lunes, 12 de septiembre de 2016

Arrebatado. Partes 1 a la 4

Arrebatado. Novela de Ciencia Ficción por Carlos Santillán




César Lacroix es un exitoso joven ingeniero en sistemas, desde que egresó de UPIICSA, todo ha sido bonanza para él. Hace ocho años ingresó a trabajar a Pemex y, ya es subgerente, en la subgerencia de desarrollos de sistemas.

Y este lunes al mediodía él se siente pleno y realizado, el sol brilla en todo lo alto contra un cielo azul de fondo.

Tuvo que abandonar el centro corporativo de Pemex para ir a actualizar su información en la Caja de Ahorro de la cooperativa de trabajadores de Pemex, justo en la acera de enfrente.

En la entrada de la cooperativa, situada en la planta baja de un gran edificio construido en lo que otrora fuera un lote usado como estacionamiento público, pusieron el acceso en forma de letra L, entre paredes de cristal, vigilado por un guardia armado. Una evidencia más de la decadencia de la paz social en la Ciudad de México.

No importa que César sea jefe, el guardia lo increpa con su voz hosca:

"¿A qué asunto viene?"
"Vengo a actualizar mis datos personales. Me llegó una carta sobre que los miembros de la cooperativa tenemos que venir a hacerlo".
"Pase a cualquier cubículo desocupado, una ejecutiva lo atenderá".


César entra y al azar escoge el tercer cubículo.

"Buenos días señorita vengo a actualizar mis datos".
"Siéntese señor por favor".
Sí bien por su posición como subgerente está acostumbrado a que le hablen de usted o se refieran a él como: "ingeniero", jamás se ha podido acostumbrar a que le digan: "señor". Porque eso implica que ¿lo consideran viejo? Él está, y se siente joven.

La ejecutiva le pide su número de socio, ficha, nombre completo, edad, CURP, cuenta de depósito bancario.

"Oiga", César le pregunta, "pero, toda esa información son datos que ustedes ya tienen..."
"Sí señor así es, pero por orden del SAT se nos exigió actualizar todos los datos de los socios de la cooperativa".
"¿Y no los pudieron solicitar, los datos, vía correo electrónico?"
"No porque, tenemos que archivar fotocopias de la credencial de elector, así como, de la credencial de Pemex".

César se queda sorprendido por haber sido víctima de burócratas incompetentes, y se siente como un analista que se escapa a mediodía, a perder el tiempo...

Luego de que la señorita se tardara sacando las fotocopias de sus credenciales, César impaciente le pregunta:

"¿Es todo?"
"Sí señor".
Él se pone de pie, luego de desearle un buen día. Ahora tiene que pararse en la puerta para que, el guardia, la abra y le permita retirarse.

"¿Ya se va señor?"

César siente ganas de contestarle que se paró cerca de él solo para admirarlo...

"Sí, ya me retiro..."

¡Caramba! ¿Cuánto tiempo le costó hacer este trámite inútil? Como cuarenta y cinco minutos desde que salió de su despacho y le avisó a Aurora, su secretaria, que venía para acá.

La banqueta de la entrada lateral del centro corporativo de Pemex, a la que él se dirige atravesando la calle, es un pequeño bazar. Un libro, a la venta, en el puesto de periódicos llama su atención, Anubis, el dios chacal, de la muerte egipcio, en la portada.

César no ve a un ciclista que viene a toda velocidad y en sentido contrario; el ciclista no es ni para gritarle "¡golpe va!" Lo impacta de costado y César cae, azotándose violentamente la cabeza contra el pavimento.

¿El ciclista se detuvo a socorrerlo? ¡No! ¡Le valió! Una multitud se arremolina en torno a César.

"Está muerto..."

Dice un gigantesco hombre, con cara de niño, que se hincó a tomarle el pulso en la muñeca y en una arteria carótida.



Ha sido un arduo día de trabajo en la planta de algas y luego de su turno de ocho horas, sin pausa para tomar siquiera un lunch, Lumila checa su salida.

Ella con desgano se forma en el scan óptico, uno de varios, que con una captura del iris, registra la entrada y salida de los obreros de la planta. Una fila de una docena de mujeres vestidas con falda larga y camisa acompañante, ambas de mezclilla azul deslavado, largos guantes de látex, botas de trabajo, con suela de caucho y, el cabello recogido y cubierto por una pañoleta verde claro.

La empujan desde atrás. Ella voltea y ve que se trata de Anazda, una madre de tres niños, joven de edad pero ya avejentada por esta vida tan trajeteada.

"Perdón Lumila, tenía la mirada baja mientras me removía los guantes y, no te vi".

"No te apures Anazda, ¿por qué se tardan tanto checando? Pareciera que al checar la salida se ponen a leer el manual completo para la elaboración de soya partir de las algas."

Anazda solo le regresa una sonrisa en su rostro cansado.

Después de varios minutos más de espera, por fin Lumila se encamina a la salida.

Es una tarde iluminada y fresca. Ya en la calle ella se ve impedida de caminar rápido, debido a la multitud que se genera, al encontrarde las obreras del turno que recién sale, con las obreras que van entrar a laborar.

Una vez superada la multitud, su única compañía es el rugir de los motores de los tráileres, cargados de soya, que salen de la planta.

***

César despierta confundido, desubicado y con dolor de cabeza. Lo último que recuerda es que se sentía enojado por haber perdido tiempo en la cooperativa; y ya después de eso, su mente está en blanco.

Se incorpora sentándose y, siente yerba contra sus manos, abre sus ojos y, se da cuenta que está en el campo.

"¿QUÉ JODIDOS?"

Ahora sí está totalmente confundido. Su mente de inmediato trata de racionalizar la situación.

"¿Qué pasó? Me imagino que, me obligaron a subir a un auto y, me llevaron a vaciar mis tarjetas de crédito, y luego, vinieron a tirarme a la carretera, luego de golpearme..."

César calcula que deben ser cerca de las seis de la tarde, por la luz crepuscular y el viento fresco que sopla. Lleva su mano al interior del saco y, por fortuna, no le quitaron el celular. Y revisándose, su cartera ¡también está!

En la pantalla nota el icono de: red celular no disponible. Aún así trata de llamarle al ingeniero Carlos, unos de sus superintendentes. Pero, es inútil, no hay señal.

"¿Dónde estoy?"

Se pone de pie y se encamina hacia una carretera cercana, que nota a escasos metros de donde despertó.

"A ver, el sol se pone al oeste, entonces, este y norte por allá, por lo tanto, escojo caminar al sur".

Luego de varios minutos, él se extraña que no ha visto ni un solo automóvil, ni casas, ni personas a pie o bicicleta. Solo perros ocasionalmente, que lo voltean a ver para olfatearle y luego se alejan.

Eso sí, ya ha contado al menos siete tráileres que lo pasan en sentido contrario hacia el norte.

"Nunca había notado esa empresa".

A él, que desde siempre le han gustado loa vehículos, le parecieron bonitos los diseños futuristas de los tractocamiones.

***

Lumila camina pensativa, de vuelta a casa, y ahora sí que literalmente, va comiendo el polvo y humo de los traileres, cargados de soya, que salen de la planta.

Ella es una técnica especialista en procesamiento, esto significa que ella sola podría dirigir la planta, al frente de todas las obreras. De no ser porque el sindicato puso a una hija de una de las líderes de las secciones sindicales al frente.

Y Lumila es jefa de trituradoras únicamente.

El proceso completo se puede sumarizar en: recibir las algas, vaciarlas a los tanques de lavado, unos gigantescos tanques de cerca de diez metros de diámetro, y tiene veinticuatro la planta. De los tanques, bandas transportadoras llevan las algas a hornos de secado. Para a continuación, pasar a trituradoras, que reducen las algas a fino polvo.

De hecho la etapa que más intervención humana requiere es el empacado. Obreras con pequeñas palas echan la soya a bolsas de plástico, de tamaño mediano, más abajo de la banda transportadora, otras obreras las introducen, cada bolsa, a sus cajas individuales y, más abajo, obreras introducen una docena de cajas en cajas, para su distribución, y por último, otras obreras arman los contenedores para su embarque a bordo de los traileres.

***

César, al fin, luego de media hora caminando, llega a los límites de la zona urbana, hay casas, calles, alumbrado público y gente. Parece ser, para él, un desarrollo habitacional de interés social.

Y se encamina hacia un parque, donde puede ver a niños jugando en unos juegos infantiles y, siendo cuidados por un grupo de mujeres.

"¡Bien! ahora a preguntarles donde hay una tienda de conveniencia y un sitio de taxis".

En su extraña experiencia César se cuestiona por qué no le robaron nada. Ahora se pregunta si a lo mejor no lo golpeó un automóvil y, creyéndolo ebrio, al estar él atarantado por el golpe, algún buen samaritano, bastante metiche, lo subió a un taxi y, a bordo del mismo, él perdió por completo el conocimiento y, el taxista enfadado lo botó en la carretera.

En fin, César se acerca a las dos mujeres más próximas, quienes están sentadas en una banca de concreto, platicando, mientras que con su presencia, hacen guardia a los niños.

Al ir avanzando, con la esquina de su ojo derecho nota que varios animales se arrastran, pero al voltear a ver, se da cuenta que es un grupo de pajarillos regordetes picando la hierba.

"¡Hola! buenas tardes, verán me encuentro perdido y..."

Las mujeres hacen gestos y ademanes, indicación de que, no comprenden que les está diciendo.

Al acercarse un niño, por curiosidad, una de ellas lo toma en brazos y se retira, defensivamente, varios pasos hacia atrás.

Ahora César está muy confundido. La mujer más joven se pone de pie y se aproxima a él hablando en un lenguaje ininteligible para él. César ahora , examina lo que ya había notado, que las mujeres y los niños, visten de manera extraña.

"¿Son acaso gitanos o menonitas?"

César pone en uso, su jamás empleado curso de Alemán:

"Sprechen Sie Spanisch?"

La mujer sigue manifestando que no le entiende y, a continuación, llama a los niños y se marcha hablando en su extraña lengua, junto a la otra mujer que lleva protectivamente al otro pequeño en brazos.

"¿Qué carajos pasa con esas mujeres?"

Y otra vez con el borde de sus ojos percibe a unos animales reptando. Esta vez voltea a tiempo para poderlos observar bien. Gordas y emplumadas babosas, unas ocho, se arrastran muy cerca de él; estas de un salto, al llegar a un parche de yerba, se ponen en dos patas, y es cuando adoptan su forma de ave y, se ponen a picar en busca de insectos.

"¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?"

César atraviesa corriendo el parque, en su carrera, asustando ahora a un grupo de babosas, tan grandes como palomas. Jadeante se recarga contra la pared de un local, que es obviamente una tienda de abarrotes, debido a los productos mostrados en las varias repisas, así como los refrigeradores con sus puertas de vidrio, mostrando botellas de bebidas.

Ahora un hombre ¿el propietario? notándolo angustiado y jadeante, lo corre groseramente, gritándole cosas en la misma extraña lengua.

César no quiere una confrontación y, mejor decide retirarse. Enfila de vuelta hacia el parque, pero se acuerda de las babosas, da la media vuelta y, se queda parado en medio de la calle. Una visión en el cielo lo deja estupefacto, congelado:

Un gigantesco cono negro invertido, se materializó justo después de un flash de luz y, casi de inmediato, para lo que César semejaban ser inmensas golondrinas, se desprendieron de toda la superficie del objeto.

La mente de César ya no pudo seguir haciendo frente a tanto asalto a sus sentidos y, él cae desmayado contra el pavimento.

Las "golondrinas" son aeronaves que descienden desde el carguero translumínico interestelar, trayendo carga, mercancías, turistas, oficiales y hombres de negocios de alguna de la miríada de líneas hacia las estrellas.



Lumila, llegando desde el sur, abandona la carretera y entra a la zona habitacional, donde ella tiene su domicilio. Su padre, debido a que fue un burócrata, que se jubiló con un alto puesto en la contraloría mayor de la sección noroeste, pudo tener el derecho a ser asignado con una de las casas más grandes y mejor ubicadas del complejo.

Y él pensando en su, en ese entonces pequeña, Lumila, quiso dejarle un legado que le diera confort y, una preocupación menos, en su vida adulta.

Y es debido a esto que Lumila tiene esta gran casa, una verdadera residencia: cocina, tres recámaras, dos baños y medio y un pequeño jardín trasero. Y la ubicación es excelente, frente al parque.

Lucila se da cuenta que una multitud observa a alguien tirado en medio de la calle, a escasas casas de distancia de donde ella vive. Su carácter es proactivo y de liderazgo. Ella se abre paso entre la docena de personas, niños en su mayoría, que observan el cuerpo tirado.

El propietario de la tienda de abarrotes, con una rodilla en el suelo, le está dando palmadas en el rostro a César para despertarlo. Cuando el propietario y, el resto de la gente notan la presencia de Lumila, mentalmente, le ceden autoridad sobre la situación. Su puesto en la planta, como jefa de trituradoras, le confiere un aura de autoridad, ya que ella no es una obrera inculta más; además la gente aún tiene muy presente el alto puesto, que su fallecido padre, tuvo en el gobierno.

"¿Qué le ha pasado a este hombre?"

"Se comportaba como, con un ataque de histeria, jadeaba y, se veía confundido. Yo lo corrí de mi tienda, se dirigió al parque, pero luego se regresó aquí, al medio de la calle y, perdió el conocimiento".

Un trueno sobre ellos, que todos ignoran, solo los niños más pequeños voltean al cielo, a mirar el vórtice de vapor, que la partida de carguero translumínico interestelar ha dejado.

"Ynos, y tú, llevenlo sobre hombros a mi casa". Lumila le ordena al propietario de la tienda de abarrotes y al más grande de los jóvenes presentes.

Minutos después, César es depositado sobre un sofá en la sala, de la casa de Lumila.

Ynos y el súperdesarrollado jovencito, miran como tontos el austero interior del lugar de residencia de la jefa de trituradoras de la planta de soya. La casa es grande, comparada con la casa típica de un trabajador promedio, pero en realidad Lumila vive tan sencillamente como los demás y, hasta Ynos piensa que le hacen falta muebles.

"Bueno, ahora yo me encargo de este pobre diablo".
"Lumila, ¿segura? considera que es un extraño fuera de sí y, tal vez hasta es un drogadicto".
"Ynos, mira las extrañas ropas que trae puestas; posiblemente es alguien que recién llegó de fuera del planeta y, el cambio de gravedad, luz y sobre todo, de la composición atmosférica, le causaron una alteración biológica y mental.

Ahora, si gustan dejarme sola, gracias."

Lumila encamina por el codo, a Ynos y, el joven, por automático respeto a sus mayores, los sigue. Una vez que ya están fuera, ella le echa llave a la puerta. Y luego se encamina a su cuarto, para bañarse en el baño adjunto.

A Lumila no le preocupa César, se nota que él es un hombre perteneciente, tal vez, a la clase comerciante o gubernamental, en uno de los tantos mundos de la galaxia.

***

César va caminando, de noche, en la zona comercial de Ciudad Satélite, que se encuentra junto al Periférico, frente al Wal Mart y la tienda departamental Suburbia.

Llega a una esquina donde hay un Seven Eleven y, junto a éste, un edificio blanco de tres niveles. En este edificio los dueños rentan pisos, donde toda la tarde se imparten clases de: artes marciales, pilates, danza, música.

César, al llegar al edificio, en una sección de la fachada que está alta, ve a una adolescente sentada, con su cabello claro ocultándole el rostro, ella está ocupada escribiendo un mensaje en su celular. Ahora, él camina lentamente hacia ella, incrédulo e inseguro de si en verdad se trata de ella...

"¿Sandra? ¿¡Sandra!? ¿En verdad eres tú?"

La joven deja su celular y voltea a verlo.

"¡Sandra!"

Él se lanza hacia ella y, como la joven está sentada en ese lugar alto, el abrazo de César lo hace quedar a la altura de la cintura de ella. Luego de varios segundos, se separan.

Ella se retira, de la manera sensual que siempre le gustó a César, el cabello de su rostro, Sandra todavía usa ese provocador guante negro, de encaje, en su mano izquierda. Con su voz suave de siempre, ella le contesta.

"Hola César, que milagro, me da gusto verte. Hace mucho que no venías por aquí."

Atrás de César, en la banqueta, una pelota de basquetbol pasa botando.

"¡Es increíble! ¡No lo puedo creer! ¿Hace cuánto que no te veía? ¿Quince años? ¡Estás idéntica!"

Ella no deja de mirarlo, con su linda sonrisa.

"Mi mamá no me contesta, le estoy escribiendo un mensaje para que ya venga por mi".

"¿Aún sigues tomando clases de guitarra?

"Sí, me gusta mucho". Y ella le da unas palmaditas al estuche de la guitarra, a su lado. Y luego le dice:

"Oye, jamás fuimos a patinar como habíamos planeado. Deberíamos de planearlo para este fin de semana. Mis amigas Aline y Pau me preguntaban precisamente sobre si ya había planeado que hacer este viernes en la tarde y yo pensé justamente en ir a la pista de hielo, tú podrías invitar a Saúl, quiero presentárselo a Aline".

A pesar del gusto sentido por haberse encontrado a Sandra, César ahora comienza a sentir una gran frustración, porque ella no para de hablar y él, muere de ganas de decirle que siempre le ha gustado, que lo deje amarla y que le de, los teléfonos de su casa así como el de su celular.

Y ahora, sumado a esto, él se acongoja porque, la sirvienta de Sandra se para a unos metros de distancia, en la banqueta, a vigilarla y a protegerla de él. Ella, saca de la bolsa del mandil de su uniforme un teléfono y se pone a hablar, viéndolos.

De seguro le está avisando a la madre de Sandra que él está platicando con su hija.

Sandra sigue contándole cosas, ahora sobre un raro vídeo en YouTube. Ella se quita el tenis derecho, la calceta y se comienza a sobar el pie.

"Déjame sobartelo", César le dice casualmente. Sandra al bajar su pie, le roza encima de su área genital, pero César lo atribuye a un accidente. Mientras le soba, la bola del pie, Sandra ahora se quita el tenis y calcetas izquierdos y, le coloca este pie, moviendo los dedos, contra sus genitales. César, congelado, la mira al rostro. Ella se ríe y sus ojos le brillan intensamente.

César despierta.

"¡No! ¿por qué? ¡besos! ¡besos! Ojalá estés muy bien Sandra, donde sea que te encuentres. ¿Cuándo se volvió mi vida tan miserable?"

César se lamenta, mientras se retuerce en el sillón.

"¿Un sillón? ¿Dónde estoy?"

César al despertar, se encontró en una sala oscura.

"¿Hola?"

Infructuosamente trata de encender una lámpara que está sobre una mesita, junto al sillón, pero no halla botón de encendido ni switch en el cable. Se dirige a la ventana, por donde entra la luz de la calle, la polvorosa cortina de velo, le deja ver fácilmente al exterior y, reconoce el parque donde se encontró a aquellas extrañas mujeres.

Camina hacia la puerta de salida, pero ésta está cerrada con llave.

"¿Hola? ¿Hay alguien en casa?"

Nerviosamente pregunta mientras camina hacia el interior de la casa. Con su mano tira un florero, pero éste solo cae contra la superficie de la alacena donde estaba, sin precipitarse, por fortuna, contra el suelo.

Ahora las luces de la sala se encienden, César voltea y ve a Lumila parada a la entrada del pasillo que lleva a las habitaciones de la casa.

"Hola, me llamo Lumila, me da gusto ver que estás bien, luego del pequeño accideante que tuviste en medio de la calle."

Ella lleva puestas su piyama de dormir, unas pantuflas verdes, muy feas y, está cubierta por una bata, que ya hace muchos años vio sus días de gloria. En su mano izquierda lleva una taza, con una bebida ya fría.

"Perdón, ¡no te entiendo! ¿Qué es este lugar? ¿qué son esas cosas que viven en el parque? ¿¡qué eran esos ovnis halla arriba!?

César se empieza a alterar, está sediento, hambriento, la ropa, la siente sucia y sudada contra su cuerpo y, esta gente extraña, los animales y los ovnis que vio, lo tienen sumamente asustado.

Lumila deja la taza sobre la mesa de la lámpara, misma que prendió tocando dos veces su base. Ella le hace gestos para aplacarlo, mientras mentalmente se calma a ella misma, porque empieza a sentir miedo de este hombre.

¿Acaso Ynos el tendero tuvo razón en preocuparse por ella? ¿y ella estúpidamente metió a un desquiciado a su hogar?

"Mira, discúlpame, quiero usar el baño y luego tomar agua y comer algo".

César al decirle esto hace gestos que indican un remolino en su estómago, con los dedos de su mano derecha indica agua cayendo contra su cabeza, luego hace el gesto de beber de un vaso, así como el gesto de llevarse una cuchara a su boca..

Lumila, le indica con gestos también, que la siga.

"Ven, sígueme"

Y lo guía hacia la otra recámara con baño completo, abre la puerta del baño y se lo muestra:

"El baño", señalando ahora la cama le dice: "la cama".

Y luego, haciendo los gestos para beber y tomar le dice:

"Te voy a traer: leche y un: emparedado".

Minutos después, luego de bañarse, César encuentra sobre la cama un viejo juego de piyamas, perteneciente al fallecido padre de Lumila y, sobre una mesa de trabajo, contra la pared contraria al baño, una charola con un gran vaso de leche y un grueso emparedado.

***

Al día siguiente, César al despertar se encontró solo en casa, Lumila tuvo que ir a trabajar. En la casa de una planta a él no le costó trabajo hallar la cocina. Esculca en el refrigerador, mismo que encuentra surtido con las cosas que uno espera hallar en todo refrigerador; se prepara algo y se sienta a comer.

Experimenta con lo que él supone es el control remoto de la pantalla colgada de la pared y logra encenderla.

Lo que ve en las distintas frecuencias, de este sistema de televisión, le confirma lo que él ya había deducido. Se encuentra en otro mundo. Y tiene toda la certeza que no es un loco sufriendo un episodio psicótico. Tiene múltiples evidencias de su pertenencia y origen en otro planeta.

Su, ahora, sucio traje, su teléfono celular, su cartera con billetes, que claramente están impresos con héroes mexicanos, su licencia de conducir, con todos sus datos en un, muy claro, idioma español. Todo esto le reafirma, que la vida que recuerda, sus padres, sus hermanos, existen ahí afuera, en algún lugar del universo.

Se siente mal, por la pena, que su desaparición, debe de estar causando a su familia.

Ahora su atención al monitor se ve incrementada al ver escenas de un cono invertido, como el que le causó el desmayo en el parque, descargando esas aeronaves que semejan golondrinas, sobre un mundo con atmósfera color rosa y un enorme sol rojo dominando su cielo.

César no puede entender que se narra en la transmisión pero supone se trata de algo relacionado con el comercio. Ya que tres de estas " golondrinas" son seguidas hasta que se posan junto a una inmensa bodega, donde hombres en trajes atmosféricos esperan junto a una docena de trailers, así como montacargas.

Así, que mágicamente se vio transportado a una civilización tipo III en la escala de Kardashev; una civilización galáctica.

¿Habrá aliens? ¿qué tipo de relación llevarán con esta versión de la humanidad? Y respecto a su trágicamente milagroso arrebato, él recuerda haber leído en un viejo libro de Selecciones del Reader's Digest, sobre un soldado español en la Nueva España que de repente se encontró con que había sido, por decirlo de alguna manera, teletransportado a las Filipinas.

Tal vez este mundo es una simulación, un videojuego, y el jugador se divierte, a veces, arrancando a los personajes de su ambiente natural y llevándolos a otros escenarios.

Y él piensa sobre su futuro inmediato, ¿qué clase de civilización es esta? ¿democrática o autoritaria? ¿lo irán a encarcelar al no poder demostrar su ciudadanía? ¿o lo internarán como un idiota por no poder hablar el idioma local?

Adaptarse es la clave para sobrevivir. Cuando esta grandota mujer que le dio asilo regrese (siempre y cuando no venga acompañada por el servicio secreto o enfermeros del psiquiátrico) le va a solicitar que le comience a enseñar el idioma.

Porque para bien o para mal "aquí estoy".

miércoles, 7 de septiembre de 2016

viernes, 19 de agosto de 2016

Refutacion cientifica de la ideologia de genero 2/2

Refutacion cientifica de la ideologia de genero



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APAGA LA TELEVISIÓN, NO PERMITAS QUE ASESINEN TU MENTE, MEJOR LEE UN LIBRO E INFÓRMATE EN LOS MEDIOS ALTERNATIVOS.

domingo, 14 de agosto de 2016

Odiseo, el libro

"Las vivencias de cuatro adultos jovenes, en el Estado de México, durante su último semestre en la universidad"

Descarga Odiseo

domingo, 7 de agosto de 2016

Odiseo, parte 31

Alejandro está leyendo su timeline en Twitter, y piensa que ¡caramba! en realidad apenas se terminó la carrera y ¡todos salieron es desbandada! Ni una sola mención ni mensaje directo de sus ex-compañeros.

Sin duda varios de ellos ya hasta deben de haber dejado la ciudad. Ahora, piensa en Sandra y el beso que se dieron aquella tarde, en el jardín al final de la calle. Ella le gusta mucho pero, no desea que sea su novia, además está el problema de la diferencia de edad. Sería todo un problema con la familia de ella.

Y ni siquiera la tiene a Sandra en sus contactos en Twitter. Debido a experiencias negativas en el pasado, él sabe que incómodo es el tener a un interés sentimental en la red social de uno; es como si a uno lo vieran desnudo, no sólo la mujer que a uno le gusta, sino también, amigos y familiares.

Además se vuelve una situación bastante empalagosa el estar todo el día, toda la semana, mandándose mensajes con la mujer que te gusta. Nada más una vez le sucedió y, ha decidido que no lo vuelve a hacer.

Deja su teléfono sobre la cama y, mejor se para, las redes sociales en un instante te consumen 45 minutos, sin que te des cuenta. Agarra su cartera y se sale a la calle, sin su teléfono. Sí es una herramienta útil, pero mucha gente exagera la dependencia que tiene hacia ellos.

***

Alejandro cruza la calle para dirigirse a casa de Sandra, toca el timbre y, para su mala fortuna, es la mamá de ésta la que se asoma a través de las persianas de la ventana de la sala.

Él no quiere que ella se entere de lo que hay entre Sandra y él, así que cuando la señora, malencarada abre la puerta, Alejandro tiene que improvisar alguna tontería.

"Perdón señora, ¿ustedes tienen luz?" "¿Y no acabas de tocar el timbre?" (Sonriendo idiotamente) "Pues sí, ¿verdad? Disculpe señora". "¡Oye! Eres mucho más grande que mi hija, no quiero volverte a ver por aquí. Evítame acusarte con mi marido".

Y la señora cierra la puerta azotandola.

Alejandro, muy absorto en sus pensamientos camina hasta el jardín al final de la calle, donde aquella tarde ayudando a Sandra a componer una canción, la besó.

El piensa que el amor es aleatorio e idiota. Uno no escoge a la pareja que más convenga, sino que, simplemente se fija uno en una mujer con la que hay cercanía física y presencia constante, ¡totalmente al azar! Si su familia o la de Sandra no hubieran escogido vivir en esta calle, ellos dos simplemente jamás hubieran coincidido.

Y ahora reflexiona sobre algo que él ha sentido, en todas las ocasiones en las que ha estado enamorado: el sentimiento no es real, solo se trata de un trabajo de autoconvencimiento. Él puede tener una cita con una joven, besarla, tener manoseos, pero, en los días posteriores, pasar a no sentir absolutamente nada por ella.

Entonces, viene la etapa en la que él se quiere convencer que está enamorado, y procede a ejecutar un tonto ritual, que consiste en comprarle algún obsequio y luego llamarle por teléfono para invitarla a salir para poder entregarle el libro, chocolates, o lo que sea que haya comprado.

Muchas veces él se ha enfrentado al teléfono, situaciones en las que él simplemente no tiene ganas de hablarle a la joven, con la que ya salió, despliega su número y luego su dedo pasea durante minutos encima del botón de llamada. Y envía la llamada por, ¡pura ocurrencia! Si la joven le contesta, su mente produce unos falsos y huecos:

"Te he extrañado", "quiero volver a salir contigo".

Y luego durante la cita (ida al cine, a caminar al centro comercial, pasear en el coche) él se engaña que está muy enamorado. Pero al día siguiente se da cuenta que ¡no siente absolutamente nada por la joven!

Y ellas todo esto lo sienten, y de alguna manera, también se han de autoengañar, con tal de llevar a cabo este juego de "estar enamorados".

***

Alejandro está sentado en la sala jugando Angry Birds, cuando suena el teléfono fijo, sin duda alguna llamada de un banco ofreciendo una tarjeta, él piensa y, por eso la deja sonar un rato antes de contestarla.

"¡BUENO!" A él le gusta gritar al contestar, es que joden mucho los que llaman para ofrecer tontería y media.
"¿Sí? ¿Alex? ¿Eres tú?"
"Sí, ¿quién habla?"
"Soy Fabián".
"¡Fabián! ¡Que milagro! ¿Cómo has estado hermano?"
"Pues ¡nada! Muriéndome de aburrimiento en mi casa ¿y tú?"
"También, ¡oye! ¿por qué no me acompañas el lunes? voy ir a dejar currículos a Pemex".
"Ah, ¡perfecto! ¡sí me interesa acompañarte!"
"Pues OK, así quedamos".


"Y... ¿Qué me cuentas mi buen Fabián?"
"Nada, aquí. Estaba viendo una película de Star Wars".
"¿Sí? ¿Cuál?"
"El Episodio III".
"Ah, a mi me gustaban, pero ahora me parecen de lo más idiota".
"¿Por qué Alex?"
"La Fuerza es una pendejada. Mira, ¿por qué no la utilizan, todos los que la manejan, para aplastar los órganos internos, tanto de oponentes así como de bestias. Eso les hubiera sido bastante útil a Anakin y Obi Wan en la escena de la arena, en el Episodio II".

"Bueno, respecto a eso, sí, yo ya había pensado algo similar respecto a los alcances posibles del uso de La Fuerza, por ejemplo Alex, si Yoda puede sacar un X-Wing de un pantano, ¿no podría Darth Vader al menos aplastar los tubos de combustible al interior de los cazas rebeldes?".

"¡Exacto! En la Batalla de Yavin le hubiera bastado a Vader con quedarse flotando encima de la trinchera, para deshabilitar el escuadrón de naves rebeldes".

"En el Episodio VII, en el duelo entre Kylo Ren y Rey, él la hubiera podido tocar con La Fuerza, para hacerla sentir incómoda..."
"¿Cómo? Aah... ¡Te pasas Fabián!

sábado, 23 de julio de 2016

Odiseo, parte 30

Alejandro se detiene a la orilla del Periférico, dentro del estacionamiento de un Wal Mart. Quiere experimentar, de nuevo, algo que hace varios años descubrió. La civilización, lejos de ser extraña e intrusiva sobre el mundo, es parte del ecosistema también.

Baja su ventanilla y se recuesta en su asiento, cierra los ojos. El ruido del tráfico constante, suena y ruge como el mar; un mar de caucho, acero y petróleo. La manifestación y, consecuencia, de otra forma de vida más: el hombre.

***

Sandra llega a casa de su amiga Maribel, ellas quedaron de ir hoy viernes al cine. Toca el timbre un par de veces y su amiga le abre la puerta.

"¡Sandra! Entra por favor".

"¡Hola amiga!" "¡Muac! ¡Muac!" Besos al aire sobre las mejillas.

"Sandra, espérame mientras termino de arreglarme".
"OK".

Maribel sube a su cuarto y Sandra se sienta en la sala, saca su teléfono y le echa una mirada rápida a sus mensajes. A su derecha, los únicos seis libros en el librero le causan curiosidad (las demás repisas están ocupadas por porcelanas y cristal cortado).

Se puede conocer lo desconocido de los conocidos, echándole una mirada a los libros que hay en su casa.

Sandra se siente atraída por un grueso libro de bolsillo, que por su apariencia, debe de tener varias décadas de antigüedad. "Mundo Desconocido" editado por Plaza y Janes, en España. Huele rico, a libro viejo. Lo abre al azar y, en una página, ve unas fotos, mal reproducidas y en blanco y negro, que muestran estatuillas de barro representando a dinosaurios, mismas que fueron halladas en el centro de México, según describe este libro.

Sandra, quien es atea, ya se sabe muy bien este tipo de fraude, a veces cometido sin intención:

Un extranjero o profesionista llega a un poblado. A los locales, gente pobre, les presta un servicio relacionado con su profesión (medicina, ingeniería, ortodoncia, etc.)

Los pobladores le pagan con pollos, granos, o arte prehispánico. A veces las reliquias incluyen alguna anomalía que intriga al letrado forastero y, éste le pide a los pobladores que le traigan más de estos objetos, a cambio de una remuneración.

Y así los empobrecidos pueblerinos, ven una jugosa oportunidad de lucro y se ponen a fabricar en series estas anomalías, copiándolas de revistas y libros, y terminan, muy creativamente, vendiéndole ovnis de barro, así como astronautas montando dinosaurios.

Sandra regresa el libro a su posición en el estante y, ahora toma, El Conde de Montecristo, por Alejandro Dumas. Este libro le hace recordar un asunto que se ha estado discutiendo mucho, últimamente en los medios.

Sobre la tan traída apología del delito y glorificación de los criminales, en distintos medios como corridos, telenovelas y películas. De lo que ella recuerda de El Conde de Montecristo, Edmundo Dantes se codea con piratas y bandoleros que lo ayudan a perseguir sus metas, a lo largo de la trama en la novela.

Reflejar en las distintas manifestaciones artísticas las andanzas de los criminales, es algo que se ha hecho por siglos; y el prohibir hacer esto, solo lobotomiza a la expresión artística; además que, ocultar el crimen, no lo desaparece.

Maribel baja ahora corriendo como rayo, y al verla, Sandra regresa el libro a su lugar.

"¡Ven Sandra! Le llamé a mi vecina Lore, y... se nos va a pegar, su mamá le prestó la camioneta. ¡Vamos a su casa!"

miércoles, 13 de julio de 2016

Odiseo parter 29

"A ver... ¡Ah! Escríbete esto:"

"No es motivo para estar triste,
no es excusa para abandonar,
los tropiezos hacen a la vida,
y las ofensas son para aprender a perdonar".

Alejandro está ayudando a Sandra, su vecina, a componer una canción para el recital del taller de clases de guitarra, al que ella asiste.

Él la encontró, por casualidad, en un pequeño jardín público, que se encuentra al final de la calle donde viven.

“Camina siempre altiva,
con la fortaleza que esto te da,
ya no volverás a ser la víctima,
porque en tu vida ahora tú eres primero".

Sentados en una jardinera, y muy próximos el uno del otro, una toca acordes y el otro improvisa una letra.

"Y así la vida te premiará,
porque ahora eres fuerte,
y siempre navegaras,
con el viento sobre tus velas".

Está atardeciendo. La fría luz del sol golpea sus rostros, de modo tal que todo alrededor de ellos se convierte en siluetas. La atmósfera se vuelve muy romántica para este par de adultos jóvenes. Ellos acercan sus rostros y, se besan.

viernes, 8 de julio de 2016

Odiseo, parte 28

El fin del semestre y, de la carrera también. ¿Y ahora? ¿Qué acaso uno no planea por adelantado que hacer? Tenemos un instinto nato de poder y control, pero, al mismo tiempo, se enfrenta la vida con un temor subyacente al futuro próximo y, preferimos vivir la vida día a día, semana a semana, de año a año.

Es doloroso pensar a futuro, los amigos que hoy nos acompañan, mañana ya no estarán. Uno mismo será más viejo, más gordo. ¿Y si pensamos en nuestros seres queridos? Nuestro perro estará muerto, nuestros padres...

¿Es en verdad la vida un sufrimiento constante, donde todo solo tiende a empeorar?

Bien, ahora estás recibido, sí, el título te lo regalan, con sus planes de créditos y titulación sin tesis. En estas escuelitas privadas de lo que se trata es el estirar la mano para recibir las mensualidades de los alumnos, o del banco, de parte de los pobres idiotas que sacaron un préstamo estudiantil.

Y como René se dio cuenta al hacer el servicio social, la universidad no te prepara en nada de lo que está actualmente en uso en el mundo laboral.

Y allá afuera, no hay más que, la estúpida carrera de ratas. Trabajar de mala gana, haciendo cosas sin mayor trascendencia, pero que en ese momento pareciera se trataran de levantar otra Capilla Sixtina.

Y en el mundo laboral, ¡así! en un tronar de dedos pasas de: ser a convertirte en un: fuiste. Para prueba solo basta con voltear a ver a los despedidos.

¿Y la vida amorosa? En esta cultura de consumir y desechar, ya todo es sexo sin compromiso. Y respecto al matrimonio, la gente se casa, únicamente porque ya toca. La mayor de las veces se engendran hijos no deseados, quienes a su vez van a repetir este ciclo sin sentido.

René sale de la dirección académica, llevando documentos varios que acaba de recoger, como su acta de nacimiento, historial académico. Le gustaría tener un certificado de no adeudo de mensualidades, pero en esta escuelita el usuario es el que debe probar que no debe nada.

Le dijeron que venga en un mes para que le digan cuándo le estarían dando el título. Y luego la monserga de tener que ir a quién sabe dónde en Insurgentes Sur a hacer el trámite de la cédula profesional.

martes, 5 de julio de 2016

Odiseo, parte 27

Elena no ha podido dormir bien, la preocupación por estar a punto de reprobar tres materias, en el último semestre, le causa insomnio. Y no es que ella no se esfuerce, sino que, simplemente las cosas no se le han dado.

Su mamá le dice que no se preocupe, que disfrute su carrera, su juventud, que los años se van tan rápido que, en verdad no importa cuanto tiempo le tome concluir sus estudios.

Mañana es domingo y ella se hace el propósito de dormir tranquila y sin preocupaciones.

Sin darse cuenta se queda dormida y, su subconsciente, toma control de su cerebro, al presentarse el estado onírico.

***

La joven Valensiya es llamada a presentarse a las habitaciones de su madre, la condesa Olga Mendeleva. Al llegar a la puerta de la gran habitación ella se detiene y, solicita permiso para entrar. La condesa, acompañada de otras nobles damas, sentadas en elegantes sillones estilo Luis XV, conversan tranquilamente entre ellas, al mismo tiempo que están haciendo bordados. Alrededor de ellas, tres sirvientas uniformadas, se apresuran para rellenar las elegantes tacitas de té, de la más fina porcelana china, que están sobre las mesitas junto a ellas.

Luego de ignorarla por un buen rato, la condesa voltea a ver a Valensiya y le indica que puede pasar.

"Aquí estoy madre, ¿qué desea?"

La condesa deposita su bordado sobre sus piernas, toma su taza de té, le da un sorbo, y luego la regresa a la mesita y, finalmente le anuncia a su hija:

"Valensiya, en tres meses te vas a casar con el príncipe Andreinovich. Puedes retirarte".

***

Valensiya acude a la plaza de la ciudad, le gusta, los domingos, caminar entre la gente, ver los puestos de los vendedores callejeros y sus mercancías, así como los locales, alrededor, en las aceras de enfrente, mismos que venden los más diversos artículos, traídos de todo el mundo. Es una tarde con sol pero fresca, ella camina absorta pensando en su matrimonio con éste, para ella, desconocido príncipe Andreinovich. Su acostumbrado paseo en la plaza no la distrajo.

Así que taciturna y acongojada camina de regreso a la finca familiar, cuando, luego de un instante, nota que un hombre la sigue.

Valensiya entra a un almacén, buscando protegerse en la multitud. Entre los maniquíes, vestidos con la última moda parisina, ella mira hacia la puerta. Luego de varios minutos, sin que su acechador entrara a la tienda, ella se siente segura y luego, lo atribuye, la persecución, a su imaginación.

"¡Por Dios! El compromiso me tiene alterada y ahora hasta imagino que me persiguen".

"¡Buenas tardes! ¿Desea que se le muestre uno de los vestidos?" Una joven y atenta vendedora le ofrece.

”No gracias, solo entré a ver". Y camina de regreso a la calle.

Apenas sale del almacén cuando nota que en la acera la espera el hombre que la venía siguiendo, ella se alarma. Este hombre, mayor que ella pero de aspecto juvenil, trata de calmarla y explicarle, al mismo tiempo que hace ademanes.

"¡No! ¡no! ¡por favor no se alarme! Le ofrezca mis más sentidas disculpas por mi atrevimiento y modo tan vulgar de seguirla. Pero, es que no pude evitar el fijarme en usted, calles atrás, cuando caminaba en la plaza".

El hombre se la queda viendo con una mirada implorarante, tanto que a Valensiya le parece gracioso. El es un hombre de aspecto limpio y cultivado y, por sus ropas, parece pertenecer a la clase comerciante, ella se lo imagina atendiendo una botica o tal vez una tienda de abarrotes.

"Me llamo Vasily".

Ella ahora entusiasmada le extiende su mano:

"Y yo soy Valensiya, hija del conde Mendelev"

Vasily le besa la mano, sin retirar su mirada de los ojos de ella.

***

Un papelito envuelto en una piedra, y arrojado sobre la barda, o una piedrita arrojada contra la ventana de su habitación, son las señales de Vasily para solicitarle a Valensiya que salga a caminar y a platicar con él.

Llevan ya así cinco días viéndose. Del desconocido príncipe Andreinovich ella no ha recibido mayor información de parte de sus padres. Estos tres meses van a pasar volando y, la irrupción de Vasily en su vida es bienvenida, ella desea distraer su mente en otras cosas que no sean su boda.

Valensiya baja corriendo las amplias escaleras circulares de la mansión familiar y su madre ya la espera abajo con un rostro indignado.

"¿Se puede saber a dónde te dirijes con tanta prisa?"
"Madre, voy a la mercería a comprar un nuevo juego de hilos para bordar".
"¿Y ayer, anteayer y el día previo? una señorita no tiene nada que estar haciendo saliendo todos los días a la calle, y menos ahora que eres la prometida del príncipe Andreinovich. De este domingo al siguiente él va a venir formalmente, a solicitar tu mano".
"Madre, necesito ese juego de hilos para terminar mi nuevo estampado. Le aseguro que no me tardo".

Y Valensiya sale caminando apresuradamente y ahora preocupada por esta nueva información recibida sobre su boda arreglada.

***

"¡Ya Vasily! ¡Para! ¡No se cómo me convenciste de esta locura!"

Valensiya se sujeta con ambas manos de los bordes del pequeño bote, mientras Vasily, con un torcido sentido del humor lo sacude, Valensiya aterrorizada ya se visualiza siendo volcada al agua del pequeño lago.

"Le dije a mi madre que iba a salir solo un instante, a comprar hilos, ¡ella me va a matar por haberme escapado toda la tarde!"

"Perdóname Valensiya, a veces me comporto como si tú fueras un amigo", él toma las manos de ella entre las suyas y, la mira lleno de amor, a los ojos, ambos juntan lentamente sus rostros y finalmente se besan.

Con los ojos brillantes y una sonrisa,Vasily rema de regreso al embarcadero donde rentaron el bote.

Un grito y luego carcajadas hacen voltear a Valensiya a ver a una pareja que acaba de voltear su bote contra el agua del lago, ella regresa su mirada, a ver a Vasily y, ella adivina lo que él piensa y gravemente ella le dice:

"Ni se te ocurra..."

***

Valensiya llega corriendo a su casa y, corriendo sube las escaleras, la condesa se encuentra rodeada de nueva cuenta por otras condesas y duquesas, interrumpen su conversación ante la súbita irrupción de Valensiya. La condesa Mendeleva rompe el incómodo silencio haciendo un sonido con su garganta y cogiendo su taza de té se dirige a una joven dama:

"Bastante indignante, eso que nos comentas, respecto a la influencia que ese tal Rasputín ha ganado sobre la zarina Alejandra".

***

Valensiya se queda extrañada, que esta noche, su madre la condesa ya no la amonestó por su última escapada. Ella siente que es castigo suficiente que la hayan visto llegar, escapando hacia su habitación, el grupo de damas que acompañaban a su madre.

Lo que deben pensar de ella ahora, que ella es una, una... ¡cualquiera! por andarse escabullendo. Y ¿acaso no lo es? siendo una mujer comprometida se anda... besando con un hombre del que no sabe nada.

Se siente muy avergonzada y se echa las manos al rostro, tratando de contener las lágrimas.

Valensiya toma una decisión, dolorosa para ella pero correcta, protegerá su prestigio y honrará a la condesa y la obedecerá casándose con el príncipe Andreinovich.

Ya no verá más a Vasily, ni siquiera para despedirse de él y, mintiendo para su beneficio, le comentará, a su padre el conde Mendelev, que desde hace varios días ha visto a un hombre rondando la finca familiar y, que a veces, arroja piedras hacia el interior.

Así los sirvientes ahuyentarán a Vasily para que no vuelva jamás.

Valensiya se queda dormida, finalmente, luego de llorar bastante.

***

Los sirvientes andan apurados, limpiando la casa, los espejos, los candelabros, la cristalería. En la cocina las cocineras se esmeran en preparar la cena para esta noche muy especial. Hoy viene el príncipe Andreinovich a solicitar formalmente la mano de Valensiya.

Valensiya, está vestida solo con su corsé y, está sentada en el tocador, mirando su reflejo en la luna. Su fiel nana Irina le está cepillando su largo cabello negro.

Ella está absorta en sus pensamientos.

Piensa si el pobre Vasily estará bien, luego de que, la última vez que él vino a arrojar piedritas contra su ventana, a continuación escuchó el escándalo hecho cuando salieron el mayordomo y dos sirvientes, a corretearlo y hasta un par de balazos le tiraron.

En fin. Esta noche va a conocer a su futuro marido, y ella, va a ser su esposa, convertirse en la madre de sus hijos y, en señora de su casa y, será la anfitriona en todos los eventos importantes que organicen y, tendrá a otras esposas de ilustres caballeros, como sus amigas. Justamente como su madre y, antes de ella, su abuela y antes la madre de esta.

***

Son las siete de la tarde, abajo, ya se escucha una gran algarabía. Valensiya mira su reflejo en la luna de su tocador una vez más antes de bajar, ¡está impresionante! Hace minutos su nana Irina la ayudó a terminar de vestirse, así como a ponerse el elegante juego de collar y aretes de perla, que pertenecieron a su abuela. Así como luce, fácilmente pasaría por una de las hijas del Zar.

Un insistente toquido a su puerta la trae de vuelta de su introspección, es su nana.

"¡Niña Valensiya! ¡Niña Valensiya! ¡El príncipe Andreinovich, y sus padres ya esperan abajo en la sala! ¡Su madre ha mandado por usted!"

Valensiya respira hondo y, sale de la habitación camino de la sala, allá abajo.

***

Al ir bajando las amplias y elegantes escaleras, Valensiya, puede ver a los invitados de sus padres, distintos condes, barones y príncipes de la Rusia imperial, acompañados a su vez de sus condesas, baronesas y princesas. Entre ellos se mueven los sirvientes llevando charolas con vino y canapés.

De repente, entre ellos, se abre paso, radiante y orgulloso, su padre, el conde Mendelev.

"¡Valensiya ven!"

Avanza al pie de las escaleras y la lleva de la mano, hacia un hombre elegantemente vestido, él está de espaldas, rodeado por un grupo de nobles, quienes están muy atentos a un relato que él les narra, sobre su última experiencia militar contra unos obreros sublevados.

Su padre se aproxima ante el caballero y llamando su atención para que se voltee, él lo introduce:

"Valensiya, te presento al príncipe Vasily Andreinovich".

Cuando el príncipe voltea ella ve que se trata de Vasily, "el pobretón Vasily”, ella corre hacia él a refugiarse en su abrazo. Vasily la abraza contra él, le planta un beso en su cabeza, ella está llorando de alegría descansando contra su pecho, y ahora Vasily le pregunta:

"¿Te casarías conmigo?"

***

Un rayo de sol que entra orgulloso por la ventana, despierta a Elena y, ella despierta desubicada. Y, ahora con tristeza, se da cuenta que solo era un sueño.

Ella estaba viendo todo como una mirona entrometida en vidas ajenas, pero, había tanto de ella en Valensiya...

domingo, 19 de junio de 2016

Odiseo parte 26

Es domingo en la mañana, Alejandro se levanta generalmente temprano los fines de semana. Y debido a esto, él desayuna siempre solo.

Está comiendo un hot dog de jamón y queso amarillo. Y su mirada se fija en la jarra de agua sobre la mesa.

Es de plástico azul y está llena. Por dentro, burbujitas se pegan a la superficie de la jarra.

Alejandro comienza a pensar que debe de existir un movimiento de convección del agua, la parte inferior subiendo a la superficie y el agua en la superficie bajando al fondo.

Esto debido a que la masa de agua ejerce, incrementalmente, presión sobre las capas inferiores, nivel molecular por nivel molecular, hasta llegar al fondo.

Y esto genera un diferencial térmico, mismo que pone en marcha la convección.

Al dejar caer su brazo sobre la mesa, luego de depositar la taza de agua a un lado de su plato, Alejandro observa las ondas generadas dentro de la jarra. Estas parten de las paredes de la jarra y convergen en el centro, creando momentáneos grumos de agua.

Esto lo mueve a recordar lo que sabe de física cuántica. La materia es energía, vibraciones electromagnéticas en el vacío dan origen a las partículas subatómicas, que, en una progresiva complejidad, componen a todo lo observable.

jueves, 16 de junio de 2016

Odiseo, parte 25

Está Alejandro muy concentrado, estudiando de un libro de Unix en la biblioteca, cuando llega Memo, agitado y sonriente:

"¡Ven wey! vamos afuera, tú también te vas a cagar de la risa".
"Memo estoy ocupado, ¿qué es?"

Y tiene que salir caminando a paso veloz tras Memo, porque este no lo esperó. En el arco detector de libros hace una mueca de exasperación, porque justar ahí, están dos chavas de comadres y obstruyendo el paso.

En la explanada lo espera Memo, quien al verlo le indica con las manos que se apure y, así otra vez sale tras de él.

Al llegar a la calle, frente a la puerta principal de acceso de la universidad, Alejandro voltea a ver lo que Memo le indica:

"¡Mira el pedo que armó el pinche René!"

Alejandro se tiene que abrir paso entre la multitud de alumnos que rodean a René, quien está siendo entrevistado por un motociclista de La Red de Radio Red.

"...semestre tras semestre es la misma historia aquí en la Universidad del Valle de México, nunca tenemos la lista completa de materias con maestros, pero eso sí, en periodo de examenes parciales, gente de la administración, de una manera humillante, llega con listas a sacar a alumnos que se han atrasado unos cuantos días en pagar la colegiatura. Esto ya no estoy, estamos, mis compañeros de clase y yo, dispuestos a seguirlo tolerando.

"Ya que las autoridades de la SEP, fuimos en comitiva a entrevistarnos, se declaran incompetentes para intervenir, recurrimos a la opinión pública y a los amables micrófonos de Radio Red para denunciar y desenmascarar a estos comerciantes sin escrúpulos de la educación. Gracias."

Los alumnos que lo rodean, a René y al motociclista reportero, estallan en aplausos, silbidos y gritos de aprobación.

"Mi reporte desde la Universidad del Valle de México en Lomas Verdes". Se despide del aire el motociclista. Le da la mano a René, y este le regresa unas palmadas de agradecimiento en su vistoso traje de motociclista, se pone el casco y la gran moto deportiva se aleja rugiendo.

Recién se fue el reportero cuando salen al encuentro de los alumnos reunidos, la rectora del campus Lomas Verdes y Francia, la directora de la carrera de Sistemas, ¡acompañadas por Manuel! Chismoso hijo de la...

"!René Mendoza! !Venga inmediatamente para acá!" La rectora le grita muy enojada, René muy serio con las manos en la cintura, ni se inmuta y se la queda viendo fijamente.

El grupo de alumnos que antes lo rodeaban ahora voltean a ver a los recién llegados y, abren un espacio para que ambas partes se aproximen.

"René por favor, ven". Ahora Francia, la directora de Sistemas se lo solicita. René le lanza una mirada asesina a Manuel, quien intimidado, baja la mirada.

Bueno ellas siguieron avanzando y René solo tuvo que caminar unos pasos para acercarse.

"Licenciada, Francia, buenos días. Hola Manuel". René saluda respetuosamente. La rectora se dirige a él:

"Esta no es la manera de hacer las cosas, antes que nada debes de entender que la ropa sucia se lava en casa".

"René", ahora es Francia, "Manuel, como líder de clase, y yo, mandamos un escrito, hace semanas, solicitando a rectoría el que se ordene a dirección académica, que no cancelen las plazas cada vez que un profesor genere baja y el que se acelere la contratación de profesores, haciendo uso de una base de datos académica. Solicitantes para docencia siempre hay, es en nuestro extremo que la universidad está fallando".

"Justamente estaba con Francia dándole seguimiento a ese asunto, cuando llegó Memo por nosotros, contándonos lo del motociclista". Manuel le explica.

"Vamos a mi despacho por favor". La rectora les solicita. Todos los alumnos que presencian esto, se quedan murmurando entre ellos cuando los ven partir.

***

Una hora después, en la cafetería, René les cuenta a Alejandro, Fabián y Memo lo discutido, y también, que compromisos acordó la rectora con Manuel y él.

Ahora sí se va a corregir el hasta ahora perenne problema de falta de profesores y, en caso de ser necesario se va a recurrir a la plantilla docente de los otros campuses.

Manuel (una vez aclarado para René que él no es un delator) va a supervisar, junto a los otros líderes de grupo, que esto en realidad se implemente.

También la rectora giró a la direccióm académica una orden para que ya no se humille a los alumnos que se atrasen con una colegiatura.

jueves, 9 de junio de 2016

Odiseo, parte 24

"Estados Unidos domina al mundo por medio de su barata cultura y su horrible lengua".

Es lo que está diciendo este desconocido, para Alejandro, filósofo de izquierda en un programa 'cultural' en el canal del Estado de México.

Alejandro quisiera contestarle que gracias a que él se autoinstruyó en el Inglés, se le abrió un universo, de información y conocimientos, que difícilmente llegan traducidos al país.

"Destruye a la juventud con su música y celebraciones satánicas como el Jalogüín". (Así lo pronunció). "Y sus costumbres ajenas a las tradiciones mexicanas".

Alejandro piensa que si este tipo creerá que la Navidad la inventaron en Oaxaca.

En ese instante el tono de su celular suena, lo toma y lee que es René; le contesta.

"¿Qué onda wey?"
"Nada ca... ¿Oye, puedes ir a la universidad mañana a las nueve? La cita es en las sombrillas de la entrada".
"Sí, pero ¿para qué?"
"Vamos ir a la secretaría de educación pública, ¡para que se jodan a estos cabrones! ¿Cómo es posible que en octavo semestre sigamos con el problema de falta de profesores?"
"Pues sale wey, me parece bien; ahí voy a estar. ¿Supongo Memo y Fabián también van a ir?"
"¡Desde luego Alex!"
"OK, nos vemos".
"Nos vemos, ¡besos!"
"¡No mames pinche René!"

Y con sus carcajadas, René, corta la llamada".

***

No saben cómo ni cuándo, pero se les pegó Manuel, el cerebrito de la clase, mismo que es un nerd insoportable. Y van por el periférico, rumbo al sur, en la camioneta de Memo, una Honda gris muy bonita.

Memo mete un CD al reproductor y suena Stayin' Alive de los Bee Gees, y Manuel de inmediato tiene que salir con su comentario mamón:

"Ese grupo es nuevo ¿verdad?"

Según él, es muy gracioso, René solo le contesta: "Hey sí". Con un desgano que no puede ocultar.

"Ayer estaban pasando un programa sobre la vida de Cristo", Memo comenta, "muchas suposiciones y muy poca evidencia histórica existe sobre él".

"Los evangelios que hablan sobre su vida fueron escritos décadas después de la crucifixión y ningún historiador romano lo menciona", dice René.

"Los textos de un historiador romano sí hacen referencia suya, no recuerdo si se trata de Suetonio o Plinio El Viejo. Pero, se especula que estos textos fueron modificasdos, siglos después, por la iglesia, para corregir este hecho incómodo sobre la no mención histórica de Jesucristo", todo esto lo dijo Memo y luego agrega:

“Puede que la vida de Cristo en realidad sea una página en blanco”, y ahora tiene que quitársele de enfrente a una histérica que se le pegó y le viene echando luces.

"Se ha de venir cagando", comenta Fabián, quien viene sentado adelante en el asiento de pasajero.

Manuel baja el vidrio, sentado atrás del lado derecho y grita:
"¡Vieja cagada!"

¡Cielos! Es tan falso, y molesto, todo lo que hace este tipo para encajar socialmente. En verdad ¿quién lo invitó? Y en serio que cada vez que este tipo abre la boca chupa energía y corta el ambiente ameno y hace que se pierda la inspiración de lo que se estaba platicando.

"¿Qué onda Fabián? ¿Por qué siempre tan callado y tranquilo?" Es René, desde el asiento de atrás sacudiéndole el cabello. "¿Por qué no tienes novia? ¿No vayas a salir con que eres mayate?"

Se ríen todos, Fabián también. Y Alejandro se dirige a él:

"Que no te moleste Fabián. El pinche René, el otro día al teléfono me mandó besos".

Y ahora todos se carcajean y, Alejandro y René intercambian amistosas fintas de box.

***

Los cinco esperan en la antesala del despacho de un funcionario de la Secretaría de Educación Pública. Cuando llegaron al edificio con su pequeña protesta, a todo mundo le tuvieron que repetir su queja y el motivo de su presencia. Ellos demandaron hablar con el secretario mismo, pero una asistente los canalizó con este licenciado quien, basados en lo grande y elegante de su despacho, debe ser alguien importante.

Luego de esperar, relativamente muy poco tiempo, la secretaria del funcionario les indica que la sigan al interior del despacho. Es un amplio despacho, muy iluminado, con una gran ventana con persianas de aluminio, el escritorio del funcionario es grande, de madera obscura, con elaborados motivos artesanales, ocupado por la pantalla plana de la pc, tiene también una elegante cubierta personal de piel, sobre la que trabaja este ejecutivo. El escritorio transmite la sensación de mucho trabajo, pero sin el caos ni desorden de los escritorios del oficinista promedio.

En el despacho hay también una mesa circular y sus sillas hechas, al parecer, de la misma madera fina.

Cercanos a la entrada hay un sillón largo en piel y contrapuesto a este, un sillón individual. En medio de estos, una baja mesa con un elegante arreglo de flores.

Los recibe un hombre de cerca de cincuenta años de edad, blanco, cabello negro corto y algo rizado, sobre su nariz de bola dos intensos ojos negros.

El está de pie y les indica que se sienten en el sillón y él procede a ocupar el sillón individual. Como no caben, con mucha desfachatez, René se sienta en el brazo izquierdo del sillón. El funcionario se lo queda mirando fijamente como consecuencia. Para no antagonizarlo René decide mejor no sostenerle la mirada.

Después de explicarle al funcionario de la SEP que cada semestre es la misma situación, falta de profesores en varias materias y que en las materias donde sí tienen maestros solo les dan una embarrada de las asignaturas, el funcionario, luego de escucharlos atentamente, les dice:

"¿Discutieron todo esto, primero, con el director de su carrera? ¿con el rector de su universidad?"

"Bueno sí", es René, "muchas veces le hemos señalado esto a Francia, la directora de nuestra carrera y, el problema persiste..."

"Jóvenes, esto tenían que tratarlo con el rector, antes de recurrir a la SEP, ese tipo de asuntos no los resolvemos nosotros.

Me dan la impresión que, quieren crearle un escándalo a su alma mater, en un afán punitivo.

Pero se equivocan, hay cierta etiqueta, que ustedes como estudiantes, deben seguir y respetar, respecto a su universidad, y las autoridades de la misma. Así que, vayan a hablar con las autoridades de su escuela. Yo por principios, no puedo ni debo intervenir."

El funcionario se levanta de su sillón y les enseña la puerta. Cuando todos ellos salen, y con una sonrisa burlona, cierra la puerta de su despacho inmediatamente.

Manuel exclama:

”¡Charros! Nos mandó por un tubo".

jueves, 26 de mayo de 2016

Odiseo, parte 23

"Yo jamás iría de campamento, ¡que porquería! ¿Dónde haces del baño? ¡Ahí en un hoyo en el lodo!

Soy muy recatado y pulcro en mi higiene. ¡No! Eso no es para mi".

René sonríe al escuchar esto comentado por uno de los jóvenes sentados detrás de él, en el microbús.

"Yo no tengo nada de que avergonzarme, es Mara la que no va a saber ni dónde meter la cara en cuanto me vea llegar a la boda. ¡Claro! ¡Si tiene vergüenza! Que no tiene, porque si tuviera, ni se aparecería después de lo que hizo".

Es una joven señora, de pié junto a René, hablando con una amiga al teléfono. Él supone ella está haciendo referencia a alguna infidelidad con el esposo de ella.

No es que René hoy haya amanecido chismoso pero, es imposible no escuchar lo que la gente habla en el transporte público.

"Cuando eso me pase, ¡voy a dar brincos de alegría!" Ahora una adolescente le comenta a una señora, ambas sentadas en la gran banca del lado derecho, y la joven continúa:

"Sí no soy inconsciente, todo lo planeamos y tomamos nuestros cuidados".

Algo críptica esta charla pero a René le permite adivinar que la joven se refiere a que ya tiene sexo con su novio.

En los asientos frente a René, un hombre le comenta a otro:

"Los idiotas del Seguro le pusieron la cinta adhesiva ¡directamente sobre la úlcera de la pierna a la pobre viejita!"
"¿No me digas?"
"Sí, mi pobre madre daba unos gritos cuando se la quitaron, con piel, costra...".

René siente escalofríos al escuchar esto tan desagradable.

Su vecino de asiento va ocupado leyendo un libro sobre programación C:

$ gcc programa.c -o programa

A René le gusta la programación tambien, así como los comandos de Unix.

Ahora en un semáforo, sube uno de estos curiosos personajes que van entregando paletas de caramelo con una nota engrapadas:

'Soy mudo y solo me sostengo de la ayuda de la gente'.

Esta maña para mendigar dinero, al menos, no es agresiva como la práctica de los tipos que suben vendiendo tontería y media, pero que literalmente amenazan que uno los ayude ¡para no verse obligados a robar!

Pero los que se llevan el trofeo a la molestia, son los que se suben a tocar, ya sea con una guitarra o, los nacos con sus tambores africanos.

René nota la próxima parada donde debe bajarse para, desde ahí, caminar hasta la universidad. Es un largo trayecto a pie, pero a él le gusta caminarlo, en vez de tomar otro microbús, porque le distrae el ir caminando, viendo las casas, jardines, el escuchar a los gorriones y, en la cuadra previa a la universidad, ver las tiendas del centro comercial.

viernes, 20 de mayo de 2016

Odiseo, parte 22

En esta época del año se sueltan unas ráfagas de viento muy fuertes y todas las hojas de los árboles, de la señora que vive justo enfrente de la casa de Alejandro, se esparcen a las casas vecinas.

Esta señora es muy clasista, grosera y, se siente una doña millonaria. Debido a esto, Alejandro la apoda 'Doña Florinda'. Ella se siente superior, a pesar de vivir en la misma 'vecindad' que los demás.

Para una muestra de como es de grosera esta señora cabe mencionar lo que le sucedió al profesor Castro, vecino de ella.

El profesor Castro es el abuelo de Sandra, la adolescente que le gusta a Alejandro. Este señor, y la 'Doña Florinda', son de los vecinos que originalmente se mudaron, hace más de 30 años, en este fraccionamiento cuando fue establecido.

A pesar que durante todos estos años él y esta señora se saludaron, por cortesía, respetuosamente; el profesor Castro un día que coincidió con que ella, estaba saliendo del garage en su camioneta, él se aproximó a ésta para pedirle de favor, que los autos de su familia no los dejaran invadiendo el terreno propio de su casa, ya que cuando sus hijos van a visitarlo y, al ser su casa muy pequeña, estos no tienen donde estacionarse.

Pues esta mujer muy groseramente y olvidándose de tantos años de ser vecinos, le dijo que de la puerta de su casa ya empieza la calle y molesta y sin despedirse, arrancó a gran velocidad.

***

El papá de Alejandro agarra el recogedor, la escoba y un gran bote de basura, que siempre está apartado para echar en éste el pasto y las ramas que se podan del jardín.

Alejandro se da cuenta y le pregunta:

"¿Qué vas a hacer?"
"¡La vieja de enfrente! Jamás poda sus árboles y ya se nos vinieron todas las hojas secas a nuestra banqueta".

"Yo lo hago, déjalo. No es conveniente que la gente te vea barriendo, ya ves como todo mundo es clasista y chismoso".

En la familia de Alejandro son de la filosofía de "manos a la obra". Ellos mismos podan el césped, pintan la casa, barren la banqueta, lavan los autos. No adoptan poses de superioridad social.

A Alejandro se le quedó muy grabado el escándalo y chisme que le hicieron a su papá, su hermano Rogelio y su esposa María (tíos de Alejandro.)

Sucede que, siendo Alejandro un niño, la tía María habló a la casa y Alejandro contestó y ella preguntó por su papá. En esa época, ambas familias estaban muy cercanas y Rogelio invitaba a su hermano a una carne asada cada domingo.

Ese convivio con tíos y primos, Alejandro, lo disfrutaba mucho y Alejandro sentía identificación y lealtad a ese grupo familiar extendido y, él les dio, en su mente, la etiqueta de "familia". Pero la traición, narrada a continuación, le causó disonancia cognitiva y desencanto.

Para Alejandro fue de lo más natural el compartirle algo íntimo a su "tía" María cuando ella preguntó por su papá:

"Ahorita te lo paso, está lavando los trastes del desayuno".

En ese momento, ella solo se limitó a invitarlos a la tradicional carne asada de un domingo futbolero.

Fue hasta tiempo después que en la familia de Alejandro se enteraron de la burla, sorna y sensacionalización del "mandilón Alejandro" que Rogelio y su esposa habían estado haciendo con el resto de la familia, los vecinos de ellos y, en el trabajo.

Ruin y asquerosa traición de la confianza y cariño extendido a estos seres bajos.

***

En verdad la banqueta está exageradamente cubierta de hojas secas, pareciera que el viento conscientemente las sopla hacia su casa.

Cuando finalmente termina de barrerlas, el bote de basura está lleno hasta el tope.

"¿Se llenó todo el bote Alejandro?"
"Si, ¡mira!"
"Déjalo afuera, en la noche 'Doña Florinda' va a pagar".

El papá de Alejandro, todas las noches a las once, saca a la banqueta el bote de basura, con la última bolsa generada en la cocina y luego le echa llave al portón a la calle y a la puerta principal.

En esta ocasión, toma el bote lleno con hojas secas, se atraviesa sigilosamente y va y lo vacía a la entrada de la casa de 'Doña Florinda'.

Ojalá el viento no arroje a las hojas de vuelta a su casa.

viernes, 13 de mayo de 2016

Odiseo parte 21

Memo se aisla amargado. El día de hoy parece que casi todo el mundo en la universidad está contando sobre como van a festejar a sus madres mañana 10 de mayo; o que les van a regalar.

Incluso Fabián, que es muy sencillo y calmado, regresó del break con un juego de perfumes envuelto en celofán, y con un moño rojo, que compró en el Sanborn's del centro comercial junto a la escuela.

Esta fecha le trae muy dolorosos recuerdos. Él niño y, una tarde nublada, su mamá saliendo de la casa con una maleta, luego de una más de las constantes discusiones con el papá de Memo.

Y así nada más, ella dejó el hogar y su madre, solo se convirtió en una voz en el teléfono que, a veces le hablaba para preguntar por él.

Luego se convirtió en una señora exageradamente arreglada que, a veces, pasaba por él, para llevarlo a comprar ropa y juguetes.

Más grande tuvo que lidiar con el hecho de que su madre se había ahora juntado con otro hombre y que, ya tenía dos medias hermanas.

Su papá por su parte ya no se volvió a involucrar en una relación permanente.

A Memo se le quedó muy grabada una conversación entre su padre y su hermana, tía de Memo. Ella le preguntó sobre por qué no rehacía su vida. Y su padre le contestó:

"Ya tuve un hijo, mi apellido va a vivir al menos una generación más y, en eso, ya le cumplí a la vida.

Me quito de problemas derivados de un atamiento sentimental a una mujer, que de seguro ni siquiera sabe que quiere de la vida. También ya no tengo que jugar al marido proveedor que tiene que comprarle su casa y su camioneta.

Si tengo necesidades por calor femenino, pues, simplemente invito a salir a una de mis amigas del trabajo y san se acabó. ¡Soy libre!"

Memo, debido a esto, se hizo a la idea de que él no se va a casar, pero, a veces añora el tener una amiga, compañera, cómplice, amante...

Y se pregunta si, de encontrar a la mujer correcta él sentiría la necesidad de juntarse a ella por el resto de sus vidas.

lunes, 9 de mayo de 2016

Odiseo, parte 20

Alejandro se halla en la biblioteca, acompañado de Carmen, compañera de clases. Él le está comentando sobre lo mal que le caen los metiches.

"Un metiche es como un depredador, listo para saltarte encima a la más mínima oportunidad. Por ejemplo, si te pones una sudadera al revés, tú te das cuenta de inmediato al sentirla incómoda contra tu cuello.

Pero si un metiche presencia esto, él luego luego te dice: te la pusiste volteada, ¡quítatela!"

Carmen se ríe por los gestos y ademanes que Alejandro hace al narrar esto.

Ella le contesta:

"Sí, yo también he tenido malas experiencias con los metiches. Estoy haciendo el servicio social en Telmex y mi jefe me puso a programar reportes en ABAP".

Alejandro exclama:

"¡Oye que interesante!"

Y Carmen continúa:

"Sí en verdad, ya ves que aquí nos estaban enseñando ¡Pascal! en primer semestre".

"Sí hombre, ¡ya ni la joden! pinche escuelita chafa..."

"Bueno, y como precisamente aquí en la UVM no nos enseñan nada de lo que en el mundo laboral está en uso, pues al principio tuve muchos problemas para entenderle al ABAP.

Y una señora que es muy inteligente, la ingeniera Olmos, se dio cuenta que mi jefe me dijo que si no podía me acercara a cualquiera de los desarrolladores, que todos son muy buena gente y atentos.

Y ella me llamó y me empezó a explicar.

Y desde entonces, ante cualquier duda, voy y le pregunto a la ingeniera Olmos. No me lleva ni dos minutos cada pregunta.

Pero hay una vieja huevona, la licenciada Delia, ni siquiera es de sistemas, es del cuarto piso, de contratos y servicios. Se la pasa todo el día chismeando con las secretarias de ahí de sistemas. Y esta vieja metiche se dio cuenta de mis constantes preguntas a la ingeniera Olmos.

Y la tal Delia se me acercó y me dijo que no era correcto que le estuviera quitando su tiempo a la ingeniera.

¿Puedes creerlo? decirme eso ella que se la pasa de chismosa tantas horas...

Y también me dijo que si no podía con la programación que, debería ir al Sanborn's y comprarme un libro de ABAP. Y luego la metiche me preguntó que si podía hacerme una crítica constructiva.

Yo le contesté que no y que me estaba quitando el tiempo".

"¡Tómala!" Exclama Alejandro. Y Carmen continúa:

"La tal Delia hizo una cara de sorpresa, con la boca abierta, y cuando se iba me dijo que era una grosera".

"¡Que bueno! que la corriste." Le dice Alejandro, y luego agrega:

"Pero, ¿qué me dices cuando uno es el metiche?"

"Sí, supongo uno lo hace todo el tiempo y, ni cuenta se da".

"Así es Carmen. A mi papá le pasó hace varios meses. Él estaba en las carnes frías, en el súper, y la señorita que lo atendía le dio una rebanada de jamón como muestra.

En un carro del súper, cercano a él, estaba sentado un niño, y mi papá le va a dar un trozo de la rebanada, cuando la mamá de este interviene bruscamente, ordenándole a mi papá que no lo haga.

Supongo eran judíos y el niño ¡se iba a volver cenizas si lo comía el jamón!"

Carmen se ríe ante esta ocurrencia.

jueves, 5 de mayo de 2016

Odiseo, parte 19

Como de costumbre, un profesor no llegó a la clase en la "casa abierta al viento", en esta universidad patito. Pero eso no incomoda ni molesta a nadie. Son jóvenes y ¿cómo van a desperdiciar la oportunidad de echar desmadre?

Y para variar, René es el centro de atención de los siete u ocho alumnos que sí habían llegado a tiempo a la clase. Él les está contando un relato, mismo que sin haberlo concluido aún, pero conociéndolo como es él, ya los tiene casi muertos de risa.

"El campesino alemán está totalmente confundido, una vez más le sucedió que dejó el recipiente en la repisa de la ventana y, ¡este amaneció de nuevo lleno de mantequilla!

El próximo día de mercado, él le pregunta a Oskar el leñador, a Klaus el herrero y al ministro Ernst sobre quién puede ser su misterioso benefactor.

Iba a preguntarle, también, al sastre, pero este estaba rodeado por una multitud que parecía festejarlo y, le fue imposible acercarse a él.

O benefactora, atinadamente le señala su amigo Gerhard. Y Hans, así se llama el campesino del relato, se acuerda de Helga que siempre lo ve con una sonrisa cuando ella pasa arreando sus gansos."

Memo, sentado hasta el fondo del salón de clases, con los brazos cruzados y las piernas estiradas, está viendo a René con una sonrisa burlona en el rostro, e interviene:

"Ya le pusiste mucha crema a tus tacos y alargaste la historia".

René le contesta:

"¡No interrumpas wey!".

Este intercambio es de manera amigable entre ambos.

"¿En qué estaba? ¡Ah sí!" Y René continúa:

"Gerhard le dice a Hans:

Puesto que el recipiente te es rellenado en algún momento antes del amanecer, vas a tener que hacer guardia para descubrir a tu benefactor.

Escóndete en el establo, desde ahí se puede ver hacia la ventana de tu casa, y deja la puerta entreabierta para que puedas espiar a la misteriosa persona que te regala la mantequilla."

Esa misma noche, Hans se acuesta temprano para poder madrugar y seguir los consejos de su amigo Gerhard.

Hans se despierta entusiasmado, un par de horas antes del amanecer. Se viste, se echa encima una piel y camina hasta el establo, dejando la puerta entreabierta para poder espiar.

Aún no amanece, y él ha estado a punto de quedarse dormido varias veces sentado tras la puerta del establo.

Sacude su cabeza para quitarse el sueño, cuando, escucha fuertes y secos golpes que se suceden, y Hans también puede sentir el suelo retumbar. El día ya aclara. Por el camino hacia su casa, saliendo del bosque, puede ver que se acerca ¡un gigante!

El gigante se acerca a la casa, voltea hacia la ventana, ve el recipiente en la repisa exterior de la ventana, lo toma con su pulgar e índice de la mano izquierda, se lo lleva a la cara hasta la altura de la nariz, y con la mano derecha, se exprime una gigantesca espinilla, llenando con esta el recipiente, mismo que regresa a la ventana; luego el gigante se da la vuelta y desaparece por donde vino.

Hans, impactado apenas y puede salir corriendo del establo, cuando vomita apenas afuera de éste."

"¡QUE ASQUEROSO!" Le dicen sus compañeros a René.

Memo golpea las palmas de sus manos y luego suelta una carcajada.

jueves, 28 de abril de 2016

Odiseo, parte 18

Alejandro decide a llevar hoy su auto a verificar, faltan dos semanas para que venza el plazo de verificación de automóviles con engomado rojo y, quiere evitarse colas.

Pero el tráfico ya es un desastre permante en el área metropolitana. Justo en la esquina del verificentro Alejandro se encuentra con que están levantando un edificio, y hay dos tráileres plataforma descargando varilla.

Están tan anchos, y además los autos estacionados del otro lado de la calle, que él literalmente se mete a ojo de buen cubero, esperando no llevarse un espejo o abollar su carro.

Y cuando llega al verificentro, ¡oh que la! una fila de cinco autos, tan solo para poder entrar.

Una señorita va de auto en auto solicitando el IFE, tarjetón y certificado de verificación anterior.

Las cuotas ¿las cuotas? ¿cuánto sale? apenas ahora Alejandro se pregunta, tal vez checando la página de internet de este pinche trámite inútil, porque a pesar de lo que anuncien, siempre se puede pasar con mordida.

Ahora un tipo le toca el vidrio.

"Perdón joven yo voy aquí".
"Vi tu camioneta sola estacionada, yo pensé que te habías bajado a otro negocio". Alejandro le contesta.
"Sí me bajé pero yo voy aquí".

Alejandro está a punto de enojarse, la calle es muy estrecha, en la esquina está el desmadre de la construcción del edificio, y ni modos de salirse de la fila por culpa de este viejo menso que dejó sola su camioneta. Así que Alejandro se calma y le explica al tipo:

"Te doy mi palabra que ahorita que venga la señorita le voy a indicar que tú estabas antes que yo y que, tú seas atendido primero, es más, ahorita que avance la fila te dejo un espacio para que me rebases".

Ya con esto se fue conforme el viejo menso.

Y en efecto, cuando fue su turno de entregar la documentación Alejandro envió a la señorita a recoger primero la del viejo menso; cuando esta regresó con él, Alejandro le preguntó:

"Oye, ¿todavía se puede pasar con "brinco"?
"Sí, para la calcomanía cero sale en $970 pesos, ¿la vas a querer?
"Sí, más vale, quién sabe como va a quedar el Hoy No Circula cuando acaben los tres meses del Doble No Circula".

La señorita se retira hacia las oficinas del verificentro y Alejandro se queda con un gran enojo por tener que pagar un impuesto más, y tan oneroso, para subsidiar un negocio de políticos y sus asociados.

***

Alejandro se halla haciendo fila, esperando para pagar el monto de la verificación en la caja. La fila no avanza. Un hombre anciano deja su lugar para acercarse a la ventanilla y, por debajo del cristal de protección, preguntar si tienen sistema.

Sí tienen sistema, la tardanza entonces se debe al valemadrismo de la empleada que ha de estar desayunando o chismeando, total atrás de su ventanilla con espejo ni quién se de cuenta.

Ahora el anciano harto se dirige a Alejandro:

"¡Ah! todos los viacrucis que aguantamos los mexicanos, y ni quién proteste".

"Y todo esto para financiar el negocio de empresarios cercanos a políticos". Alejandro le contesta y luego continúa:

"¿Sabía que toda esta agenda ambientalista es pura manipulación para imponer control social, así como diversos impuestos 'verdes'?

Por ejemplo, el tan traído dióxido de carbono es un gas que se encuentra en una minúscula proporción en la atmósfera, forma tan solo el 0.04% de la misma y es un gas esencial para la vida.

Los vegetales, durante la fotosíntesis, lo absorben y luego liberan el oxígeno molecular que respiramos.

De hecho el gas que más contribuye al efecto invernadero es el vapor de agua y además, sin efecto invernadero La Tierra sería una bola de hielo sólido y estaría desprovista de vida.

Pero el lobby climático necesitaba un gas asociado a la actividad humana, para sembrar culpa y gravarlo con impuestos.

Solo considere esto:

En los cambios climáticos, totalmente naturales y cíclicos que experimenta el planeta, las edades de hielo llegan cuando hay altas concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera.

Y una vez sumida en una edad de hielo, con la consecuente muerte masiva de vegetación y fitoplancton, debido a las pésimas condiciones para la vida, es cuando hay una muy baja concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que la temperatura se incrementa, terminando con la edad del hielo.

¡Todo lo contrario a lo que el lobby climático propagandiza!"

Los cinco hombres, delante de Alejandro en la fila, ya lo escuchan con atención. Y él continúa:

"En los 70s, dentro del cíclico cambio climático, se observó una tendencia al alza en las temperaturas, acabando con un susto que se traían los ambientalistas de entonces, sobre una inminente edad del hielo.

Y le llamaron 'Calentamiento Global' viendo el gobierno de Estados Unidos y las Naciones Unidas su oportunidad de imponer una jugosa agenda ambiental, donde territorio de los países es ofrecido como garantía en préstamos, donde gobiernos pueden intervenir y violar garantías civiles en nombre del ambiente, así como crear nuevas empresas, como las granjas de viento y solares.

Mismas que solo funcionan subsidiadas con impuestos y, de verdes, no tienen ¡nada!

Aves y murciélagos, por decenas de miles mueren en sus aspas, o son freídos en el aire por los paneles solares.

Y desde entonces como el mundo no se calentó, le cambiaron de nombre al de 'Cambio Climático'.

¡Una tontería! Porque lo único constante con el clima, desde que surgió La Tierra, es el cambio climático.

Mismo que ocurría antes de aparecer el hombre y ocurrirá cuando desaparezcamos."

Alejandro ahora impulsado al darse cuenta que tiene una pequeña audiencia continúa:

"Pueden gravarnos impuestos hasta dejarnos en la calle, pero ese dinero en ningún modo va a modificar la cantidad de luz, energía, emitida por el Sol, ni a sus ciclos, no va a modificar la inclinación del eje de rotación terrestre ni a su ciclo de la precesión de los equinoccios; tampoco ningún impuesto va a modificar la elongación de la órbita terrestre, que debido a la influencia de Júpiter pasa de casi circular a elíptica".

Toma aire y agrega:

"La agenda climática es una seria amenazas para las libertades y garantías individuales.

Antes de la era industrial era raro el individuo que se desplazara más que unos cuantos kilómetros de su región de nacimiento. Así mismo, la máxima potencia que podía ejercer sobre su entorno era proporcionada por los caballos que tuviese disponibles.

La invención de las máquinas cambió eso e incrementó exponencialmente tanto la distancia a la que un individuo se podía desplazar así como la potencia disponible para efectuar un trabajo: caballos de fuerza.

Gracias al automóvil se construyeron autopistas que conectan todo el territorio nacional.

Permitiendo a la gente el ir en busca de nuevos horizontes si considera que la situación, en su lugar de residencia actual, ya no le satisface.

Bien, con la agenda verde, pretenden eliminar esta libertad de desplazamiento, en palabras de los ambientalistas: hay que destetar a la gente del uso del automóvil.

Y los gobiernos, al crear reservas naturales, que solo son garantía de deuda en préstamos, van a cerrar extensas zonas en cada país, y para viajar, uno necesitará de salvoconductos, emitidos siempre y cuando uno ¡esté al corriente de su situación física!"

Y termina:

"Esto nada tiene que ver con el cuidado y protección de la biósfera y sus especies animales.

El gobierno es el primero en tolerar a empresarios que contaminan y en entregar permisos para realizar ecocidios en selvas, bosques y manglares".

martes, 19 de abril de 2016

Odiseo, parte 17

"Gracias señora, cuídese y que Dios la bendiga". "Hasta mañana don Alejandro".

El papá de Alejandro se despide así de la señora Lourdes, la enfermera que atiende, y cuida, todos los días, a su esposa enferma.

Luego de cerrar la puerta principal, una vez marchada la señora Lourdes, el señor Alejandro ve que su hijo, Alejandro, baja las escaleras desde la planta alta. Y se dirige a él.

"Alex, esta señora es un verdadero ángel. ¿Vieras con que cariño y esmero atiende a tu madre?

Y así como es tu madre de carácter fuerte, agresivo, a esta señora sí la estima. Todos los días le da su bendición a la señora Lourdes".

"Que bueno papá, que bueno..."

Y el señor Alejandro ahora continúa:

"Fíjate que esta señora Lourdes es muy inteligente, nos contó que siempre le ha gustado leer y escribir poesía".

"¿Sí? Interesante..."

"Sí Alex, y nos dijo que ella tuvo una tía, hermana de su mamá, que tenía facultades de percepción y contacto con maestros espirituales y, que esta señora le dijo que ella era la reencarnación de Sor Juan a Inés de la Cruz".

Cuando su padre menciona esto, Alejandro suelta una carcajada, y apenas pudiendo hablar le dice:

"¿También ella? Sor Juana Inés de la Cruz debe de ser en México, para los loquitos, el equivalente a Napoleón Bonaparte de los locos de otros países.

¡Ya ves que en las películas, en los manicomios nunca falta el loco que se cree Napoleón, con su gorro tricornio hecho de hojas de periódico!"

Y su papá contrariado por haber sido así interrumpido, le pregunta:

"¿Por qué? ¿Quién más dice ser Sor Juana?"

Alejandro le contesta.

"¿Ya se te olvidó que seguido nos contabas que tu hermana La Güera también, de chica, decía ser Sor Juana?"

"Ah, sí, ¡que buena memoria tienes Alex! Eso se los contaba a ti y tus hermanos cuando estaban chicos". Le contesta su papá, mismo que agrega:

"A tu tía le daban ataques epilépticos, y toda desorientada, luego decía que sus maestros espirituales le habían revelado que ella era Sor Juana.

Y es que sí tenía, ahora ya no, talento para la poesía y la música".

miércoles, 13 de abril de 2016

Odiseo, parte 16



Alejandro se encuentra sentado en la sala de su casa, su mente divagó por un instante hacia Elena, ya que se la topó en la caja de la cafetería de la universidad, pero prontamente decide suprimir cualquier pensamiento de ella.

Mejor se para del sillón y camina hacia la ventana. Y descubre con agrado, que en una casa de la acera de enfrente, y a como cuatro casas hacia la derecha, rentaron un inflabe con resbaladilla. Puede ver como no cesan de deslizarse y saltar un grupo de niños, que se traen un griterío que él no había notado.

Pero una mujer madura, que va camino de esa casa, lo nota a Alejandro en la ventana y le lanza una agresiva mirada.

"¡Oh que la...! Esta vieja loca ha de creer que soy un depredador solo por estar viendo a los niños".

Así que él se retira de la ventana.

De regreso en la sala, toma el control remoto del estéreo y lo enciende.

Sintoniza su estación favorita. 92.5 FM, le encanta escuchar a los clásicos del pop de los 80s y 90s.

Pero Alejandro comienza a impacientarse, transcurren los minutos y, puro spot lavacerebros.

Que dizque el gobierno federal ya abolió la pobreza alimentaria, que según regalar el petróleo a extranjeros va a significarnos precios más bajos de energía. Los spots que más odia son esos de ñoños que no saben gramática y creen que los nombres plurales son sexistas e insisten en decir:

"Diputados y diputadas, mexicanos y mexicanas".

Ahora un spot de igualdad de género. Tanta programación mental, el que le digan a uno que pensar, abruma. Alejandro apaga el estéreo disgustado y arroja el control remoto a un sillón.

Ahora se dirige a la cocina, tiene sed, abre el refrigerador y ve un par de botellas de Peñafiel Light, de fresa y arándano. Esto no es más que agua pintada, y desde luego que contiene azúcar, la prueba está en que, si tomase un vaso, le duraría hasta mañana la sensación de una capa de azúcar en los dientes.

Cierra el refrigerador de un golpe y se decide por medio llenar su vaso con agua del fregadero, es más sano.

Mientras bebe su vaso, sin prisa, nota un catálogo sobre la secadora, camina hacia ésta y ahí sobre ella comienza a hojearlo. Descubre con agrado que ya se empiezan a vender equipos de cómputo que corren una distro del sistema operativo Linux.

Sigue pasando las hojas y llega a la parte donde anuncian varios gadgets de espionaje: plumas, relojes de pulsera y pared, monos de peluche, gafas de sol, todo esto con cámaras espía.

También gadgets para grabar audio y escuchar a distancia.

¡Caramba! la tecnología tiene un muy negativo lado obscuro. En el pasado alguien con muy mala intención te podía guiar en una conversación para que hablaras mal de cierta persona; pero hoy en día, aparte te puede grabar para afectarte gravemente o extorsionarte.

Por cierto, él piensa, la pluma espía se ve bastante útil para grabar y balconear a agentes de tránsito o funcionarios municipales corruptos.

Le va a pedir a su papá que la pida, con su tarjeta de crédito, y que él se la paga. Está bonita y barata. También piensa en la broma de grabar a los desmadrosos de Fabián, Memo y René, en especial cuando se ponen a contar chistes mandados.

jueves, 7 de abril de 2016

Odiseo parte 15

"¡No mames wey! Yo los veo igualitos en todas las fotos".

"¡Pero sí te estoy señalando todas las diferencias en estas fotos!"

Memo se encuentra ya exasperado con René, quien, o está muy cerrado de mente o ya se quedó ciego.

Memo hace meses, buscando fotos de su grupo favorito, The Beatles, se topó con un message board que comparaba fotos de Paul McCartney, y su reacción natural fue exclamar: "estos cabrones siguen chaqueteándose con la pendejada de que Paul se mató en el accidente narrado en la letra de “A Day in The Life” y dizque, fue reemplazado por el bombero canadiense, William Campbell, que aparece en el vídeo de “Hello Goodbye”.

Eso es lo que dice la desacreditada teoría de conspiración.

Pero en este message board, Memo leyó y empezó a ver fotos donde comparaban a los cuatro Beatles y hasta discusiones agresivas, de algunos lectores en los threads donde, todo en inglés, se burlaba alguien:

"¿En serio creen que hay un Faul, un Feorge, un Fohn, y un Fingo? Es la edad, y el corte de cabello que los hace cambiar, ¡idiotas!"

Llamarlos "Faul" o "Feorge" deriva de anteponer la letra F de la palabra "fake", falso en español.

Los que defienden esta teoría alegan que los Beatles nunca existieron, que fueron un grupo armado por un Instituto Tavistock de Londres, para imponer reingeniería social, usando a la juventud como receptora, y así plantarles ideas de rompimiento con la generación anterior, rebeldía, relajamiento de valores morales, el uso de drogas, miscegenación y homosexualismo (“You've got to hide your love away”).

Memo empezó a dejar de burlarse cuando vio varias composiciones fotográficas, donde se analizan como cambia la simetría de su rostro, altura de ojos, nariz y orejas, sus lóbulos de las orejas y estatura.

Unas fotos que lo intrigaron mucho a Memo, fueron unas de Ringo en 1965, donde primero se le ve con nariz chata, luego larga y picuda y de nuevo chata, cambios a lo largo de varios meses en las que fueron éstas tomadas en el mismo año.

Otro conjunto de fotos que le intrigaron son las que comparan los lóbulos de las orejas de John. Hay una famosa foto de John, desnudo en la cama, abrazando a Yoko, en esta imágen su lóbulo izquierdo es continuo y unido a su mandíbula.

Y comparando capturas de vídeo, del John que vino a América en el 64, se puede ver su mismo lóbulo redondo y suelto.

Algo que Memo al principio no entendía era el, se lo decía a si mismo, "¿que ganaron con reemplazar a todos los Beatles!"

Le tomó leer varios threads, el entender que estos "clones" eran usados indistintamente, algunas veces siendo usados, al menos dos de la misma "persona" en un mismo vídeo.

Como los dos Paul usados en la secuencia cuando cantan “The Night Before”, en la película Help!

Aquí se puede ver a un Paul con la dentadura superior ancha y en perfecta forma de "U", y en la misma secuencia musical, otro Paul, con la dentadura superior estrecha, y el lado izquierdo de su dentadura superior curvado hacia adentro y con otra textura de cabello (es el Paul que grita: “¡Aaaah!” sacudiendo la cabeza).

Cuando Memo descubrió estos Pauls en esta secuencia mencionada, se la pasó muchas noches, en la privacidad de su recámara y hasta altas horas de la noche, prácticamente examinando cuadro por cuadro, un vídeo que ahí mismo puso uno de los miembros del message board.

"Paul/Faul teeth" es el nombre del video ligado desde YouTube.

Memo no podía contener su sorpresa al ver la sucesión de clips del vídeo. Presentados en orden cronológico, desde el salto a la fama de los Beatles, y en cámara lenta.

Estos clips fueron tomados de presentaciones, de sus películas y, entrevistas. Memo pudo claramente ver como se sucedían indistintamente el Paul con la dentadura superior perfecta, ancha y curva con el Paul del paladar estrecho y dentadura superior del lado izquierdo curvado hacia adentro.

Luego en la época de Paul en su grupo Wings, pudo ver como ahora el que se presentaba era un Paul más joven que aquel que cantó en la azotea cuando se separaron los Beatles y, que este Paul, como vio en el vídeo “With a Little Luck”, de su banda Wings, tenía una dentadura horrible, dientes apuntando en todas direcciones y un paladar estrecho, totalmente distinto al Paul, uno de los Paul del 62, de paladar ancho y dientes perfectos.

Y así se suceden clips en el vídeo, hasta llegar a la era actual de "Sir Paul McCartney" en los que aparecen cronológicamente intercalados Pauls con dentadura perfecta y ancha, con Pauls con dentadura estrecha y fea.

Viendo toda esta evidencia, Memo se pregunta sobre quién iba a someterse a largos y complicados procedimientos de odontología para estar permanentemente cambiando la apariencia de sus dientes.

Y, Memo también pondera, está el detalle de su siempre cambiante estatura, de los "cuatro" Beatles.

En otro de los threads donde comparan sus estaturas, Memo pudo ver un par de fotos de Paul, al inicio de los Beatles.

En una de ellas se ve a un minúsculo Paul, rodeado de jóvenes mujeres que le piden autógrafos y él, se ve de la misma estatura que ellas.

En otra foto, los Beatles están en el techo de una casa y sostiene cada uno, letreros que forman la frase: "Thank you Our Lucky Stars", en alusión a un programa de la televisión británica del mismo nombre. El Paul en esta imagen es de muy baja estatura también.

Gracioso que el Paul de tres años después, en la película Help! es el más alto de los Beatles y en la secuencia en las Bahamas carga a jóvenes en bikini. Una foto de la filmación de esta película, lo muestra descalzo en la arena y sobresaliendo en estatura por encima de los otros Beatles.

Memo se puso a revisar fotografías de toda la era Beatle y pudo constatar que al inicio, la calificación del Beatle más alto iba indistintamente de John a George. Luego cambió de George a Paul. ¡con fotos donde John era más bajo tan solo por encima de Ringo!

Otra objeción que un escéptico señaló en el message board era la de que cada "clon" tendría que haber sido un genio artístico.

Para lo anterior también Memo leyó una respuesta. Los Beatles tenían todo un equipo de creación musical, empezando por George Martín. En las grabaciones eran apoyados por guitarristas y bajistas y se sabe que Ringo era remplazado por bateristas más talentosos para grabar los discos.

Y sus mismas canciones no eran más que variaciones a piezas de música orquestal clásica, como "Girl".

En este otro thread Memo pudo constatar la tremenda diferencia de voz y tonos alcanzados por el beatle Paul que canta "Yesterday", contra la voz chillona y que se queda muy corto, del Paul en un concierto de Wings, especialmente cuando canta “Band on the Run”.

Algo curioso, a lo que hicieron referencia en otro thread del message board, es que los Beatles, tanto en su época como grupo y luego de solistas, es que hacen referencia a la multiplicidad.

Por ejemplo, en el concierto final de la película A Hard Day's Night, detrás de ellos en la pared, hay fotos de ellos, donde cada uno es una larga fila de dobles.

Paul en varios vídeos constantemente se 'multiplica', como en el gracioso vídeo a “Coming Up”, donde aparece una imaginaria banda The Plastic Macs, en la que cada uno de la docena de músicos que la componen es interpretado por Paul.

Y de Paul se pueden listar otros vídeos donde aparece como 'múltiples': “Wonderful Christmas Time”, “Hope of Deliverance”, “My Ever Present Past” (aparte aquí hace un ritual de Thelema mientras la gente no informada cree que eĺ solo baila, como las poses de la portado del album Help).

Ringo aparece 'clonado' en: “You're sixteen, you're beautiful and you're mine”. (Filmó una película que trata de dos Ringo también)

George aparece 'clonado' en “When we were Fab”.

Y respecto a John...

Aquí se derrumba esta curiosa teoría de conspiración ¿o no?

Para eso también tiene respuesta la gente de este message board.

En métodos de programación mental se presentan ideas contradictorias para "fundir" el cerebro, y mientras los manejadores de los Beatles abiertamente mostraban beatles con distinta estatura, orejas, dentaduras y simetría del rostro, por otro lado le decían a sus fans que ignoraran y enterraran esa idea en el subconsciente:

"...if somebody tries to take my place, let's pretend we just can't see his face..."

Como cantan en la canción 'I'm Happy Just to Dance With You", en la película A Hard Day's Night.

O como cuando tuvieron que usar a Jimmie Nicol, baterista substituto, en la gira por Asia y Australia porque Ringo se enfermó de la garganta.

A esto se le conoce como disonancia cognitiva, una población con esquizofrenia, psicosis, es mucho más fácil de someter. Y esta población a la larga acepta esta progranación sin chistar. Por eso los políticos la aplican en campaña: "no subiré impuestos ni cortaré sus beneficios". Y una vez en el poder aplican lo contrario a lo que prometieron y el antiguo partido en el poder, quienes afectaron con sus decisiones al pueblo, ahora en la oposición prometen revertir estas medidas, para que la gente los elija.

***

Llega René a la cafetería de la universidad y se sienta a la mesa, donde ya se encuentra Memo tomando un café y comiendo una dona.

"¿Qué onda wey?" lo saludo Memo sin siquiera levantar la vista en cuanto nota a René.

Memo está súper concentrado en su teléfono y cuando René se da cuenta que otra vez está viendo fotos de los Beatles, exclama:

"¡No mames! ¿Sigues con esa jalada? ¡Es el corte del cabello!"