martes, 18 de julio de 2017

Arrebatado, parte 20

De uno en uno, o en parejas, empiezan a llegar los miembros de la célula de resistencia de Wat, a la bodega de calzado de obrero, para una reunión más.

Dani y Lumila llegaron antes que César, a quien al verlo llegar solo Dani le tiene que reclamar su 'grosería' de no haber traído a Oskar.

"Dani, ¡no te enojes! Hoy en la mañirana él salió muy temprano, me dijo que iba ir a la colonia Macadú a aplicar a un trabajo para técnico de instalación de redes y, cuando le pregunté si iba a venir a la junta me dijo que sí, que ya tenía el mapa para llegar, muy estudiado".

"¡Pero César! Un hombre como él, que es culto, ¡va a levantar sospechas! Cualquiera que lo vea caminando solo en esta zona industrial va a sospechar de él".

César frunce el ceño y se sienta junto a Lumila; Dani ya no tiene nada más que decir y solo se le queda viendo con angustia en su rostro.

César no ha intentado nada con Dani, aunque sí se siente atraído hacia ella, no únicamente por su exótica belleza negra, sino también por su inteligencia y personalidad.. Y es por eso que le perturba la más que obvia atracción de ella hacia el aburrido e insípido Oskar.

Karai se acerca a Dani y Lumila, llevando un tupperware cubierto por una servilleta de tela.

"¡DANI! ¡Hola!, ¡Lumila!" Y las saluda a ambas con beso en la mejilla; y descubriendo el tupperware les dice:

"Miren, traje galletitas que yo misma cociné".

Dani toma tres galletas y le pasa el tupperware a Lumila, quien toma una galleta con el mismo desagrado como si estuviera cogiendo una babosa, luego se lo pasa a su vez a César, toma varias galletas y dándole las gracias le regresa el tupperware a Karai.

"¡Están deliciosas Karai! ¿Puedo tomar más?"
"¡Desde luego Dani!"

César está absorto escuchando esto cuando siente una palmada amigable en la espalda, es Ibtin quien lo saluda rápidamente antes de dirigirse hacia el fondo de la bodega donde se encuentran Wat y Leert.

"¡Hola César! Me da gusto verte de nuevo, voy de prisa a comentarle algo importante a Wat".
"¡Igualmente Ibtin!

A varios metros de distancia César no puede discernir que discuten Wat, Leert e Ibtin, pero nota que Wat adopta un semblante muy serio al sacarse del saco que trae puesto un radio y darle instrucciones alguien.

César piensa que es algo muy inteligente, el usar radios. Los mensajes del implante óptico pueden ser fácilmente interceptados.

Wat ahora hace señas y grita para imponerse sobre el ruido blanco de gran cantidad de conversaciones.

"¡ESCÚCHENME! Tenemos que abandonar la bodega inmediatamente".

Todo es silencio ahora, ante la preocupación causada por este anuncio.

Cuando de repente se abre lentamente la puerta de entrada a la bodega, entrada abandonada por necesidad por Ibtin, al tener que irle a comunicar a Wat la información que le acababan de transmitir.

Es "Oskar Drummer" quien se asoma y amigablemente saluda.

"Hola amigos".

Todos fijan su mirada sobre él. De repente su rostro cambia cuando grita:

"¡SOBRE ELLOS!"

'Oskar Drummer' se cubre el rostro con una mascarilla de oxígeno e inmediatamente varias latas de gas lacrimógeno son disparadas al interior de la bodega. Estas golpean cabezas, pechos y espaldas de la ahora histérica multitud.

Aquellos que recibieron su golpe en la cabeza mueren instantáneamente.

Una veintena de tropas de asalto, en armadura de combate realizan el asalto a la bodega, divididos en varios grupos.

Un grupo de cinco son los que entraron por la puerta principal, lanzando los mortíferos botes de gas lacrimógeno, tras la orden de Magno Jagger.

Otro grupo se descuelga de los tragaluces, estos bajan en rapel descargando sus armas automáticas. La mayoría de los miembros de la resistencia de Wat caen abatidos bajo la lluvia de balas.

El resto de las tropas cubre el perímetro, para evitar que nadie se cuele por ventanas o salidas alternas.

César con horror ve como Wat cae muerto de un balazo en la frente; sus hombres, Leert, Ibtin, tratan de huir pero también caen. El humo lacrimógeno les confiere una belleza tétrica a los punteros láser, mismos que al posarse sobre espaldas, pechos o cabezas son como un beso de la muerte al que luego sigue un certero balazo.

Él escucha los gritos de terror de las mujeres y se arrastra hacia Dani, quien con su cuerpo cubre a Karai.

"¡Dani! ¡DANI! ¿ESTÁS BIEN?"

Pero al moverla por el hombro se da cuenta que ambas están muertas.

"¡NO!"

Su vista se nubla, más que por el gas lacrimógeno, por el dolor al ver el cuerpo sin vida de Dani.

Una brusca y pesada mano lo sujeta por un hombro y lo jala hacia la salida. Es la grandota Lumila que con gran tino vació una botella de agua en su pañoleta de trabajo y con ésta se cubre el rostro. Agarra una lata de gas lacrimógeno, aún humeante y la lanza a la salida. Y luego como corredor de fútbol americano carga hacia la salida, llevando a César detrás de ella.

A ella se le ocurre coger un par de sillas metálicas plegadas, por su enorme marco corporal esto le resulta fácil, y con ambas abanica y golpea a un par de soldados de asalto, quienes fueron sorprendidos, gracias a la pantalla del gas lacrimógeno.

Lumila y César corren por sus vidas y logran perderse en las calles de la zona industrial.

***

Una vez que todo ha terminado, Magno Jagger entra a la bodega, todavía sosteniendo la máscara de oxígeno contra su cara. Entra caminando con gran aplomo, exuda satisfacción. A gritos dirige y da órdenes a las tropas de asalto.

"¡Tú allá! ¡Voltea ese cuerpo! quiero verle el rostro".

Se acerca y con burla piensa:

"Bueno, éste ¡ya no tiene rostro!"

Uno por uno checa cerca de una veintena de cuerpos. Como quien ve a un insecto aplastado, así mira el cuerpo de Wat.

"¡Excelente! La célula terrorista y su líder ¡aniquilados!"

Pero la satisfacción de Magno Jagger se va agriando lentamente, al ir revisando cada uno de los cuerpos va concretándose en su mente la certeza de que falta el premio principal de su cacería.

"¡INÚTILES! ¡FALTA EL CUERPO DE CESAR LACROIX! Así como el de la gigantona que lo cuida. ¡MALDICIÓN!"

Se le aproximan los soldados que fueron superados por Lumila.

"Señor, el gas lacrimógeno nos bloqueó la vista y esa mujer nos sorprendió golpeándonos con un par de sillas..."

"¡MAÑANA USTEDES ESTARÁN VIGILANDO UN CENTRO COMERCIAL!"

Magno introduce comandos en su tatuaje interactivo y grita al canal de comunicación establecido.

"¡Quiero un helicóptero peinando el área industrial de inmediato!

¡Los objetivos Lumila Tusiva y César Lacroix andan huyendo!"

Se voltea para dirigirse al líder de las tropas de asalto, mismo que se le acercó para reportar el resultado del operativo.

"¡Capitán, limpie este tiradero! y. ¡Este par de inútiles transfieralos a la policía bancaria industrial!"

Y Magno Jagger, se retira, a continuación, muy enojado. ”

martes, 4 de julio de 2017

Arrebatado, parte 19

"El paciente va a estar bien señor Wat, le puse puntos en sus lesiones más serias de la cara y le di antiinflamatorios. Ahora solo un par de días de reposo y este se recuperará completamente".

"Correcto doctor, muy bien". Wat le agradece al médico, dueño de una clínica privada, sobre la avenida principal que atraviesa el distrito Casablanca.

Este doctor, el doctor Ilan Ramone, es parte del grupo de resistencia de Wat, y presta servicio y atención médica gratuita a su gente.

Wat se sienta sobre una silla junto a la cama donde duerme Magno Jagger, luego de que el doctor le diera pastillas para dormir.

Wat sostiene en sus manos el gafete de identificación de Magno Jagger, pero él obviamente desconoce su verdadera identidad.

El gafete está a nombre de "Oskar Drummer", técnico de iluminación en la cadena de noticias Adhler.

Wat vuelve a consultar en el internet la información que de este "Oskar Drummer" pudo encontrar. En específico su perfil en la red social laboral. Él puede ver que el mismo existe desde hace siete años; puede leer que Oskar Drummer desde que egresó de la Escuela Politécnica ha estado trabajando para la cadena Adhler.

"¿Cómo pudo un técnico de set haberse enterado de algo crítico referente al medio ambiente?" Se pregunta.

"¿Habrá escuchado una conversación entre periodistas?".

Wat se pone de pie y abandona la habitación. Vía tatuaje interactivo le envía un mensaje al doctor Ramone:

"Gracias doctor Ramone, ya me retiro. Avíseme cuando de de alta al paciente, para mandar por él. Así como el monto de sus honorarios, para hacerle la transferencia".

***

Para molestia de César, Dani le consiguió a Oskar Drummer un 'lujoso' cuarto de azotea que recién se desocupó en el edificio Marca donde ellos viven.

"¡Dani! En cuanto la señora Albia te informó de ese cuarto ¡me lo hubieras comunicado! El cuarto de servicio que ocupo ni siquiera tiene baño propio..."

"Ya César, no te exaltes, además, te puedes cambiar a vivir con Oskar, como roomies, y compartir gastos".

"Por cierto, ¿por qué tan obsequiosa con él? ¡hasta lo llevaste al consultorio del doctor Medio para que le alterara su identidad digital".

"¿Estás celoso César?"

A esta pregunta juguetona de Dani, Lumila se asoma desde el interior del cuarto de azotea de ambas y, se los queda viendo fijamente.

En eso, por coincidencia llega Oskar y Dani de inmediato corre hacia él y se le pega del brazo, muy sonriente.

"Oskar, le comentaba a César sobre la posibilidad de que él y tú puedan ser roomies en tu “lujoso” departamento..."

"Pero, ¡desde luego Dani! para mi sería todo un placer compartir mi cuarto con César; ahora más que tú me contaste de las vicisitudes por ustedes experimentadas al recibir ese correo electrónico".

La sonrisa de Magno Jagger es grande y radiante, sus ojos están iluminados como soles. Su éxito es absoluto: no solo ha infiltrado exitosamente uno de los grupos de resistencia más importantes del continente Norte sino que ha hecho amistad con sus presas. Y ahora hasta la habitación va a compartir con uno de ellos.

Soltándose a Dani de su brazo se disculpa:

"Perdón Dani tengo cosas que hacer. César, si gustas, hoy en la tarde te puedo ayudar con tus cosas, para que te mudes aquí".

Dani, con un rostro radiante, le menciona cuando él ya está de espaldas entrando a su cuarto de azotea:

"¡No olvides la reunión del grupo, el lunes en la tarde!"

"No Dani, la tengo presente, muuy presente..."

Magno cierra la puerta de su cuarto y luego se asoma furtivamente por la ventana, apenas abriendo las persianas. Ve a Dani, quien ahora muy feliz se lleva a César, tomándose de su brazo.

Se retira de la ventana y se deja caer sobre la única silla en su cuarto, con carcajadas golpea la superficie de la pequeña mesa que le sirve como comedor y escritorio. Se ordena a si mismo calmarse y procede a establecer un canal de comunicación usando su implante óptico.

Él es atendido por el chat automático, que despliega el mensaje:

"Administración gubernamental, sección Ciudad Capital".

Y con su voz, la seria, la verdadera, se identifica:

Jagger., Magno. Funcionario gobierno espacial, código comando: Armadura, Cañón, Fusión, 27, Helio, 4, Flecha. Atención prioridad Aleph".

Tras una pausa, es atendido por el almirante Pietra, jefe de inteligencia de la administración planetaria espacial.

Un hombre fornido, canoso, de unos sesenta años de edad y con un rostro tan amable que nadie que no lo conozca sospecharía que es el mismísimo jefe del temido órgano de la inteligencia espacial en el mundo.

Su imagen, Magno Jagger, la ve desplegada en su implante óptico.

"¡Magno Jagger!" Y una carcajada, "¡hermano! “En cuanto se activó la alerta de tu contacto con el departamento, pues, me tenía que poner en contacto contigo.”

Con una familiaridad, que ningún funcionario, ni agente de rango intermedio, como Magno, se atrevería a usar con el jefe del departamento espacial de inteligencia, Magno Jagger se dirige a él.

“Pietra, requiero un apoyo para una “fumigación” este lunes en la tarde, en la dirección que en este momento estoy enviando.

De un solo golpe vamos, no solo a aplastar a las moscas que recibieron el correo enviado por ese inepto capitán de carguero, sino que también a uno de los principales grupos de resistencia del continente Norte.”

viernes, 23 de junio de 2017

Arrebatado, parte 18

Lumila, Dani y César se encuentran al interior de un departamento, en el tercer piso de un viejo y céntrico edificio habitacional. Incluso aquí arriba llega el ruido del distribuidor vial en deprimido, que pasa junto al edificio.

Dani se ve temporalmente transportada por el ruido constante de los vehículos que transitan en este concurrido viaducto, no se necesita mucha imaginación para comparar ese ruido con el romper de las olas del mar, y la luz crepuscular, de ese instante, apuntala la sensación de paz que éste transmite.

Ahora es el turno de César de estar al interior del consultorio. Un sillón reclinable, herramientas láser y una conexión ilegal a la base de datos tributaria, es lo que Wat necesita para alterar ambos iris de los ojos, huella digitales y dotar a sus "clientes" de nuevas identidades con todo y tatuaje interactivo e implantes ópticos funcionales, que nadie será capaz de rastrear.

A César le causa un conflicto de emociones el estar en esta habitación que luce como salida de una película de los años cuarentas pero que, al mismo tiempo, está dotada de tecnología más avanzada que aquella de su mundo de origen.

Impresión instantánea en los iris de los ojos, así como en sus diez huellas digitales, es lo que hizo un técnico recibiendo indicaciones de Wat. César se imaginó que iba a ser una intervención, en los ojos, con varias horas de reposo necesarias; pero no fue así.

El grabado de su tatuaje interactivo, ese sí requirió de más tiempo de dedicación ya que, no solo había que crear el patrón de proteínas para darle forma a la computadora, "el tatuaje", sino que había que regresar a uno de los ojos y hacer ahí lo mismo, para dotarlo a César de la muy útil interfaz del llamado implante óptico.

Mientras este procedimiento era aplicado a su cuerpo César se sentía orgulloso de saber sobre todo lo que era realizado, creado e implantado. En la vieja Tierra él leía todo sobre los últimos avances de tecnología, como sobre la nanotecnología.

Wat está concentrado observando en la pantalla de un equipo la imagen ampliada, en tiempo real, del iris del ojo izquierdo de César, corre diagnósticos y ejecuta pruebas, ¡que César puede experimentar!

César se maravilla ante esta expansión tecnológica de su mente. En su mente ve proyectadas imágenes varias de consultas al internet, accesos a redes de comunicación, mapas, una melodía, "¿escuchar a través del ojo? ¿cómo se comunica el implante óptico con los nervios auditivos?" Se pregunta él mentalmente.

"¡Listo! La intervención ha concluido". Wat dice en voz alta tras mostrarse satisfecho con los diagnósticos ejecutados.

"Gracias Medio por tu valiosa intervención".

Medio, el técnico médico de Wat ya se encuentra recogiendo sus instrumentos y herramientas láser varias.

"De nada Wat, me retiro por el día de hoy".
"Sí, está bien. Que descanses".

Y ahora Wat se dirige a César:

"Tienes que llevar gafas oscuras por todo un día y, no expongas tu ojo izquierdo a luces intensas tampoco".

"Gracias Wat".

Habiendo visto salir a Medio de la habitación donde se realizó la operación, Dani y Lumila se aproximan a la puerta, sin entrar. Wat nota su presencia.

"Dani, Lumila, ya pueden entrar. Y... felicidades a los tres, sus nuevas personalidades fiscal y digitales son... auténticas. Medio trabaja en el sistema de administración tributaria y, ahora ustedes son contribuyentes como cualquier otro".

Dani corre a darle un abrazo a César; Lumila permanece impasible, pero por dentro siente, repentinamente, ira hacia Dani al verla abrazándolo.

***

"Estos tipos ¡no han sido rastreados en semanas!" Piensa Magno Jagger mientras camina por las calles del centro.

"Las tarjetas de prepago solo permiten un consume limitado, ¡no pueden estar viviendo así! Al menos que, hayan sido tomados bajo la protección de los rebeldes, quienes sin duda.. ya los dotaron de nuevas identidades.."

Inferir esto le causa ira momentáneamente y aplasta de un pisotón una babosa que, confiada, picaba basura a unos pasos enfrente de él.

"Muy listos ¿verdad? Bueno, infiltraré a los rebeldes.

***

César, Dani y Lumila fueron de inmediato iniciados en las reuniones de resistencia, encabezadas por Wat. Una veintena de personas se reunieron hoy en una gran bodega de calzado de obrero y de la construcción, en una zona industrial, próxima al mercado Casablanca, en el vecindario del mismo nombre.

Para la hora de sus reuniones aprovechan el cambio de turno en la tarde, para así esconder y justificar el movimiento de decenas de personas.

Wat está escuchando sobre los últimos actos de sabotaje efectuados por su gente.

"Puse un algoritmo oculto que imposibilita se detecten impurezas en los chips de silicio. Cientas de miles de computadoras que los espaciales usen tendrán errores de cómputo".

"Muy bien Leert".

"Wat, yo desde un puerto de acceso público lanzé un ataque DoS, negación de servicio, al portal del sistema de administración tributaria".

"Ja, ja, eso estuvo muy bueno".

"El mío, mi acto de sabotaje estuvo ¡mucho mejor!"

"¿Sí Karai? cuentanos ¿qué hiciste?"

"En la madrugada de ayer trepé a la azotea del palacio delegacional en Jahred y vacié mi mochila que la tenía llena de migajas de pan".

"¿Y eso para qué jodidos sirve?"

La interrumpe Ibtin, poniéndose de pie y haciendo gestos que desprecian el acto de Karai. Pero Wat interviene.

"Por favor Ibtin, deja que Karai termine de hablarnos sobre su acto de sabotaje.

"Gracias Wat, hay hombres que solo tienen fuerza bruta y nada de cerebro..."

Y ella mira fijamente, con hielo en sus ojos, a Ibtin

"¡Hoy en la mañana nadie podía entrar al palacio delegacional sin ser atacado ni cagado por las cientas de babosas que volaron a la azotea a comerse las migajas de pan!".

Y en este punto, los presentes estallan en carcajadas y le aplauden. El rostro de Karai ahora parece el de una niña traviesa.

Ibtin se pone de pie y camina hacia ella.

"Discúlpame, a veces soy un idiota engreído. Eso que hiciste fue muy creativo".

Karai, quien es prácticamente una niña, tiene que levantar mucho la mirada para verlo al rostro a Ibtin, un curtido veterano del servicio militar espacial de la compañía, pero originario del mundo.

"Está bien Ibtin, no te preocupes".

Karai regresa a su silla y Wat levanta la mano, todos entienden que les está solicitando que se calmen tras el alboroto que Karai desató con su particular acto de sabotaje.

"Bien, bien. Miren, una ocupación masiva, como la que los espaciales llevan a cabo contra nosotros, no se puede combatir frente a frente, en una lucha de iguales.

Porque ellos tienen gran cantidad de recursos y materiales a su disposición.

Pero, sí podemos darles pequeños golpes en su infraestructura, en su logística y operaciones, interrumpir sus actividades, con tal de que su ocupación y explotación del planeta les resulte onerosa, y no solo en lo económico y material, sino en gente también...

Con tal de hacerlos que examinen si lo invertido y perdido en costos es superado por los beneficios obtenidos.

Gracias amigos".

La gente se pone de pie y se dirigen a una mesa que Wat puso con galletas y crafté. Pero Ibtin camina de prisa hacia la puerta y desde ahí se dirige a todos.

"Ya saben, como siempre, a intervalos de tiempo, uno por uno, o en parejas, salgan para no causar una sospechosa multitud".

César se lo queda viendo mientras bebe de un vaso de unicel el delicioso crafté que Karai se dedica a servirles a todos.

"¿Y bien, qué les pareció la reunión?" Wat les pregunta a César, Dani y Lumila, quienes ya se habían acercado a la mesa también.

"¡Muy interesante!" Le responde Dani, mientras la grandota Lumila solo se lo queda viendo. César se recarga contra la mesa, sin sentarse completamente en ella, y se dirige a Wat:

"Wat, pienso que, estos actos de sabotaje, y de asesinatos también, según interpreto por lo que mencionaste hacia el final de tu discurso, jamás van a pasar de actos violentos de parte de terroristas, así los va a presentar siempre la administración espacial en los medios.

Ustedes necesitan batirrse en guerras de información por la mente de los habitantes del mundo. Infowars...

Hay que comunicar masivamente a la gente la realidad de lo que está sucediendo: la emergencia climática debida a la explotación del medio ambiente por parte de los espaciales".

"¿Y qué propones para poder llevar eso a cabo?"

"Hay muchas maneras de hacerlo Wat. Por ejemplo una forma de ellas: en una fila en el súper, si vemos que la persona delante de nosotros lleva botellas de agua podemos hacerle un comentario sobre que la empresa embotelladora tiene permiso de la administración títere del mundo para explotar y agotar los mantos freáticos y vendernos a precio elevado lo que debería ser un derecho humano elemental: el acceso al agua".

"¿También hacen eso los espaciales, César?"
"¡Sí! todos en la reunión traían su botella de agua y, no he visto ni un solo bebedero en toda la Ciudad Capital. Es obvio que es uno de los tantos lucrativos negocios de los espaciales."

Dani los interrumpe.

"Será mejor que Lumila y yo nos vayamos adelantando".
"Está bien Dani, vayanse con cuidado". César le contesta.

"Wat, hay que usar, también, las propias herramientas de los espaciales contra ellos".

"¿Cómo a que te refieres?"
"¡Pues a los implantes ópticos, los tatuajes interactivos y la red!"
"No veo como podemos usar esas herramientas en nuestra resistencia contra los espaciales".
"¿Sabes contar chistes? Esa es, el chiste, una forma de propagación de información llamada meme. Por lo tanto, información relevante a la lucha de resistencia puede ser distribuida en forma de panfletos digitales, boletines FTP, correos electrónicos. Y así creamos redes sociales, donde cada nodo se convierte a su vez en un hub, punto de distribución".

***

Un hombre salvajemente golpeado es tirado en la avenida Midan, desde una camioneta de carga. Es la hora pico de la mañana y, toda una multitud contempla el incidente.

El hombre no deja de repetir:

"Están saqueando los recursos, están saqueando los recursos..."

La multitud se arremolina en torno de él. Una joven, aguerrida de carácter se abre paso entre la multitud y, se conmueve de ver a este hombre mayor, rubio y con apariencia de intelectual, molido a golpes en el pavimento.

Ella se hinca junto a él y le toma la mano. El hombre sumamente débil repite:

"Saqueando, saqueando".

Karai, la joven, se comunica con Wat, y en voz alta le dice, una vez que ha establecido la llamada en su tatuaje interactivo:

"¡Wat! estoy junto a un hombre que ha sido abandonado en la calle y a quien han golpeado salvajemente, este no deja de repetir algo referente respecto al saqueo de los recursos del mundo.

Sí Wat, ¡ajá!".

La joven asiente a las indicaciones que Wat le da. El hombre golpeado, Magno Jagger, sonríe y se congratula por su rápido éxito, en haber contactado a un grupo de la resistencia.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Kyary Pamyu Pamyu-Candy Candy, PonPonPon, Ninja Re bang bang @Koko, Lond...

Arrebatado, parte 17

César al fin ve el mercado municipal, está en la cuadra siguiente de un club deportivo privado Por los vehículos en los que llegan los usuarios puede adivinar que los usuarios pertenecen a la clase alta. A través de las grandes ventanas puede ver a gente haciendo spinning y jogging en máquinas fijas.

Son muy agradables los jardines frontales del club, pasto verde, arbustos y un inmenso árbol que proporciona una refrescante sombra.

Sin duda regar este jardín ha de costarle muy caro a la administración, teniendo en cuenta el desastre ambiental que se cierne sobre este mundo.

Incluso las babosas que él ve en los matorrales son hermosas, de colores verdes y rojos. Muy diferentes de las horribles babosas en el distrito Abala.

"¡Pase a comer joven! Tenemos Matcabis y sopa de istos".
"No gracias, vengo a comprar".

La mujer del restaurante del mercado, con mesas afuera sobre la banqueta, le acaba de mencionar alimentos que él no tiene idea alguna que son. César espera que la gente no coma las desagradables babosas.

En el interior el mercado no es tan grande, y apenas tras caminar unos cuantos metros, César identifica el puesto de calzado para obreros. El local tiene un maniquí vestido en conjunto beige, botas de goma, guantes, gogles, casco blanco y el temido chaleco rojo de seguridad.

Hace toda una era y en otro universo, cuando César trabajaba en Sistemas en el corporativo de Pemex, en su subgerencia, se designaba de entre los ingenieros a un jefe de seguridad. Éste era capacitado en primeros auxilios, control de incendios, evacuación en sismos y le era reservado un casco y un chaleco rojo, que ahí estaban en un perchero a la mitad de la oficina.

Con el paso de los años todos notaron la notable coincidencia que, el ingeniero designado como jefe de seguridad, siempre era despedido al poco tiempo.

Ser designado el jefe de seguridad de la oficina se convirtió en un beso de la muerte y, todos en la oficina, temían al maldito chaleco rojo como consecuencia.

César ve a un hombre al interior del local, está en el suelo hincado, al parecer acomodando cajas de zapatos.

"Hola, ¡que tal! ¿Es usted Wat?"
"Sí... ¿por qué?"
"Domma me lo recomendó"
"¿Sí? ¿Y por qué? ¿o para qué?"


César se acerca para poderle comentar en privado, al mismo tiempo que se levanta las mangas de la sudadera, para mostrarle su falta de tatuaje interactivo.

"Necesito un trabajo, para mi y dos amigas".

Wat lanza una maldición, al darse cuenta de que es lo que César quiere de él.

"¡Guau! ¡guau! ¡guau! ¿Qué tenemos aquí? ¡Un grupo de naturalistas escapados de su comuna!"

"Wat, tenemos monederos electrónicos para pagarte".
"No se de que me habla señor, y ¿Wat? ¿Apenas me encuentra y ya me está tutéando?
"Pero Domma me dijo que podía venir..."
"No conozco a ninguna Domma. Retírese por favor, tengo mucho trabajo.


Y el señor Wat vuelve al suelo, a continuar con su labor interrumpida de acomodar cajas de zapatos.

***

Dani decidió ir a un pequeño súper del vecindario, para comprar varias cosas que les hacen falta a Lumila y a ella, principalmente amonia, el caño del baño, en el cuarto de azotea que comparten ellas, como que erupta y huele muy feo.

Siempre que ella llega al súper están lavando la banqueta del frente y hay apiladas rejillas de leche, de las que emana un aroma bastante agradable. Madres de familia hacen fila para poder comprar el límite de seis litros de leche que el racionamiento impone.

"¡Buenos días!"
"¡Muy buenos días!"

Dani es saludada por el guardia de seguridad, a la entrada del pequeño supermercado. Ella, su personalidad, siempre transmite alegría, optimismo, energía; y por lo tanto su carisma le resulta muy agradable a las personas.

Para entrar al supermercado propio,tiene que pasar frente a la oficina del gerente. El cubículo de trabajo de este es visible a través de un amplio cristal y, ella lo puede ver muy atareado, trabajando en su terminal; en el monitor ella ve desplegada una hoja de cálculo y, esto le causa dolor, dolor por la vida que tuvo que dejar atrás intempestivamente.

***

César camina de vuelta hacia la parada del metrobus, luego de su infructuosa entrevista con Wat, el supuesto hacker de tatuajes interactivos. Camina sobre la banqueta de una zona comercial, cuando, sobre su hombro, nota que es seguido por tres hombres. Él se detiene frente a un aparador, fingiendo interesarse por la mercancía ahí exhibida. Esto para dejar pasar a los hombres.

Pero éstos, lejos de fingir y hacerse tontos, se abalanzan sobre César, lo golpean y sujetándolo con fuerza lo echan al interior de una vagoneta que, frenando con violencia, acaba de aparcarse junto a ellos. El vehículo arranca con gran velocidad. Los testigos, primero sorprendidos por el suceso, ahora continúan con su deambular que se vio brevemente interrumpido, nadie vio nada, nadie escuchó nada.

***

Magno Jagger recibe los aplausos de pie, del público en el auditorio. Es el fin del ciclo escolar y él como rector se dirigió a la clase saliente. Les dio el clásico y vacío discurso motivacional, pero Magno muy bien sabe que los egresados solo se llevan un inútil papel y, una gigantesca deuda del préstamo estudiantil. ¡Un préstamo! ja ja, esta es la "educación gratuita" que les ofrece la administración del planeta.

Las universidades hoy en día ofrecen títulos en carreras especializadas en cosas inútiles: arte, filosofía, estudios sobre el papel de la mujer en el tejido social. Estos egresados, piensa Magno, dentro de poco estarán como cajeros, choferes o vendiendo servicios de datos.

"¡Profesor Jagger! ¡Una fotografía por favor!"

Un nutrido grupo de alumnos recién graduados han subido al escenario, para abrazarlo y pedirle selfies con él.

Magno Jagger sonríe, actuando muy bien el rol del muy querido rector de la universidad.

"¡Desde luego!

Alumnos y padres de familia se toman felices, fotos con él, sin siquiera sospechar lo que Magno Jagger piensa de ellos.

***

César se encuentra maniatado a una silla y vendado de los ojos. Él está muy enojado por esta afrenta a su dignidad, ¿miedo? para nada, más bien siente deseos de pararse y agarrar a patadas a sus secuestradores.

"¡Sueltenme desgraciados!"

Y forcejea tratando de zafarse de la silla.

"Calma, tranquilo".

Le dice un hombre, al mismo tiempo que se acerca y le retira la venda que le cubre los ojos. César se queda quieto mientras analiza dónde se encuentra.

Cuando sus ojos se ajustan a la iluminación de la habitación, con sumo enojo descubre que el hombre que le acaba de quitar la venda es Wat, el dueño del negocio de zapatos para obreros.

"¡Maldito hijo de la chingada! ¡En cuanto pueda soltarme te voy a partir la madre!"

El par de hombres que acompañan a War se abalanzan sobre César. Wat sujeta el brazo del más alto de ellos, justo cuando este iba a propinarle una bofetada a César.

"Tranquilos muchachos, tranquilos; déjenlo en paz, quiero escuchar lo que el amigo tenga que decirnos".

"¡Wat hijo de la chingada!..."

"Hey, hey, tú también tranquilo. En verdad quiero escucharte. Pero antes déjame decirte que si determino que en realidad solo eres un agente más de la compañía, mis socios te darán su proverbial "trato VIP", ahora dime, ¡ah! ¿cuál era tu nombre?"

César, a pesar de su enojo, detecta que este hombre Wat transmite confianza y liderazgo. Wat es un hombre blanco, de estatura regular, rubio, con su cabello largo con raya en medio y ojos grises. Ahora lo mira paternalmente a César y esto lo anima a sincerarse.

"Wat, mi nombre es César, ¿no se lo había ya dicho en su puesto del mercado? Bueno, yo soy naturalista, criado en una comuna al interior del continente. Pero cansado de esa vida..."

"¿Un naturalista? ¿Con su color moreno de piel?"
"Wat, déjeme terminar, mis amigas Lumila y Dani se convirtieron en mis protectoras, dándome hogar y trabajo en la planta de procesamiento de algas del distrito Abala".

"¿Dos al mismo tiempo?" Wat observa jocosamente y voltea a ver a sus dos socios, quienes se ríen compartiendo la broma.

"Son mis amigas nada más... Mire, Dani, la gerente del departamento de Sistemas de la planta me acogió en su gerencia, porque tengo un talento nato para las computadoras, e hice gran amistad con mi compañero el ingeniero Sisco Benn.."

"Sisco... ¿Se dirige a algún lado este relato?"
"¿No le dijo hace rato a sus hombres que deseaba escuchar lo que tengo que decir? Uumm, Sisco, depurando el servidor de e-mail descubrió un correo, enviado por error a nosotros, del capitán de un carguero translumínico interesterlar, el correo básicamente decía que la compañía, los espaciales, están explotando toda vida, animal o vegetal, para elaborar la soya, la harina de algas. Mataron a Sisco y, ¡luego vinieron por nosotros!"

"Muchachos, salgan por favor". Wat le pide a sus hombres, antes de acercarse a César, con una navaja bastante intimidante, para cortar las cuerdas de nylon que lo sujetan.

"César, todo eso, nosotros lo sabemos”.

domingo, 21 de mayo de 2017