viernes, 23 de junio de 2017

Arrebatado, parte 18

Lumila, Dani y César se encuentran al interior de un departamento, en el tercer piso de un viejo y céntrico edificio habitacional. Incluso aquí arriba llega el ruido del distribuidor vial en deprimido, que pasa junto al edificio.

Dani se ve temporalmente transportada por el ruido constante de los vehículos que transitan en este concurrido viaducto, no se necesita mucha imaginación para comparar ese ruido con el romper de las olas del mar, y la luz crepuscular, de ese instante, apuntala la sensación de paz que éste transmite.

Ahora es el turno de César de estar al interior del consultorio. Un sillón reclinable, herramientas láser y una conexión ilegal a la base de datos tributaria, es lo que Wat necesita para alterar ambos iris de los ojos, huella digitales y dotar a sus "clientes" de nuevas identidades con todo y tatuaje interactivo e implantes ópticos funcionales, que nadie será capaz de rastrear.

A César le causa un conflicto de emociones el estar en esta habitación que luce como salida de una película de los años cuarentas pero que, al mismo tiempo, está dotada de tecnología más avanzada que aquella de su mundo de origen.

Impresión instantánea en los iris de los ojos, así como en sus diez huellas digitales, es lo que hizo un técnico recibiendo indicaciones de Wat. César se imaginó que iba a ser una intervención, en los ojos, con varias horas de reposo necesarias; pero no fue así.

El grabado de su tatuaje interactivo, ese sí requirió de más tiempo de dedicación ya que, no solo había que crear el patrón de proteínas para darle forma a la computadora, "el tatuaje", sino que había que regresar a uno de los ojos y hacer ahí lo mismo, para dotarlo a César de la muy útil interfaz del llamado implante óptico.

Mientras este procedimiento era aplicado a su cuerpo César se sentía orgulloso de saber sobre todo lo que era realizado, creado e implantado. En la vieja Tierra él leía todo sobre los últimos avances de tecnología, como sobre la nanotecnología.

Wat está concentrado observando en la pantalla de un equipo la imagen ampliada, en tiempo real, del iris del ojo izquierdo de César, corre diagnósticos y ejecuta pruebas, ¡que César puede experimentar!

César se maravilla ante esta expansión tecnológica de su mente. En su mente ve proyectadas imágenes varias de consultas al internet, accesos a redes de comunicación, mapas, una melodía, "¿escuchar a través del ojo? ¿cómo se comunica el implante óptico con los nervios auditivos?" Se pregunta él mentalmente.

"¡Listo! La intervención ha concluido". Wat dice en voz alta tras mostrarse satisfecho con los diagnósticos ejecutados.

"Gracias Medio por tu valiosa intervención".

Medio, el técnico médico de Wat ya se encuentra recogiendo sus instrumentos y herramientas láser varias.

"De nada Wat, me retiro por el día de hoy".
"Sí, está bien. Que descanses".

Y ahora Wat se dirige a César:

"Tienes que llevar gafas oscuras por todo un día y, no expongas tu ojo izquierdo a luces intensas tampoco".

"Gracias Wat".

Habiendo visto salir a Medio de la habitación donde se realizó la operación, Dani y Lumila se aproximan a la puerta, sin entrar. Wat nota su presencia.

"Dani, Lumila, ya pueden entrar. Y... felicidades a los tres, sus nuevas personalidades fiscal y digitales son... auténticas. Medio trabaja en el sistema de administración tributaria y, ahora ustedes son contribuyentes como cualquier otro".

Dani corre a darle un abrazo a César; Lumila permanece impasible, pero por dentro siente, repentinamente, ira hacia Dani al verla abrazándolo.

***

"Estos tipos ¡no han sido rastreados en semanas!" Piensa Magno Jagger mientras camina por las calles del centro.

"Las tarjetas de prepago solo permiten un consume limitado, ¡no pueden estar viviendo así! Al menos que, hayan sido tomados bajo la protección de los rebeldes, quienes sin duda.. ya los dotaron de nuevas identidades.."

Inferir esto le causa ira momentáneamente y aplasta de un pisotón una babosa que, confiada, picaba basura a unos pasos enfrente de él.

"Muy listos ¿verdad? Bueno, infiltraré a los rebeldes.

***

César, Dani y Lumila fueron de inmediato iniciados en las reuniones de resistencia, encabezadas por Wat. Una veintena de personas se reunieron hoy en una gran bodega de calzado de obrero y de la construcción, en una zona industrial, próxima al mercado Casablanca, en el vecindario del mismo nombre.

Para la hora de sus reuniones aprovechan el cambio de turno en la tarde, para así esconder y justificar el movimiento de decenas de personas.

Wat está escuchando sobre los últimos actos de sabotaje efectuados por su gente.

"Puse un algoritmo oculto que imposibilita se detecten impurezas en los chips de silicio. Cientas de miles de computadoras que los espaciales usen tendrán errores de cómputo".

"Muy bien Leert".

"Wat, yo desde un puerto de acceso público lanzé un ataque DoS, negación de servicio, al portal del sistema de administración tributaria".

"Ja, ja, eso estuvo muy bueno".

"El mío, mi acto de sabotaje estuvo ¡mucho mejor!"

"¿Sí Karai? cuentanos ¿qué hiciste?"

"En la madrugada de ayer trepé a la azotea del palacio delegacional en Jahred y vacié mi mochila que la tenía llena de migajas de pan".

"¿Y eso para qué jodidos sirve?"

La interrumpe Ibtin, poniéndose de pie y haciendo gestos que desprecian el acto de Karai. Pero Wat interviene.

"Por favor Ibtin, deja que Karai termine de hablarnos sobre su acto de sabotaje.

"Gracias Wat, hay hombres que solo tienen fuerza bruta y nada de cerebro..."

Y ella mira fijamente, con hielo en sus ojos, a Ibtin

"¡Hoy en la mañana nadie podía entrar al palacio delegacional sin ser atacado ni cagado por las cientas de babosas que volaron a la azotea a comerse las migajas de pan!".

Y en este punto, los presentes estallan en carcajadas y le aplauden. El rostro de Karai ahora parece el de una niña traviesa.

Ibtin se pone de pie y camina hacia ella.

"Discúlpame, a veces soy un idiota engreído. Eso que hiciste fue muy creativo".

Karai, quien es prácticamente una niña, tiene que levantar mucho la mirada para verlo al rostro a Ibtin, un curtido veterano del servicio militar espacial de la compañía, pero originario del mundo.

"Está bien Ibtin, no te preocupes".

Karai regresa a su silla y Wat levanta la mano, todos entienden que les está solicitando que se calmen tras el alboroto que Karai desató con su particular acto de sabotaje.

"Bien, bien. Miren, una ocupación masiva, como la que los espaciales llevan a cabo contra nosotros, no se puede combatir frente a frente, en una lucha de iguales.

Porque ellos tienen gran cantidad de recursos y materiales a su disposición.

Pero, sí podemos darles pequeños golpes en su infraestructura, en su logística y operaciones, interrumpir sus actividades, con tal de que su ocupación y explotación del planeta les resulte onerosa, y no solo en lo económico y material, sino en gente también...

Con tal de hacerlos que examinen si lo invertido y perdido en costos es superado por los beneficios obtenidos.

Gracias amigos".

La gente se pone de pie y se dirigen a una mesa que Wat puso con galletas y crafté. Pero Ibtin camina de prisa hacia la puerta y desde ahí se dirige a todos.

"Ya saben, como siempre, a intervalos de tiempo, uno por uno, o en parejas, salgan para no causar una sospechosa multitud".

César se lo queda viendo mientras bebe de un vaso de unicel el delicioso crafté que Karai se dedica a servirles a todos.

"¿Y bien, qué les pareció la reunión?" Wat les pregunta a César, Dani y Lumila, quienes ya se habían acercado a la mesa también.

"¡Muy interesante!" Le responde Dani, mientras la grandota Lumila solo se lo queda viendo. César se recarga contra la mesa, sin sentarse completamente en ella, y se dirige a Wat:

"Wat, pienso que, estos actos de sabotaje, y de asesinatos también, según interpreto por lo que mencionaste hacia el final de tu discurso, jamás van a pasar de actos violentos de parte de terroristas, así los va a presentar siempre la administración espacial en los medios.

Ustedes necesitan batirrse en guerras de información por la mente de los habitantes del mundo. Infowars...

Hay que comunicar masivamente a la gente la realidad de lo que está sucediendo: la emergencia climática debida a la explotación del medio ambiente por parte de los espaciales".

"¿Y qué propones para poder llevar eso a cabo?"

"Hay muchas maneras de hacerlo Wat. Por ejemplo una forma de ellas: en una fila en el súper, si vemos que la persona delante de nosotros lleva botellas de agua podemos hacerle un comentario sobre que la empresa embotelladora tiene permiso de la administración títere del mundo para explotar y agotar los mantos freáticos y vendernos a precio elevado lo que debería ser un derecho humano elemental: el acceso al agua".

"¿También hacen eso los espaciales, César?"
"¡Sí! todos en la reunión traían su botella de agua y, no he visto ni un solo bebedero en toda la Ciudad Capital. Es obvio que es uno de los tantos lucrativos negocios de los espaciales."

Dani los interrumpe.

"Será mejor que Lumila y yo nos vayamos adelantando".
"Está bien Dani, vayanse con cuidado". César le contesta.

"Wat, hay que usar, también, las propias herramientas de los espaciales contra ellos".

"¿Cómo a que te refieres?"
"¡Pues a los implantes ópticos, los tatuajes interactivos y la red!"
"No veo como podemos usar esas herramientas en nuestra resistencia contra los espaciales".
"¿Sabes contar chistes? Esa es, el chiste, una forma de propagación de información llamada meme. Por lo tanto, información relevante a la lucha de resistencia puede ser distribuida en forma de panfletos digitales, boletines FTP, correos electrónicos. Y así creamos redes sociales, donde cada nodo se convierte a su vez en un hub, punto de distribución".

***

Un hombre salvajemente golpeado es tirado en la avenida Midan, desde una camioneta de carga. Es la hora pico de la mañana y, toda una multitud contempla el incidente.

El hombre no deja de repetir:

"Están saqueando los recursos, están saqueando los recursos..."

La multitud se arremolina en torno de él. Una joven, aguerrida de carácter se abre paso entre la multitud y, se conmueve de ver a este hombre mayor, rubio y con apariencia de intelectual, molido a golpes en el pavimento.

Ella se hinca junto a él y le toma la mano. El hombre sumamente débil repite:

"Saqueando, saqueando".

Karai, la joven, se comunica con Wat, y en voz alta le dice, una vez que ha establecido la llamada en su tatuaje interactivo:

"¡Wat! estoy junto a un hombre que ha sido abandonado en la calle y a quien han golpeado salvajemente, este no deja de repetir algo referente respecto al saqueo de los recursos del mundo.

Sí Wat, ¡ajá!".

La joven asiente a las indicaciones que Wat le da. El hombre golpeado, Magno Jagger, sonríe y se congratula por su rápido éxito, en haber contactado a un grupo de la resistencia.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Kyary Pamyu Pamyu-Candy Candy, PonPonPon, Ninja Re bang bang @Koko, Lond...

Arrebatado, parte 17

César al fin ve el mercado municipal, está en la cuadra siguiente de un club deportivo privado Por los vehículos en los que llegan los usuarios puede adivinar que los usuarios pertenecen a la clase alta. A través de las grandes ventanas puede ver a gente haciendo spinning y jogging en máquinas fijas.

Son muy agradables los jardines frontales del club, pasto verde, arbustos y un inmenso árbol que proporciona una refrescante sombra.

Sin duda regar este jardín ha de costarle muy caro a la administración, teniendo en cuenta el desastre ambiental que se cierne sobre este mundo.

Incluso las babosas que él ve en los matorrales son hermosas, de colores verdes y rojos. Muy diferentes de las horribles babosas en el distrito Abala.

"¡Pase a comer joven! Tenemos Matcabis y sopa de istos".
"No gracias, vengo a comprar".

La mujer del restaurante del mercado, con mesas afuera sobre la banqueta, le acaba de mencionar alimentos que él no tiene idea alguna que son. César espera que la gente no coma las desagradables babosas.

En el interior el mercado no es tan grande, y apenas tras caminar unos cuantos metros, César identifica el puesto de calzado para obreros. El local tiene un maniquí vestido en conjunto beige, botas de goma, guantes, gogles, casco blanco y el temido chaleco rojo de seguridad.

Hace toda una era y en otro universo, cuando César trabajaba en Sistemas en el corporativo de Pemex, en su subgerencia, se designaba de entre los ingenieros a un jefe de seguridad. Éste era capacitado en primeros auxilios, control de incendios, evacuación en sismos y le era reservado un casco y un chaleco rojo, que ahí estaban en un perchero a la mitad de la oficina.

Con el paso de los años todos notaron la notable coincidencia que, el ingeniero designado como jefe de seguridad, siempre era despedido al poco tiempo.

Ser designado el jefe de seguridad de la oficina se convirtió en un beso de la muerte y, todos en la oficina, temían al maldito chaleco rojo como consecuencia.

César ve a un hombre al interior del local, está en el suelo hincado, al parecer acomodando cajas de zapatos.

"Hola, ¡que tal! ¿Es usted Wat?"
"Sí... ¿por qué?"
"Domma me lo recomendó"
"¿Sí? ¿Y por qué? ¿o para qué?"


César se acerca para poderle comentar en privado, al mismo tiempo que se levanta las mangas de la sudadera, para mostrarle su falta de tatuaje interactivo.

"Necesito un trabajo, para mi y dos amigas".

Wat lanza una maldición, al darse cuenta de que es lo que César quiere de él.

"¡Guau! ¡guau! ¡guau! ¿Qué tenemos aquí? ¡Un grupo de naturalistas escapados de su comuna!"

"Wat, tenemos monederos electrónicos para pagarte".
"No se de que me habla señor, y ¿Wat? ¿Apenas me encuentra y ya me está tutéando?
"Pero Domma me dijo que podía venir..."
"No conozco a ninguna Domma. Retírese por favor, tengo mucho trabajo.


Y el señor Wat vuelve al suelo, a continuar con su labor interrumpida de acomodar cajas de zapatos.

***

Dani decidió ir a un pequeño súper del vecindario, para comprar varias cosas que les hacen falta a Lumila y a ella, principalmente amonia, el caño del baño, en el cuarto de azotea que comparten ellas, como que erupta y huele muy feo.

Siempre que ella llega al súper están lavando la banqueta del frente y hay apiladas rejillas de leche, de las que emana un aroma bastante agradable. Madres de familia hacen fila para poder comprar el límite de seis litros de leche que el racionamiento impone.

"¡Buenos días!"
"¡Muy buenos días!"

Dani es saludada por el guardia de seguridad, a la entrada del pequeño supermercado. Ella, su personalidad, siempre transmite alegría, optimismo, energía; y por lo tanto su carisma le resulta muy agradable a las personas.

Para entrar al supermercado propio,tiene que pasar frente a la oficina del gerente. El cubículo de trabajo de este es visible a través de un amplio cristal y, ella lo puede ver muy atareado, trabajando en su terminal; en el monitor ella ve desplegada una hoja de cálculo y, esto le causa dolor, dolor por la vida que tuvo que dejar atrás intempestivamente.

***

César camina de vuelta hacia la parada del metrobus, luego de su infructuosa entrevista con Wat, el supuesto hacker de tatuajes interactivos. Camina sobre la banqueta de una zona comercial, cuando, sobre su hombro, nota que es seguido por tres hombres. Él se detiene frente a un aparador, fingiendo interesarse por la mercancía ahí exhibida. Esto para dejar pasar a los hombres.

Pero éstos, lejos de fingir y hacerse tontos, se abalanzan sobre César, lo golpean y sujetándolo con fuerza lo echan al interior de una vagoneta que, frenando con violencia, acaba de aparcarse junto a ellos. El vehículo arranca con gran velocidad. Los testigos, primero sorprendidos por el suceso, ahora continúan con su deambular que se vio brevemente interrumpido, nadie vio nada, nadie escuchó nada.

***

Magno Jagger recibe los aplausos de pie, del público en el auditorio. Es el fin del ciclo escolar y él como rector se dirigió a la clase saliente. Les dio el clásico y vacío discurso motivacional, pero Magno muy bien sabe que los egresados solo se llevan un inútil papel y, una gigantesca deuda del préstamo estudiantil. ¡Un préstamo! ja ja, esta es la "educación gratuita" que les ofrece la administración del planeta.

Las universidades hoy en día ofrecen títulos en carreras especializadas en cosas inútiles: arte, filosofía, estudios sobre el papel de la mujer en el tejido social. Estos egresados, piensa Magno, dentro de poco estarán como cajeros, choferes o vendiendo servicios de datos.

"¡Profesor Jagger! ¡Una fotografía por favor!"

Un nutrido grupo de alumnos recién graduados han subido al escenario, para abrazarlo y pedirle selfies con él.

Magno Jagger sonríe, actuando muy bien el rol del muy querido rector de la universidad.

"¡Desde luego!

Alumnos y padres de familia se toman felices, fotos con él, sin siquiera sospechar lo que Magno Jagger piensa de ellos.

***

César se encuentra maniatado a una silla y vendado de los ojos. Él está muy enojado por esta afrenta a su dignidad, ¿miedo? para nada, más bien siente deseos de pararse y agarrar a patadas a sus secuestradores.

"¡Sueltenme desgraciados!"

Y forcejea tratando de zafarse de la silla.

"Calma, tranquilo".

Le dice un hombre, al mismo tiempo que se acerca y le retira la venda que le cubre los ojos. César se queda quieto mientras analiza dónde se encuentra.

Cuando sus ojos se ajustan a la iluminación de la habitación, con sumo enojo descubre que el hombre que le acaba de quitar la venda es Wat, el dueño del negocio de zapatos para obreros.

"¡Maldito hijo de la chingada! ¡En cuanto pueda soltarme te voy a partir la madre!"

El par de hombres que acompañan a War se abalanzan sobre César. Wat sujeta el brazo del más alto de ellos, justo cuando este iba a propinarle una bofetada a César.

"Tranquilos muchachos, tranquilos; déjenlo en paz, quiero escuchar lo que el amigo tenga que decirnos".

"¡Wat hijo de la chingada!..."

"Hey, hey, tú también tranquilo. En verdad quiero escucharte. Pero antes déjame decirte que si determino que en realidad solo eres un agente más de la compañía, mis socios te darán su proverbial "trato VIP", ahora dime, ¡ah! ¿cuál era tu nombre?"

César, a pesar de su enojo, detecta que este hombre Wat transmite confianza y liderazgo. Wat es un hombre blanco, de estatura regular, rubio, con su cabello largo con raya en medio y ojos grises. Ahora lo mira paternalmente a César y esto lo anima a sincerarse.

"Wat, mi nombre es César, ¿no se lo había ya dicho en su puesto del mercado? Bueno, yo soy naturalista, criado en una comuna al interior del continente. Pero cansado de esa vida..."

"¿Un naturalista? ¿Con su color moreno de piel?"
"Wat, déjeme terminar, mis amigas Lumila y Dani se convirtieron en mis protectoras, dándome hogar y trabajo en la planta de procesamiento de algas del distrito Abala".

"¿Dos al mismo tiempo?" Wat observa jocosamente y voltea a ver a sus dos socios, quienes se ríen compartiendo la broma.

"Son mis amigas nada más... Mire, Dani, la gerente del departamento de Sistemas de la planta me acogió en su gerencia, porque tengo un talento nato para las computadoras, e hice gran amistad con mi compañero el ingeniero Sisco Benn.."

"Sisco... ¿Se dirige a algún lado este relato?"
"¿No le dijo hace rato a sus hombres que deseaba escuchar lo que tengo que decir? Uumm, Sisco, depurando el servidor de e-mail descubrió un correo, enviado por error a nosotros, del capitán de un carguero translumínico interesterlar, el correo básicamente decía que la compañía, los espaciales, están explotando toda vida, animal o vegetal, para elaborar la soya, la harina de algas. Mataron a Sisco y, ¡luego vinieron por nosotros!"

"Muchachos, salgan por favor". Wat le pide a sus hombres, antes de acercarse a César, con una navaja bastante intimidante, para cortar las cuerdas de nylon que lo sujetan.

"César, todo eso, nosotros lo sabemos”.

domingo, 21 de mayo de 2017

martes, 25 de abril de 2017

Arrebatado, parte 16

Todos saben que los espaciales han tomado control del mundo y, que lo gobiernan por medio de administradores y políticos títeres. Por eso cuando Dani le mencionó a la vieja, que ellos corrían peligro por haber descubierto algo que los espaciales hacen, ésta decidió darles alojamiento en dos cuartos de azotea.

Dani y Lumila comparten un cuarto, verde, solitario, detrás de las jaulas de tendedero. ¡Hasta eso! Esta azotea es muy agradable. A la vieja Albia le gusta llenar de macetas por todos lados.

A César, la vieja, le dio un cuarto, ex-cuarto de servicio, en la planta baja, hecho en el espacio vacío de las escaleras. Bastante incómodo; para bañarse tiene que subir hasta el cuarto de azotea de Dani y Lumila.

El día de hoy César salió a buscar el ponerse en contacto con alguien en la ilegalidad. Les urge remover o desactivar los tatuajes interactivos de Dani y Lumila. Y es debido a esto que, aunque es temprano en la mañana, él entra a una cantina en un vecindario de la ciudad que se ve bastante peligroso.

El tugurio está bastante oscuro, o al menos él lo percibe así porque es un día muy soleado. En el interior hay la tradicional barra de cantina y unas nueve mesas cuadradas. César se sienta en una mesa del centro, viendo hacia afuera. Él siempre ha recordado una línea de uno de sus libros favoritos, acerca de nunca sentarse de espaldas a una puerta.

Una mesera se le acerca.

"Hola buenos días".

A pesar de sus expectativas de hallar sensuales mujeres, aquí adentro, la mujer que lo atiende es una mujer normal, ya madurona y, ahora él se imagina que hasta puede que ella sea la dueña del establecimiento.

"Hola buenos días señorita, dígame, ¿qué tiene para botanear a esta hora?"

"Nachos con queso, ¿qué cerveza va a querer?"
"Traigame una ligera".
"¿Una Vasta le parece?"
"Sí está bien".

Luego de un instante la mesera regresa con una charola y coloca sobre la mesa el tazón de los nachos con queso, así como la cerveza. También le pone unas cuatro servilletas de papel.

"¿No desea algo más?"
"No gracias. Oye, me preguntaba, puesto que toda mi vida he vivido fuera del sistema, necesito hackear unos tatuajes interactivos así como, tener acceso al sistema monetario para mi".

César se recoge las mangas de su sudadera para que la mesera pueda ver que él no lleva un tatuaje interactivo.

La mesera, apoyándose sobre la mesa, le acerca el rostro a la cara.

"¿Y cómo diablos pretendes pagar lo que estás consumiendo? Tienes segundos antes de que le grite a mi marido y, te deje molido a golpes en la banqueta".

"¡Calma! ¡calma! Tengo monederos electrónicos, con fondos, obviamente."

La posesión de metales preciosos está prohibida por el gobierno. Aún así, las casas de empeño todo el tiempo están comprando oro, plata, joyas y monedas y, las pagan con monederos electrónicos; mismos que existen, emitidos por la banca, para que niños (o amputados) puedan intercambiar bienes. Ya que, los tatuajes interactivos, solo se pueden aplicar a una persona que ha dejado de crecer. A un niño se le distorsionaría el tatuaje apenas entrara al crecimiento experimentado en la pubertad.

Lumila tuvo el buen tino de comentar todo lo anterior.

"César, tu cadena de oro, aquí en la capital ya podemos sacarle provecho". Le dijo aquel día cuando ella propuso venderla en una casa de empeño.

César extrae un par de monederos electrónicos, de su billetera y, los arroja sobre la mesa. La mesera recoge uno de ellos, lo lleva al escáner de la caja registradora en la barra y luego regresa con César.

"Sí, tienen fondos".

Y arroja los monederos de vuelta sobre la mesa. César los cubre con su mano izquierda y se la queda viendo, pensando que ella es una mujer de carácter fuerte.

"Oye, volviendo a lo que te pregunté en un inicio. En verdad me urge alterar, hackear unos tatuajes interactivos. Para que mis amigas y yo no muramos de hambre.".

"Y ¿acaso mi bar te parece punto de encuentro con criminales y terroristas antisistema?"

César frunce el ceño y se encoge de hombros. César, sin haber consumido los nachos ni la cerveza, desliza uno de los monederos electrónicos hacia ella.

"Toma, cóbrate, ya me retiro".

Ella recoge el monedero y antes de ir al mostrador para hacer el cargo le dice:

"Ve al mercado municipal en Casablanca, ahí en el puesto de zapatos para obreros, dile a Wat que te envié yo, Domma.

***

Lumila y Dani, en los días transcurridos desde que llegaron a vivir al edificio Marca, en el vecindario de clase media Albion, se han dedicado a hacer trabajos varios, con los vecinos del edificio de apartamentos, a cambio de pago en forma de monederos electrónicos.

"Es que, mientras conseguimos un empleo formal, queremos un ingreso que no nos signifique un gravamen fiscal".

Es la explicación que Dani le dijo a Lumila, que dieran a los vecinos.

Lumila, por sus conocimientos técnicos se ha vuelto una especie de conserje, que hace reparaciones de instalaciones eléctricas, aparatos y electrodomésticos y, Dani por su parte, tiene varios niños a los que les da clases de computación.

***

El vecindario Casablanca está muy accesible, de hecho una de las paradas del sistema troncal de transporte se llama así, César la identifica de inmediato en su mente al haberse aprendido las rutas de transporte y decide partir de inmediato hacia el mercado que Domma le señaló.

***

Dani está en el apartamento de una vecina del edificio, donde justamente acaba de terminar la clase de computación que le impartió a Ruser, el hijo de ocho años, hijo único de la familia que aquí vive.

Dani le está enseñando los rudimentos del sistema operativo Inix, cosas como desplegar el directorio actual, desplegar archivos y sus propiedades, copiar, mover, renombrar archivos, etc.

Apenas Dani le dijo a Ruser que la clase había terminado, éste abandonó la silla del comedor, donde habían estado trabajando, como disparado por un resorte.

A Dani esto le causó mucha gracia y, la señora Hardin le sonría a Dani al observar lo mismo.

"Dani, ¿no deseas tomarte un té?"
"Está bien, ¡muy buena idea Tonya!"
"Bien, deja lo traigo, ya lo tenía preparado".

La señora Hardin se retira por un instante hacia la cocina, para traer, en una charola, el par de tazas de té. Coloca una de las tazas frente a Dani y luego esta se sienta frente a ella, sosteniendo su taza entre sus manos.

"Está rico este té, ¿qué marca es?"
"No de ninguna, este té lo compro en un puesto del mercado municipal".

Ambas beben de sus tazas y ahora observan al pequeño Ruser quien, con mucho alboroto, pasa corriendo persiguiendo a su simpático perro de raza pequeña. Ruser se arroja sobre el perrito y ambos se deslizan sobre el suelo hasta terminar, sin hacerse daño, estrellados contra la puerta de la cocina.

Dani se ríe y al observar a la señora Hardin nota que ella permanece seria.

"¿Qué le pasa señora Hardin?"

"Nada Dani. Ver a Ruser jugando con Cometa, el perro, me hizo recordar varias cosas. ¿Sabes? Pasan cosas, coincidencias, que me hacen preguntarme si este mundo no se trata en realidad de una simulación".

"¿Cómo cuando una piensa en una persona a la que no ha visto en mucho tiempo y, al primer lugar al que sales te la encuentras?"

"Sí Dani, ¡exáctamente a ese tipo de cosas me refiero! ¿Sabes? cuando era niña me pasó algo rarísimo."

"¿Qué cosa señora Hardin?"
"Mira, yo tendría cinco años, y mi papá tenía un perro de raza pequeña también, ya anciano, de unos dieciséis años, el perrito ya estaba ciego pero, se valía por sí mismo, era cariñoso y aún jugaba, claro que la mayor parte del tiempo se la pasaba dormido."
"¡Ajá!"

"Un día, una sirvienta nueva, dejó la puerta del frente abierta y Rocco se salió. Nos debimos de haber dado cuenta varias horas después, cuando llamándolo para darle su comida, de la una de la tarde, no apareció.

Fue un momento de mucha angustia y tristeza. Y luego la resignación de que el pobre Rocco se había perdido. E inició lo que todos los dueños de perros perdidos hacen: salir a caminar las calles, preguntar a los vecinos de la zona si no lo vieron, imprimir volantes e irlos a pegar en postes y paredes.

Y así pasaron dos semanas y la resignación de que se había perdido llegó".

"Sí, es muy triste perder a un perro, o que muera, realmente son un miembro más de la familia".

"Y luego, eso muy extraño sucedió Dani. Jamás lo voy a olvidar. Como te comenté, ya habían pasado más de dos semanas, era un domingo, yo bajé muy temprano en la mañana porque tenía sed. Mis papás estaban dormidos y, cuando entro a la cocina, ahí contra la lavadora y la secadora, sobre el piso, ahí estaba Rocco dormido en su camita".

"A lo mejor tu papá lo encontró y lo metió a la cocina".

"No Dani, no pasó eso. Porque me regresé feliz y entré gritando, saltando de alegría al cuarto de mis padres, ¡Regresó! ¡Regresó! ¡Rocco regresó! y, mis padres medio dormidos me preguntaban que sucedía. Y yo les dije que nuestro Rococó había vuelto.

Y luego lo raro pasó, me dijeron que, de qué hablaba, que Rocco no se había perdido, que debí de haberlo soñado.

Y, todo se juntó para mostrarme que algo muy extraño había sucedido: Rocco estaba en su camita, misma que mi papá ya había tirado a la basura, junto con su pelota de hule, de esas que aprietas y chillan, su arnés y correa, así cono su vieja botella, la etiqueta ya desgastada, de shampoo del baño."

"¿Y todo eso ya lo había tirado tu papá a la basura? A lo mejor solo lo guardó".

"No Dani, yo vi cuando, todo lo echó en una gran bolsa negra de la basura y luego lo echó al bote de basura azul que teníamos, y luego vi el bote vacío, cuando los desperdicios ya se los habían llevado".

"Bueno Tonya, señora Hardin..."
"No, no está bien Dani, llámame Tonya".
"Tonya, eras muy pequeña, todo debes de haberlo soñado".
"¡Para nada, en absoluto Dani! Eso sucedió y, no es la única experiencia que he tenido.

Me ha sucedido, por ejemplo, que me toca enterarme de la muerte de una celebridad, lo leo en una revista y hasta lo veo en un video en la red, el anuncio de su muerte y luego, pasado el tiempo, aparece una noticia sobre esa misma celebridad, sobre su nuevo proyecto, relación o, incluso, ¡que se vuelve a morir!

Dani, estoy segura que caemos inadvertidamente a través de dimensiones paralelas".

sábado, 25 de marzo de 2017

Arrebatado, parte 15

César finalmente convenció a Dani que era muy mala idea el regresar a la casa de ella para obtener ropa y sus joyas, mismas que ellas quería utilizar como valores de cambio no rastreable.

También César le indicó que no contactara a su familia ni amigos, para no ponerlos en riesgo.

"Ten por seguro que los están monitoreando a ellos y, en cuanto detecten que te pusiste en contacto con alguno de ellos, lo torturarían y usarían de rehén para obligarte a entregarte". Esto le explicó César a Dani.

Así que rápidamente empacaron en tres mochilas ropa, desafortunadamente el tosco tamaño de Lumila hace imposible que Dani pueda tomarle ropa prestada, unos lunches y, César sujetando su cadena de oro en la mano izquierda le dice a Lumila:

"Aquél día en el supermercado te negaste a recibirla, ahora nos será útil para sobrevivir".

***

El tren subterráneo avanza silenciosamente a través de túneles de decenas de kilómetros de longitud. Fue idea de César el abandonar el distrito de Abala y, dirigirse a la ciudad capital del continente Norte.

También César le pidió a Lumila que comprara los pasajes del tren, ni modos, era la opción menos arriesgada al momento. Ya que es obvio que las transacciones hechas por Dani, con su tatuaje interactivo, ya han de tener una alerta de rastreo. Y rastrear las de Lumila le va a llevar al gobierno, por lo mucho, varias horas más. En lo que se deduce la relación entre Lumila, Dani y él.

Eliminar el dinero físico es una manera de control sobre el pueblo. Si alguien se convierte en "enemigo" del Estado, basta con bloquearle su acceso a los sistemas de pago para, prácticamente, matarlo de hambre. Y claro, esta medida autoritaria la venden como combate al crimen.

"Cuando lleguemos a la capital, hay que buscar la manera de desactivar sus tatuajes interactivos". "¿Estás loco? ¡Sin ellos perdemos el acceso al internet! ¡Es como quedarse ciego!" "Dani, ahorita mismo nos están rastreando, a ustedes dos, sus tatuajes son como un teléfono celular y su posición puede ser triangulada por cada torre de comunicación". "¿Celular? ¿Qué es eso?".

César se queda callado, es inútil hablar de su origen en este momento. Las luces de iluminación, que cada varios metros iluminan el túnel, le causan una sensación hipnótica a César y, él se acomoda en su asiento, estira las piernas y cruza los brazos, para dormitar un rato.

***

César escucha el ruido de una conversación, siente luz contra su cara, abre los ojos y se da cuenta que el tren se halla detenido en una estación, ya en la superficie. Se da cuenta que son Dani y Lumila quienes están conversando. Él se estira y les pregunta:

"¿Ya llegamos a Ciudad Capital?"

"Sí, ahora tenemos que esperar el anuncio que nos indique descender". Dani le contesta.

César se incorpora inspeccionando, en ambas direcciones a lo largo, a la poca gente en el vagón, luego se asoma por la ventana, tratando de detectar cualquier actividad que indique que están siendo esperados.

Dani lo observa, adivinando el motivo de sus acciones.

Una tonada musical y un anuncio indica a los pasajeros que ya pueden bajar del tren.

Descienden del tren a la estación, Lumila sin problema lleva las tres mochilas. Por un instante se quedan congelados, sin saber que hacer ni a dónde ir, pero César sabe moverse en el mundo de la ilegalidad y, identifica a un trabajador del andén, que por su apariencia se nota que pertenece a un estrato social no muy respetable. César camina hacia él.

El hombre está malhumorado, sudado, sus manos manchadas de grasa. Cuando César se acerca, el hombre, está interviniendo las entrañas de un poste de sección cuadrada, César se imagina que se trata de algún tipo de sensor ambiental.

"Perdón señor", César dirigiéndose al hombre, mismo que se voltea huraño por haber sido interrumpido en su labor.

César, levantándose las mangas de su sudadera, le muestra los antebrazos. Decide mejor hablarle familiarmente.

"Oye, mira, mis amigas, allá atrás y yo, somos naturalistas, y como comprenderás la falta de un tatuaje interactivo dificulta el moverse en la ciudad"

"¿No conoces alguien que coloque y remueva tatuajes?"

El tipo se lo queda viendo antes de contestarle.

"¿Naturalistas? ¿Así como vienen vestidos? Sí tu amiga la negra más bien parece una elitista, así como está vestida".

Esto exaspera a César, quien le hace un ademán de desprecio con las manos y se aleja de él.

Dani, en cuanto él se les acerca, le pregunta:

"¿Qué fuiste a hablar con ese hombre?"
"Fui a preguntarle si conocía a alguien que removiera tatuajes interactivos".
"¿Y?"
"Solo logré hacernos sospechosos ante sus ojos".

Con tono sombrío, Lumila agrega:

"Cuando nuestro rastro sea seguido hasta esta estación, ese hombre nos recordará perfectamente y también, lo que tú le hayas comentado".

"Vayamos al centro de la ciudad", Dani se dirige a ambos, "ahí entre la multitud nos perderemos por un rato, mientras pensamos que hacer".

***

Seis horas después, llega otro tren procedente del distrito Abala a Ciudad Capital. Magno Jagger vestido de negro, un cuello de tortuga, un saco negro, se baja del vagón de primera clase. Él está de vuelta en casa, lo que lo trae de regreso es la pista de, los ahora, tres fugitivos.

Con su mirada de halcón observa el andén y sus alrededores. Camina con determinación hacia la salida y al pasar junto a un trabajador de la estación le muestra la impresión de tres identificaciones de la planta de algas.

"¡Oye tú! ¿No viste a estas personas descender del tren anterior?"

El hombre ve las fotos en las identificaciones.

"¡Sí! ¡sí! El tipo dijo que eran naturalistas y me preguntó sobre si no conocía a alguien que hiciera colocación de tatuajes interactivos".

"¿Y?"

"Me las olí, que algo sucio se traían, la mujer negra y el tipo estaban bien vestidos para ser naturalistas. Él se dio cuenta que lo descubrí en su engaño y regresó con sus amigas y abandonaron la estación".

"Gracias".

Una alerta suena en la mente del trabajador y, él checando el mensaje en su implante óptico se da cuenta que el intimidante extraño le ha dado una propina. Le grita a sus espaldas:

"¡Escuché a la mujer negra decir que iban al centro de la ciudad!"

***

El centro de Ciudad Capital al fin vuelve hacerlo sentir a César que se encuentra en una urbe. El distrito Abala era solamente un conjunto de vecindarios en torno a una zona industrial remota. Pero ésta es una verdadera ciudad con gente, tráfico, edificios, comercios, restaurantes, ruido y escándalo.

Dani le hizo plática a la cajera de una tienda de conveniencia, a donde entraron a comprar lunches y craftés para desayunar. Ella, Dani, simplemente le dijo que quería pagar en especie y, también le preguntó por algún sitio donde pudieran habitar sin ser molestados.

La muy amable cajera le contestó que no había manera de recibir pago en especie, así que, comportándose magnánimamente, les obsequió los lunches y además, les habló de un domicilio donde podrían encontrar posada.

Siguiendo las indicaciones de esta cajera, fueron a un edificio de departamentos en una zona sorprendentemente agradable y de muy buen desarrollo comercial.

"Ingeniero Zel, este edificio se ve muy elegante, no puede ser la dirección correcta".

"¡Claro que es la dirección correcta Lumila!, y por favor, llámame Dani, es como la tercera vez que te lo pido".

Ahora César interviene:

"Dani, ¿cuál es el nombre de la persona, por la que la cajera nos dijo que preguntáramos?".

"Es la conserje del edificio, la señora Albia".

Caminan al interior del edificio, a través de un pasillo verde con techo arqueado, y con varias macetas colgadas de las paredes. Al fondo del patio central, la única puerta, esa tiene que ser la conserjería.

Llegan a la puerta y Dani le dice a César:

"Bueno, toca tú a la puerta".
"¿Por qué yo?"
"¡Bien ya!"

Lumila se exaspera y golpea la puerta con la palma de su mano derecha. Tras unos segundos se abre la puerta y pueden ver hacia el oscuro interior del departamento. Un olor rancio emana del mismo.

Una vieja en piyama, bata acolchada y pantuflas, emerge del interior. Un cigarro es sostenido en su artrítica mano izquierda. El pelo desarreglado. Y con mal genio les pregunta:

"¿Qué quieren? ¿Por qué golpean así a la puerta?"

Dani le responde:

"Perdón si la inoportunamos, ¡y también por tocar así a su puerta! Estamos buscando donde acomodarnos".
"¿Los tres en un solo departamento? ¡Sáquense de aquí! ¡Este es un lugar familiar!"

Lumila primero se sonroja y luego se enoja ante este comentario por parte de la vieja. Dani se siente frustrada por este comentario, fuera de lugar, hecho por ésta. Y luego agrega.

"Hice amistad con Rula, quien trabaja de cajera en una tienda de conveniencia. Ella nos mandó acá".

"Rula es mi sobrina. ¿Por qué los mandó aquí?"

Dani, ha sido recta toda su vida y, bien sabe que, las mentiras, se convierten en una gigantesca madeja que te atrapa. Así que opta por decirle la verdad a la mujer.

"Señora, mis amigos y yo corremos peligro. Descubrimos algo que los espaciales están haciendo en el mundo y necesitamos ocultarnos".