viernes, 19 de agosto de 2016

Refutacion cientifica de la ideologia de genero 2/2

Refutacion cientifica de la ideologia de genero



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domingo, 14 de agosto de 2016

Odiseo, el libro

"Las vivencias de cuatro adultos jovenes, en el Estado de México, durante su último semestre en la universidad"

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domingo, 7 de agosto de 2016

Odiseo, parte 31

Alejandro está leyendo su timeline en Twitter, y piensa que ¡caramba! en realidad apenas se terminó la carrera y ¡todos salieron es desbandada! Ni una sola mención ni mensaje directo de sus ex-compañeros.

Sin duda varios de ellos ya hasta deben de haber dejado la ciudad. Ahora, piensa en Sandra y el beso que se dieron aquella tarde, en el jardín al final de la calle. Ella le gusta mucho pero, no desea que sea su novia, además está el problema de la diferencia de edad. Sería todo un problema con la familia de ella.

Y ni siquiera la tiene a Sandra en sus contactos en Twitter. Debido a experiencias negativas en el pasado, él sabe que incómodo es el tener a un interés sentimental en la red social de uno; es como si a uno lo vieran desnudo, no sólo la mujer que a uno le gusta, sino también, amigos y familiares.

Además se vuelve una situación bastante empalagosa el estar todo el día, toda la semana, mandándose mensajes con la mujer que te gusta. Nada más una vez le sucedió y, ha decidido que no lo vuelve a hacer.

Deja su teléfono sobre la cama y, mejor se para, las redes sociales en un instante te consumen 45 minutos, sin que te des cuenta. Agarra su cartera y se sale a la calle, sin su teléfono. Sí es una herramienta útil, pero mucha gente exagera la dependencia que tiene hacia ellos.

***

Alejandro cruza la calle para dirigirse a casa de Sandra, toca el timbre y, para su mala fortuna, es la mamá de ésta la que se asoma a través de las persianas de la ventana de la sala.

Él no quiere que ella se entere de lo que hay entre Sandra y él, así que cuando la señora, malencarada abre la puerta, Alejandro tiene que improvisar alguna tontería.

"Perdón señora, ¿ustedes tienen luz?" "¿Y no acabas de tocar el timbre?" (Sonriendo idiotamente) "Pues sí, ¿verdad? Disculpe señora". "¡Oye! Eres mucho más grande que mi hija, no quiero volverte a ver por aquí. Evítame acusarte con mi marido".

Y la señora cierra la puerta azotandola.

Alejandro, muy absorto en sus pensamientos camina hasta el jardín al final de la calle, donde aquella tarde ayudando a Sandra a componer una canción, la besó.

El piensa que el amor es aleatorio e idiota. Uno no escoge a la pareja que más convenga, sino que, simplemente se fija uno en una mujer con la que hay cercanía física y presencia constante, ¡totalmente al azar! Si su familia o la de Sandra no hubieran escogido vivir en esta calle, ellos dos simplemente jamás hubieran coincidido.

Y ahora reflexiona sobre algo que él ha sentido, en todas las ocasiones en las que ha estado enamorado: el sentimiento no es real, solo se trata de un trabajo de autoconvencimiento. Él puede tener una cita con una joven, besarla, tener manoseos, pero, en los días posteriores, pasar a no sentir absolutamente nada por ella.

Entonces, viene la etapa en la que él se quiere convencer que está enamorado, y procede a ejecutar un tonto ritual, que consiste en comprarle algún obsequio y luego llamarle por teléfono para invitarla a salir para poder entregarle el libro, chocolates, o lo que sea que haya comprado.

Muchas veces él se ha enfrentado al teléfono, situaciones en las que él simplemente no tiene ganas de hablarle a la joven, con la que ya salió, despliega su número y luego su dedo pasea durante minutos encima del botón de llamada. Y envía la llamada por, ¡pura ocurrencia! Si la joven le contesta, su mente produce unos falsos y huecos:

"Te he extrañado", "quiero volver a salir contigo".

Y luego durante la cita (ida al cine, a caminar al centro comercial, pasear en el coche) él se engaña que está muy enamorado. Pero al día siguiente se da cuenta que ¡no siente absolutamente nada por la joven!

Y ellas todo esto lo sienten, y de alguna manera, también se han de autoengañar, con tal de llevar a cabo este juego de "estar enamorados".

***

Alejandro está sentado en la sala jugando Angry Birds, cuando suena el teléfono fijo, sin duda alguna llamada de un banco ofreciendo una tarjeta, él piensa y, por eso la deja sonar un rato antes de contestarla.

"¡BUENO!" A él le gusta gritar al contestar, es que joden mucho los que llaman para ofrecer tontería y media.
"¿Sí? ¿Alex? ¿Eres tú?"
"Sí, ¿quién habla?"
"Soy Fabián".
"¡Fabián! ¡Que milagro! ¿Cómo has estado hermano?"
"Pues ¡nada! Muriéndome de aburrimiento en mi casa ¿y tú?"
"También, ¡oye! ¿por qué no me acompañas el lunes? voy ir a dejar currículos a Pemex".
"Ah, ¡perfecto! ¡sí me interesa acompañarte!"
"Pues OK, así quedamos".


"Y... ¿Qué me cuentas mi buen Fabián?"
"Nada, aquí. Estaba viendo una película de Star Wars".
"¿Sí? ¿Cuál?"
"El Episodio III".
"Ah, a mi me gustaban, pero ahora me parecen de lo más idiota".
"¿Por qué Alex?"
"La Fuerza es una pendejada. Mira, ¿por qué no la utilizan, todos los que la manejan, para aplastar los órganos internos, tanto de oponentes así como de bestias. Eso les hubiera sido bastante útil a Anakin y Obi Wan en la escena de la arena, en el Episodio II".

"Bueno, respecto a eso, sí, yo ya había pensado algo similar respecto a los alcances posibles del uso de La Fuerza, por ejemplo Alex, si Yoda puede sacar un X-Wing de un pantano, ¿no podría Darth Vader al menos aplastar los tubos de combustible al interior de los cazas rebeldes?".

"¡Exacto! En la Batalla de Yavin le hubiera bastado a Vader con quedarse flotando encima de la trinchera, para deshabilitar el escuadrón de naves rebeldes".

"En el Episodio VII, en el duelo entre Kylo Ren y Rey, él la hubiera podido tocar con La Fuerza, para hacerla sentir incómoda..."
"¿Cómo? Aah... ¡Te pasas Fabián!

sábado, 23 de julio de 2016

Odiseo, parte 30

Alejandro se detiene a la orilla del Periférico, dentro del estacionamiento de un Wal Mart. Quiere experimentar, de nuevo, algo que hace varios años descubrió. La civilización, lejos de ser extraña e intrusiva sobre el mundo, es parte del ecosistema también.

Baja su ventanilla y se recuesta en su asiento, cierra los ojos. El ruido del tráfico constante, suena y ruge como el mar; un mar de caucho, acero y petróleo. La manifestación y, consecuencia, de otra forma de vida más: el hombre.

***

Sandra llega a casa de su amiga Maribel, ellas quedaron de ir hoy viernes al cine. Toca el timbre un par de veces y su amiga le abre la puerta.

"¡Sandra! Entra por favor".

"¡Hola amiga!" "¡Muac! ¡Muac!" Besos al aire sobre las mejillas.

"Sandra, espérame mientras termino de arreglarme".
"OK".

Maribel sube a su cuarto y Sandra se sienta en la sala, saca su teléfono y le echa una mirada rápida a sus mensajes. A su derecha, los únicos seis libros en el librero le causan curiosidad (las demás repisas están ocupadas por porcelanas y cristal cortado).

Se puede conocer lo desconocido de los conocidos, echándole una mirada a los libros que hay en su casa.

Sandra se siente atraída por un grueso libro de bolsillo, que por su apariencia, debe de tener varias décadas de antigüedad. "Mundo Desconocido" editado por Plaza y Janes, en España. Huele rico, a libro viejo. Lo abre al azar y, en una página, ve unas fotos, mal reproducidas y en blanco y negro, que muestran estatuillas de barro representando a dinosaurios, mismas que fueron halladas en el centro de México, según describe este libro.

Sandra, quien es atea, ya se sabe muy bien este tipo de fraude, a veces cometido sin intención:

Un extranjero o profesionista llega a un poblado. A los locales, gente pobre, les presta un servicio relacionado con su profesión (medicina, ingeniería, ortodoncia, etc.)

Los pobladores le pagan con pollos, granos, o arte prehispánico. A veces las reliquias incluyen alguna anomalía que intriga al letrado forastero y, éste le pide a los pobladores que le traigan más de estos objetos, a cambio de una remuneración.

Y así los empobrecidos pueblerinos, ven una jugosa oportunidad de lucro y se ponen a fabricar en series estas anomalías, copiándolas de revistas y libros, y terminan, muy creativamente, vendiéndole ovnis de barro, así como astronautas montando dinosaurios.

Sandra regresa el libro a su posición en el estante y, ahora toma, El Conde de Montecristo, por Alejandro Dumas. Este libro le hace recordar un asunto que se ha estado discutiendo mucho, últimamente en los medios.

Sobre la tan traída apología del delito y glorificación de los criminales, en distintos medios como corridos, telenovelas y películas. De lo que ella recuerda de El Conde de Montecristo, Edmundo Dantes se codea con piratas y bandoleros que lo ayudan a perseguir sus metas, a lo largo de la trama en la novela.

Reflejar en las distintas manifestaciones artísticas las andanzas de los criminales, es algo que se ha hecho por siglos; y el prohibir hacer esto, solo lobotomiza a la expresión artística; además que, ocultar el crimen, no lo desaparece.

Maribel baja ahora corriendo como rayo, y al verla, Sandra regresa el libro a su lugar.

"¡Ven Sandra! Le llamé a mi vecina Lore, y... se nos va a pegar, su mamá le prestó la camioneta. ¡Vamos a su casa!"

miércoles, 13 de julio de 2016

Odiseo parter 29

"A ver... ¡Ah! Escríbete esto:"

"No es motivo para estar triste,
no es excusa para abandonar,
los tropiezos hacen a la vida,
y las ofensas son para aprender a perdonar".

Alejandro está ayudando a Sandra, su vecina, a componer una canción para el recital del taller de clases de guitarra, al que ella asiste.

Él la encontró, por casualidad, en un pequeño jardín público, que se encuentra al final de la calle donde viven.

“Camina siempre altiva,
con la fortaleza que esto te da,
ya no volverás a ser la víctima,
porque en tu vida ahora tú eres primero".

Sentados en una jardinera, y muy próximos el uno del otro, una toca acordes y el otro improvisa una letra.

"Y así la vida te premiará,
porque ahora eres fuerte,
y siempre navegaras,
con el viento sobre tus velas".

Está atardeciendo. La fría luz del sol golpea sus rostros, de modo tal que todo alrededor de ellos se convierte en siluetas. La atmósfera se vuelve muy romántica para este par de adultos jóvenes. Ellos acercan sus rostros y, se besan.

viernes, 8 de julio de 2016

Odiseo, parte 28

El fin del semestre y, de la carrera también. ¿Y ahora? ¿Qué acaso uno no planea por adelantado que hacer? Tenemos un instinto nato de poder y control, pero, al mismo tiempo, se enfrenta la vida con un temor subyacente al futuro próximo y, preferimos vivir la vida día a día, semana a semana, de año a año.

Es doloroso pensar a futuro, los amigos que hoy nos acompañan, mañana ya no estarán. Uno mismo será más viejo, más gordo. ¿Y si pensamos en nuestros seres queridos? Nuestro perro estará muerto, nuestros padres...

¿Es en verdad la vida un sufrimiento constante, donde todo solo tiende a empeorar?

Bien, ahora estás recibido, sí, el título te lo regalan, con sus planes de créditos y titulación sin tesis. En estas escuelitas privadas de lo que se trata es el estirar la mano para recibir las mensualidades de los alumnos, o del banco, de parte de los pobres idiotas que sacaron un préstamo estudiantil.

Y como René se dio cuenta al hacer el servicio social, la universidad no te prepara en nada de lo que está actualmente en uso en el mundo laboral.

Y allá afuera, no hay más que, la estúpida carrera de ratas. Trabajar de mala gana, haciendo cosas sin mayor trascendencia, pero que en ese momento pareciera se trataran de levantar otra Capilla Sixtina.

Y en el mundo laboral, ¡así! en un tronar de dedos pasas de: ser a convertirte en un: fuiste. Para prueba solo basta con voltear a ver a los despedidos.

¿Y la vida amorosa? En esta cultura de consumir y desechar, ya todo es sexo sin compromiso. Y respecto al matrimonio, la gente se casa, únicamente porque ya toca. La mayor de las veces se engendran hijos no deseados, quienes a su vez van a repetir este ciclo sin sentido.

René sale de la dirección académica, llevando documentos varios que acaba de recoger, como su acta de nacimiento, historial académico. Le gustaría tener un certificado de no adeudo de mensualidades, pero en esta escuelita el usuario es el que debe probar que no debe nada.

Le dijeron que venga en un mes para que le digan cuándo le estarían dando el título. Y luego la monserga de tener que ir a quién sabe dónde en Insurgentes Sur a hacer el trámite de la cédula profesional.

martes, 5 de julio de 2016

Odiseo, parte 27

Elena no ha podido dormir bien, la preocupación por estar a punto de reprobar tres materias, en el último semestre, le causa insomnio. Y no es que ella no se esfuerce, sino que, simplemente las cosas no se le han dado.

Su mamá le dice que no se preocupe, que disfrute su carrera, su juventud, que los años se van tan rápido que, en verdad no importa cuanto tiempo le tome concluir sus estudios.

Mañana es domingo y ella se hace el propósito de dormir tranquila y sin preocupaciones.

Sin darse cuenta se queda dormida y, su subconsciente, toma control de su cerebro, al presentarse el estado onírico.

***

La joven Valensiya es llamada a presentarse a las habitaciones de su madre, la condesa Olga Mendeleva. Al llegar a la puerta de la gran habitación ella se detiene y, solicita permiso para entrar. La condesa, acompañada de otras nobles damas, sentadas en elegantes sillones estilo Luis XV, conversan tranquilamente entre ellas, al mismo tiempo que están haciendo bordados. Alrededor de ellas, tres sirvientas uniformadas, se apresuran para rellenar las elegantes tacitas de té, de la más fina porcelana china, que están sobre las mesitas junto a ellas.

Luego de ignorarla por un buen rato, la condesa voltea a ver a Valensiya y le indica que puede pasar.

"Aquí estoy madre, ¿qué desea?"

La condesa deposita su bordado sobre sus piernas, toma su taza de té, le da un sorbo, y luego la regresa a la mesita y, finalmente le anuncia a su hija:

"Valensiya, en tres meses te vas a casar con el príncipe Andreinovich. Puedes retirarte".

***

Valensiya acude a la plaza de la ciudad, le gusta, los domingos, caminar entre la gente, ver los puestos de los vendedores callejeros y sus mercancías, así como los locales, alrededor, en las aceras de enfrente, mismos que venden los más diversos artículos, traídos de todo el mundo. Es una tarde con sol pero fresca, ella camina absorta pensando en su matrimonio con éste, para ella, desconocido príncipe Andreinovich. Su acostumbrado paseo en la plaza no la distrajo.

Así que taciturna y acongojada camina de regreso a la finca familiar, cuando, luego de un instante, nota que un hombre la sigue.

Valensiya entra a un almacén, buscando protegerse en la multitud. Entre los maniquíes, vestidos con la última moda parisina, ella mira hacia la puerta. Luego de varios minutos, sin que su acechador entrara a la tienda, ella se siente segura y luego, lo atribuye, la persecución, a su imaginación.

"¡Por Dios! El compromiso me tiene alterada y ahora hasta imagino que me persiguen".

"¡Buenas tardes! ¿Desea que se le muestre uno de los vestidos?" Una joven y atenta vendedora le ofrece.

”No gracias, solo entré a ver". Y camina de regreso a la calle.

Apenas sale del almacén cuando nota que en la acera la espera el hombre que la venía siguiendo, ella se alarma. Este hombre, mayor que ella pero de aspecto juvenil, trata de calmarla y explicarle, al mismo tiempo que hace ademanes.

"¡No! ¡no! ¡por favor no se alarme! Le ofrezca mis más sentidas disculpas por mi atrevimiento y modo tan vulgar de seguirla. Pero, es que no pude evitar el fijarme en usted, calles atrás, cuando caminaba en la plaza".

El hombre se la queda viendo con una mirada implorarante, tanto que a Valensiya le parece gracioso. El es un hombre de aspecto limpio y cultivado y, por sus ropas, parece pertenecer a la clase comerciante, ella se lo imagina atendiendo una botica o tal vez una tienda de abarrotes.

"Me llamo Vasily".

Ella ahora entusiasmada le extiende su mano:

"Y yo soy Valensiya, hija del conde Mendelev"

Vasily le besa la mano, sin retirar su mirada de los ojos de ella.

***

Un papelito envuelto en una piedra, y arrojado sobre la barda, o una piedrita arrojada contra la ventana de su habitación, son las señales de Vasily para solicitarle a Valensiya que salga a caminar y a platicar con él.

Llevan ya así cinco días viéndose. Del desconocido príncipe Andreinovich ella no ha recibido mayor información de parte de sus padres. Estos tres meses van a pasar volando y, la irrupción de Vasily en su vida es bienvenida, ella desea distraer su mente en otras cosas que no sean su boda.

Valensiya baja corriendo las amplias escaleras circulares de la mansión familiar y su madre ya la espera abajo con un rostro indignado.

"¿Se puede saber a dónde te dirijes con tanta prisa?"
"Madre, voy a la mercería a comprar un nuevo juego de hilos para bordar".
"¿Y ayer, anteayer y el día previo? una señorita no tiene nada que estar haciendo saliendo todos los días a la calle, y menos ahora que eres la prometida del príncipe Andreinovich. De este domingo al siguiente él va a venir formalmente, a solicitar tu mano".
"Madre, necesito ese juego de hilos para terminar mi nuevo estampado. Le aseguro que no me tardo".

Y Valensiya sale caminando apresuradamente y ahora preocupada por esta nueva información recibida sobre su boda arreglada.

***

"¡Ya Vasily! ¡Para! ¡No se cómo me convenciste de esta locura!"

Valensiya se sujeta con ambas manos de los bordes del pequeño bote, mientras Vasily, con un torcido sentido del humor lo sacude, Valensiya aterrorizada ya se visualiza siendo volcada al agua del pequeño lago.

"Le dije a mi madre que iba a salir solo un instante, a comprar hilos, ¡ella me va a matar por haberme escapado toda la tarde!"

"Perdóname Valensiya, a veces me comporto como si tú fueras un amigo", él toma las manos de ella entre las suyas y, la mira lleno de amor, a los ojos, ambos juntan lentamente sus rostros y finalmente se besan.

Con los ojos brillantes y una sonrisa,Vasily rema de regreso al embarcadero donde rentaron el bote.

Un grito y luego carcajadas hacen voltear a Valensiya a ver a una pareja que acaba de voltear su bote contra el agua del lago, ella regresa su mirada, a ver a Vasily y, ella adivina lo que él piensa y gravemente ella le dice:

"Ni se te ocurra..."

***

Valensiya llega corriendo a su casa y, corriendo sube las escaleras, la condesa se encuentra rodeada de nueva cuenta por otras condesas y duquesas, interrumpen su conversación ante la súbita irrupción de Valensiya. La condesa Mendeleva rompe el incómodo silencio haciendo un sonido con su garganta y cogiendo su taza de té se dirige a una joven dama:

"Bastante indignante, eso que nos comentas, respecto a la influencia que ese tal Rasputín ha ganado sobre la zarina Alejandra".

***

Valensiya se queda extrañada, que esta noche, su madre la condesa ya no la amonestó por su última escapada. Ella siente que es castigo suficiente que la hayan visto llegar, escapando hacia su habitación, el grupo de damas que acompañaban a su madre.

Lo que deben pensar de ella ahora, que ella es una, una... ¡cualquiera! por andarse escabullendo. Y ¿acaso no lo es? siendo una mujer comprometida se anda... besando con un hombre del que no sabe nada.

Se siente muy avergonzada y se echa las manos al rostro, tratando de contener las lágrimas.

Valensiya toma una decisión, dolorosa para ella pero correcta, protegerá su prestigio y honrará a la condesa y la obedecerá casándose con el príncipe Andreinovich.

Ya no verá más a Vasily, ni siquiera para despedirse de él y, mintiendo para su beneficio, le comentará, a su padre el conde Mendelev, que desde hace varios días ha visto a un hombre rondando la finca familiar y, que a veces, arroja piedras hacia el interior.

Así los sirvientes ahuyentarán a Vasily para que no vuelva jamás.

Valensiya se queda dormida, finalmente, luego de llorar bastante.

***

Los sirvientes andan apurados, limpiando la casa, los espejos, los candelabros, la cristalería. En la cocina las cocineras se esmeran en preparar la cena para esta noche muy especial. Hoy viene el príncipe Andreinovich a solicitar formalmente la mano de Valensiya.

Valensiya, está vestida solo con su corsé y, está sentada en el tocador, mirando su reflejo en la luna. Su fiel nana Irina le está cepillando su largo cabello negro.

Ella está absorta en sus pensamientos.

Piensa si el pobre Vasily estará bien, luego de que, la última vez que él vino a arrojar piedritas contra su ventana, a continuación escuchó el escándalo hecho cuando salieron el mayordomo y dos sirvientes, a corretearlo y hasta un par de balazos le tiraron.

En fin. Esta noche va a conocer a su futuro marido, y ella, va a ser su esposa, convertirse en la madre de sus hijos y, en señora de su casa y, será la anfitriona en todos los eventos importantes que organicen y, tendrá a otras esposas de ilustres caballeros, como sus amigas. Justamente como su madre y, antes de ella, su abuela y antes la madre de esta.

***

Son las siete de la tarde, abajo, ya se escucha una gran algarabía. Valensiya mira su reflejo en la luna de su tocador una vez más antes de bajar, ¡está impresionante! Hace minutos su nana Irina la ayudó a terminar de vestirse, así como a ponerse el elegante juego de collar y aretes de perla, que pertenecieron a su abuela. Así como luce, fácilmente pasaría por una de las hijas del Zar.

Un insistente toquido a su puerta la trae de vuelta de su introspección, es su nana.

"¡Niña Valensiya! ¡Niña Valensiya! ¡El príncipe Andreinovich, y sus padres ya esperan abajo en la sala! ¡Su madre ha mandado por usted!"

Valensiya respira hondo y, sale de la habitación camino de la sala, allá abajo.

***

Al ir bajando las amplias y elegantes escaleras, Valensiya, puede ver a los invitados de sus padres, distintos condes, barones y príncipes de la Rusia imperial, acompañados a su vez de sus condesas, baronesas y princesas. Entre ellos se mueven los sirvientes llevando charolas con vino y canapés.

De repente, entre ellos, se abre paso, radiante y orgulloso, su padre, el conde Mendelev.

"¡Valensiya ven!"

Avanza al pie de las escaleras y la lleva de la mano, hacia un hombre elegantemente vestido, él está de espaldas, rodeado por un grupo de nobles, quienes están muy atentos a un relato que él les narra, sobre su última experiencia militar contra unos obreros sublevados.

Su padre se aproxima ante el caballero y llamando su atención para que se voltee, él lo introduce:

"Valensiya, te presento al príncipe Vasily Andreinovich".

Cuando el príncipe voltea ella ve que se trata de Vasily, "el pobretón Vasily”, ella corre hacia él a refugiarse en su abrazo. Vasily la abraza contra él, le planta un beso en su cabeza, ella está llorando de alegría descansando contra su pecho, y ahora Vasily le pregunta:

"¿Te casarías conmigo?"

***

Un rayo de sol que entra orgulloso por la ventana, despierta a Elena y, ella despierta desubicada. Y, ahora con tristeza, se da cuenta que solo era un sueño.

Ella estaba viendo todo como una mirona entrometida en vidas ajenas, pero, había tanto de ella en Valensiya...

domingo, 19 de junio de 2016

Odiseo parte 26

Es domingo en la mañana, Alejandro se levanta generalmente temprano los fines de semana. Y debido a esto, él desayuna siempre solo.

Está comiendo un hot dog de jamón y queso amarillo. Y su mirada se fija en la jarra de agua sobre la mesa.

Es de plástico azul y está llena. Por dentro, burbujitas se pegan a la superficie de la jarra.

Alejandro comienza a pensar que debe de existir un movimiento de convección del agua, la parte inferior subiendo a la superficie y el agua en la superficie bajando al fondo.

Esto debido a que la masa de agua ejerce, incrementalmente, presión sobre las capas inferiores, nivel molecular por nivel molecular, hasta llegar al fondo.

Y esto genera un diferencial térmico, mismo que pone en marcha la convección.

Al dejar caer su brazo sobre la mesa, luego de depositar la taza de agua a un lado de su plato, Alejandro observa las ondas generadas dentro de la jarra. Estas parten de las paredes de la jarra y convergen en el centro, creando momentáneos grumos de agua.

Esto lo mueve a recordar lo que sabe de física cuántica. La materia es energía, vibraciones electromagnéticas en el vacío dan origen a las partículas subatómicas, que, en una progresiva complejidad, componen a todo lo observable.

jueves, 16 de junio de 2016

Odiseo, parte 25

Está Alejandro muy concentrado, estudiando de un libro de Unix en la biblioteca, cuando llega Memo, agitado y sonriente:

"¡Ven wey! vamos afuera, tú también te vas a cagar de la risa".
"Memo estoy ocupado, ¿qué es?"

Y tiene que salir caminando a paso veloz tras Memo, porque este no lo esperó. En el arco detector de libros hace una mueca de exasperación, porque justar ahí, están dos chavas de comadres y obstruyendo el paso.

En la explanada lo espera Memo, quien al verlo le indica con las manos que se apure y, así otra vez sale tras de él.

Al llegar a la calle, frente a la puerta principal de acceso de la universidad, Alejandro voltea a ver lo que Memo le indica:

"¡Mira el pedo que armó el pinche René!"

Alejandro se tiene que abrir paso entre la multitud de alumnos que rodean a René, quien está siendo entrevistado por un motociclista de La Red de Radio Red.

"...semestre tras semestre es la misma historia aquí en la Universidad del Valle de México, nunca tenemos la lista completa de materias con maestros, pero eso sí, en periodo de examenes parciales, gente de la administración, de una manera humillante, llega con listas a sacar a alumnos que se han atrasado unos cuantos días en pagar la colegiatura. Esto ya no estoy, estamos, mis compañeros de clase y yo, dispuestos a seguirlo tolerando.

"Ya que las autoridades de la SEP, fuimos en comitiva a entrevistarnos, se declaran incompetentes para intervenir, recurrimos a la opinión pública y a los amables micrófonos de Radio Red para denunciar y desenmascarar a estos comerciantes sin escrúpulos de la educación. Gracias."

Los alumnos que lo rodean, a René y al motociclista reportero, estallan en aplausos, silbidos y gritos de aprobación.

"Mi reporte desde la Universidad del Valle de México en Lomas Verdes". Se despide del aire el motociclista. Le da la mano a René, y este le regresa unas palmadas de agradecimiento en su vistoso traje de motociclista, se pone el casco y la gran moto deportiva se aleja rugiendo.

Recién se fue el reportero cuando salen al encuentro de los alumnos reunidos, la rectora del campus Lomas Verdes y Francia, la directora de la carrera de Sistemas, ¡acompañadas por Manuel! Chismoso hijo de la...

"!René Mendoza! !Venga inmediatamente para acá!" La rectora le grita muy enojada, René muy serio con las manos en la cintura, ni se inmuta y se la queda viendo fijamente.

El grupo de alumnos que antes lo rodeaban ahora voltean a ver a los recién llegados y, abren un espacio para que ambas partes se aproximen.

"René por favor, ven". Ahora Francia, la directora de Sistemas se lo solicita. René le lanza una mirada asesina a Manuel, quien intimidado, baja la mirada.

Bueno ellas siguieron avanzando y René solo tuvo que caminar unos pasos para acercarse.

"Licenciada, Francia, buenos días. Hola Manuel". René saluda respetuosamente. La rectora se dirige a él:

"Esta no es la manera de hacer las cosas, antes que nada debes de entender que la ropa sucia se lava en casa".

"René", ahora es Francia, "Manuel, como líder de clase, y yo, mandamos un escrito, hace semanas, solicitando a rectoría el que se ordene a dirección académica, que no cancelen las plazas cada vez que un profesor genere baja y el que se acelere la contratación de profesores, haciendo uso de una base de datos académica. Solicitantes para docencia siempre hay, es en nuestro extremo que la universidad está fallando".

"Justamente estaba con Francia dándole seguimiento a ese asunto, cuando llegó Memo por nosotros, contándonos lo del motociclista". Manuel le explica.

"Vamos a mi despacho por favor". La rectora les solicita. Todos los alumnos que presencian esto, se quedan murmurando entre ellos cuando los ven partir.

***

Una hora después, en la cafetería, René les cuenta a Alejandro, Fabián y Memo lo discutido, y también, que compromisos acordó la rectora con Manuel y él.

Ahora sí se va a corregir el hasta ahora perenne problema de falta de profesores y, en caso de ser necesario se va a recurrir a la plantilla docente de los otros campuses.

Manuel (una vez aclarado para René que él no es un delator) va a supervisar, junto a los otros líderes de grupo, que esto en realidad se implemente.

También la rectora giró a la direccióm académica una orden para que ya no se humille a los alumnos que se atrasen con una colegiatura.

jueves, 9 de junio de 2016

Odiseo, parte 24

"Estados Unidos domina al mundo por medio de su barata cultura y su horrible lengua".

Es lo que está diciendo este desconocido, para Alejandro, filósofo de izquierda en un programa 'cultural' en el canal del Estado de México.

Alejandro quisiera contestarle que gracias a que él se autoinstruyó en el Inglés, se le abrió un universo, de información y conocimientos, que difícilmente llegan traducidos al país.

"Destruye a la juventud con su música y celebraciones satánicas como el Jalogüín". (Así lo pronunció). "Y sus costumbres ajenas a las tradiciones mexicanas".

Alejandro piensa que si este tipo creerá que la Navidad la inventaron en Oaxaca.

En ese instante el tono de su celular suena, lo toma y lee que es René; le contesta.

"¿Qué onda wey?"
"Nada ca... ¿Oye, puedes ir a la universidad mañana a las nueve? La cita es en las sombrillas de la entrada".
"Sí, pero ¿para qué?"
"Vamos ir a la secretaría de educación pública, ¡para que se jodan a estos cabrones! ¿Cómo es posible que en octavo semestre sigamos con el problema de falta de profesores?"
"Pues sale wey, me parece bien; ahí voy a estar. ¿Supongo Memo y Fabián también van a ir?"
"¡Desde luego Alex!"
"OK, nos vemos".
"Nos vemos, ¡besos!"
"¡No mames pinche René!"

Y con sus carcajadas, René, corta la llamada".

***

No saben cómo ni cuándo, pero se les pegó Manuel, el cerebrito de la clase, mismo que es un nerd insoportable. Y van por el periférico, rumbo al sur, en la camioneta de Memo, una Honda gris muy bonita.

Memo mete un CD al reproductor y suena Stayin' Alive de los Bee Gees, y Manuel de inmediato tiene que salir con su comentario mamón:

"Ese grupo es nuevo ¿verdad?"

Según él, es muy gracioso, René solo le contesta: "Hey sí". Con un desgano que no puede ocultar.

"Ayer estaban pasando un programa sobre la vida de Cristo", Memo comenta, "muchas suposiciones y muy poca evidencia histórica existe sobre él".

"Los evangelios que hablan sobre su vida fueron escritos décadas después de la crucifixión y ningún historiador romano lo menciona", dice René.

"Los textos de un historiador romano sí hacen referencia suya, no recuerdo si se trata de Suetonio o Plinio El Viejo. Pero, se especula que estos textos fueron modificasdos, siglos después, por la iglesia, para corregir este hecho incómodo sobre la no mención histórica de Jesucristo", todo esto lo dijo Memo y luego agrega:

“Puede que la vida de Cristo en realidad sea una página en blanco”, y ahora tiene que quitársele de enfrente a una histérica que se le pegó y le viene echando luces.

"Se ha de venir cagando", comenta Fabián, quien viene sentado adelante en el asiento de pasajero.

Manuel baja el vidrio, sentado atrás del lado derecho y grita:
"¡Vieja cagada!"

¡Cielos! Es tan falso, y molesto, todo lo que hace este tipo para encajar socialmente. En verdad ¿quién lo invitó? Y en serio que cada vez que este tipo abre la boca chupa energía y corta el ambiente ameno y hace que se pierda la inspiración de lo que se estaba platicando.

"¿Qué onda Fabián? ¿Por qué siempre tan callado y tranquilo?" Es René, desde el asiento de atrás sacudiéndole el cabello. "¿Por qué no tienes novia? ¿No vayas a salir con que eres mayate?"

Se ríen todos, Fabián también. Y Alejandro se dirige a él:

"Que no te moleste Fabián. El pinche René, el otro día al teléfono me mandó besos".

Y ahora todos se carcajean y, Alejandro y René intercambian amistosas fintas de box.

***

Los cinco esperan en la antesala del despacho de un funcionario de la Secretaría de Educación Pública. Cuando llegaron al edificio con su pequeña protesta, a todo mundo le tuvieron que repetir su queja y el motivo de su presencia. Ellos demandaron hablar con el secretario mismo, pero una asistente los canalizó con este licenciado quien, basados en lo grande y elegante de su despacho, debe ser alguien importante.

Luego de esperar, relativamente muy poco tiempo, la secretaria del funcionario les indica que la sigan al interior del despacho. Es un amplio despacho, muy iluminado, con una gran ventana con persianas de aluminio, el escritorio del funcionario es grande, de madera obscura, con elaborados motivos artesanales, ocupado por la pantalla plana de la pc, tiene también una elegante cubierta personal de piel, sobre la que trabaja este ejecutivo. El escritorio transmite la sensación de mucho trabajo, pero sin el caos ni desorden de los escritorios del oficinista promedio.

En el despacho hay también una mesa circular y sus sillas hechas, al parecer, de la misma madera fina.

Cercanos a la entrada hay un sillón largo en piel y contrapuesto a este, un sillón individual. En medio de estos, una baja mesa con un elegante arreglo de flores.

Los recibe un hombre de cerca de cincuenta años de edad, blanco, cabello negro corto y algo rizado, sobre su nariz de bola dos intensos ojos negros.

El está de pie y les indica que se sienten en el sillón y él procede a ocupar el sillón individual. Como no caben, con mucha desfachatez, René se sienta en el brazo izquierdo del sillón. El funcionario se lo queda mirando fijamente como consecuencia. Para no antagonizarlo René decide mejor no sostenerle la mirada.

Después de explicarle al funcionario de la SEP que cada semestre es la misma situación, falta de profesores en varias materias y que en las materias donde sí tienen maestros solo les dan una embarrada de las asignaturas, el funcionario, luego de escucharlos atentamente, les dice:

"¿Discutieron todo esto, primero, con el director de su carrera? ¿con el rector de su universidad?"

"Bueno sí", es René, "muchas veces le hemos señalado esto a Francia, la directora de nuestra carrera y, el problema persiste..."

"Jóvenes, esto tenían que tratarlo con el rector, antes de recurrir a la SEP, ese tipo de asuntos no los resolvemos nosotros.

Me dan la impresión que, quieren crearle un escándalo a su alma mater, en un afán punitivo.

Pero se equivocan, hay cierta etiqueta, que ustedes como estudiantes, deben seguir y respetar, respecto a su universidad, y las autoridades de la misma. Así que, vayan a hablar con las autoridades de su escuela. Yo por principios, no puedo ni debo intervenir."

El funcionario se levanta de su sillón y les enseña la puerta. Cuando todos ellos salen, y con una sonrisa burlona, cierra la puerta de su despacho inmediatamente.

Manuel exclama:

”¡Charros! Nos mandó por un tubo".

jueves, 26 de mayo de 2016

Odiseo, parte 23

"Yo jamás iría de campamento, ¡que porquería! ¿Dónde haces del baño? ¡Ahí en un hoyo en el lodo!

Soy muy recatado y pulcro en mi higiene. ¡No! Eso no es para mi".

René sonríe al escuchar esto comentado por uno de los jóvenes sentados detrás de él, en el microbús.

"Yo no tengo nada de que avergonzarme, es Mara la que no va a saber ni dónde meter la cara en cuanto me vea llegar a la boda. ¡Claro! ¡Si tiene vergüenza! Que no tiene, porque si tuviera, ni se aparecería después de lo que hizo".

Es una joven señora, de pié junto a René, hablando con una amiga al teléfono. Él supone ella está haciendo referencia a alguna infidelidad con el esposo de ella.

No es que René hoy haya amanecido chismoso pero, es imposible no escuchar lo que la gente habla en el transporte público.

"Cuando eso me pase, ¡voy a dar brincos de alegría!" Ahora una adolescente le comenta a una señora, ambas sentadas en la gran banca del lado derecho, y la joven continúa:

"Sí no soy inconsciente, todo lo planeamos y tomamos nuestros cuidados".

Algo críptica esta charla pero a René le permite adivinar que la joven se refiere a que ya tiene sexo con su novio.

En los asientos frente a René, un hombre le comenta a otro:

"Los idiotas del Seguro le pusieron la cinta adhesiva ¡directamente sobre la úlcera de la pierna a la pobre viejita!"
"¿No me digas?"
"Sí, mi pobre madre daba unos gritos cuando se la quitaron, con piel, costra...".

René siente escalofríos al escuchar esto tan desagradable.

Su vecino de asiento va ocupado leyendo un libro sobre programación C:

$ gcc programa.c -o programa

A René le gusta la programación tambien, así como los comandos de Unix.

Ahora en un semáforo, sube uno de estos curiosos personajes que van entregando paletas de caramelo con una nota engrapadas:

'Soy mudo y solo me sostengo de la ayuda de la gente'.

Esta maña para mendigar dinero, al menos, no es agresiva como la práctica de los tipos que suben vendiendo tontería y media, pero que literalmente amenazan que uno los ayude ¡para no verse obligados a robar!

Pero los que se llevan el trofeo a la molestia, son los que se suben a tocar, ya sea con una guitarra o, los nacos con sus tambores africanos.

René nota la próxima parada donde debe bajarse para, desde ahí, caminar hasta la universidad. Es un largo trayecto a pie, pero a él le gusta caminarlo, en vez de tomar otro microbús, porque le distrae el ir caminando, viendo las casas, jardines, el escuchar a los gorriones y, en la cuadra previa a la universidad, ver las tiendas del centro comercial.

viernes, 20 de mayo de 2016

Odiseo, parte 22

En esta época del año se sueltan unas ráfagas de viento muy fuertes y todas las hojas de los árboles, de la señora que vive justo enfrente de la casa de Alejandro, se esparcen a las casas vecinas.

Esta señora es muy clasista, grosera y, se siente una doña millonaria. Debido a esto, Alejandro la apoda 'Doña Florinda'. Ella se siente superior, a pesar de vivir en la misma 'vecindad' que los demás.

Para una muestra de como es de grosera esta señora cabe mencionar lo que le sucedió al profesor Castro, vecino de ella.

El profesor Castro es el abuelo de Sandra, la adolescente que le gusta a Alejandro. Este señor, y la 'Doña Florinda', son de los vecinos que originalmente se mudaron, hace más de 30 años, en este fraccionamiento cuando fue establecido.

A pesar que durante todos estos años él y esta señora se saludaron, por cortesía, respetuosamente; el profesor Castro un día que coincidió con que ella, estaba saliendo del garage en su camioneta, él se aproximó a ésta para pedirle de favor, que los autos de su familia no los dejaran invadiendo el terreno propio de su casa, ya que cuando sus hijos van a visitarlo y, al ser su casa muy pequeña, estos no tienen donde estacionarse.

Pues esta mujer muy groseramente y olvidándose de tantos años de ser vecinos, le dijo que de la puerta de su casa ya empieza la calle y molesta y sin despedirse, arrancó a gran velocidad.

***

El papá de Alejandro agarra el recogedor, la escoba y un gran bote de basura, que siempre está apartado para echar en éste el pasto y las ramas que se podan del jardín.

Alejandro se da cuenta y le pregunta:

"¿Qué vas a hacer?"
"¡La vieja de enfrente! Jamás poda sus árboles y ya se nos vinieron todas las hojas secas a nuestra banqueta".

"Yo lo hago, déjalo. No es conveniente que la gente te vea barriendo, ya ves como todo mundo es clasista y chismoso".

En la familia de Alejandro son de la filosofía de "manos a la obra". Ellos mismos podan el césped, pintan la casa, barren la banqueta, lavan los autos. No adoptan poses de superioridad social.

A Alejandro se le quedó muy grabado el escándalo y chisme que le hicieron a su papá, su hermano Rogelio y su esposa María (tíos de Alejandro.)

Sucede que, siendo Alejandro un niño, la tía María habló a la casa y Alejandro contestó y ella preguntó por su papá. En esa época, ambas familias estaban muy cercanas y Rogelio invitaba a su hermano a una carne asada cada domingo.

Ese convivio con tíos y primos, Alejandro, lo disfrutaba mucho y Alejandro sentía identificación y lealtad a ese grupo familiar extendido y, él les dio, en su mente, la etiqueta de "familia". Pero la traición, narrada a continuación, le causó disonancia cognitiva y desencanto.

Para Alejandro fue de lo más natural el compartirle algo íntimo a su "tía" María cuando ella preguntó por su papá:

"Ahorita te lo paso, está lavando los trastes del desayuno".

En ese momento, ella solo se limitó a invitarlos a la tradicional carne asada de un domingo futbolero.

Fue hasta tiempo después que en la familia de Alejandro se enteraron de la burla, sorna y sensacionalización del "mandilón Alejandro" que Rogelio y su esposa habían estado haciendo con el resto de la familia, los vecinos de ellos y, en el trabajo.

Ruin y asquerosa traición de la confianza y cariño extendido a estos seres bajos.

***

En verdad la banqueta está exageradamente cubierta de hojas secas, pareciera que el viento conscientemente las sopla hacia su casa.

Cuando finalmente termina de barrerlas, el bote de basura está lleno hasta el tope.

"¿Se llenó todo el bote Alejandro?"
"Si, ¡mira!"
"Déjalo afuera, en la noche 'Doña Florinda' va a pagar".

El papá de Alejandro, todas las noches a las once, saca a la banqueta el bote de basura, con la última bolsa generada en la cocina y luego le echa llave al portón a la calle y a la puerta principal.

En esta ocasión, toma el bote lleno con hojas secas, se atraviesa sigilosamente y va y lo vacía a la entrada de la casa de 'Doña Florinda'.

Ojalá el viento no arroje a las hojas de vuelta a su casa.

viernes, 13 de mayo de 2016

Odiseo parte 21

Memo se aisla amargado. El día de hoy parece que casi todo el mundo en la universidad está contando sobre como van a festejar a sus madres mañana 10 de mayo; o que les van a regalar.

Incluso Fabián, que es muy sencillo y calmado, regresó del break con un juego de perfumes envuelto en celofán, y con un moño rojo, que compró en el Sanborn's del centro comercial junto a la escuela.

Esta fecha le trae muy dolorosos recuerdos. Él niño y, una tarde nublada, su mamá saliendo de la casa con una maleta, luego de una más de las constantes discusiones con el papá de Memo.

Y así nada más, ella dejó el hogar y su madre, solo se convirtió en una voz en el teléfono que, a veces le hablaba para preguntar por él.

Luego se convirtió en una señora exageradamente arreglada que, a veces, pasaba por él, para llevarlo a comprar ropa y juguetes.

Más grande tuvo que lidiar con el hecho de que su madre se había ahora juntado con otro hombre y que, ya tenía dos medias hermanas.

Su papá por su parte ya no se volvió a involucrar en una relación permanente.

A Memo se le quedó muy grabada una conversación entre su padre y su hermana, tía de Memo. Ella le preguntó sobre por qué no rehacía su vida. Y su padre le contestó:

"Ya tuve un hijo, mi apellido va a vivir al menos una generación más y, en eso, ya le cumplí a la vida.

Me quito de problemas derivados de un atamiento sentimental a una mujer, que de seguro ni siquiera sabe que quiere de la vida. También ya no tengo que jugar al marido proveedor que tiene que comprarle su casa y su camioneta.

Si tengo necesidades por calor femenino, pues, simplemente invito a salir a una de mis amigas del trabajo y san se acabó. ¡Soy libre!"

Memo, debido a esto, se hizo a la idea de que él no se va a casar, pero, a veces añora el tener una amiga, compañera, cómplice, amante...

Y se pregunta si, de encontrar a la mujer correcta él sentiría la necesidad de juntarse a ella por el resto de sus vidas.