita su liberación inmediata."
"Así lo haré doctor".
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